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	<title>Edinson Cavani &#8211; Seis Grados &#8211; Experiencias que nos conectan</title>
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		<title>Orgullo sudamericano</title>
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		<pubDate>Wed, 27 Jun 2018 19:28:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[La vida después del fútbol]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>No es de extrañar, entonces, que el fútbol ocupe un lugar tan importante dentro de nuestras pasiones: para&#8230;</p>
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<p align="justify"><strong>Por Lizandro Samuel</strong></p>
<p style="text-align: left;" align="justify">La lógica dice que los sudamericanos no deberíamos ser tan buenos en nada y, sin embargo, destacamos en muchas cosas. Nuestros países viven sumergidos en problemas que van desde la violencia hasta la corrupción. Los conflictos se repiten como ingredientes de la misma receta del caos, pero en diferentes proporciones, en cada país. No es de extrañar, entonces, que el fútbol ocupe un lugar tan importante dentro de nuestras pasiones: para los marginados, el deporte es una forma de revancha.</p>
<p style="text-align: left;" align="justify">Uruguay es un animal que cuando das por muerto, abre los ojos y te muerde con la furia de la que solo es capaz una fiera herida en su orgullo. Lo hace, a veces, de forma literal: pregúntenle a Luis Suárez. Mientras muchas potencias presumen jugadores livianos hechos para el regate y la fantasía, Uruguay pone adelante a un flaco –Cavani– y un dientón –Suárez– que se hicieron famosos a punta de hacer lo único que podían teniendo en cuenta las condiciones en las que crecieron: luchar.</p>
<p style="text-align: left;" align="justify">Cuando todos esperábamos una Uruguay, que ahora tiene jugadores de mejor pie, capaz de asentarse en campo contrario con pelota dominada, la Celeste más que nunca honra la canción de Cuarteto de Nos, <i>Gaucho power</i>, y se muestra en Rusia como un orgulloso aborigen que prensa sus músculos. Las fieras quieren devorarse el Mundial. Y van por buen camino.</p>
<figure id="attachment_5654" aria-describedby="caption-attachment-5654" style="width: 1214px" class="wp-caption aligncenter"><img class="size-full wp-image-5654" src="http://www.seisgrados.com.ve/wp-content/uploads/2018/06/peru-el-comercio.jpeg" alt="peru" width="1214" height="697" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/06/peru-el-comercio.jpeg 1214w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/06/peru-el-comercio-300x172.jpeg 300w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/06/peru-el-comercio-768x441.jpeg 768w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/06/peru-el-comercio-1024x588.jpeg 1024w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/06/peru-el-comercio-600x344.jpeg 600w" sizes="(max-width: 1214px) 100vw, 1214px" /><figcaption id="caption-attachment-5654" class="wp-caption-text">Foto El Comercio</figcaption></figure>
<p align="justify"><b>Despedida a la altura</b></p>
<p style="text-align: left;" align="justify">Paolo Guerrero remató de primera y, acto seguido, la cámara enfocó al DT, Gareca, que se levantaba con los puños arriba y un grito de gol que se escapaba de lo más hondo de su boca. Es probable que todos los amantes del buen fútbol hiciésemos algún gesto similar. La justicia opera con mecanismos extraños: quiso que fuera en el último partido, en el que ya no se jugaba más que el honor, cuando los peruanos al fin hundieran la pelota en la red mediante dos símbolos. El primero fue André Carrillo, uno de los más insistentes ante Dinamarca y Francia. Si driblara menos y pasara más el balón, fuese un jugador más letal. Con frecuencia, sus regates llenan las retinas pero no las redes: se mueve en un punto medio entre el exhibicionista y el jugador. Pero eso no impide que sea una de las armas más peligrosa de los equipos que lo alinean. El animador de partidos empezó a driblar frente a Dinamarca y por fin logró finalizar la jugada dos partidos después, ante Australia. Todos nos contentamos.</p>
<p style="text-align: left;" align="justify">El segundo gol, ya se dijo, fue de Paolo Guerrero: la figura y alma de esta selección. Para otro capítulo quedará averiguar a fondo qué sucedió realmente con el tema del doping y su suspensión. En lo que ahora nos concierne, toca decir que le permitieron jugar el Mundial pero con el peor de los castigos: manteniéndolo inhabilitado el tiempo suficiente para que la furia indígena de su talento cosmopolita se adormeciera en la tranquilidad de un peruano más que sueña. Y no de uno que puede.</p>
<p style="text-align: left;" align="justify">Por todo esto, su gol apareció en el horizonte como una forma de justicia divina: el mito de Paolo no podía acabar sin registro de goles en los Mundiales. Una de las selecciones que mejor ha jugado en Rusia 2018, se despidió con la contundencia de los que no ganan pero hacen historia: quedando eliminado en la fase de grupos con la elegancia suficiente para que se le recuerde más que a muchos octavo finalistas.</p>
<p align="justify">El mundo <a href="http://www.seisgrados.com.ve/2018/06/rubia-sol-morena-luna/">aplaude de pie</a>.</p>
<figure id="attachment_5655" aria-describedby="caption-attachment-5655" style="width: 720px" class="wp-caption aligncenter"><img class="size-full wp-image-5655" src="http://www.seisgrados.com.ve/wp-content/uploads/2018/06/argentina-la-republica.jpeg" alt="" width="720" height="405" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/06/argentina-la-republica.jpeg 720w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/06/argentina-la-republica-300x169.jpeg 300w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/06/argentina-la-republica-600x338.jpeg 600w" sizes="(max-width: 720px) 100vw, 720px" /><figcaption id="caption-attachment-5655" class="wp-caption-text">Foto La Republica</figcaption></figure>
<p style="text-align: left;" align="justify"><b>Hubo una vez</b></p>
<p style="text-align: left;" align="justify">Hubo una vez un jovencito de dientes afilados, pollina corta y piernas inagotables, que vivía barriéndosele hasta al árbitro. Ese jovencito jugó su primer Mundial en el 2006, cuando Messi aún tenía cara de pibe, Ayala era un líder imposible de contrariar y Riquelme una leyenda enigmática. Quienes lo vimos entendimos algo: daba tantas patadas como posibilidades tenía de bañarse de gloria. A ese Mundial llegó como titular luego de presentarse en River –y Corinthians– y en la Copa América de 2004. Supuse que si seguía desarrollándose la cinta de capitán y el récord de más apariciones con la selección serían suyos.</p>
<p style="text-align: left;" align="justify">Javier Mascherano no solo se convirtió en una autentica leyenda, sino que nos llevó a cuestionarnos cómo alguien que ha ganado casi todos los títulos que podía ganar también ha perdido cinco finales con su selección. El dato es tan absurdo como la realidad sudamericana: Mascherano es, al mismo tiempo, el jugador de este combinado que más títulos ha ganado con la Albiceleste: dos medallas de oro olímpicas.</p>
<p style="text-align: left;" align="justify">Tan contradictoria es la Argentina, que en la época en la que sus delanteros han brillado en todo el mundo –Saviola, Crespo, Tévez, Agüero, Higuaín, Messi y varios más– la figura de los últimos doce años es un volante central aguerrido que, en el Barcelona, Pep Guardiola tuvo que reconvertir en defensor central para que pudiera seguirse barriendo en la élite. A Javier Macherano le decían el Jefecito y luego de una década nadie duda de que es El Jefe.</p>
<p style="text-align: left;" align="justify">Por eso duele que sus piernas no sean las de antes. Su partido ante Nigeria no solo fue malo, sino peligroso. Si fue titular en toda la fase de grupos, se debió más al orgullo de su corazón que a la claridad de sus pies. Nunca dejará de entregarse al máximo: aunque sabe jugar y mucho, los que hablan de <i>huevos</i> o <i>bolas</i> tienen en él a un exponente de cómo dejar hasta la última gota de sangre sobre el césped. Lástima que con eso no se ganen partidos: su <i>timing</i> futbolístico ya no es el de alguien que compite en la élite.</p>
<p style="text-align: left;" align="justify">Messi marcó un golazo frente a Nigeria tras un pase precioso de Banega, un mediocampista como los que ya no hay en Argentina. Nigeria empató y, sobre el final, un gol de Marco Rojo metió a la Albiceleste en octavos de final y nos recordó que el Papa es argentino. Aunque la selección de Sampaoli siguió mostrando <a href="http://www.seisgrados.com.ve/2018/06/argentina-no-sabe/">puntos débiles</a>, también supo unirse alrededor de un objetivo en común y enfrentarse a Nigeria, a sí misma, a la industria periodística, a los hinchas, a su cultura, a su autoengaño, a sus mentiras, recuerdos, nostalgias y fantasías. A todo eso y más.</p>
<p style="text-align: left;" align="justify">Sorprende que tantas cosas quepan en una cancha.</p>
<p style="text-align: left;" align="justify">Messi y Mascherano se abrazaron por un largo rato al finalizar el encuentro. El Jefe le susurró algo al genio. Las miradas eran de satisfacción. Hubo una época en la que Lio era un pibe que prometía gloria y Javier un muchacho con el que todos se sentían seguros. Hoy Messi es el mejor de la historia y Mascherano transmite nostalgia e inseguridad: como un anciano que recuerda su juventud mientras corre tras sueños inasibles. Ambos quieren lo mismo y, dentro de sus muchas diferencias, una característica los une: ese orgullo sudamericano que nos hace, contra todo análisis lógico, alcanzar éxitos en la vida que parecieran destinados a quienes nacen en sociedades donde nadie se mata por un partido de fútbol.</p>
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