Antidepresivo natural

Chapecoense
MED19. MEDELLÍN (COLOMBIA), 30/11/2016.- Un grupo de niños participan en homenaje al equipo de fútbol Chapecoense hoy, miércoles 30 de noviembre de 2016, en Medellín (Colombia). Miles de personas abarrotaron esta noche el estadio Atanasio Girardot de Medellín para rendir un homenaje póstumo al equipo de fútbol brasileño Chapecoense, la mayoría de cuya plantilla pereció en el accidente aéreo del pasado lunes cuando se dirigían a esta ciudad del noroeste de Colombia. EFE/LUIS EDUARDO NORIEGA A.

Por Angélica Berrocal

Tuve un fin de semana largo, no había nada a la vista para realizar. Lo único que se me ocurrió fue programarme como para creer que me deparaba una serie de actividades culturales, pero como suele suceder nunca pasa nada por cualquier motivo que me invento.

Seguramente estoy pasando por aquellos días en que no quiero hacer nada y nada es lo que menos quiero hacer por eso es imperativo darle alivio a mi alma y ocupar la mente en algo que pueda elevar los niveles de serotonina y no caer en un letargo depresivo del cual no podré salir.

Pero gracias a la Divina Providencia existe el fútbol y también gracias a Él este deporte o negocio o pasión o como se le quiera llamar, me encanta y para darle solución al dilema existencial actual la parrilla internacional y la local del fin de semana es atractiva.

Uno de mis remedios caseros al que recurro como antidepresivo y el cual siempre funciona a la perfección es el fútbol (verlo, porque no lo práctico). Hace tanto que no pateo un balón, aunque lo hice durante mucho tiempo y fue absolutamente grandioso.

La última vez fue en la universidad. Jugaba con alguien que pretendía ser mi novio y quien terminó siendo un patán como todos los que me he tropezado, pero sigamos con el fútbol, ese día en particular hacía mucho calor, estábamos jugando un picadito – él es muy alto y con poca habilidad- y de un momento a otro aproveché que el balón llegó a mis pies, le hice un enganche, me lo quité de encima, avancé unos metros y al patear el balón hizo una curva tal que no creí que fuera a anotar.

Sin embargo, después de una eternidad el balón entró en ese pequeño espacio adaptado como arquería y la vida se volvió algo inexplicable. Cuando haces un gol no te perteneces en ese momento, algo se sale de ti para ir al otro mundo y volver en cuestión de segundos. No sabes qué hacer …si reír, llorar, saltar, correr o todo a la vez, por eso cuando veo a la Selección o a mi equipo jugar se me quiere salir el alma.  Aunque entrados los años ya no se siente igual ver un partido, hoy día puede decirse que sufro y me aburre cuando pierde y me enloquezco cuando gana.

Aprendí a amar este deporte desde niña, las razones en este momento no importan, lo que puedo decir es que ver fútbol es vital para mí y aunque nunca he estado en un estadio viendo a mi equipo o a la selección jugando y ganando, sueño con hacerlo.  Sueño con pisar una grama, sueño con que el corazón quiera salirse de la felicidad por eso el fin de semana que parecía uno más se elevó hasta definirlo como el mejor de todos.

La tristeza en el fútbol no debería trascender más allá del hecho de que tu equipo haya perdido el partido, sin embargo, la realidad nos dice otra cosa, como para que aterricemos y nos demos cuenta que la vida es un abrir y cerrar de ojos. El dolor, la tristeza, la amargura por diferentes acontecimientos ajenos al fútbol como deporte hacen un llamado a repensar la vida.

Tragedias como las de Chapecoense, los escándalos de la FIFA, o la violencia en cualquiera de sus formas (desde la burla o la muerte) por parte de los mal llamados hinchas, entre otros, son el reflejo de las emociones contrarias y diversas que rodean al fútbol.

Quienes amamos y disfrutamos este deporte debemos ser ejemplo para aquellos que pretenden darle un color al fútbol que realmente no tiene.

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