Por Eva Blanco Rangel
Así, tan de repente nos sentimos como si no valiéramos nada y como si lo valiéramos todo.
Nos soltamos y nos olvidamos, nos abrazamos y nos besamos.
Todo fue simple doble sentido que nos paralizó.
Sabía que este día llegaría…
Así nos sentimos amados… Así nos estamos matando.
Nos hacemos feliz y a veces somos las personas más tristes.
¿Cómo le explico que está mal éste comportamiento?
Y nos odiamos.
Al final de cada historia siempre debe haber ese final feliz.
Pero, ¿Y si no es así?
Por favor, no nos abandonemos, no nos aventemos.
Y nos amamos.
Quédate conmigo, ámame, siénteme…
Entiende que yo te amo y no te quiero lejos.
Entiende que siempre nos haremos daño pero que aún te quiero.
No quiero que esto me importe, porque te sigo amando mi sol.
Y así como somos seguiremos hasta nuestra partida.
Hasta que un día no haya alba para iluminar.