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	<title>Entrevistas &#8211; Seis Grados &#8211; Experiencias que nos conectan</title>
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	<title>Entrevistas &#8211; Seis Grados &#8211; Experiencias que nos conectan</title>
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		<title>Entrevista a Juan Zavala, autor de El Juego de los Olvidados</title>
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		<dc:creator><![CDATA[wmseisgrados]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 22 Sep 2019 16:45:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[CONIFA]]></category>
		<category><![CDATA[El Juego de los Olvidados]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Zavala Díaz]]></category>
		<category><![CDATA[no-FIFA]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Pedro Rengifo Un artículo leído hace 10 años, la avidez por contar historias diferentes y el interés&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p align="justify"><strong>Por Pedro Rengifo</strong></p>
<p align="justify"><em>Un artículo leído hace 10 años, la avidez por contar historias diferentes y el interés por el fútbol y la geopolítica, llevaron a Juan Zavala a investigar y visibilizar en un libro a los &#8220;apartados&#8221; del fútbol: naciones de facto, regiones, pueblos minoritarios, territorios aislados del deporte e incluso naciones reconocidas por países y organismos del mundo, pero que no tienen cabida en el balompié asociado y las instituciones que lo representan. </em></p>
<p align="justify">A pesar de que Tuvalu, una archipiélago de poco más de 11 mil habitantes ubicado en el océano pacífico, es miembro de la Confederación de Fútbol de Oceanía (OFC, por sus siglas en inglés), y también pertenece al concierto de países representado en la Organización de Naciones Unidas (ONU), sus condiciones geográficas, entre otros factores, no le han permitido ser miembro de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA).</p>
<p align="justify">La principal razón que mantiene a este país al margen de la FIFA es el no contar con un estadio de césped. Tuvalu está a un promedio de 2 metros sobrel el nivel del mar y su único estadio deportivo posee superficie de coral, por lo cual sus futbolistas tienen que entrenar en uno de los pocos lugares con césped en el país: el aeropuerto.</p>
<p align="justify">A casi 15 mil kilómetros de Tuvalu se encuentra Somalilandia, un país africano al que ningún estado reconoce, pero funciona independientemente de Somalia y tiene su propia constitución, gobierno y moneda. No es miembro de la ONU, ni, por supuesto, de la FIFA.</p>
<p align="justify">Y lejos, al norte, en el continente europeo, se encuentra Osetia del Sur, al que solo reconocen como República cuatro países del mundo: Rusia, Nicaragua, Nauru y Venezuela; en este último se dio a conocer por enviar a su jefe de estado a la juramentación de Nicolás Maduro como presidente. La discutida legitimidad de esta nación la aleja de cualquier reconocimiento multinacional o entrada a organismos internacionales.</p>
<p align="justify">Como estos tres casos, son muchos los países que buscan en la cancha el reconocimiento que el mundo no les otorga. Estos seleccionados con una profunda connotación política hacen vida en la Confederación de Asociaciones de Fútbol independientes (CONIFA), una federación de fútbol para todas las asociaciones fuera de la FIFA.</p>
<p align="justify">Un ámbito desconocido para muchos, es parte del día a día de Juan Zavala, estudiante de ingeniería venezolano que se ha esforzado por conocer ese fútbol que se desenvuelve a la sombra de competiciones históricas como la Champions League o la Copa del Mundo, de equipos globales como el Real Madrid o el Manchester United y de las Federaciones y Confederaciones con décadas de trayectoria.</p>
<p align="justify">Naciones de facto, regiones, pueblos minoritarios, territorios aislados del deporte e incluso naciones reconocidas por países y organismos del mundo, pero que no pertenecen al fútbol asociado, son quienes conforman la CONIFA. Esta institución, con sede en Suecia, nació en 2013 y está integrada por 57 miembros de todos los continentes. Ha celebrado tres &#8220;Copas del Mundo&#8221; y tres &#8220;Copas Europa&#8221;.</p>
<p align="justify">Para fortuna de todo ese entramado de regiones no reconocidas pero unidas por el deporte, y de los relatos que están &#8220;del otro lado del telón&#8221;, como lo define el propio Zavala, los olvidados, los &#8220;no-FIFA&#8221;, tienen quien los recuerde y busque contar algo poco común. Recientemente, el estudiante de ingeniería industrial de 23 años publicó su libro <strong>El Juego de los Olvidados</strong>, en formato E-book que se puede encontrar en Amazon y Amazon Kindle, donde busca exponer, a través del fútbol, relatos distintos a los que habitualmente se leen en los medios y las redes.</p>
<p align="justify"><strong>¿Qué despertó tu interés en escribir El Juego de los Olvidados, sobre la CONIFA y sus miembros?</strong></p>
<p align="justify">El interés inicial se dio tras leer un artículo del tema hace aproximadamente 10 años que hablaba de la NF-Board, organización que precedió a CONIFA en la labor de regir el fútbol en regiones que carecen de reconocimiento, y la tarea que esta estaba realizando.</p>
<p align="justify">La pasión por el fútbol fue la base que hizo que, amén del interés personal por la geopolítica y las ganas de contar historias diferentes, el enfoque del proyecto siguiera esta línea: en cada capítulo intento fungir como una puerta a todo este mundo del balompié en regiones no reconocidas.</p>
<p align="justify"><strong>La búsqueda de fuentes de información en este ámbito debe haber sido una tarea compleja, dado que es un tema reciente y poco conocido. ¿Cómo fue el proceso?</strong></p>
<p align="justify">No resultó sencillo. Hablamos de un tema que tiene poca repercusión en el mundo del fútbol y el deporte en general, pero fue un proceso de retroalimentación continua que me ayudó mucho. Para realizar la documentación me valí de entrevistas con personas de alto rango en la misma CONIFA como Sasha Düerkop, Jens Jockel o Kieran Pender, técnicos y jugadores que participaron en el mundial de Londres 2018 y de quienes han escrito sobre el tema.</p>
<p align="justify">Igualmente, la correcta búsqueda documental y revisión de partidos y fichas de torneos me permitió introducirme de forma progresiva en este mundo.</p>
<p align="justify"><strong>¿Has visto partidos de los equipos de CONIFA?</strong></p>
<p align="justify">La Eurocopa celebrada en Artsakh este año fue la primera que llegué a seguir desde el principio. En Youtube pueden verse algunos partidos; aunque, debido al creciente interés, la organización ha logrado convenios de transmisión con otros canales. En este sentido se ha avanzado mucho y creo que es uno de los pasos que deben realizarse para lograr la masificación de este fútbol.</p>
<p align="justify">El nivel de los futbolistas, salta a la vista, no es el mejor. Son las ganas y el deseo de dejar su bandera en alto lo que genera el interés de contar sus historias.</p>
<p align="justify"><strong>¿Cuál de &#8220;los olvidados&#8221; te llama más la atención?</strong></p>
<p align="justify">Siempre resalto el caso de Tuvalu, seleccionado que debería pertenecer a FIFA ya que es una nación reconocida por la ONU. Padania, equipo que surgió del deseo separatista de un partido político de ultraderecha en Italia. O Kárpatalya, que representa a la minoría Húngara en Ucrania y fue campeón del mundial pasado, en Londres.</p>
<p align="justify"><strong>¿Tienes algún ídolo, o algún futbolista que te haya parecido sobresaliente?</strong></p>
<p align="justify">De esta última Copa europea me quedaré con dos: Andrea Rota, mediocampista de 42 años del equipo de Padania. Se convertió en el único jugador que ha marcado anotaciones en cada competencia que ha organizado CONIFA. Increíble.</p>
<p align="justify">El otro es Marko Van Basten Cema, delantero del equipo de Chameria de 2,02 metros e internacional sub-21 albano. Fue el segundo máximo goleador del torneo y cuenta que su padre y su tío eran muy fanaticos de la Serie A italiana; de ahí viene su nombre, y el de su primo, llamado Rijkaard.</p>
<p align="justify"><strong>Ahora, el tema es apasionante. ¿Pero estás de acuerdo con que estados no reconocidos tengan este cobijo institucional que les brinda CONIFA?</strong></p>
<p align="justify">Es un tema que trae polémica. Por un lado, están los que defienden que el fútbol es un deporte universal y que todos tenemos derecho a jugarlo, sin importar nuestra bandera, religión o donde nacimos. Por el otro, está la cuestión de darle cabida a seleccionados que, aunque no sea su intención, tienen una carga sumamente politica.</p>
<p align="justify">China ha intentado vetar en varias ocasiones la participación del Tíbet en torneos de esta índole. La polémica que trsjo la elección de Artsakh con Azerbaiyán, país que posee su &#8220;custodia&#8221;, aunque sea solo en el papel. Y ya sabemos las intenciones de equipos como Abjasia u Osetia del Sur, territorios ubicados en Georgia pero que quieren formarse como naciones independientes bajo el abrigo de Moscú y que solo son reconocidos por cinco países (entre ellos Venezuela). Cada partido que organiza CONIFA trae tela para cortar y siempre habrá críticas en ese sentido.</p>
<p align="justify"><strong>¿Cómo valoras el papel de CONIFA? ¿Sueñas con ir a alguno de sus torneos?</strong></p>
<p align="justify">Tomando en cuenta los recurrentes problemas de logística y financieros que enfrentan sus equipos, creo que ha sido bueno. Ellos ven todo esto como un ideal de cómo debe ser el deporte, un símbolo de la unión y lucha que enfrentan las diferentes regiones. Siguen tratando de innovar en un medio limitado y cada vez siguen ganando más reconocimiento. Es loable en este sentido.</p>
<p align="justify">Ir sería una experiencia que ayudaría a complementar mi interés en el tema. Ver, en primera persona, todo esa perseverancia debe ser fascinante. Un modo de visualizar todo de forma relativa, a sabiendas que no es lo mismo ir a Camp Nou u Old Trafford que a Somalilandia o Artsakh. Eso es lo que lo hace diferente.</p>
<p align="justify"><strong>¿Qué viene después de El Juego de los Olvidados? ¿Seguirás escribiendo sobre el fútbol?</strong></p>
<p align="justify">He sido un entusiasta del fútbol toda mi vida. Es una pasión que me acompañó en momentos complicados, felices y constructivos. Me encanta hablar de él. Curiosamente empecé a escribir y colaborar en webs y revistas internacionales a principios del año pasado pero con cuentos y relatos literarios. Básicamente esa es mi formación como escritor y redactor. Dos redacciones cambiaron mi forma de ver esto, como lo son The Line Breaker y Jugada Ensayada.</p>
<p align="justify">Estos meses han sido de aprendizaje, prueba y error. Hay ideas sueltas que quieren llegar a convertirse en algo más grande. El año que viene veremos como van andando las cosas y si es factible poder volver a sacar otro libro, ya sea de fútbol o quizás incluso volver a mis raíces. En esta etapa del camino no descarto nada.</p>
<p align="justify"><em>Pueden adquirir el libro <strong>El Juego de los Olvidados: Historias del Fútbol no Reconocido</strong> en el siguiente enlace</em></p>
<p align="center"><iframe style="width: 120px; height: 240px;" src="//rcm-eu.amazon-adsystem.com/e/cm?lt1=_blank&amp;bc1=FFFFFF&amp;IS2=1&amp;bg1=FFFFFF&amp;fc1=000000&amp;lc1=0000FF&amp;t=gradosseis-21&amp;language=es_ES&amp;o=30&amp;p=8&amp;l=as4&amp;m=amazon&amp;f=ifr&amp;ref=as_ss_li_til&amp;asins=B07VSZ9GMD&amp;linkId=d3c213efdd52f78e4604a8780e0e9fd1" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p><em style="font-size: 11px;">Foto de Artículo: <a href="http://www.jeremieroturier.com">Jeremie Roturier</a></em></p>
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		<title>Médico especialista explica la alta predisposición al cáncer de piel en Venezuela</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2019/06/medico-especialista-explica-la-alta-predisposicion-al-cancer-de-piel-en-venezuela/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 10 Jun 2019 18:31:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Cancer]]></category>
		<category><![CDATA[Domingo Luciani]]></category>
		<category><![CDATA[Piel]]></category>
		<category><![CDATA[Venezuela]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Blanca Hurtado Nederr Andrés Eloy Soto Montenegro es Cirujano Plástico, Estético, Reconstructivo y Maxilofacial. Desde el Hospital&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Por Blanca Hurtado Nederr </strong></p>



<p>Andrés Eloy Soto Montenegro es Cirujano Plástico, Estético, Reconstructivo y Maxilofacial. Desde el Hospital Dr. Domingo Luciani, ubicado en El Llanito, Caracas, cumple junto a otros adjuntos una labor incansable y heroica: la de tratar pacientes con múltiples patologías y graves lesiones en la piel como quemaduras, cicatrices patológicas, labio paladar hendido y cáncer de piel, entre otras, esta última con alta predisposición en Venezuela debido a su condición de país tropical.</p>



<p>La constante exposición a los rayos ultravioleta, el tabaquismo y la alimentación son factores de riesgo que los venezolanos deben tener en consideración desde temprana edad para evitar un efecto acumulativo. Recibir formación sobre el tema resulta fundamental y por esa razón el próximo 13 de junio se realizará, en el piso de 2 de este hospital caraqueño, la VIII Jornada de Despistaje de Cáncer Piel, actividad a la que pueden asistir -de manera gratuita- niños y adultos.</p>



<p>Aunque para muchos las pecas representan un elemento estético, sus cambios de tamaño y color son razones para asistir a una consulta médica. Ocurre igual con los lunares que crecen, presentan prurito, escamas y -en algunos casos- sangran. <br /><br />Adicional al servicio que ofrece en el Hospital Domingo Luciani, el doctor Andrés Eloy Soto Montenegro tiene una consulta privada en el Centro Médico Quirúrgico Medina’s , situado en Chuao, Caracas,  donde realiza tratamientos estéticos como rinoplastia, mamoplastia de aumento, blefaroplastia y rejuvenecimiento facial, entre otros. <br /><br />El equipo de <strong>Seis Grados</strong> conversó con este médico venezolano para conocer qué tan común es el cáncer de piel en el país y la importancia de la detección temprana. El encuentro también sirvió para hablar sobre la rinoplastia, la cirugía estética más solicitada por pacientes.</p>



<p><strong>-Cuando hablamos del cáncer de piel, ¿qué aspectos se deben tener en consideración para que una persona diga: ‘esto es alarmante y me debo tratar’?</strong><br /><br />Si hay una reciente lesión que tenga bordes irregulares, que sea de múltiples colores, que sea pruriginosa, que sea escamosa, que no sane o si se trata de alguna lesión, lunar o tipo de mancha en la piel que estuvo toda la vida con una persona de manera igual y de pronto comienza a cambiar, a crecer, a escamar, a sangrar, todo eso debe ser motivo de consulta para que el especialista -sea el cirujano plástico reconstructivo o el dermatólogo- pueda evaluarlo, orientarlo y -si es necesario- tomar biopsia para hacer diagnóstico. <br />No es que porque soy pecoso no voy a ir al dermatólogo, al cirujano plástico. Hay que estar consciente de eso. <br /><br /><strong>-¿Cuáles son las áreas más propensas a padecer cáncer de piel? </strong><br /><br />Las áreas de exposición al sol son las más frecuentes: la cara, el cuello, el tórax, la parte de las manos y de los brazos. Eso no quiere decir que los rayos ultravioleta no traspasan la ropa o que la gente que está trabajando bajo techo piense que no le pega la luz ultravioleta o que hay otras luces que no le afecten, y si es así.<br /><br />Otro aspecto es que el efecto de la luz solar es acumulativo, el daño sobre la piel es acumulativo, es decir, que si una persona tomó muchísimo sol durante 30 años y después lo dejó de tomar, tiene una gran predisposición a poder producir un cáncer de piel porque ya estuvo 30 años llevando mucho sol, entonces cualquier cosa extra ya va a sumar. No es que dejó de tomar sol y ya eso quedó allí. No, ya ese acumuladito está, entonces hay que tener mucho cuidado, por eso las personas de la tercera edad son las que más presentan cáncer de piel porque ya han llevado mucho sol y existen muchos otros factores: hay factores intrínsecos, extrínsecos que son muy variables y otros que son inherentes a cada individuo. <br /><br />–<strong>¿Además del sol influyen otros factores? </strong><br /><br />Muchos, la gente de piel muy blanca está más predispuesta y el factor genético. Hay personas que ya tienen una carga genética, va ese gen allí y pues tienden a manifestar este tipo de cáncer más frecuentemente que otras personas. También el tabaquismo, la alimentación, el estrés, todos estos factores influyen muchísimo en que las personas puedan presentar o no lesiones de cáncer de piel. <br /><br /><strong>-¿Qué tan frecuente es el cáncer de piel en Venezuela? </strong><br /><br />Más de lo que nos imaginamos y cada vez más porque evidentemente sabemos el alto costo de la vida, de los protectores solares, etcétera, y para muchas personas la prioridad es comer, es transporte, es colegio y estamos en modo supervivencia en Venezuela, pero también no podemos olvidar que nuestra salud es lo primero. Sin salud no hay nada y buena parte de cuidar la salud implica poder usar estos protectores solares. <br /><br />Venezuela es un país tropical y los rayos ultravioleta son los que más motivan o hacen que aparezca el cáncer de piel. Las personas deben saber cuidarse en un clima como este. Usar protector solar en la mañana, al mediodía y en la tarde, es decir, cada cuatro horas. Eso lo hacen muy pocas personas, pero es algo que todos deberían hacer. <br /><br /><strong>– En esta oportunidad se llevará a cabo la VIII Jornada de Despistaje de Cáncer de Piel,  ¿cómo se desarrollará la actividad? </strong><br /><br />A los pacientes se les darán charlas orientadoras sobre cómo cuidar la piel, qué es la piel, cuáles son los más comunes y cuál es el tratamiento. Posteriormente se evalúa paciente por paciente, todos los que tengan alguna lesión o tengan alguna inquietud, alguna sospecha de cáncer de piel. <br /><br />Luego le diremos si necesita una biopsia. Dependiendo del resultado, si es el algo benigno o maligno, se le realizaría el tratamiento quirúrgico y ya la persona estaría curada. <br /><br />La idea es educar, prevenir y, además, si hay personas que tengan estas sospechas o estas lesiones, tratarlas adecuadamente. Es un apoyo que venimos prestando en el Servicio de Cirugía Plástica, Reconstructiva Y Maxilofacial del Domingo Luciani por iniciativa propia. <br /><br />Antes trabajábamos en conjunto con los dermatólogos, porque también teníamos Servicio de Dermatología en el hospital, pero desde que se fueron los últimos doctores del país lo estamos haciendo nosotros. Lo ideal es trabajar con dermatólogos que son los encargados no de la parte quirúrgica pero sí de la piel.  Sin embargo, este año se invitó a la Sociedad de Dermatología que prestará el apoyo con la asistencia de algunos dermatólogos a esta jornada.</p>



<p><strong>– Aproximadamente, ¿cuántas personas atienden en estas jornadas y de ese total cuántas han tenido un diagnóstico de cáncer de piel? </strong></p>



<p>Es variable. Ha ido incrementando. Antes había 80 personas cuando se comenzó, luego 100 – 200 – 300, ya vamos por 500 pacientes, un número bastante grande. De allí más o menos 50 – 80 pacientes el año pasado tuvieron un diagnóstico y se trataron en el hospital sin ningún problema.</p>



<p><strong>– En su condición de cirujano plástico seguramente es muy solicitado para tratamientos estéticos, ¿considera que han mermado por el momento país?</strong></p>



<p>Sí, muchísimo. Hasta hace unos años era más económico hacerse estos tratamientos aquí en Venezuela, ya eso no es así. Las prioridades del venezolano han variado, la prioridad ahora es para la comida, el transporte, para las cosas básicas y ya no les alcanza para hacerse los tratamientos estéticos como se los hacían anteriormente.</p>



<p><strong>– De los tratamientos faciales y corporales que ofrece, ¿cuáles son los más frecuentes y por qué? </strong></p>



<p>La rinoplastia y mamoplastia son las dos cirugías más solicitadas en mi consulta privada. La rinoplastia porque es una cirugía muy frecuente, hay personas que no se sienten a gusto con su nariz y eso tiene efectos en su vida. Tengo pacientes que antes ni siquiera se tomaban una foto, después de la cirugía se toman muchas selfies porque se sienten más seguros.</p>



<p>En cuanto a la mamoplastia pasa igual. He tenido pacientes que en la primera consulta no se atrevían ni a mostrar sus mamas y después de la cirugía lo hacen sin ningún problema porque se sienten a gusto con su imagen y aumentan su autoestima.</p>



<p><strong>-¿Ha recibido en su consulta pacientes con Trastorno Disfórmico Corporal? </strong></p>



<p>Muchos. A la mayoría los he logrado detectar gracias a mi formación. Este tipo de pacientes hay que remitirlos de inmediato a médicos psiquiatras para que puedan tratarlos de manera adecuada.</p>



<p><strong>– Algunas personas piensan que se puede prescindir de los tratamientos estéticos, ¿cómo lo ve siendo cirujano plástico?</strong></p>



<p>Para mi la estética va mucho más allá de cómo se puede ver una persona. Asumo la estética como un equilibrio entre lo interno y externo. Si hay algo de eso que se pueda cambiar o mejorar para sentirse mejor y crecer o seguir creciendo como persona, perfecto lo hago.</p>



<p>La coherencia es la clave para mi en la vida, así como también lo es llevar el equilibrio entre el crecimiento espiritual, científico, profesional y físico. A veces uno por el trabajo o por el estilo de vida abandona un poco el físico, eso no está bien.  </p>



<p>Considero que la competencia tiene que ser siempre contigo mismo, además de tener siempre las mejores intenciones y esforzarte por ser mejor día a día como ser humano, como profesional. Mi único objetivo es superarme a mí mismo todos los días y reconocer dónde pueden estar mis fortalezas y fallas.</p>



<p>Andrés Eloy Soto Montenegro se graduó de médico en la Universidad de Carabobo. Posteriormente, se trasladó a Caracas para cursar el postgrado de Cirugía General en el Hospital Dr. Miguel Pérez Carreño y el postgrado de Cirugía Plástica, Reconstructiva y Maxilofacial en el Hospital Dr. Domingo Luciani.</p>



<p>En sus consultas públicas y privadas ha realizado más de 10.000 operaciones. Ha asistido a más de 500 congresos y cursos nacionales e internacionales.</p>





<p>El Servicio de Cirugía Plástica, Reconstructiva y Maxilofacial del Hospital Domingo Luciani se encarga de toda la parte reconstructiva y estética. Se realizan cirugías reconstructivas en pacientes que tienen traumatismos faciales, se hacen cirugías estéticas en cara y cuerpo y cirugías post bariátricas. Igualmente, se trabaja todo lo relacionado a la parte reconstructiva oncológica. Se tratan malformaciones congénitas, se llevan a cabo cirugías de mano en conjunto con el Servicio de Cirugía de Mano y -de manera conjunta con el Servicio de Neurocirugía- se ayuda a la reconstrucción de los pacientes que nacen con Mielomeningocele.</p>


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			</item>
		<item>
		<title>Osjanny Montero: Viajar con una mochila me llena de libertad</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2019/03/osjanny-montero-viajar-con-una-mochila-me-llena-de-libertad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 29 Mar 2019 20:45:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Blanca Hurtado Nederr]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Mochileros]]></category>
		<category><![CDATA[Viajes]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.seisgradosblog.com/?p=5937</guid>

					<description><![CDATA[<p>Por Blanca Hurtado Nederr Tener ganas suficientes para trabajar por lo que realmente quiere es -siempre- su mayor&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[




<p><strong>Por Blanca Hurtado Nederr</strong></p>



<p>Tener ganas suficientes para trabajar por lo que realmente quiere es -siempre- su mayor motivación. Convencida de eso emprendió la mayor de sus aventuras: ir sola por 8 países de Suramérica. Así llegó a recorrer parte de Argentina, Bolivia, Perú, Chile, Uruguay, Ecuador, Colombia, Venezuela y Cuba.</p>



<p>De estos viajes nació Diarios Mandarina, un libro que cuenta las historias, anécdotas y experiencias de la Suramérica de a pie, esa que es capaz de hablar a través de su gente y de las propias comunidades. Tras días, incluso meses de convivencia con muchos de ellos, Osjanny nos trae un relato distinto y muy bien contado de lo que experimentó entre 2011 y 2016.</p>







<p>A 8 de estos 9 países llegó sola, a 1 lo hizo acompañada. Fue en Cuba donde vivió su gran historia de amor, una que le dio alas para continuar su vuelo hacia otras fronteras -aunque después le tocara hacerlo sola-. Precisamente de esto trata el último capítulo del libro, dedicado a esa persona que amó. Narrado en un diálogo franco, la autora se encarga en este capítulo de decir todo lo que no pudo durante años de ausencia.</p>



<p>Más que una forma de desahogo, Diarios Mandarina llega a mostrarnos -en su parte final- el amor como impulso, crecimiento e inspiración. También llega a presentarnos la Suramérica cotidiana, amable y querendona; la de los mercados populares y la que todavía es capaz de vivir en perfecta armonía con la naturaleza.</p>



<p>El equipo de Seis Grados conversó con Osjanny Montero y ofrece los detalles sobre este proyecto al que le restan pocos días para materializarse.</p>



<p>&#8211; <strong>Sabemos que viajaste por varios países sudamericanos durante buen tiempo, ¿cómo lo hiciste? ¿consideras que esos viajes te transformaron?</strong></p>



<p>Desde mi primer viaje fuera de Venezuela escogí la vía del <em>low cost</em>, armé mi mochila, junté mis ahorros, mis cuadernos y mis ganas y me fui a recorrer rutas que, hasta ese momento, eran desconocidas para mí. Mi impulso siempre fue la sorpresa, las historias ocultas de nuestra región, estigmatizada como “pobre, atrasada, desigual”. Si una lección me ha dado Suramérica es la humildad y la bondad; puede que no tengamos castillos ni largas carreteras asfaltadas, pero tenemos gente siempre dispuesta a ayudar, a recibir, a abrazar en familia. Mi transformación es esa, “cambiar el chip”, comprender que todo ese concepto de felicidad y éxito que nos enseñaron desde chicos es relativo y hasta limitado.</p>



<p><strong>&#8211; De los países que conociste, ¿cuál dejó mayores aprendizajes?</strong></p>



<p>Sin duda, Ecuador. Lo recorrí por tres meses, hice voluntariado, pasé navidad y fin de año. Conviví con la comunidad Shuar en la selva y, esa; para mí, fue la experiencia más enriquecedora después de tantos años en movimiento. Con los shuars aprendí que se puede vivir con muy poco, me reconcilié con la naturaleza y me dejé arropar por su grandeza y sabiduría. Yo, que siempre desconfié de mi cuerpo, que temía hasta de los mosquitos y las ranas; dormí rodeada de ellos, me embarré hasta el cuello y seguí, sin importar el desafío y, creo, de eso se trata vivir; de tener el coraje siempre de avanzar  sin quedarse en complejos, estereotipos ni anhelos del pasado. El abuelo Mitiap no pierde tiempo imaginando futuro, sus ojos miran el presente, ¿acaso no deberíamos hacer lo mismo?</p>



<figure class="wp-block-image"><img class="wp-image-5939" src="http://www.seisgrados.com.ve/wp-content/uploads/2019/03/6grados_os-con-los-shuar-1024x768.jpg" alt="" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2019/03/6grados_os-con-los-shuar-1024x768.jpg 1024w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2019/03/6grados_os-con-los-shuar-300x225.jpg 300w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2019/03/6grados_os-con-los-shuar-768x576.jpg 768w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2019/03/6grados_os-con-los-shuar-800x600.jpg 800w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2019/03/6grados_os-con-los-shuar-600x450.jpg 600w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2019/03/6grados_os-con-los-shuar.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p><strong>&#8211; A muchas personas les gusta viajar cómodamente, pero ¿qué se siente ser mochilero?</strong></p>



<p>Cuando te limitas al paquete turístico de hotel, almuerzo libre y fiesta a la noche, te pierdes de la historia de Pedro, del caos en la calle porque no hay agua o de la aventura de correr hasta el próximo bus para llegar a tiempo al carnaval de Tilcara. No es que desestime la comodidad de una cama y una ducha asegurada -respeto todas las maneras posibles de viajar-, pero viajar con una mochila me llena de libertad, me despierta la creatividad, me alimenta el instinto de ser observadora y narradora de la realidad, me permite la introspección de ver y ponerme en el lugar del otro. Si escogí esta manera de viajar es porque más que la postal y el paisaje; para mi un viaje auténtico es aquel en el que puedes ser parte de la cotidianidad e integrarla. Sino, ¿cómo contarla a los demás?</p>



<p>&#8211; <strong>Como buena periodista seguramente mostrarte interés por conocer historias, ¿hay alguna que particularmente te haya marcado? </strong></p>



<p>Mmm&#8230;son tantas historias que es difícil escoger una. Quizá todo lo vivido en Cuba; ver cómo la gente a pesar de las necesidades y limitaciones estaban siempre con una sonrisa en la cara, tenían un chiste nuevo para compartirte y podían jugar descalzos al béisbol, pero jugaban. Eso me inspiraba, la constancia y motivación personal de cada niño, bailarín en el teatro o mesero en un bar. Los cubanos son admiración e inspiración pura desde mi primer viaje.</p>



<p><strong>&#8211; </strong><strong>¿</strong><strong>Cómo nació la idea de escribir este libro? </strong></p>



<p>Fue a la vuelta de mi primer viaje por Uruguay. Muchos días contemplando el mar, admirando tanto azul me hicieron reconciliar con aquel sueño que tuve en mi adolescencia: ser escritora; ver mi nombre en un libro. Y aunque a mis 15 había más un deseo de vanidad; a mis 27 tirada en la arena de La Paloma tenía montones de cuadernos llenos con historias, miedos, carreteras y amor; amor por cada país, familia y niño con el que jugué. Yo quería compartir esas historias, demostrar que se podía ser mujer y viajar sola; ser periodista y contar algo distinto, no quedarme en esa ola de peligros, balas y bombas que vemos en las grandes cadenas mediáticas.</p>



<p>&#8211;<strong>¿Cuándo lo empezaste y cómo ha sido el proceso? </strong></p>



<p>Los primeros bocetos tomaron forma en 2015, cuando empecé a seleccionar las historias sueltas que tenía en cuadernos, papelitos y hasta servilletas guardadas. Así nació mi libro.</p>



<p>&#8211; <strong>¿Por qué decidiste escribir un diario mandarina? </strong></p>



<p>Diarios Mandarina es el título de este libro y su nombre es una metáfora de sus páginas que son un diario emotivo por mis vivencias, miedos y aprendizajes. No es para nada una guía de viajes ni mucho menos una lista de lugares recomendados. Decidí escribirlo para compartir mi transformación y, por qué no, inspirar a otros a ir por sus sueños, sin mentir; contando los obstáculos que pueden encontrarse en el camino. Y también porque escribirlo significó un ejercicio de reunir mis tres grandes pasiones: la escritura, el movimiento -o la no rutina como le llamo- y la cocina.</p>



<p><strong>&#8211; Tienes una campaña para recoger fondos y hacer posible esta publicación, ¿qué le dices a la gente? </strong></p>



<p>Sí, la campaña está abierta hace uno días en Ideame (<a href="https://www.idea.me/proyectos/67684/el-libro-de-os">https://www.idea.me/proyectos/67684/el-libro-de-os</a>) . Aunque el libro esté terminado y las fotos editadas, necesito dinero para garantizar un diseño e impresión de calidad; con el dinero que junte podré imprimirlo este año. Tengo el apoyo de una editorial independiente en Buenos Aires; pero aunque el dinero nunca me faltó en mis viajes, ahora es un requisito imprescindible para que mi historia llegue a todo el mundo.</p>



<p><strong>&#8211; Eres una venezolana radicada en Argentina desde hace algunos años, ¿por qué elegiste ese país? ¿qué te ha enseñado y te sigue enseñando? </strong></p>



<p>Argentina me enseñó de libertad, empoderamiento e igualdad. Aquí he aprendido a no quedarme callada, a reclamar cuando sea necesario, a no tener miedo de compartir mis opiniones y lo más importante: a darme más valor como mujer. Esa lección la re-aprendo a diario con la mujer de 70 en minifalda y tacones en el colectivo o con el grupo de amigas reunidas en un café charlando -sin vergüenza- de sexo, psicología y economía. Esas imágenes las agradezco cada día vivido en Buenos Aires.</p>



<figure class="wp-block-image"><img class="wp-image-5940" src="http://www.seisgrados.com.ve/wp-content/uploads/2019/03/6grados_os-en-puno_lagotiticaca-1024x1024.jpg" alt="" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2019/03/6grados_os-en-puno_lagotiticaca-1024x1024.jpg 1024w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2019/03/6grados_os-en-puno_lagotiticaca-150x150.jpg 150w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2019/03/6grados_os-en-puno_lagotiticaca-300x300.jpg 300w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2019/03/6grados_os-en-puno_lagotiticaca-600x600.jpg 600w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p><strong>&#8211; ¿Qué extrañas de Venezuela? </strong></p>



<p>A mis padres, al patio de casa con plátano y matas de mango y el olor de la cocina cada vez que mi mami o abu hacían la comida. Nuestros viajes por Bailadores buscando las mejores fresas con crema o la neblina de mi Mérida hermosa reposada sobre las montañas y el asfalto de la ciudad. Son imágenes que guardo como un tesoro en mi memoria.</p>



<p><strong>&#8211;  ¿Te consideras más emprendedora que soñadora o tienes mucho de ambas? </strong></p>



<p>Ambas, porque sin un sueño no se puede emprender. Todos somos soñadores, desde que nacemos, la diferencia del emprendedor es que él cree con tanta convicción que es capaz de convertir esa pequeña idea en una realidad.</p>



<p><strong>&#8211; Si existiera alguna clave para escribir un libro, ¿cuál sería? </strong></p>



<p>Constancia.</p>



<p>&#8211;<strong> El último capítulo de tu libro se titula “Una historia de amor y una despedida en Cuba, mi primer gran viaje”, ¿qué puedes adelantarnos? </strong></p>



<p>Jaja, me da mucha risa porque este capítulo intriga a muchos. Yo viajé a Cuba enamorada, llevada por una pasión de años que en la isla alcanzó su máximo; en esos días no escribí ni una línea pero me empapé de cada olor, atardecer y música que compartí con esa persona. Confieso que por meses pensé en no incluir esas páginas, pero después reflexioné y le di la vuelta; quise hacer una reconstrucción de esa historia y al mismo tiempo despedirme de la persona que amé. Cuba fue el inicio de mi gran viaje y también el punto de partida para el “final” de esa historia de amor.</p>



<p>Defensora y creyente del movimiento como forma de vida, Osjanny Montero ha estado marcada por sus andares. De Maracaibo, Zulia -ciudad en la que creció- se trasladó junto a su familia a Mérida; de ahí se mudó a San Cristóbal, estado Táchira, para estudiar periodismo en la Universidad de Los Andes. Posteriormente, decidió irse a Caracas donde se desempeñó como redactora de medios impresos y digitales.</p>



<p>Su estancia en la capital venezolana estuvo acompañada por recorridos a museos, bulevares y una que otra taguara como El Maní y las del conocido Callejón de la Puñalada. Caracas le mostró así el sabor de la buena salsa, la locura de ir y venir en el metro; tiempo que empezaba a prepararla para lo que venía: un viaje constante que no tuvo parada hasta el año 2017 -luego de vivir el terremoto más fuerte de la historia de México- cuando tomó la decisión de establecerse en la ciudad de Buenos Aires.</p>


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		<title>El eterno regreso de Adriana Herrera o la historia de su Mapa Reverso</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2018/07/el-eterno-regreso-de-adriana-herrera-o-la-historia-de-su-mapa-reverso/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 Jul 2018 23:11:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Adriana Herrera]]></category>
		<category><![CDATA[Periodismo]]></category>
		<category><![CDATA[Retazos de Viaje]]></category>
		<category><![CDATA[Viaja el mundo]]></category>
		<category><![CDATA[Viajes]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Por qué viajan quienes viajan? ¿Qué les sucede en sus recorridos? ¿Qué hay detrás de la foto que&#8230;</p>
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<p><strong>Por Erick Lezama Aranguren</strong></p>
<p>Primero escapó de la vida tan común que llevaba. Adriana Herrera —periodista, nacida en Caracas en 1981— se levantaba muy temprano, iba a la oficina en la cual trabajaba como editora y ocho —o más— horas después regresaba, cansada, a casa; tomaba una ducha, leía las páginas de algún libro y dormía tarde. Rutina. A cada tanto, le tocaba viajar por trabajo. En las dos o tres semanas de vacaciones que tenía al año, viajaba por placer. Pero salvo esos momentos, todo era rutina. Y las rutinas atrapan. Son asfixiantes. Sobre todo para algunos seres que se sienten libres. Un día de 2010 —era domingo por la tarde— Adriana tomó un taxi. A fuera llovía a cántaros y Caracas estaba atascada en un tráfico demencial. Quizá la idea le daba vueltas en la cabeza desde hace mucho, pero fue en ese instante, sintiéndose prisionera, cuando decidió que ya no más. Basta, se dijo. Voy a viajar, se prometió. A viajar y a escribir: a vivir de eso.</p>
<p>Llena de dudas (y de coraje), le hizo caso a su intuición. Renunció al trabajo. Después de cumplir un preaviso largo, de tres meses, buscó compañía para sus recorridos; pero no encontró a nadie dispuesto a tamaña osadía. “Cada quien va caminando por la ciudad, atado a su ritmo y a sus propias querencias”, entendería después. Entonces se atrevió a hacerlo sola, a su tempo: caminando despacio, siempre con una cámara y varias libretas en la maleta.  El plan más temprano que tarde comenzó a funcionar. Viajaba y escribía. Abrió un blog (<a href="https://viajaelmundo.com/" target="_blank" rel="noopener">viajaelmundo.com</a>) y publicaba crónicas en National Geographic Traveler Latinomaérica, en Estampas (revista dominical del diario El Universal de Venezuela) y en medios de España, Colombia y Costa Rica.</p>
<p><figure id="attachment_5721" aria-describedby="caption-attachment-5721" style="width: 620px" class="wp-caption aligncenter"><img class="size-full wp-image-5721" src="http://www.seisgrados.com.ve/wp-content/uploads/2018/07/adriana.png" alt="" width="620" height="436" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/07/adriana.png 620w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/07/adriana-300x211.png 300w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/07/adriana-600x422.png 600w" sizes="(max-width: 620px) 100vw, 620px" /><figcaption id="caption-attachment-5721" class="wp-caption-text">Foto tomada de viajaelmundo.com</figcaption></figure></p>
<p>Pero Adriana anotaba en esos cuadernos más que datos periodísticos. Miedos, tristezas, euforias, sabores, olores, preguntas, dudas, algunas certezas, contradicciones, el silencio transformado en palabras, descripciones, relatos íntimos, disertaciones, anécdotas, curiosidades. Escribía en aviones, en trenes, en barcos, en un hotel, en un hostal y al llegar a casa. Y garabateaba ilustraciones de lo que tenía ante la vista: una ciudad, una calle, un bosque, el mar. Todo cabía en esas hojas. Eran los trazos de un mapa que delineaba una historia en la que ella era la protagonista. Tantos viajes eran uno solo: uno que iba hacia su mundo interior.</p>
<p>Pero ella no se percataba. Y lanzaba esas libretas en su escritorio, o en alguna gaveta, o en un rincón: las olvidaba, jamás las abría.</p>
<p>Debía pasar el tiempo.</p>
<p>El tiempo que produce distancia.</p>
<p>La distancia que permite ver mejor.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>*</strong></p>
<p>En 2014, Adriana hizo un recorrido de tres meses por Europa. Meses después de volver, un día cualquiera de ese año, ocurrió una catástrofe: el disco duro de su computadora estalló y esa explosión borró el registro de sus últimos tres años de viajes.</p>
<p>Entonces, en un arrebato de nostalgia y melancolía, corrió a desempolvar aquellas libretas, como quien busca una lámpara cuando se descubre rodeado de oscuridad. Necesitaba una guía para armar un archivo mental de todo lo que había perdido, y pensó que aquellas líneas podían ayudarla. La experiencia de releerse fue reveladora. Por fin vio, nítidamente, un arco dramático, un hilo narrativo, a ella misma como personaje.  Era lo que faltaba para que se le ocurriera la idea de que eso debía convertirse en un libro: en su primer libro.</p>
<p>Y lo hizo.</p>
<p>Se autopublicó poco más de dos años después. Un día antes de mandar a diseño el material, en enero de 2017, redactó en Caracas el último texto del trabajo, en el cual evoca el episodio: “Esas libretas que había relegado a la parte más oscura de mi suerte de oficina, ahora tenían una voz que insistía en contarme cosas. Y es ahí cuando me detengo a pensar que a todos nos pasa: identificarnos con las emociones, me refiero. Volver sobre nuestros pasos para descubrir detalles que no sabíamos y así, seguir trazando rutas que nos conduzcan, al fin, hacia eso que anhelamos. Viajar, para mí, es un acto de (re)conocimiento cada vez”.</p>
<p>En la introducción también dio pistas de ese aprendizaje: “Los viajeros vamos narrando el viaje como quien subsiste. Anotamos detalles que creemos que podemos olvidar después. Cerramos los ojos para rememorar atardeceres, olores, una canción, la textura de algunas paredes, un sabor en particular y entonces escribimos porque intentamos hacer nuestra esa realidad que nos arropa y es ahí cando el viaje se cuela en la existencia de quien intenta contarlo, anulando todo aquello que dábamos por cierto, para dejarnos en un limbo en el que no estamos seguros de si vale más lo fijado en el papel o la simple sensación de recordar lo vivido (…) El viaje no es solo lo que se ve, sino también lo que sucede mientras se observa. Se viaja por dentro y por fuera como un acto de rebeldía, al que muchas veces nos resistimos. Escribimos para seguir viajando en la relectura (…)”.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>*</strong></p>
<p>La bitácora es tan larga como desordenada. Cronologías que se rompen, líneas que se cruzan, una y otra vez. Idas y vueltas. (Re)encuentros. Siempre regresos.</p>
<p>Medellín, Los Roques, un tren que va de Basel a Zurich, un vuelo de Madrid a Caracas. Caracas —de nuevo—. Madrid, un vuelo de Malta a Madrid, Edimburgo, un tren que va desde Ásterdam a Colonia (en Alemania), un vuelo de Madrid a Nueva York. Canaima. Chicago (o quizá, New Orleans), Dublin y Wicklow, Zurich. Caracas —otra vez—. Río de Janeiro. Caracas —una vez más—.  Una noche y un amanecer a orillas del Río Caura, Malta, Trieweiler, Los Roques, Dublin, New Orleans, Memphis, New Orleans. Caracas —como siempre—.  Paraguaipoa. Grecia, como una barajita faltante.</p>
<p>Y Caracas, la de los regresos.</p>
<p>Adriana vive Caracas.</p>
<p>Si se asoma en su ventana, ve el Ávila, las guacamayas volando, el atardecer. Escucha los gritos de los niños jugando en un parque de diversiones y el escándalo de esta urbe frenética. “Yo sé, vivo en una de las ciudades más violentas del mundo, pero es donde me gusta vivir. Insisto en conseguir su belleza, cada día. Y sé que no estoy sola. Caracas es Caracas, mi ciudad”, escribió recientemente en su cuenta de Instagram, <a href="https://www.instagram.com/viajaelmundo/" target="_blank" rel="noopener">@viajaelmundo</a>. No hace tanto volvió de un recorrido por la India. Llegó cargada con tanto incienso y especias como historias por contar. Como ya es costumbre en ella, pospuso por días o semanas el ritual melacólico de desempacar; tanto que la ropa le quedó oliendo a Cardamomo. “Y entonces yo era India mientras caminaba en Caracas, con sus aromas pegados al cuerpo (…) Los viajes siguen sucediendo aunque ya estemos muy quietos”, reflexionó en otro post.</p>
<p><figure id="attachment_5719" aria-describedby="caption-attachment-5719" style="width: 620px" class="wp-caption aligncenter"><img class="size-full wp-image-5719" src="http://www.seisgrados.com.ve/wp-content/uploads/2018/07/kerala_munnar_mujer.jpg" alt="" width="620" height="372" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/07/kerala_munnar_mujer.jpg 620w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/07/kerala_munnar_mujer-300x180.jpg 300w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/07/kerala_munnar_mujer-600x360.jpg 600w" sizes="(max-width: 620px) 100vw, 620px" /><figcaption id="caption-attachment-5719" class="wp-caption-text">Foto Adriana Herrera</figcaption></figure></p>
<p>Desde Caracas, Adriana ha estado enviando su Mapa Reverso [Retazos de viajes], autografiado, a muchas partes del mundo. Acaba de mandar varios a Canadá, Holanda, Italia, Colombia y Estados Unidos, como parte de una campaña humanitaria que denominó #ViajeSolidario: quien comprara el libro estaría contribuyendo con un comedor de Alimenta la Solidaridad —iniciativa que empodera a comunidades desfavorecidas— en el que se comen 60 niños. Eso la mantuvo ocupada. Pero ya la campaña finalizó y está por empezar a otro viaje corto: a Morrocoy, un paraíso playero en el occidente venezolano.</p>
<p>Antes irse —para volver— recuerda que todo comenzó estando peleada consigo misma.</p>
<p><strong>¿Por qué no habías vuelto a releer tus libretas? ¿Acaso querías olvidar lo vivido?</strong></p>
<p>Yo cuando me fui a Europa en 2014, lo hice porque quería escribir. No sé qué. Pero había pensado que, para poder escribir bien, tenía que irme lejos. Me llevé seis libretas y ni siquiera llené la tercera.  Pasé todo el viaje peleando conmigo misma por lo que estaba apuntando. No me sentía conforme; sentía que lo que estaba ahí no era bueno. Tenía ese conflicto conmigo misma y quizá por eso no releía. No me daba curiosidad. Entonces sucedió lo de mi computadora y al volver a esas líneas me di cuenta que había una historia contada de otra manera, que había un personaje — que era yo— peleando consigo misma. Le vi la parte interesante y salió lo que salió.</p>
<p><strong>Lo que salió fue una autopublicación, ese método de publicación que todavía no es común en Venezuela. ¿Se te hizo difícil? ¿Pensaste en desistir y volver a abandonar esos retazos de tus viajes? </strong></p>
<p>Desde el principio, Willy Mckey, que fue mi editor, y yo, queríamos que fuera una autopublicación. Estábamos conscientes de que era un libro distinto, y que posiblemente a las editoriales no les haría guiño de buenas a primeras. Sabíamos que iban a decir que me estaba autopublicando porque me habían rechazado en otro sitio. Y no, hacerlo así fue una decisión. A mitad de camino, sí, hubo un pequeño viraje: Willy lo presentó en una editorial. El “no” que nos dieron nos empujó más hacia la autopublicación, con la certeza de que estábamos haciendo las cosas bien. Fue difícil porque al hacerlo de ese modo, todos los gastos corrieron por mi cuenta. Los presupuestos, en medio de esta hiperinflación, no se mantenían por más de tres días. Diseño, corrección, y, el gasto mayor, el de imprenta. Fueron momentos muy complicados. Pero vacié mis ahorros y aposté. No hubo nada que me hiciera desistir. Mientras más difícil todo, más me empeñaba en que había que hacerlo. Era una luz en mi propio camino. Esperé terminar un trabajo grande que estaba haciendo, y apenas me lo pagaron, todo el trabajo se resumió en una semana: pude imprimir.</p>
<p><strong>A fin de cuentas, ¿por qué crees que esos relatos íntimos que conforman este viaje tan personal puede interesarles a otros?, ¿cuál era tu propósito al convertirlos en un libro?</strong></p>
<p>Creo que era un libro que tenía que escribir, que respondía a mis emociones. Pienso que a través de mis emociones y de la manera en la que vivo el viaje, la gente se puede identificar con lo que sea que ellos hagan. ¿Por qué convertirlo en libro? Porque esas cosas que conté ahí son las que nosotros los viajeros decidimos de buenas a primeras no contar. Es como el Instagram: todo el mundo muestra la foto del paisaje, de la palmera y el mar, pero no de lo que le costó llegar hasta allá. Era darle un toque de certeza a la manera en la que yo entiendo el viaje. Decir: “Todas estas cosas pasan, y pasan más seguido de lo que alguien se pueda imaginar”. Dejarlo por escrito es una forma de sentar un precedente, de preguntar por qué no contarlo, por qué no ir en consonancia con lo que sentimos, con lo que vivimos. Porque detrás de cada viaje se oculta un viaje interno. No estoy descubriendo el agua tibia. Solo decidí que tenía que contarlo y me hacía bien.</p>
<p><strong>Queda claro que tu relación con la palabra escrita va más allá del ejercicio periodístico. Da la impresión de que la escritura es una pulsión natural en ti. Por ese conflicto existencial que vivías, ¿te identificas con el dicho que dice &#8220;odio escribir, pero amo haber escrito”? </strong></p>
<p>Había olvidado ese dicho, pero creo que es muy cierto. Odié todo lo que escribí, pero qué bueno que lo escribí. Digo siempre que mi blog es como mi laboratorio: mi lugar para experimentar. Seguramente allí hay aciertos y desaciertos: algunos textos buenos, otros malos. Pero me inquieta la escritura, me inquietan las historias. Así que como yo viajo, me gusta explorar también a través de la palabra. Estoy en ese camino de intentar hacerlo bien, o medianamente bien. Quiero acercarme a ese ideal de hacer las cosas lo mejor posible. Es lo que intento, cada día.  Es un constante aprendizaje.</p>
<p><strong>Tenías muy claro el concepto editorial de este trabajo. Pero era muy fácil perder el foco y torcer la idea hacia un producto más comercial: que se pareciera más a un libro convencional de viajes. ¿Por qué te empeñaste en hacerlo así? </strong></p>
<p>No, la verdad es que no era fácil perder el foco. Por lo que dices: tenía sumamente claro el concepto del libro. Yo consumo mucha literatura de viajes, en inglés, en español, de distintas nacionalidades, y todos siguen como una misma línea. No es que no te vas a encontrar un libro como el que yo he hecho. No quería que fuera un libro común, así que no había manera de hacer un libro común. Entonces me arriesgué diciendo: yo me estoy autopublicando, esta es mi propuesta y creo firmemente en esto. Pensé: si la gente no lo entiende, bueno, quizá con el tiempo lo van a entender.</p>
<p><strong>Admites desde la primera página que en el libro hay cierto desorden. ¿Por qué? ¿Qué querías decir con esa estructura?</strong></p>
<p>Sí, yo planteaba una bitácora desordenada. Si te das cuenta, el libro está dividido en tres capítulos: el camino (retazos cuando me movía de un lado a otro), el viaje (que son las crónicas) y luego el delirio (cosas que se me ocurrieron en cualquier parte). Si bien comencé en el 2010, vas leyendo cronológicamente, pero en cada capítulo se rompe la línea. Y te digo, yo quería que fuera un poco más desordenado; respondía a una idea que yo tenía en la cabeza y que solo yo podía entender. Pero ahí entró la labor del editor: Willy me hizo ver que tampoco podía forzar al lector a entender tamaño desorden. Me gusta como quedó. Porque es una manera de que cada quien construya el libro a su manera. No quería aburrir, porque yo a veces me aburro leyendo, aunque me guste mucho como escriba el autor.</p>
<p><strong> Has hecho muchos otros viajes. Seguramente tenías muchas otras anotaciones en tus libretas. ¿Cómo seleccionaste lo que está allí? ¿Qué querías contar haciendo énfasis en esos puntos específicos de un viaje que es más grande? </strong></p>
<p>Yo siempre escribo; tengo muchas libretas llenas, escribo un montón. Nosotros establecimos un período, que eran 5 años de viajes: finales de 2010, finales de 2016. Era necesario ese límite de tiempo. Así que lo que estaba por fuera de ese lapso, lo excluíamos.  La primera labor que hice fue releer como 11 libretas. Por sugerencia del editor, fui clasificándolos: todos los textos que fueron escritos en Caracas, los que hice en avión, en barco, en otro país, en tren. Dentro de esa separación, iba armando la línea emocional que quería que se sintiera, ese conflicto emocional conmigo misma; entre irme y quedarme; entre escribir o no escribir; las situaciones más inusuales que me pasaban. Los miedos, las tristezas, la soledad, el reencuentro. E iba decantando. Clasificamos esos tres capítulos al final de todo: queríamos un orden dentro de nuestro desorden.</p>
<p><strong>En el libro dices que viajando te has encontrado con una cara amable del mundo: que la gente es no es tan mala. ¿Te tomó mucho tiempo —y muchos kilómetros y muchas millas— llegar a esa conclusión?</strong></p>
<p>Es que en eso he creído siempre. Cuando decido viajar sola y me consigo a gente amable dispuesta a darme la mano, confirmé eso. En cierto momento, en 2012 o 2013, me aburrió un poco que vieran en mi forma de viajar un acto de heroísmo. ¿Por qué me creían valiente? Yo solo estaba haciendo lo que me gusta: es mi profesión y mi pasión. Me molestaba esa reverencia. Después entendí que todo el mundo lo veía como yo. Me puede pasar algo, sí; pero no salgo pensando en eso. La única manera que te des cuenta que el mundo no es tan malo, es saliendo y disfrutándolo al máximo.</p>
<p><figure id="attachment_5722" aria-describedby="caption-attachment-5722" style="width: 1280px" class="wp-caption aligncenter"><img class="size-full wp-image-5722" src="http://www.seisgrados.com.ve/wp-content/uploads/2018/07/adrianaherrera.jpg" alt="" width="1280" height="720" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/07/adrianaherrera.jpg 1280w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/07/adrianaherrera-300x169.jpg 300w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/07/adrianaherrera-768x432.jpg 768w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/07/adrianaherrera-1024x576.jpg 1024w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/07/adrianaherrera-600x338.jpg 600w" sizes="(max-width: 1280px) 100vw, 1280px" /><figcaption id="caption-attachment-5722" class="wp-caption-text">Foto tomada de viajaelmundo.com</figcaption></figure></p>
<p><strong>Te han preguntado mucho si te sientes atrapada aquí en tu país y que por qué insistes en volver cuando tanta gente se está yendo.  ¿Cuál es tu respuesta? </strong></p>
<p>Que no me siento atrapada. Que me puedo ir cuando quiera. Que me quedo por muchas razones: porque aquí están mis afectos, mi familia; porque creo que tengo las herramientas y las ganas de reconstruir y aportar algo y espero que siga haciendo así. Ojalá no tenga que tragarme las palabras y que mi propio país no me termine echando. Yo me resisto a esas veces en las que siento que el país me está empujando. Es confuso cuando me preguntan por qué vuelvo. Es muy antipática esa pregunta. Trato en lo posible de buscar bellezas dentro del caos. Confío en que esta tormenta va a pasar; pero mientras, uno tiene que aferrarse con fuerza a lo que tiene más a mano, y lo que uno tiene más a mano son los afectos. Eso es lo que te da fuerza para seguir.</p>
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		<title>Heberto José Borjas trabaja por la lectura de autores venezolanos en Colombia</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2018/04/heberto-jose-borjas-trabaja-por-la-lectura-de-autores-venezolanos-en-colombia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[wmseisgrados]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 Apr 2018 17:47:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[Heberto José Borjas]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura Venezolana]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Desde octubre de 2017, el escritor venezolano Heberto José Borjas, autor del libro de cuentos Desde la nada&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Desde octubre de 2017, el escritor venezolano Heberto José Borjas, autor del libro de cuentos <em>Desde la nada</em> (FB Libros, 2017), ha trabajado por la promoción del libro y la lectura de obras venezolanas en Colombia, país donde reside desde 2010.</p>
<p>En solo pocos meses ya el autor se ha fijado su propia impresión sobre el circuito del libro colombiano, cómo es la relación que existe entre el distribuidor, el librero y el lector, qué tanto leen los colombianos y cuáles son las obras de autores venezolanos que han logrado ganarse un puesto en las librerías del vecino país.</p>
<p>Sobre estos y otros temas reflexiona el autor a continuación.</p>
<p><strong>¿Desde cuándo comenzó a trabajar por la lectura de autores venezolanos en Colombia?¿Qué observaciones ha encontrado en este proceso?</strong></p>
<p>Comencé en Octubre de 2017. A propósito de mi inquietud de distribuir en Colombia mi más reciente libro,<strong><em> Desde la nada</em></strong>, aproveché el esfuerzo y el contacto con librerías de Bogotá para mostrar a los libreros el catálogo de FB Libros, sello con el cual mi obra fue editada el año pasado.</p>
<p>La primera impresión que tengo es que las relaciones entre las librerías y los distribuidores de libros son variadas. Hay empresas con quienes la relación es muy protocolaria y hasta fría (pues ven un libro como una mera mercancía que debe arrojar ganancias), pero también hay libreros con quienes la relación es más franca, directa, y hasta se preocupan en leer (o por lo menos, ojear) el ejemplar de cortesía que les ofreces y te invitan a que uses sus espacios para organizar eventos literarios.</p>
<p>Por otro lado, el colombiano no es indiferente a los libros. Lo sé por las cifras que muestra la Filbo (Feria Internacional del Libro de Bogotá), donde el número de visitantes aumenta cada año a pesar de que la boleta de acceso ronda los tres  dólares por persona. El Gobierno Nacional ha hecho ciertos esfuerzos por promover la lectura, aunque ya sabemos que todo lo que se haga no será suficiente para subir el promedio de lecturas en Colombia, apenas de 1,9 libros leídos al año por persona. Sin embargo, lo que veo a diario en la calle me dice que la juventud sigue leyendo, que tiene un gusto variado. No dejo de encontrarme chicos y chicas leyendo en cafés o en el transporte público.</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p><strong>¿Cuánto cuesta comprar un libro en Colombia?</strong></p>
<p>En librerías el precio de las novedades literarias oscila entre los 13 y 20 dólares, sólo por tomar referencias de las editoriales líderes en el mercado y sus autores más vendidos, de manera que en ese aspecto se puede afirmar que un libro en Colombia es costoso más no imposible de comprar. Son precios muy similares a los que puedes encontrar en España, por ejemplo. Los títulos de <strong>FB Libros</strong> que he logrado distribuir en el país tiene un precio menor para hacerlos más apetecibles en medio de la pléyade de opciones que pueden encontrarse en los estantes de las librerías, sin que el bajo precio ofenda la labor del autor ni la calidad del trabajo editorial que hay detrás de cada título.</p>
<p><strong>-¿Cuáles son las editoriales y los autores venezolanos presentes en las librerías colombianas?</strong></p>
<p>Cuando me mudé a Colombia en 2010 lo primero que resentí fue la ausencia venezolana en las librerías bogotanas. Sabía que sería difícil encontrar a Miguel Otero Silva o a Uslar Pietri, y por ello me he dedicado en estos años, a modo de pasatiempo, a buscar autores venezolanos, y he encontrado muy poco. Para ser más concreto,<em> La enfermedad</em> y <em>Patria o muerte</em> de Alberto Barrera Tyszka, que han ganado premios en España, son dos libros que sí podrás encontrar junto a novelas de Boris Izaguirre, <em>The Night</em> de Rodrigo Blanco Calderón, <em>Doña Bárbara</em> (en la sección de Clásicos) y ahora mi libro <em>Desde la nada. </em>Todos estos títulos pueden hallarse sin demasiada dificultad en las librerías colombianas como Librería Nacional, Panamericana, Tango Discos y Libros, entre otras. El asunto es que estas obras son editadas por sellos internacionales como Alfaguara, Herralde y Planeta. Sé que Ediciones Ekaré y Libros del Fuego están distribuyendo en Colombia algunos de sus títulos, pero no se encuentra más variedad de editoriales venezolanas, salvo que desde finales de 2017 pude distribuir mas o menos 12 autores de FB Libros que hoy pueden comprarse en Tango Discos y Libros, Librería Nacional y la librería Hojas de Parra. Me refiero a obras como <em>Aghori</em> y<em> Andantes</em> de Néstor Cánchica, <em>Verde que me muero</em> de Jason Maldonado, <em>Nombre de mujer</em> de Arnoldo Rosas, <em>¡Se termina conmigo!</em> de Natasha Prosperi, <em>Juegos de Fauno</em> de Aladdar Temeshy,<em> Hojas de Romero</em> de Miriam Marrero, <em>Russell</em> de Lester Dávila y <em>Desde la nada</em> de mi autoría, entre otras.</p>
<p>Espero que pronto se nos abran las puertas de otros espacios con quienes ya he iniciado contacto, como la Librería Luvina y la librería del Fondo de Cultura Económica, que no sólo son lugares donde comprar libros sino enclaves culturales donde se realizan distintos tipos de eventos alrededor del libro.</p>
<p><strong>-¿Crees que es buen momento de hacer de la crisis un motivo para leer a los venezolanos tanto en Colombia como en otros países del mundo? Esto como una forma de entender quiénes son los venezolanos, cómo pensamos y qué hacemos.</strong></p>
<p>Sí.  Esta era infausta de la historia patria podría ser para muchos potenciales lectores alrededor del mundo una motivación especial que les lleve a leer autores venezolanos, pero mi intención es que no sólo se acerquen a las obras con la curiosidad de saber cómo es la vida en Venezuela dentro del <em>socialismo del siglo xxi</em> (permítanme las minúsculas) sino para conocer nuestra idiosincrasia, algo que por su complejidad está más allá del dominio temporal de una determinada parcialidad política. Apenas empieza en Venezuela a surgir la <em>literatura de la involución</em>, que es como yo llamo a las obras que están dejando testimonios sobre el país de comienzos de este siglo.<em> Patria o muerte</em> y <em>The night</em>, que ya nombré, son ejemplos brillantes, pero antes de estos años aciagos del chavismo en el poder se escribió y publicó mucho material interesante mucho para un curioso lector foráneo que quiera entendernos y saber por qué estamos como estamos (no descarto que dé con la explicación más fácilmente que nosotros mismos). Y esa es la literatura venezolana sobre la cual hay mucha ignorancia en el extranjero. Los catedráticos e investigadores especializados a nivel internacional sí conocen nuestras mayores referencias literarias, pero en cuanto a lo que el público general puede encontrar en librerías hay una ausencia casi total. Hace un par de años encontré, de puro milagro, <em>Falke</em> de Federico Vegas y <em>La fascinación de la víctima</em> de Ana Teresa Torres en un remate de libros baratos. Y ya sabemos que los milagros no ocurren a menudo.</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p><strong>-¿Consideras que es el momento de establecer en Colombia una suerte de círculo de lectura o un proyecto más grande para dar a conocer a los  autores venezolanos?</strong></p>
<p>Es mi sueño participar en algo así. Quien quita y sea una próxima iniciativa que me atreva a emprender en Bogotá. No pasará mucho tiempo antes de que sepamos de premios literarios en el extranjero dedicados a Venezuela, o compilaciones de relatos enfocados en la diáspora venezolana actual. Es decir, se acentuará la literatura venezolana hecha desde afuera, o sobre la emigración, lo cual podría acercar nuestros autores a aquellos que se supone serían sus lectores naturales. Entonces un plan como el de entablar y sostener un club de lectura, o un premio literario para la comunidad venezolana, o algo por el estilo, no luce descabellado pero requiere un trabajo mancomunado (amén del tesón, patrocinadores y del tiempo necesarios) en el que yo estaría dispuesto a hacer mi aporte. Ojalá encuentre en Colombia paisanos entusiastas con los cuales trabajar mano a mano.</p>
<p><strong>¿Qué está escribiendo en este momento?</strong></p>
<p>Desde comienzos de este año le he dedicado más tiempo a la revisión y corrección de una novela escrita por completo en Bogotá. Y sin embargo creo que es hasta ahora la más venezolana de las obras que he comenzado. Ha estado engavetada por 3 años y apenas ahora decido acercarme a ella de nuevo. Creo que un par de semanas terminaré la revisión final. Se titula<em> Las verdades cuadradas</em>. Con ella quise intentar una novela romántica contemporánea que se alejara de los cursis y predecibles lugares comunes del género <em>chick lit</em> tradicional, pero me salió tan contemporánea que no pude evitar caer en la denuncia social, algunos personajes terminaron apasionados por la política y un par de ellos engrosan la lista de venezolanos emigrantes. Desde una perspectiva general es un retrato familiar, con sus virtudes y defectos, que me sirvió de excusa para tratar otros tópicos que me inquietan, como la lealtad, el primer amor, la esperanza en un mesías político, los chismes dentro del seno familiar, que en su momento leerán. Espero no haber dado <em>spoilers</em>.</p>
<p>Tengo congelado un futuro libro de relatos, que llevo adelantado un 60%, supongo, y con el cual me he divertido mucho escribiendo, a pesar de que una de las historias me toca muy de cerca, pues tiene que ver con mi padre, fallecido en mayo del año pasado, durante el proceso de edición de <em>Desde la nada</em>. No puedo dar un título definitivo dado que ni yo mismo estoy seguro del mismo, pero lo que sí puedo asegurar es que el tono de esta compilación será distinto al de <em>Desde la nada</em>, donde el crimen, la violencia, la intolerancia y la fatalidad parecen ser elementos comunes<em>. </em>Las historias de esta obra en proceso estarán emparentadas, me parece hoy,  por la noción del adiós, de la finitud, de la despedida como presencias inevitables en toda interacción o empresa humana. Retomaré este libro en un par de años, cuando termine otra novela que llevo congelada.</p>
<p>Y finalmente, pero no por ser menos importante, espero retomar a mediados de este año una novela que empecé en septiembre de 2016 y que tras 50 páginas debí abandonar debido al caudal de información valiosa con la que debía documentarme para poder continuar con paso firme. Es mi proyecto mi proyecto más ambicioso, me lo he tomado tan en serio que he tomado medidas para reducir el riesgo a naufragar, y me di una pausa larga cuando creí que era necesario. De hecho, durante esa pausa se editó <em>Desde la nada</em>. Por ahora sólo puedo revelar que contaré a mi manera una leyenda urbana que ha circulado por ahí desde hace casi 50 años. Espero terminarla a mediados de 2020,  a más tardar.</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p>Diez son los relatos que integran este volumen que hoy ofrece al público lector Heberto José Borjas. Diez relatos de largo aliento y que están emparentados por un leitmotiv: la fatalidad. Los protagonistas de cada historia son personajes enajenados, conflictivos, dramáticos y con una endeble construcción ética y espiritual. Tan endebles son que su vida es superada enteramente por circunstancias externas o por sus propios conflictos internos. Es la fuerza de una prosa cruda y cautivante lo que mantiene al lector amarrado al libro: no hay manera de dejar la lectura a medio camino. El final de cada relato se precipita como una urgencia insoslayable. Abogado de profesión, Borjas sucumbió ante la fascinación literaria siendo apenas un adolescente. Tenía dieciséis años cuando tuvo sus primeros encuentros con Gallegos, Quiroga, Vargas Llosa, Neruda, Otero Silva y otros grandes de la literatura universal. También del cine ha recibido influencias significativas, que han determinado su manera de contar las historias. Ha de ser por eso que Aversión a los niños, Su propio destino, Ineludible sucesor, Las manzanas podridas, Dos viejitas inmortales, Invisible, El aberrado Néstor, Último intento, Desde la nada y El planeta gemelo tienen ese ritmo envolvente y subyugante que mantiene al lector en vilo para dejarlo caer sin aviso al final de cada historia. Tres de estas historias están basadas o inspiradas en hechos reales. Las siete restantes son producto exclusivo de la imaginación creadora del autor. “Los relatos que son pura ficción –admite Borjas– quizás respondan a mi afán de sentirme libre, de volar, de narrar a veces por el puro placer de hacerlo”. Y en esto coincide con García Márquez, quien llegó a señalar que narrar es el estado humano más parecido a la levitación. Y se levita y se disfruta el hecho de contar incluso cuando lo fatal sea el elemento preponderante. No importa cuáles sean los hechos, “la escritura –insiste el autor– los puede elevar a un punto en el que, por más cosas feas que se narren, la visión del narrador las hará digeribles y aceptables dentro del pacto de ficción que establezca con el lector”.</p>
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		<title>“Las redes no tienen ninguna credibilidad”</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2017/11/las-redes-no-tienen-ninguna-credibilidad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 21 Nov 2017 15:13:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[América Latina]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[LaJornada]]></category>
		<category><![CDATA[Medios]]></category>
		<category><![CDATA[Redes]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Entrevista a Carmen Lira, directora del diario mexicano La Jornada. La periodista, que acaba de ser distinguida con&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h5 id="entrevista-a-carmen-lira-directora-del-diario-mexicano-la-jornada-la-periodista-que-acaba-de-ser-distinguida-con-el-premio-democracia-a-la-personalidad-latinoamericana-analiza-el-rol-de-los-medios">Entrevista a Carmen Lira, directora del diario mexicano La Jornada. La periodista, que acaba de ser distinguida con el Premio Democracia a la personalidad latinoamericana, analiza el rol de los medios en general y su diario en particular en la era digital. “No se puede ser descuidados con la información, con el análisis”, dice.</h5>
<p>“Si está bien hecho, el periodismo es literatura bajo presión”, dice Carmen Lira, directora de La Jornada, de México, que dirige desde 1996. Lira recibió el Premio Democracia 2017, destinado a una destacada personalidad latinoamericana, otorgado por el Centro Cultural Caras y Caretas de la Fundación Octubre, porque “reúne en sí misma las diversas dimensiones que hacen el maravilloso oficio de comunicar: asume riesgos, se aventura a lo nuevo, innova con audacia, se apasiona con la verdad y, sobre todo, se compromete con la realidad de su geografía y de su tiempo”. La periodista mexicana “construye el camino del periodismo ético y nada ni nadie ha podido silenciarla en su lucha cotidiana por la verdad”. Lira, que obtuvo el Premio Nacional de Periodismo en México por su entrevista a Fidel Castro en 2010, plantea que “tiene que haber una alianza entre medios similares” en la entrevista con Página/12.</p>
<p>&nbsp;</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p><strong>–¿Qué análisis puede hacer sobre el tránsito entre los medios impresos a los digitales?</strong></p>
<p>–El papel tiene una larga vida todavía. Toda la parte digital no ha resuelto muchas cosas como la publicidad, el sostenimiento y financiamiento. El periódico impreso tiene un peso que no tiene la edición digital y te da la seguridad de la publicidad. Si no es una larga vida la del papel, tiene una vida saludable por un tiempo.</p>
<p><strong>–¿Pero qué tipo de vida será la que tendrá el diario de papel?</strong></p>
<p>–Es la que tiene: lo impreso sigue teniendo más fuerza que lo digital. Hay gente que quiere leer noticias, pero otros queremos leer periódicos, que es diferente.</p>
<p><strong>–¿Cuál sería la diferencia?</strong></p>
<p>–Un periódico requiere toda una factura distinta. No es lo mismo que tú estés lanzando tus notas, por más que armes una presentación, a que armes el rompecabezas que significa. Es hasta una cuestión de arte en el diseño. ¿Por qué destacas una nota a ocho columnas? ¿Por qué a tres columnas o a dos columnas? Le das diferente valor. Eso no quiere decir que no se lo des en el digital, pero es diferente. Lo digital es la rapidez con que entregas la información. Abres Twitter a la mañana y te enteras de una serie de cosas; pero leer un periódico es otra cosa, como leer libros es otra cosa.</p>
<p><strong>–Las redes logran que las noticias circulen casi en simultáneo a los hechos. ¿Los periódicos tendrán que ser más analíticos o cualitativos porque la carrera por la información la pierden con las redes sociales?</strong></p>
<p>–Puede ser&#8230; de todas maneras los reporteros son fundamentales en un periódico. Luego puede venir todo el análisis que quieras, pero el que trae la liebre es el reportero y ese es el trabajo base. Lo digital es más rápido, como antes lo eran las agencias. Ahora abres a la mañana tu teléfono y tienes todas esas notas. ¿De qué te sirve? Nada más para enterarte, pero la gente no lee nada más para enterarse. Quiere saber qué son las cosas, quiere los antecedentes y lo que hay alrededor de ese hecho. Si está bien hecho, el periodismo es literatura bajo presión. También en lo digital tienes que tener una edición, porque no es posible que se alienten las cosas mal escritas, como en la mayor parte de lo digital. La rapidez no necesariamente da calidad; es muy difícil conseguir que todo sea perfecto y rápido. Yo sé que tenemos que tener lo digital porque eso lo piden los tiempos y el público. En nuestro caso tenemos un público muy grande y una buena parte de ese público es del periódico impreso.</p>
<p><strong>–Y es un público que sigue relacionándose de manera fuerte con el periodismo en papel.</strong></p>
<p>–A mí no me dan la misma confianza ni Facebook ni Twitter. El problema con las redes es que no tienen ninguna credibilidad. El hecho de que tuitees lo que se antoje no te hace reportero: requiere de más rigor y de más trabajo del que uno imagina. Dicen que si ya tuitearon tal cosa la noticia está regada. No sé&#8230; ahí se cuelan interpretaciones que confunden mucho a la gente, con notas sesgadas. No hay rigor. Es un poco el desorden. En las redes no hay el rigor que exige el medio impreso. No quiere decir que en los impresos no se cometan errores, claro que sí. Una cosa que queda escrita, cuidado, porque no solo te pueden desmentir si no que te pueden llevar a juicio.</p>
<p>&nbsp;</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p><strong>–¿Por qué las redes generan la ilusión de que pueden parecer periodistas?</strong></p>
<p>–¿Tú te dejas abrir el estómago por alguien que no tiene el título de médico? La verdad es que no. Cómo es posible que seamos tan descuidados con la información, con el análisis; es como la educación: lo que bien se aprende jamás se olvida. No aprendas mal porque lo repites toda tu vida. Es un problema porque eso se queda. Yo he visto campañas verdaderamente horripilantes en redes sociales, campañas políticas de mi país muy distorsionadas. En el caso concreto de América Latina, he visto campañas terribles contra el gobierno de Venezuela y contra los gobiernos de (Luiz Inácio) Lula (da Silva) y de Dilma (Rousseff), y ha sido muy difícil para ellos contrarrestar todo eso porque todo el mundo dice lo que se le antoja. Lo terrible de las redes sociales es que no hay rigor.</p>
<p><strong>–Las redes sociales parecen ser el territorio de una palabra de moda: la posverdad, porque no importan tanto los hechos como los sentimientos y las emociones. ¿El ejercicio periodístico está jaqueado por la posverdad?</strong></p>
<p>–Es probable. El problema es que no es importante la verdad, sino lo que tú sientes. Esto se presta mucho a la manipulación. Los buenos reporteros son historiadores; es muy importante que las historias estén bien contadas, donde lo cuentes. La posverdad es peligrosa para el periodismo. Nosotros tenemos que contar los hechos; en el momento en que deformamos los hechos, somos malos periodistas. Aunque los demás periódicos tengan más público, lo que tenemos en La Jornada es que somos número uno en credibilidad y en contenido. Yo no permito jamás que un reportero del periódico o un escritor le conteste autoritariamente a un lector que manda una queja o un comentario, porque el señor viene a hacer uso de su derecho a replicar. Eso hay que respetarlo mucho. Esto tiene que ver con ética del medio.</p>
<p><strong>–Uno de los grandes problemas del presente es el financiamiento de los medios de comunicación. ¿Cómo se sostiene un diario como La Jornada? ¿Cómo hace un periódico para sobrevivir?</strong></p>
<p>–Tenemos que pensar en cómo sustentar nuestros periódicos, sobre todo los medios impresos, pero también en lo digital. Se han intentado muchas cosas; en el informe MacBride se habla de que el Estado tiene que intervenir, por eso se votan anualmente convenios de publicidad, porque el Estado tiene presupuestos para medios. Eso no quiere decir que te van a comprar, quiere decir que te dan o no la publicidad. Por ejemplo, a La Jornada nos dan cierta publicidad, pero no nos dan la publicidad que le dan a Televisa o a otros periódicos. Es mucho más baja porque es un medio impreso; la televisión se lleva más. Esa publicidad no me da vergüenza pedirla y no me ata a nada porque los estados tienen un presupuesto para esto. Si el Estado se anuncia en tu periódico, tiene que pagar.</p>
<p><strong>–¿Qué pasa cuando el Estado no paga o discrimina a algunos medios, como sucede con Página/12?</strong></p>
<p>–Yo creo que tiene que haber una alianza entre medios similares. Tenemos que buscar una forma de financiamiento colectivo para los medios que integren esta alianza, a partir no de la publicidad sino de la venta de tus servicios. Me parece que no queda más remedio que hacer una alianza y comercializar nuestros productos. Todavía no sé qué forma le podríamos dar. Tenemos que luchar en alianza con los similares, no sólo de América Latina, sino también de España. Y me doy cuenta de que eso lo pensamos varios.</p>
<p><strong>–¿Quiénes son esos similares?</strong></p>
<p>–La Jornada, Página/12, el Público, de España, que hasta ahora es sólo digital pero saldrá impreso, con una edición en Colombia, y un periódico boliviano. Tenemos que hacer una gran campaña de publicidad y vender nuestros servicios como las agencias de noticias. Pensar en asociarnos.</p>
<p><strong>–¿Cómo define la mirada de La Jornada?</strong></p>
<p>–Somos un periódico catalogado de izquierda, que centramos el interés en el desarrollo de nuestras naciones. No puede haber la desigualdad que tenemos en este momento en muchos países de América Latina. Algo está mal; lo tienes que señalar. Nuestra forma de mirar es crítica, muy compasiva con algunos sectores, como los más desfavorecidos. No estamos de acuerdo con muchas cosas del gobierno de (Enrique) Peña Nieto y lo decimos. No somos golpeadores ni estamos en ese plano: somos críticos muy responsables.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Fuente: <a href="https://www.pagina12.com.ar/76927-las-redes-no-tienen-ninguna-credibilidad">Página/12</a></strong></p>
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		<title>“Soy antisistema, no escribo novelas de la equidistancia”</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2017/11/antisistema-no-escribo-novelas-la-equidistancia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 20 Nov 2017 12:41:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Dictadura]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Silvina Friera / Página 12 En Los pacientes del doctor García, cuarto título de la serie Episodios&#8230;</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com/2017/11/antisistema-no-escribo-novelas-la-equidistancia/">“Soy antisistema, no escribo novelas de la equidistancia”</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com">Seis Grados - Experiencias que nos conectan</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="article-author"><strong>Por Silvina Friera / <a href="https://www.pagina12.com.ar/77095-soy-antisistema-no-escribo-novelas-de-la-equidistancia">Página 12</a></strong></div>
<div></div>
<h5 id="en-los-pacientes-del-doctor-garcia-cuarto-titulo-de-la-serie-episodios-de-una-guerra-interminable-se-da-la-situacion-de-personajes-que-son-sobrevivientes-de-la-guerra-civil-espanola-la-dictadura-fr">En Los pacientes del doctor García, cuarto título de la serie Episodios de una Guerra Interminable, se da la situación de personajes que son sobrevivientes de la Guerra Civil Española, la dictadura franquista y la última dictadura argentina.</h5>
<p>“Los muertos no pueden emborracharse”. La frase podría ser el bellísimo y certero estribillo de Los pacientes del doctor García (Tusquets), la cuarta novela de la serie de Episodios de una Guerra Interminable que está escribiendo Almudena Grandes. Ser sobrevivientes de la Guerra Civil Española, la dictadura franquista y la dictadura cívica militar, no es una misión imposible. Aunque lo parezca. Las documentaciones falsas y las identidades “prestadas” o suplantadas atraviesan los itinerarios de dos amigos republicanos: el médico Guillermo García Medina, que luego de la victoria de Francisco Franco no puede exiliarse y sigue viviendo en Madrid con otro nombre; y Manuel Arroyo Benítez, un diplomático que logra infiltrarse en una organización clandestina de evasión de criminales de guerra y prófugos del Tercer Reich, dirigida por Clara Stauffer desde Madrid, que se extiende hasta la Argentina, donde transcurre una parte significativa de la novela.</p>
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<p>Almudena recibe a los periodistas en el Café de los Angelitos, uno de los lugares donde transcurre Los pacientes del doctor García. “Yo no lo elegí, me lo eligieron. Cuando la novela llegó a Buenos Aires, me di cuenta de que la ciudad que mejor conozco es una ciudad de ricos, porque la editorial me lleva siempre a Recoleta o a la Plaza San Martín y yo pensaba: los nazis tenían que vivir en los sitios que conozco, pero cuando necesitaba llevarme a Manolo Arroyo, a mi agente secreto, y despegarlo de los nazis, no me valía el Buenos Aires que conocía -advierte la escritora en la entrevista con PáginaI12-. Hablé con una amiga, Elena Boledi, una profesora retirada muy estudiosa de la literatura española, y le dije: ‘necesito un barrio popular y populoso, donde un personaje se pueda perder y no llame la atención porque hay mucha gente siempre’. Ella me recomendó su barrio, Balvanera, me recomendó una calle y me dijo que mejor viviera en una pensión que podía estar en la calle Combate de los Pozos. Me eligió todo. Dos horas después de mandarme aquel mensaje, me mandó otro en el que me decía que al lado de la casa donde había puesto la pensión hay un café de tango antiguo, muy famoso, que se llama Café de los Angelitos. Como soy española, me parecía una cursilada, qué nombre más feo, ¿no? Pero cuando entré a Internet y leí la historia del lugar me encantó”.</p>
<p><strong>–¿Por qué Los pacientes del doctor García es su novela más argentina?</strong></p>
<p>–En ninguna novela mía ha habido otra ciudad que compita con Madrid como Buenos Aires. Es mi novela más internacional porque mis personajes llegan mucho más lejos que las anteriores; los dos polos de la novela son Madrid y Buenos Aires. En esta novela decidí que iba a incorporar la variante del español que se habla aquí. Entonces decidí que mis argentinos iban a vosear y para mí fue divertido y emocionante en una novela tan complicada, donde he tenido que sudar tanto para documentarla, y que me ha costado tanto trabajo. Cuando me tocaba vosear, me ponía como loca: ¡ay qué bien, qué alegría, voy a vosear! Cuando terminé la novela, se la mandé a Paola Lucantis para que me la corrigiera y me corrigió muchas cosas, pero voseos solo siete.</p>
<p><strong>–Al compararla con las anteriores novelas, Los pacientes del doctor García abarca un período de tiempo más largo, da la impresión de que es una novela que muestra las dos caras de la moneda: la esperanza y el fracaso&#8230;</strong></p>
<p>–Si, y pasa algo más que tengo muy meditado. Cuando empecé a pensar en escribir esta serie, que para mí ha sido un privilegio, me di cuenta de que tenía un problema: seis novelas seguidas sin finales felices para un novelista son un poco complicadas. Y estas iban a ser seis novelas sin final feliz, la crónica de un fracaso que el lector ya sabe que es un fracaso anunciado desde antes de empezar a leer. Entonces decidí que, en la medida de lo posible, iba a intentar regalarles un poco de felicidad a mis personajes. Por un lado, todos sobreviven al dictador, es muy poca felicidad, pero es un principio. Ellos tienen hijos, que para los izquierdistas de los años 40 era muy importante, construyen una familia, prosperan de alguna forma. El fracaso es compartido en todas las novelas de la serie. Lo que pasa es que estos pican muy alto, la ambición de ellos es muy elevada y es como el último cartucho, porque la próxima novela se sitúa en los años 50, cuando ya no había esperanza. En Los pacientes del doctor García, llegan a Buenos Aires y logran infiltrar una organización criminal, tienen en sus manos las pruebas y no le valen de nada. Entonces se caen de muy arriba. No es que fracasen más que los otros, pero como su ambición es mayor se hacen más daño.</p>
<p><strong>–¿Por qué hay una fascinación y repulsión por Clara Stauffer en esta novela?</strong></p>
<p>–Clara fue el motor de esta novela. Yo descubrí a Clara en un libro sobre Franco y los nazis, en aquella época en la que leía sobre Franco y cualquier cosa: Franco y las matemáticas, Franco y el dólar… Lo primero que me impresionó de Clara fue que viviera en Galileo 14, tan cerca de mi casa, y la cantidad de veces que yo pasé por delante de la suya. Luego empecé a buscar información sobre ella y ya se apoderó de mí. Como personaje, es un tesoro. No es nada fácil de definir, tiene muchas capas, muchas dimensiones: es una mala que tiene luces.</p>
<p><strong>–No es una mala tosca.</strong></p>
<p>–No. Y es una mala con sentimientos, aunque sus sentimientos vayan dirigidos a gente de lo peor. Esa especie de ambigüedad moral del personaje es fascinante.  Ella fue la fundadora de la Sección Femenina de la Falange, que fue el organismo que decidió la vida de las mujeres españolas durante la dictadura. Ella nació en España, se fue a dar el bachiller a Alemania, se hizo nazi, volvió a España cuando se proclamó la República; entonces ella se hizo a sí misma gracias a las libertades republicanas. Y lo primero que hizo cuando Franco ganó la guerra fue prohibir a todas las mujeres españolas la condición que a ella la había convertido en lo que era. Me llama la atención su eficacia, porque su trabajo lo hizo muy bien. Aunque trabajó para la flor y nata del mal, los criminales nazis, fue una mujer tremendamente abnegada, sacrificada, entregada a su causa. Para los nazis de toda Europa, Clara Stauffer era un nombre mítico, como una hada madrina. Me parece que para que los malos funcionen bien en una novela tienen que tener luces. Y Clara traía las luces de fábrica.</p>
<p><strong>–Un tema que la sensibiliza es la historia de los republicanos en el exilio y sus empresas locas o sus intentos vanos de tratar de volver o de infiltrarse en alguna organización. </strong></p>
<p>–En España, hay mucha gente que cree que los exiliados se exiliaron para exiliarse. Muchos no pararon de maquinar y de intentar por todos los medios que la ONU no admitiera a Franco. Y lo consiguieron hasta los 60. Cuando (Dwight) Eisenhower le abrió los brazos a Franco, ya no hubo nada que hacer. Pero intentaron que hubiera sanciones, que no admitieran a España en los organismos internacionales. Estuvieron haciendo esa guerra que parecía que estaba perdida durante muchos años. Los españoles no somos conscientes de lo que significa decir Luis Buñuel, cineasta español, Luis Cernuda, poeta español, Max Aub, narrador español. A lo largo del siglo XX, exilios mucho más cortos que el español han acabado con la nacionalización instantánea de los exiliados. Pero los exiliados republicanos fueron pesadísimos y ellos fueron españoles hasta el final. Murieran adentro o murieran afuera, ellos murieron como españoles. La riqueza que representa eso para los españoles es descomunal. Yo creo que la democracia española nunca ha agradecido, ni los españoles son conscientes de lo que significa eso. ¡Claro que me enternece el exilio, cómo no me va a enternecer! Una periodista argentina, a lo mejor fuiste tú, cuando vine a presentar Inés y la alegría me preguntó: “¿no vas a escribir nada sobre los reemigrados?” ¿Reemigrados? ¿Qué son los reemigrados? “Que hubo muchos republicanos que hicieron su vida aquí y se tuvieron que volver a España con el golpe de Videla”, me dijo esa periodista. Es una realidad que, desde España, no la había pensado. Y eso que el exilio me enternece. Entonces empecé a pensar en tratar el tema seriamente. En medio de mi intento de darles un futuro feliz a mis personajes, a Manolo se lo doy pero regular porque tiene que volver a su país con las manos vacías. Pero me apetecía contar esa historia por la ternura que me dan los exiliados y también para contar la historia del cónsul que no sabe qué hacer con Manolo porque los exiliados no salían en la casilla.</p>
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<p><strong>–La ventaja para ese cónsul es que Franco ya está muerto.</strong></p>
<p>–Si. Y los diplomáticos del PSOE ya están en las embajadas. En esta novela se ve muy bien también lo que fue el exilio interior. Guillermo es un ejemplo perfecto del exilio interior: no se exilia porque no pudo, porque sólo pudo intentar exiliarse la gente que estaba cerca de las fronteras. Guillermo tiene que vivir como exiliado en su propio país durante toda la dictadura. Él encuentra un camino para reunirse consigo mismo cuando puede volver a trabajar como médico para el partido comunista de España. Esa es otra historia que me gustaba mucho contar: la del estado paralelo que montó el PC en España durante la dictadura.</p>
<p><strong>–Son las vidas clandestinas adentro y afuera, ¿no?    </strong></p>
<p>–Sí, es lo mismo: el exilio y la clandestinidad adentro y afuera. Manolo y Guillermo son compañeros de viaje, pero no son militantes, no tienen un partido detrás que les proteja porque Manolo es diplomático y los diplomáticos no se pueden afiliar a ningún partido. Guillermo es médico y en la guerra está tan obsesionado cortando piernas que tampoco se moviliza porque bastante tiene con lo que tiene. Me gustaba contar cómo dos compañeros de viaje, o sea dos republicanos sin partido, son capaces de comprometerse hasta el final y se convierten en héroes accidentales, héroes por azar. Lo que les lleva a afrontar peligros y riesgos que algunos héroes profesionales quizá no habrían afrontado es el tipo de cosas que nos lleva a la gente normal a comprometernos, porque tú en la vida te involucras siempre por amistad, por lealtad, por gratitud, por cariño, y eso es lo que hace que ellos se metan en un laberinto considerable del que salen bien de milagro, pero no enteros por completo… No vamos a hacer espoiler, pero tienen que hacer cosas que luego les marcarán toda la vida… Me gustaba escribir una novela de espías que no pertenecen a ningún organismo oficial, que no tienen detrás ninguna estructura.</p>
<p><strong>–El abanico temporal de la novela, desde la Guerra Civil hasta la dictadura cívico militar, muestra también algo que sucedió: cómo personas de izquierda en general, republicanos en el caso de la novela, huyen de una dictadura para después, a la larga, terminar cayendo en otra.</strong></p>
<p>–¡Tuviste que ser tú la de los reemigrados! (risas). En España decimos salir de Málaga para caer en Malagón. Para los españoles lo que pasó es que después de la Guerra Mundial los aliados decidieron que Franco les gustaba más que los demócratas españoles. Entonces los que vivían afuera se quedaron completamente desprotegidos y a merced de los vaivenes de la historia. Los nazis perdieron la guerra, pero ganaron la posguerra y convencieron a los aliados de que se habían equivocado de enemigo y de que ellos podían ayudarles a luchar contra Stalin. El abandono de España en manos de Franco en el 45 es el principio de la Guerra Fría. Los golpes de Estado de las dictaduras Latinoamericanas de los 70 son el final de la Guerra Fría; son el principio y el final de lo mismo. Los republicanos españoles que vinieron a Argentina están al principio y al final de una goma que se tensa y se destensa. Y al final se rompe, ¿no? Una cosa que me gustaba meter de la figura de Manolo como reemigrado es que nosotros los españoles cuando miramos para atrás las dictaduras de los 70 nos espeluznan mucho porque nos recuerdan al golpe de Estado del 36, porque hay ahí una especie de parentesco que algunos dictadores latinoamericanos reconocieron abiertamente. Pinochet decía que Franco era su ídolo. (Juan María) Bordaberry se definía como franquista. Y luego está la parte hipersiniestra de la represión, de la que España fue pionera, y es repugnante decirlo. Lo de concentrar a gente en estadios en España. En la Guerra Civil, las concentraban en las Plazas de Toros. Lo de robar niños a las presas es una especialidad española cien por cien. Es una especie de bucle de horror: no solamente nos une el idioma y la cultura, sino también el terror.</p>
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		<title>Cecilia Todd: “El canto es todo lo que soy”</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2017/11/cecilia-todd-canto-lo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 19 Nov 2017 13:26:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Música]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Todd]]></category>
		<category><![CDATA[Trova]]></category>
		<category><![CDATA[Venezuela]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Arianne Cuárez / Últimas Noticias Desde muy niña andaba por Caracas con un cuatro entre las manos,&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Arianne Cuárez / <a href="http://www.ultimasnoticias.com.ve/noticias/entretenimiento/cecilia-todd-canto-lo/">Últimas Noticias</a></strong></p>
<p>Desde muy niña andaba por Caracas con un cuatro entre las manos, ensayando lo que de grande sería: una de las voces más importantes de la música popular venezolana y latinoamericana.</p>
<p><strong>Cecilia Todd celebra este mes 45 años de una trayectoria</strong> en la que siempre logra transmitir un aura dulce y alegre, y la energía incansable por proyectar la cultura popular.</p>
<p>Acaba de terminar la grabación de un documental que reunirá ocho temas imprescindibles de su carrera, entre ellos A tu regreso, nombre con el que bautizó en 1988 una de las 10 producciones que integran su discografía, y que ahora sonará con la Orquesta Filarmónica Nacional (OFN).</p>
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<p><strong>¿Qué se siente llegar a los 45 años de trayectoria?</strong></p>
<p>El tiempo ha pasado demasiado rápido y aún no me lo creo. Estoy muy contenta porque he dedicado más de cuatro décadas al trabajo por nuestra música popular y eso me hace sentir completamente satisfecha.</p>
<p><strong>¿Ha sido un camino difícil?</strong></p>
<p>Mi estrategia ha sido alimentar la magia. Cuando estoy en el escenario me intereso por lograr un trabajo profesional, sin improvisaciones. La emoción de estar con el público, de encontrar la compenetración ideal entre los músicos y las canciones, de saber de dónde viene cada melodía, cómo suena y trasladar todo eso a un espacio físico ha sido mi forma de encontrar la magia musical.</p>
<p><strong>¿Cuál ha sido el momento más gratificante en toda su carrera?</strong></p>
<p>Definir un momento es imposible. Es como pedirle a un padre con muchos hijos que se decidiera por uno en particular. Lo gratificante, tal vez, ha sido llevar mi música a destinos de todo el mundo, como Japón y Filipinas, por ejemplo, donde aprecian nuestra música y la conocen muy bien. En otros países la música venezolana y latinoamericana es muy bien recibida y valorada.</p>
<p><strong>Acaba de grabar un documental de aniversario con la OFN…</strong></p>
<p>El documental lo terminamos de grabar justamente la semana pasada. Se presentaron muchos obstáculos, sí, pero los superamos. A más tardar en marzo estaremos presentando este trabajo que cuenta con la participación de grandes amigos como el Grupo Raíces, Vidal Colmenares, Ismael Querales, Manuel Rangel, Héctor Molina, Iván Pérez Rossi, Gualberto Ibarreto y Cheo Hurtado. Esta fue una idea del productor Alejandro Yépez quien siempre quiso grabar un documental sobre mi trayectoria y, bueno, aquí está.</p>
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<p><strong>Además del documental, ¿prepara otros eventos para continuar con la celebración?</strong></p>
<p>Sí, estoy planificando un concierto de música navideña que, claro está, será en diciembre, aunque todavía no hemos fijado el lugar. Esta música es imprescindible en mi vida porque fue con nuestros aguinaldos tradicionales que inicié el camino por la música. Cantar aguinaldos para mí es una experiencia única, una forma de viaje emocional que me hace feliz.</p>
<p><strong>¿Después de estos 45 años vienen más décadas de música?</strong></p>
<p>¡Pero, claro! Yo no puedo dejar de cantar. Dejar de hacerlo sería como dejar de respirar y ¿quién puede vivir sin respirar? (Risas). Mientras esté viva y de pie seguiré haciéndolo y dando lo mejor de mí. La música forma parte de mi ser. El canto es todo lo que soy.</p>
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<p><strong>Fuente: <a href="http://www.ultimasnoticias.com.ve/noticias/entretenimiento/cecilia-todd-canto-lo/">Últimas Noticias</a></strong></p>
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		<title>Tecnología sin estereotipos: en busca de más usuarias y productoras</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2017/11/tecnologia-sin-estereotipos-busca-mas-usuarias-productoras/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 17 Nov 2017 16:46:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Tecnología]]></category>
		<category><![CDATA[Brecha digital]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Millicom]]></category>
		<category><![CDATA[Rachel Samrén]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por María Alejandra Medina C.  / El espectador.com Entrevista con Rachel Samrén, vicepresidenta de relaciones exteriores de Millicom&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por María Alejandra Medina C.  / <a href="https://www.elespectador.com/tecnologia/tecnologia-sin-estereotipos-en-busca-de-mas-usuarias-y-productoras-articulo-722835">El espectador.com</a></strong></p>
<h4 id="entrevista-con-rachel-samren-vicepresidenta-de-relaciones-exteriores-de-millicom"><strong>Entrevista con Rachel Samrén, vicepresidenta de relaciones exteriores de Millicom</strong></h4>
<p>Educar sobre los beneficios de estar conectados y promover flexibilidad laboral en las empresas están entre las claves para estimular la participación de las mujeres como productoras y usuarias de tecnología.</p>
<p>Reducir las desigualdades entre hombres y mujeres en la producción y el uso de la tecnología es una necesidad para el desarrollo económico y social de los países. ¿Por qué? Por ejemplo, el acceso a la información y al conocimiento por parte de todos los miembros de una comunidad permite tomar mejores decisiones e incluso desarrollar soluciones para los problemas que aquejan a las personas. Imagine cómo la oferta de servicios financieros en línea puede ayudar a sortear dificultades como el gasto de tiempo y dinero que en zonas rurales apartadas implica llegar a una oficina bancaria. Para eso, por supuesto, es necesario primero que haya acceso a internet, para lo cual el Gobierno y el sector privado tienen la mayor responsabilidad.</p>
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<p>¿Cómo aportar al objetivo? De cara a las consumidoras, es fundamental enseñar o mostrar los beneficios de la digitalización como los del ejemplo anterior. De cara a las productoras de tecnología, como las ingenieras, parte de la clave está en buscar ambientes laborales amigables y flexibles para aquellas que son madres, de manera que su maternidad no riña con la posibilidad de aportar su talento. Así lo cree Rachel Samrén, vicepresidenta de relaciones exteriores y miembro del comité ejecutivo de Millicom, una de las empresas de telecomunicaciones más grandes del mundo y cuya presencia está enfocada en mercados emergentes, como África y América Latina. En Colombia, la compañía es la que controla Tigo-Une.</p>
<p>Samrén estuvo de visita en el país, para formar parte del Mobile 360, un encuentro organizado por el gremio global de empresas de comunicaciones móviles, la GSMA. Luego del evento habló con <strong>El Espectador</strong> sobre el tema en el que se ha especializado: la participación de las mujeres en el sector de la tecnología.</p>
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<p><strong>¿Cómo se manifiesta la brecha de género tanto en la producción como en el consumo de la tecnología?</strong></p>
<p>Primero, creo que es claro para todos que hay una brecha. No creo que eso siga siendo un asunto de debate. En un panel durante el Mobile 360, la moderadora preguntó a la audiencia si creía que hay una brecha entre los hombres y mujeres que trabajan en tecnología y diría que el 99 % del salón levantó la mano. Se puede ver en las compañías, en las posiciones gerenciales, así como en la cantidad de mujeres que son empresarias. Esto no es una cuestión exclusiva de Colombia, sino que ocurre alrededor del mundo. En Estados Unidos, STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, por sus siglas en inglés) es el campo más dominado por los hombres. Menos del 15 % de la fuerza laboral en ingeniería es femenina. También es claro que tratar de cerrar esa brecha trae enormes beneficios no sólo para las compañías, sino para la sociedad en general. No hay duda de que las compañías que tienen recursos humanos diversos, no sólo en cuanto a género sino en general, tienen mejores resultados, algo que ha sido probado en muchas investigaciones. De otro lado, en Millicom, 50 % de nuestra base de clientes potenciales son mujeres, y estudios muestran que ellas son quienes toman la mayoría de las decisiones del hogar, por ejemplo, cuándo los niños deberían obtener su primer celular, o cuándo la familia debería tener TV por cable, etc. Las mujeres toman mejores decisiones cuando están tecnológica y financieramente incluidas, y eso beneficia a la familia, la economía y al desarrollo social como un todo.</p>
<p><strong>¿Por qué cree que existe la brecha en la producción de tecnología?</strong></p>
<p>Es algo que empieza desde la educación. Menos mujeres históricamente han aplicado a programas (académicos) relacionados, han sido menos motivadas a hacerlo y, por lo tanto, también hay menos modelos femeninos para seguir. También tiene que ver con los estereotipos, influenciados por percepciones o por la mentalidad cultural. Esto es: de las mujeres se ha esperado que, claro, tengan una carrera, pero también que cuiden de la familia, y la ingeniería puede demandar mucho tiempo. En eso, el empleador tiene que crear un ambiente en el que, una vez las mujeres hayan cursado la carrera y aplicado a la compañía, encuentren suficiente flexibilidad para que puedan tener control sobre lo que esperan como profesionales, pero también en la esfera privada. Es necesario tener una conversación sobre cómo trazar un camino que permita esa flexibilidad. Tenemos (las compañías) que saber sus problemas o necesidades que les dificulta la decisión de quedarse en la empresa, porque no son las mismas en todas las compañías. Tenemos muchas mujeres aplicando y entrando a trabajar, pero las perdemos cuando llegan a un nivel sénior y deciden empezar sus familias. La pregunta es cuáles son esas pequeñas cosas que pueden hacer una diferencia: por ejemplo, salas de lactancia en las oficinas para que las mujeres puedan volver al trabajo y también cuidar de sus hijos de la forma que desean. Tener flexibilidad en términos de horarios: no poner reuniones a las 7 de la noche, porque no funciona y no es necesario. Nosotros (Millicom) aún tenemos mucho por hacer, pues no tenemos un 50 % y 50 % en las posiciones sénior en América Latina, pero hemos logrado avanzar del 24 % al 31 %.</p>
<p><strong>¿Y las brechas como consumidoras de tecnologías responden a las mismas razones?</strong></p>
<p>Es una combinación de todo: estereotipos, falta de conocimiento… Si hay algo que nunca has visto en tu vida y no sabes para qué te sirve, no lo vas a usar. Por eso pasamos mucho tiempo tratando de educar en la utilidad de la conectividad, qué puede hacer por las mujeres, por ejemplo, permitir la educación en línea o crear billeteras digitales que ayuden en la inclusión financiera, estimular el emprendimiento. Hay muchos tipos de barreras, desde el lenguaje cuando aún hay población que no sabe leer o escribir. También es necesario conectar las escuelas y entrenar a los educadores, que muchas veces se están conectando al tiempo que los niños. En los adultos hay mucha inseguridad porque no conocen, ven riesgos. Por eso también ayudamos a entrenarlos para que sepan enseñar a los niños a navegar de forma segura. Lo último que queremos es que las mujeres no quieran que sus hijos aprendan a usar internet porque le tienen miedo o no saben qué significa para sus hijos.</p>
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<p><strong>El gremio de operadores móviles en Colombia hizo una encuesta que revela que la gente relaciona la navegación más con la vida social que con lo que le puede aportar a su productividad o a los pagos y los trámites en línea. ¿Qué papel pueden tener los gobiernos, la academia y las empresas para que los ciudadanos aprovechen el potencial de la conectividad?</strong></p>
<p>Las redes sociales son populares en cualquier parte del mundo. Los gobiernos, los privados y las ONG pueden desempeñar un papel muy importante mostrando los beneficios para el desarrollo social y económico. Nadie puede hacer eso solo. También es una cuestión de qué tanto el gobierno pone sus servicios en línea. Conforme vaya poniendo su oferta en internet, mayor demanda empezará a llegar. El gobierno direcciona la digitalización de un país, de la economía y los privados deben soportar eso.</p>
<p><strong>Usted hablaba del beneficio de tener diversidad en las compañías. ¿Por qué es beneficioso?</strong></p>
<p>La diversidad es una forma de incluir diferentes perspectivas en la toma de decisiones, lo cual al final del día se traducirá en mejores decisiones y, por tanto, en mejores resultados. Nosotros hacemos productos para todo el mundo, no exclusivos para un género o un color de piel. La idea es reflejar (en la fuerza laboral) quiénes son nuestros clientes. Si la gente en el trabajo se siente como en casa, donde no importa quiénes son, y como parte de un equipo que hace algo con un significado, se sentirán más felices de estar ahí y eso se refleja en los resultados de la compañía.</p>
<p><figure style="width: 984px" class="wp-caption alignnone"><img src="https://www.elespectador.com/sites/default/files/rsamrencolourdownloaded.jpg" alt="" width="984" height="655" data-picture-mapping="main" /><figcaption class="wp-caption-text">Rachel Samrén, vicepresidenta de relaciones exteriores de Millicom. / Cortesía Millicom.</figcaption></figure></p>
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<p><strong>Fuente: <a href="https://www.elespectador.com/tecnologia/tecnologia-sin-estereotipos-en-busca-de-mas-usuarias-y-productoras-articulo-722835">El espectador.com</a></strong></p>
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			</item>
		<item>
		<title>Rosa Montero: “Es hora de perder el prejuicio sexista”</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2017/11/rosa-montero-hora-perder-prejuicio-sexista/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 16 Nov 2017 13:51:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Silvina Friera / <a href="https://www.pagina12.com.ar/75944-es-hora-de-perder-el-prejuicio-sexista">Página 12</a></strong></p>
<p><strong>La escritora y periodista madrileña fue distinguida “por sus brillantes actitudes literarias y por la creación de un universo personal”.  Recientemente señaló que “la novela para mí no es un trabajo, es mi manera de ser y estar en el mundo, es estructural”.</strong></p>
<p>La mujer que no sabe vivir sin escribir ficción redactó a los cinco años unos cuentos sobre ratitas que hablaban. No es exagerado postular que podría reciclar el planteo de René Descartes y decir: “Escribo, luego existo”. Rosa Montero, Premio Nacional de las Letras por “su larga trayectoria novelística, periodística y ensayística, en la que ha demostrado brillantes actitudes literarias y por la creación de un universo personal, cuya temática refleja sus compromisos vitales y existenciales, que ha sido calificado como la ética de la esperanza”, podría haber sido actriz —integró un grupo de teatro independiente El Tábano hacia el final del franquismo— o psicóloga. Pero el periodismo ganó la partida vocacional en esos años 70 marcado por el hippismo y la fantasía de ser mochilera y viajar por el mundo. “Desde que soy persona me recuerdo escribiendo. Lo que pasa es que, como le ocurre a muchos periodistas, tenía una ambición muy alta, una idea muy elevada de lo que debía escribir y sentía que mi talento no estaba a la altura, ni mucho menos”, recuerda la autora de La loca de la casa, Historia del rey Transparente, La ridícula idea de no volver a verte y El peso del corazón, entre otros libros.</p>
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<p>“Soy narradora, ensayista y periodista, por este orden”, aclara. “La novela para mí no es un trabajo, es mi manera de ser y estar en el mundo, es estructural. Mientras el periodismo es una profesión, la narrativa es un esqueleto exógeno que me mantiene en pie, es mi manera de vivir”. Montero (Madrid, 1951) es la quinta mujer que obtiene el Premio Nacional de las Letras, después de las narradoras Rosa Chacel, Carmen Martín Gaite, Ana María Matute y Carme Riera. “Ya va siendo hora de que perdamos el prejuicio sexista con el que miramos el mundo, también nosotras. El problema es la mirada, también la nuestra”, cuestiona la escritora. Los reconocimientos literarios le han costado “mucho más” que los periodísticos. Tenía 29 años cuando en 1980 recibió el Premio Nacional de Periodismo. Entonces ya trabajaba en el diario El País, en el que fue redactora jefa del suplemento dominical, medio donde sigue publicando sus artículos. Autora de quince novelas que han sido traducidas y premiadas en otros países –La loca de la casa, por ejemplo, fue distinguida con el Premio Grinzane Cavour al mejor libro extranjero publicado en Italia en 2005 y el Premio Roman Primeur en Francia–, quizá no fue profeta en la tierra de una élite cultural española que acaso la miró con suspicacia por su origen en el “barro” del periodismo. “Consideraban que lo mío no era literatura seria, sino otras cositas”, ironiza la autora de La carne, su última novela, publicada el año pasado.</p>
<p>En estos casi cuarenta años de escritura narrativa –su primer libro, Crónica del desamor, lo editó en 1979– descubrió que la inseguridad, el bloqueo, las ganas de tirar lo escrito a la basura o a la papelera de reciclaje –residuos contemporáneos de la virtualidad– es un estado compartido por muchos escritores. “He aprendido a borrarme, a borrar el yo consciente y a desaparecer, he aprendido a dejar que la historia me atraviese. Me he liberado de la ambición. Antes tenía la fantasía de escribir algún día una obra importante de verdad. Ahora ya no pienso así. Ahora, lo que quiero es escribir libremente”, subraya Montero, que en abril de este año había sido propuesta para ocupar la silla “M” de la Real Academia Española (RAE), un espacio que se disputaba con el historiador Carlos García Gual. Como ninguna de las candidaturas alcanzó la mayoría, la silla quedó vacía.</p>
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<p>“La novela es un género de madurez y yo estoy en un período de plenitud. Escribo con mayor libertad, menos angustia, igual de cuidado, obsesividad y esfuerzo”, reconoce la escritora que está avanzando en la tercera novela protagonizada por Bruna Husky, la detective replicante que es un guiño y homenaje a Philip K.Dick, que apareció por primera vez en Lágrimas en la lluvia (2011) y reincidió en El peso del corazón (2015). “No la voy a matar nunca a Bruna”, confirma Montero. “Jamás escribiría un libro para matarla”.</p>
<p><strong>Fuente: <a href="https://www.pagina12.com.ar/75944-es-hora-de-perder-el-prejuicio-sexista">Página 12</a></strong></p>
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