Por Julio César Blanco
¿Qué harías si te dijeran que te quedan 30 días de vida porque eres VIH positivo?
Quizá pensarías que te están tomando el pelo, pero no… Fue un hecho que tuvo que enfrentar Ron Woodrof (Mathew McConaughey) en esta película basada en la historia de supervivencia y lucha constante por prolongar un poco más su vida.
McConaughey se aleja de las actuaciones mediocres y papeles sosos para encarnar a un electricista, vaquero, amante del rodeo y homofóbico hasta los tuétanos -Toda adaptación más que exacta, aporta a la historia- consumido por esta enfermedad sin cura que acaba con muchas vidas cada día. 23 kg tuvo que rebajar McConaughey para interpretar a un acabado Ron Woodrof en esta película. Una producción independiente casi en su totalidad de Hollywood, que solo tomó 25 días de rodaje y cinco millones de dólares de presupuesto.
“-¿Qué? ¿Darme morfina, dejar que desaparezca? Disculpe, prefiero morir con las botas puestas”. -Woodrof-
Además de haber sido un guion olvidado por muchos años y productoras desde 1992 hasta mediados de 2012 cuando se logró determinar quiénes serían los actores (Jared Leto, McConaughey y Jenifer Gardner forman el reparto principal), se pudo terminar el rodaje después de tantos retrasos. Incluso el mismo McConaughey confesó haber experimentado una nueva forma de hacer cine: sin reflectores, una sola cámara y tomas de quince minutos de duración.
Sin duda el premio Oscar a mejor actor principal y mejor actor de reparto llegaron a McConaughey y a Leto respectivamente, para reconocer las grandes interpretaciones que lograron ambos pasando de ser una pareja totalmente opuesta -de la homofobia y homosexualidad- a convertirse en un dúo dinámico que necesita encontrar la forma de introducir diferentes medicamentos o drogas al país (prohibidos por una federación de USA) que puedan contrarrestar algunos de los síntomas del Sida.

No solo para ellos dos, sino para un club de personas en su misma situación a las que les venden membresías -aquí está el negocio- a cambio de asegurar una dosis mensual de estos medicamentos.
Rayon (Jared Leto) es el transgénero con sida cómplice de Woodrof, que lo ayuda a llegar hasta donde su homofobia se lo impide. Comprometido también con su papel, Leto rebajó unos 14 kg para hacer más creíble a este transgénero adicto a las drogas y acabado por su enfermedad, cuestión que logra con éxito tal que fue recompensado por la estatuilla de la Academia.
Más allá de vender membresías en un club de enfermos de Sida sea un negocio lucrativo, para este par diametralmente opuesto. Puede verse claramente como un sistema que desahucia a los que tienen esta enfermedad, ofreciéndoles pocas, o casi ninguna opción, se defiende así mismo ante la habilidad y perspicacia de quienes no pueden desperdiciar el tiempo que les queda en pruebas o leyes, y harían casi cualquier cosa para vivir un día más sin importar que sea ilegal. Pueden tener seguro que el protagonista no se quedó sentado a ver que pasaría.
“-Dijo que me iba a morir en 30 días y ¡sorpresa!…ya pasó un año y mire quién sigue aquí.” -Woodrof-