El Ocaso

Por Eva Blanco Rangel

Me haces sentir como un atardecer lleno de colores.

Eres ese oleaje de nubes tan prominente a mí alrededor…

Sin embargo eres tan efímero, tan conciso que me haces

desearte más y más.

No hubiera dicha más grande

que la que siento al contemplarte. No habría fronteras

si te desnudaras sin temor a nada y tampoco

tristezas desesperadas si aparecieras cuando te necesitaran.

Ven a mí cada día pequeño ocaso, déjate observar con alegría.

No dudes en presentarte ante mis ojos ni

de enamorarme con tanta naturalidad.

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