Aquel asunto

Por Eva Blanco Rangel

Él, tan tonto. Yo, tan torpe. Pero a pesar de eso podíamos ver algo más dentro de nuestro ser que esos estúpidos defectos. Algo más imperfecto que perfecto, pero seguía siendo maravilloso.
Y sin saberlo por completo, nuestras miradas matices se unieron en una sola, para captar cada instante de este asunto.
No solo tales testimonios dieron vuelta a mi corazón, sino convirtieron a mi persona gris en una persona de color. Y eso solo gracias a él, mi amor, quién no tuvo miedo de meterse con este libre ruiseñor.

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