Por Eva Blanco Rangel
Sal de tus casillas, de donde sea, pero de mí no salgas nunca.
Ni de mi mente, ni de mi corazón.
Ni de mi alma, ni de mi piel o mis poros.
No salgas nunca de mi cuerpo y mucho menos de mi sexo.
Eres quien me da el máximo placer de amor y de calor.
Sin ti no puedo vivir pacíficamente.
Solo tú me haces expulsar olas de pasión, olas de seducción.
Por favor hazme el amor y fúndete en mí como azúcar al calor.