Por Julio Frailan
Solo disfrutamos lo que transcurre sin ver la forma de como estamos en el recorrido de este circulo al que llamamos vida y de a poco pasamos a aquel termino llamado espiral.
Aquí uno comienza a sentir que todo se puede, que nada te detiene y que es posible otra posibilidad, ya sea un nuevo querer, un inicio como profesional, una nueva meta individual.
En algún momento de la vida junto a ti estuvo esa posibilidad y valor no supiste dar. Por eso el mundo conspira de enormes maneras -y elocuentemente- para nosotros. De una forma codiciosa y hasta sarcástica juega para asentarse y percibir la otra cara de la moneda.
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Te mira a los ojos y disfruta ver lo que pudo sentir ese ser que junto a ti pudo dar mucho más, ese ser que estuvo allí muchas veces, luego de tanto tiempo. Pausa, ritmo y arranques que el chasis a veces no lograba aguantar.
Llega a la mente esa nebulosa que en efecto hace recordar lo que eras, fuiste y quieres ser, justo en este momento que tienes a esa persona que consideras especial, sin condición de tiempo, altura o edad.