El amor entre hermanos

Por Ana María Reyes

…y perdona nuestras ofensas,
así como nosotros perdonamos a quiénes nos ofenden,
y no nos dejes caer en la tentación,
mas líbranos del mal. Amén.

Oración del Padre Nuestro

 

Siempre he aceptado y amado a las personas independientemente de su credo, raza o posición política. Cada quien tiene el derecho de pensar, sentir, actuar libremente y se le debe respetar. Se ama a la persona tal como es, allí reside el respeto al otro, “debo dar a los otros lo que exijo para mí”. Esta fue la formación que me dieron mis padres y mi familia en general.

Además, nací y crecí en este bello país llamado Venezuela donde la generosidad, la alegría, el buen humor, la creatividad es característica de sus habitantes, lo cual hemos demostrado durante toda nuestra historia. Hemos sido pueblo de libertadores porque el amor y la solidaridad siempre nos acompañaron. Nunca nos acompañó el odio.

 

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Lo que sucede ahora es inexplicable, parece que una ola de odio y rabia nos está enfermando, inadmisible en nosotros. Debemos recuperarnos, nada es más dañino que el odio; enferma, daña más a quien lo posee que a quien se le dirige. Va contra las enseñanzas de todos los maestros espirituales de la humanidad como: Jesús, Buda y Krisna para quienes el Amor es la gran luz en la que nos debemos envolver para realizarnos y elevar el mundo.

Esta enfermedad de odio entre hermanos nos destruye y debemos erradicarla. En mis casi ochenta años nunca la había visto aparecer: mi papa estuvo preso, en el Castillo Libertador, durante la dictadura de Gómez; murió con la marca de los grillos en los tobillos, sufrió torturas y jamás lo oí, ni a él o sus amigos, maldecir a Gómez. Igual sucedió con los que sufrieron cárcel, persecución, exilios y torturas cuando Pérez Jiménez y quienes de alguna manera nos enfrentamos a la Cuarta República, jamás nos movió el odio.  Las luchas eran contra un sistema, por el deseo de lograr mayor justicia social e igualdad y por la defensa de los ideales.

Pero otros hechos nos mueven ahora. Tenemos más de cincuenta días con un país polarizado, con manifestaciones y enfrentamientos diarios, con más de cincuenta muertes y cada día se agudizan más los enfrentamientos.

Comprendo que cada quien debe defender sus ideas y principios, pero todo dentro del respeto al ser humano, siendo el amor y la bondad nuestro guía. Se está aupando un odio y rabia contra los chavista sentimientos que están muy lejos de nuestra idiosincrasia. Los hechos que han sucedido últimamente como son aupar a que lancen a los chavistas desde materos hasta botellas llenas de hielo. Y por ello han herido a algunos ciudadanos, incluso murió una señora.

 

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Perseguir, insultar y atentar contra presuntos chavistas, o familiares de algunos, en distintas partes del mundo. Tal es el caso del señor peruano agredido en Madrid. Escupir y lanzar excremento a los guardias nacionales, policías y funcionarios. Y por último, lo más grave y dramático quemar vivo a un ser humano.

¡Señor¡¿Qué pasa con nosotros? Siento un gran dolor y lástima. Creo que esto no sale de nosotros, sino de una conspiración diabólica. Creo en la paz y en el perdón, en que somos unos seres bellos y que esta película va terminar. Que un mundo bello se acerca a Venezuela y que el Amor estará presente siempre. La luz está llegando y con ella la paz y la Alegría, así lo siento, así lo afirmo. Unamos todos en Aras del Amor y como hay que buscar energías que nos eleven pido que todos cantemos diariamente la Canción de la Alegría de Beethoven para hacernos el exorcismo que nos libere. Y dice así:

Escucha hermano la canción de la alegría 
El canto alegre del que espera un nuevo día 
(Coro)
ven, canta sueña cantando 
vive soñando el nuevo sol 
en que los hombres volverán a ser hermanos…

anamariareyeslo@gmail.com

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