Por Laura Peña Betancourt
Quiero escribir una poesía infinita,
un verso que ningún poeta haya podido lograr.
Quiero escribir después de muerta
versos muertos que caminen entre vivos.
Cabalgar en las maravillosas letras que dan vida a mis dedos
para sujetar la pluma que contienen los deseos
que vacié desde el momento en que descubrí la vida
Y que se quedarán plasmados
en las hojas oscuras y añejas de mi misma.
Porque estos versos no serán más
que la canción popular de las cornetas de mi barrio
del “haiga” de mi abuelo
y los ojos marrones de los carajitos que corren desnudos detrás de un perro pulgoso.
De las manos de mi madre
del olor a caña clara de los sabios borrachos de las esquinas capitalinas
de los buñuelos de mi abuela en Semana Santa
de la perfecta imperfección de mi pueblo heroico…
Esa será por siempre mi poesía infinita.