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	<title>Dylan &#8211; Seis Grados &#8211; Experiencias que nos conectan</title>
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	<title>Dylan &#8211; Seis Grados &#8211; Experiencias que nos conectan</title>
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		<title>“El reportero que no investiga es como el atleta que no entrena”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 10 Nov 2016 20:31:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[Cuba]]></category>
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		<category><![CDATA[Dylan]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Darío Alejandro Escobar Alberto Salcedo Ramos es, junto a Leila Guerriero, Alejandro Almazán o Martín Caparrós, uno de&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Darío Alejandro Escobar</strong></p>
<p>Alberto Salcedo Ramos es, junto a Leila Guerriero, Alejandro Almazán o Martín Caparrós, uno de los autores más leídos de la crónica latinoamericana en los últimos años por los estudiantes de la Facultad de Comunicación de la Universidad de la Habana. Los mismos estudiantes que, graduados o no, se han lanzado a escribir y a fundar, para intentar ser consecuentes con una poética que intenta escapar al efectismo sensiblero de la crónica dominante en el periodismo cubano actual.</p>
<p>Después de leer a Salcedo Ramos queda la sensación de que cualquiera de estas historias nos pasan por el lado todos los días y no siempre sabemos verlas y aprovecharlas. Incluso, a veces las aprovechamos y nos quedamos en la epidermis del primer ángulo que se presenta. Hay una maestría en contar una historia compleja y lograr que se lea de manera sencilla y quede al alcance de las impresiones humanas más potentes.</p>
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<p>Eso no lo logra todo el mundo, tiene que ser alguien con el talento y oficio de este periodista colombiano que ha sido ganador del Premio Ortega y Gasset de Periodismo por su crónica <em>La travesía de Wikdi</em>, cinco veces del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar y Premio de la Cámara Colombiana del Libro al Mejor Libro de Periodismo del Año por <em>De un hombre obligado a levantarse con el pie derecho y otras crónicas</em>. Con estas credenciales cualquiera pudiera pensar que es una persona inaccesible, pero es todo lo contrario, este maestro de periodistas accedió inmediatamente a contestar las preguntas de El Caimán Barbudo por la vía rápida de este pasillo electrónico que es internet.</p>
<p><strong>-¿Qué lecturas, autores, influyeron en Alberto Salcedo Ramos cuando era niño y adolescente?</strong></p>
<p>En la infancia y en la adolescencia leí poco porque crecí en la casa de un abuelo ganadero e iletrado que no sentía aprecio por los libros. En mi casa sólo había los libros de texto que pedían en el colegio. Empecé a leer literatura durante los años de la escuela secundaria. Quedé enganchado con <em>Hamlet</em> y con <em>Crimen y castigo</em>, pero me aburrió <em>Cien años de soledad</em>, porque me extravié en ese montón de nombres repetidos. Llegué tarde a la lectura, digo, pero desde entonces no he querido ser otra cosa que lector. Escribir es la literatura convertida en un oficio que suele ser tortuoso. Leer, en cambio, es algo más libre y placentero. Incluso te digo algo: lo que disfruto no es escribir sino leer, tiempo después, lo que escribí, y hacerlo como si lo hubiera escrito otro”.</p>
<p><strong>-¿Qué importancia usted le concede a haber nacido en una ciudad caribeña como es Barranquilla?</strong></p>
<p>El Caribe determinó, en parte, mi relación con las palabras. He dicho que además de vigilar su precisión, me preocupo por juntarlas con una cierta armonía. Si expresan la idea con exactitud pero no tienen consonancia entre sí, están mal puestas. En el Caribe necesitamos que lo que decimos, de manera oral o por escrito, suene bien. El Caribe también me impone sus atmósferas, sus colores, su ruidaje, sus tambores, sus maracas, sus mitos. En el Caribe el mar no es, simplemente, paisaje, sino una especie de líquido amniótico que no abandonamos jamás, así vivamos lejos, en una ciudad sin océano y sin costa. En el Caribe la palabra se paladea, se regodea en sí misma. Luego están los temas: somos más de Tánatos que de Eros, pero eso no quiere decir que no seamos propensos a la melancolía.</p>
<p><strong>-¿Cuán importante es para usted la investigación, el reporterismo,</strong> <strong>en una crónica?</strong></p>
<p>A mí no me interesa un periodismo narrativo flojo en su investigación, así esté escrito con gran calidad estilística. Quiero un balance entre la forma y el fondo. Yo he dicho que el reportero que no investiga es como el atleta que no entrena: luce mal. Los datos deben ser completos, oportunos, veraces, contrastados y, sobre todo, reveladores.</p>
<p><strong>-¿Ha leído periodismo narrativo cubano?</strong> <strong>¿Conoce Cuba?</strong></p>
<p>Bueno, el periodismo narrativo no nació ayer. En Cuba ha habido cultores notables, que van desde Martí hasta Carlos Manuel Álvarez, pasando por Leonardo Padura. Recientemente he descubierto a una muchacha que me parece portentosa, Mónica Baró. No conozco la tradición de ustedes tanto como quisiera, pero me he maravillado con varios de los narradores que he conocido. Por</p>
<figure id="attachment_2094" aria-describedby="caption-attachment-2094" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><img class="wp-image-2094 size-medium" src="http://52.179.127.84/wp-content/uploads/2016/11/CARLOS-MANUEL-300x215.jpg" alt="Carlos M. Álvarez, periodista cubano" width="300" height="215" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2016/11/CARLOS-MANUEL-300x215.jpg 300w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2016/11/CARLOS-MANUEL.jpg 580w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-2094" class="wp-caption-text">Carlos M. Álvarez, periodista cubano</figcaption></figure>
<p>otra parte, sí he ido a Cuba, y volveré en enero de 2017. Estoy escribiendo una crónica cubana pero prefiero no hablar de eso sino esperar a que salga. Casi no me gusta revelar en qué ando trabajando”.</p>
<p><strong>-¿Qué impresión le causa que lo llamen en algunos círculos el sucesor de Gabriel García Márquez?</strong></p>
<p>Creo que es simplemente una exageración y un elogio facilista y sin sentido. Sinceramente, no me gusta. Considero que Gabo es el brujo mayor de las letras hispanoamericanas, junto con Borges. Jamás incurriría en la ridiculez de compararme con semejante genio.</p>
<p><strong>-Alguna vez usted ha dicho algo así como que quería, o haría falta, escribir crónicas desde el poder, desde los pasillos del poder. ¿Ya está trabajando en alguna?</strong></p>
<p>El periodismo permite ejercer una veeduría sobre los poderes públicos y sobre los gobernantes, en general. Yo he dicho que la crónica no puede ser eternamente un género para contar historias periféricas sobre seres excluidos. Hay que atreverse a meter la lupa bajo las alfombras de quienes rigen nuestros destinos. De nuevo te digo que prefiero no hablar mucho de los temas en que ando trabajando”.</p>
<p><strong>-¿Cómo valora el otorgamiento del Nobel a Svletana Alexievich? ¿Y a Bob Dylan?</strong></p>
<p>Creo que la Academia Sueca ha querido enviar en los últimos dos años el mensaje de que la literatura no es patrimonio exclusivo de los autores de ficción. El Premio Nobel casi siempre desata polémicas. La gente suele fijarse más en las injusticias de la Academia Sueca que en sus aciertos. Por ejemplo, hay mucha gente rabiosa porque le dieron el premio a Dylan y no a Borges. A mí también me parece injusto que no se lo hayan dado a Borges, pero no me molesta en absoluto que se lo hayan otorgado a Dylan. Ahora bien: es cierto que las letras de Dylan, al ser fijadas en un papel, al quedar huérfanas de su voz gangosa y de su fondo musical, no parecen tan sólidas. Pero aun así creo que Bob Dylan es un cantor lúcido y profundo que ha dejado una huella en nuestra época. En todo caso, quizá lo mejor que se ha dicho sobre este tema sea lo que dijo un fulano desconocido en Twitter: Dylan debería aceptar el honor del premio y luego donar el dinero correspondiente a las víctimas de la música de Ricardo Arjona.</p>
<p><strong>Contenido original de <a href="http://www.caimanbarbudo.cu/">El Caimán Barbudo</a></strong></p>
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		<title>Sobre el Premio Nobel de Literatura</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2016/11/sobre-el-premio-nobel-de-literatura/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 08 Nov 2016 19:23:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Dylan]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Nobel]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Carlos Ávila Villamar Ha pasado casi un mes desde que el Premio Nobel de Literatura 2016 fuera&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Carlos Ávila Villamar</strong></p>
<p>Ha pasado casi un mes desde que el <a href="http://www.bbc.com/mundo/noticias-37806289">Premio Nobel de Literatura 2016</a> fuera otorgado a <a href="http://www.caimanbarbudo.cu/articulos/2016/10/un-nobel-para-bob-o-el-colmo-de-estocolmo-6/">Bob Dylan</a> y poco a poco desciende el número de comentarios que se le dedican por minuto. Así funciona la información. Las personas en el fondo se habrán dado cuenta, casi instintivamente, que los Premios Nobel, junto a los Oscar o a los Grammy, significan muy poco en sus vidas. Tras la ceremonia y los titulares, resultan un tanto inútiles.</p>
<p>Las noticias cubren un papel de lo más curioso en el mundo contemporáneo. Son una excusa para hablar. Se habla de la paz en Colombia, o de las elecciones en Estados Unidos, y se hace habitualmente con un conocimiento muy vago de cada tema. Datos lejanos y confusos. Apenas nos enteramos de un hecho y ya queremos dar nuestra opinión. No porque nos interese, sino porque <em>algo uno tiene que decir</em>. Como el chiste de un niño, que suele ser forzado y accesorio. Seamos sinceros, ¿cuántos de los que criticaron la decisión de darle el Nobel de Literatura a Bob Dylan tenían por lo menos una alternativa mejor en sus cabezas?</p>
<p>Y soy de los que creen que no debieron dárselo, aclaro, y no me siento particularmente ofendido por el hecho de que la mayoría de los que apoyaron mi decisión no supieran de qué estaban hablando, aclaro, solo digo que me parece curioso el fenómeno en sí. El interés o la indignación que las personas sintieron ante una noticia, seguido de su indiferencia tras un breve período de tiempo.</p>
<p>Una amiga que como yo criticó la decisión, lo hizo desde la perspectiva de que la literatura cada vez está más desplazada en el mundo, y que por tanto el Nobel de <a href="http://www.caimanbarbudo.cu/articulos/2016/10/yo-prefiero-una-buena-cancion-que-un-mal-poema/">Bob Dylan</a> era la certificación de una sentencia de muerte. El pensamiento me estremeció, porque en el fondo ya lo presentía. La literatura cada vez está más cerca de convertirse, como las artes plásticas, en un residuo, en un par de instrumentos sobre una mina agotada. Aunque (vale la pena distinguir), a diferencia de las artes plásticas, la literatura no corre el riesgo de morir por agotamiento, sino por asfixia. La competencia con el cine, la televisión e inclusive (por cuestiones de tiempo y esfuerzo visual) los videojuegos.</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p>¿Qué debe hacer el Nobel? ¿Seguir la corriente por temor a quedar obsoleto o intentar cambiar la corriente, con los riesgos que implicaría hacerlo? ¿Pero qué repercusión tiene a fin de cuentas la noticia de que el jurado ha dado el premio a uno u a otro autor? Las personas la escuchan, la comentan, y luego siguen sus vidas. ¿Cuántos empezarían a leer a Philip Roth o a Murakami solo porque fueran merecedores del Nobel? Desde esa otra perspectiva (que apoyo con dolor en mi alma), parece que estamos condenados de cualquier forma. La decisión del Nobel no es siquiera criticable, mucho peor: es invisible.</p>
<p><a class="thickbox" href="http://www.caimanbarbudo.cu/wp-content/uploads/2016/10/501.jpg" rel="relacion"><img class="alignright wp-image-9370 size-medium" title="Y soy de los que creen que no debieron dárselo, aclaro, y no me siento particularmente ofendido por el hecho de que la mayoría de los que apoyaron mi decisión no supieran de qué estaban hablando, aclaro, solo digo que me parece curioso el fenómeno en sí. " src="http://www.caimanbarbudo.cu/wp-content/uploads/2016/10/501-228x300.jpg" alt="Y soy de los que creen que no debieron dárselo, aclaro, y no me siento particularmente ofendido por el hecho de que la mayoría de los que apoyaron mi decisión no supieran de qué estaban hablando, aclaro, solo digo que me parece curioso el fenómeno en sí. " width="228" height="300" /></a>Philip Roth y Murakami pueden dormir tranquilos. No han perdido una enorme oportunidad. Ya no hay nada que puedan hacer. No hay nada que puedan cambiar. Son las últimas chispas de una llama que agoniza. Son los dioses de una ciudad deshabitada, solos y tardíos. Su encanto para las personas, como el encanto de todos los escritores de hoy y los de mañana (probablemente), es el de no ser contemporáneos. Un músico o un cineasta pueden ser contemporáneos. No así un escritor. Pensemos en las fotos de contraportada, sepia o blanco y negro, el escritor con su mirada fuerte, es un viejo artesano que ha venido a conocer el mundo demasiado tarde, pero el libro está ahí, todavía queda, todavía puedes comprarlo. La mayoría de las grandes editoriales promocionan a los escritores vivos como si ya estuvieran muertos. ¿De qué otra forma los ve la sociedad? Sin importar lo que produzcan, su imagen será digna de lástima, e incluso de admiración y respeto, que acaso serán peores. El escritor contemporáneo recibirá una admiración previa y gratuita, semejante a la recibida por los tocadiscos. Terrible incomprensión.</p>
<p>Escribe Cioran que un aborigen se esconde durante el exterminio de sus semejantes. Resiste durante muchos años hasta que por fin se entrega, seguro de que van a matarlo. Sucede todo lo contrario. Lo reciben con júbilo y alabanzas. Es en verdad el último.</p>
<p><strong>Contenido original de El Caiman barbudo</strong></p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com/2016/11/sobre-el-premio-nobel-de-literatura/">Sobre el Premio Nobel de Literatura</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com">Seis Grados - Experiencias que nos conectan</a>.</p>
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