Por Blanca Hurtado Nederr
Puede ser a la Filosofía, a la Física Cuántica, a la Astronomía, a la Nanotecnología, a las Matemáticas, también a la Química, a la Biología y a cualquier otra Ciencia Pura. Mencionaría, además, a la Mitología Griega y Romana, a la Poesía, a la Música, y a todas aquellas artes en las que tal vez sea posible encontrar respuestas.
Sí, hay que buscarlas porque es demasiado lo que tiene que ocurrir para que dos personas confluyan. En el poema La tierra giró para acercarnos, de Eugenio Montejo, se pueden hallar algunas luces. Pero hoy quise darme la tarea de pensar un poquito, de ir hasta ti a través de la palabra.
[the_ad id=”3726″]Fíjate que a mi derecha tengo un amplio balcón y sobre él pasa la brisa. Ésta me seca el cabello emparamado. No hay distracciones. Sólo puedo mirar la luna y, con ella, soy capaz de llegar a ti. A su alrededor hay muchas estrellas, todas gravitan, todas se mueven y a cada una la observo, la detallo. Miro que se cae una y le pido un deseo. Desde mi balcón la panorámica es amplia y bonita. La mirada se me pierde y, mientras, sigo sentada en una mecedora de madera pura. En medio de todo estás tú. Escucho que te ríes; observo la ternura con la que me miras; descifro tus pecas, tu piel, tus ojos, tu pelo y todo me gusta, todo es atractivo para mi…
Ahora solo quiero abrir los ojos para imaginar que no se trata de un sueño.