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	<title>Feminismo &#8211; Seis Grados &#8211; Experiencias que nos conectan</title>
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	<title>Feminismo &#8211; Seis Grados &#8211; Experiencias que nos conectan</title>
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		<title>Mujer incompleta</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2018/05/mujer-incompleta/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 14 May 2018 23:36:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crónicas]]></category>
		<category><![CDATA[Bienestar]]></category>
		<category><![CDATA[endometriosis]]></category>
		<category><![CDATA[Estereotipos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La mujer tiene que reservar su virginidad, que hacer el amor, no el sexo. No debe explorar cuerpos&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h4 id="la-mujer-tiene-que-reservar-su-virginidad-que-hacer-el-amor-no-el-sexo-no-debe-explorar-cuerpos-en-la-primera-cita-si-no-quiere-tener-hijos-eso-significa-que-esta-loca-y-tendra-que-soportar-cierta"><span style="color: #6e4d8b;">La mujer tiene que reservar su virginidad, que hacer el amor, no el sexo. No debe explorar cuerpos en la primera cita. Si no quiere tener hijos eso significa que está loca y tendrá que soportar ciertas preguntas: ¿No te quieres casar?  ¿Cuándo vas a tener un bebé?</span></h4>
<p><strong>Por Eilyn Díaz-Romero</strong></p>
<p>En este mes en mi país solo se habla de una cosa: el Día de las Madres. De niña, cuando estudiaba en un colegio de monjas, me fascinaba hacer manualidades. Allí nos adiestraban bien para esconder las verdades y llamarlas secretos. Yo ocultaba siempre lo mismo: la lista de materiales que me habían pedido para hacer cualquier figura o “mamarracho” que representara el regalo de mi mamá, algo que yo creía era lo máximo.</p>
<p>Mi papá nunca supo ayudarme en esa tarea y siempre terminaba diciéndole a mi mamá que me comprara lo necesario. Sin embargo, ella siempre sabía bien como hacerse la pendeja para que yo “la sorprendiera” el día indicado. Nunca olvidaré el porta-alfileres que hice en primer grado, con la <em>seño</em> Olguita, un muñeco regordete de color amarillo, cabello negro rizado y un gorro que más bien parecía un pedazo de cartón. Me emocioné tanto al hacerlo —era la primera vez que veía cabello sintético y además se parecía al mío — pero la felicidad duró poco. Al entregárselo a mi mamá supe, con ocho años de edad, que no le serviría de mucho;  aunque ella sabía coser, la costurera o modista de la familia era mi abuela. A mi mamá lo que le gustaba eran los libros, los negocios. Todos le consultaban sobre dolores y medicamentos, pero ella era maestra; así que, aunque nunca lo supo, de ahí en adelante, a pesar de que esos regalos no sirvieran para ella, yo los hacía solo por la calificación y me inventaba una tarjeta estrambótica que acompañara la cosa inútil que hiciéramos.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>***</strong></p>
<p>Desde la menarquia he padecido cólicos menstruales muy dolorosos. En la búsqueda de una solución, mi mamá me puso en  distintas manos de especialistas. En ese proceso sufrí de maltratos por parte de varios ginecólogos. A los 17 años tuvieron que hacerme una cirugía de emergencia para extraerme un quiste en el ovario. En mayo de 2009, es decir, ocho años después, cuando ya era adulta y podía elegir una ginecóloga que cubría mis expectativas, me enteré que no solo me habían sacado el quiste sino el 75% de mi ovario derecho. El diagnóstico fue endometriosis. La posibilidad de tener hijos se reducía cada vez más.</p>
<p>Por mucho tiempo, el tratamiento consistió en pastillas anticonceptivas, hormonas por millón. Una cirugía con mallas que impidieran el crecimiento excesivo del endometrio. Mes a mes el malestar me incapacita. La endometriosis parece una enfermedad que nadie entiende, incluso a veces nadie te cree. Algunos te observan como si estuvieras exagerando. El dolor te desgarra físicamente, pero sobre todo, los sentimientos, la moral, tu amor propio.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>***</strong></p>
<p>Los años siguientes trajeron frutos perdidos, deseos frustrados, temores completos. En diciembre de 2015 dejé todo atrás y me embarqué en una ilusión que me llenó de esperanza. A pesar de mi corazón roto, emigré para ir a estudiar una maestría. Pero inesperada e ilógicamente mi corazón fue zurcido en un país que se hunde en una crisis económica.</p>
<p>Lejos de mi tierra, igual que mi sombra, me persiguen las mismas preguntas y comentarios: “¿Tienes novio?” “¿Por qué no tienes novio?” “¿Cuándo te vas a casar?” “Ten un hijo para que no te quedes sola”. Esas miles de voces me hacen recordar el pedacito de la letra de Shakira: <em>Las mujeres se casan siempre antes de treinta/ Si no vestirán santos y aunque así no lo quieran.</em></p>
<p style="text-align: center;"><strong>***</strong></p>
<p>El tratamiento médico ordenado, que me ayuda a sostener mi familia, ya no está haciendo efecto desde finales de 2017. Los dolores se hacen cada vez más intensos y más frecuentes. Sin embargo, a mis padres solo les digo que voy a cambiar de médico. Que todo está bajo control.</p>
<p>Le pregunto al doctor si cree que hay algo que me pueda ayudar a tener hijos. Con más de 30 años ya estoy vieja para llenarme de “falsas ilusiones”.</p>
<p>—Posibilidades todas, hija.</p>
<p>—¿Está seguro?</p>
<p>— Aún tienes el ovario izquierdo completo, tienes múltiples formaciones quísticas, pero todas muy diminutas, hay que hacerte una serie de laboratorios para descartar otras cosas y ver si seguimos con los anticonceptivos o resolvemos con cirugía programada. De todas maneras, deja de tomar las pastillas por un mes para que los exámenes no salgan alterados y luego vuelves con los resultados y decidimos.</p>
<p><em> </em>Más tardó el médico en decirme esto que yo en dejar de tomar las pastillas para hacerme los exámenes lo antes posible.</p>
<p>En diciembre pasado fui a Colombia para ver a mi familia. Viajé con dolor por la llegada del periodo, pero nada que no pudiera manejar con analgésicos. Regresé unos ocho días después y los exámenes, afectados por la inflación galopante, ya costaban una fortuna. Hago de tripas corazón, pido por aquí, consulto por allá. Mi seguro médico no cubre ni los caramelos. Postergo y postergo. Luego conozco a un médico que trabaja con medicina natural y aunque no es nada económico me decido a probar esta opción. Las noticias no son alentadoras: También tengo tiroides. He aumentado de peso.</p>
<p>Sigo las recomendaciones del médico naturista, pero el siete de mayo algo se rompe dentro de mi. Aguanto el dolor, porque la crisis me impide conseguir un vehículo que me pueda llevar de noche a una clínica.</p>
<p>El día siguiente se alarga la situación. El dolor no para. Lo siento en el vientre y en mi pierna izquierda. Espero que el agua llegue a casa para darme una ducha. Los taxis no vienen. A rastras camino la que siento es la cuadra más larga de mi vida y con dolor me deshago del “tesoro” más preciado en Venezuela;  dinero en efectivo, que entrego a mi acompañante para que pague el único taxi viejo, con aspecto de lancha, que pasa por el lugar.</p>
<p>Llegué poco antes de las nueve de la mañana a la clínica, donde a pesar de mi seguro médico, me obligaron a pagar cuatro millones de bolívares de depósito antes de ingresarme a Emergencia.</p>
<p>El cirujano, con los resultados de exámenes en mano, me informa que tengo un quiste roto,  hay que operar de emergencia. Y que el dolor de mi pierna se debe a la peritonitis que estoy haciendo. Luego me entrega un informe médico impreso.</p>
<p>“Eilyn, si no puedes pagar la cirugía para que te la haga a más tardar mañana al amanecer, debes ir a otro lado, aquí es muy caro”, me dice el cirujano.</p>
<p>Yo con mi mejor cara lavada, le contesto: “Tranquilo doctor, usted es el que me va a operar, yo de aquí no me voy, y me opera hoy mismo, deme el presupuesto que yo resuelvo”.</p>
<p>El presupuesto indica que la operación cuesta 700 millones de bolívares. Siento que mi vida se evapora como el agua. Y digo: “Dios mío, son las seis de la tarde, no he comido desde ayer, no he tenido hambre, no me dejes morir”.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>***</strong></p>
<p>En este mundo machista, las mujeres no podemos abortar, tampoco podemos tener muchos hijos, porque hay que cuidarse. “Ojo con tener muchos novios”, nada de amantes, el sexo por placer es exclusivo para los hombres, así que no se te ocurra tener un condón en la cartera o serías una mujerzuela. Qué hombre va a querer casarse contigo después. Las pastillas anticonceptivas solo son permitidas en mujeres que ya tienen vida en pareja, de lo contrario calificarás para puta.</p>
<p>Las violaciones o comentarios vulgares hacia la mujer son de su entera responsabilidad, el abuso es buscado por la ropa transparente, corta, apretada o de escote. El hombre tiene derecho a actuar por instinto así que la mujer no puede provocar, porque si es violada o el embarazo no es deseado, no puede abortar, así que mejor no debe salir a beber, tomar sola es un riesgo para la mujer (un ser vulnerable).</p>
<p>La mujer tiene que reservar su virginidad, que hacer el amor, no el sexo.  No debe  explorar cuerpos en la primera cita.  Si no quiere tener hijos eso significa que está loca y tendrá que soportar ciertas preguntas: ¿No te quieres casar?  ¿Cuándo vas a tener un bebé?</p>
<p>No puede ser muy flaca, tiene que tener curvas, no puede ser gorda, la grasa no es belleza. Si es velluda se tiene que depilar, a los hombres no les gusta los pelos. Si la mujer exige derechos le toca defenderlos, así que hay que salir a trabajar y aceptar ganar menos que ellos. Hay que estudiar y mucho para que la tomen en cuenta, aunque luego ellos se sienten amenazados.</p>
<p>Para la mujer, el mundo es “blanco y negro”, no hay lugar para matices, para luchas, para posiciones bien elaboradas. A ellos se les permite opinar sin fundamento y a nosotras se nos enseña a decir amén.</p>
<figure id="attachment_5405" aria-describedby="caption-attachment-5405" style="width: 768px" class="wp-caption alignright"><img class="wp-image-5405 size-large" src="http://www.seisgrados.com.ve/wp-content/uploads/2018/05/IMG_04421-768x1024.jpeg" alt="" width="768" height="1024" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/05/IMG_04421-768x1024.jpeg 768w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/05/IMG_04421-225x300.jpeg 225w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/05/IMG_04421-600x800.jpeg 600w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/05/IMG_04421.jpeg 2448w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /><figcaption id="caption-attachment-5405" class="wp-caption-text">Foto Eilyn Diaz-Romero</figcaption></figure>
<p>Mi madre, que nunca me había defendido en público y que sufrió tanto mi “odio-lescencia”, lo que hacía era quejarse de mi rebeldía. Vivía pidiendo consejos a sus amigas y a sus hermanas mayores sobre cómo lidiar con las situaciones y dolores de cabeza que yo le causaba. Pero un día se impuso por delante de mí como leona salvaje, luego de ver mi cara desencajada tras aguantar un discurso religioso de mis tías sobre que no perdiera la fe, que sí podía  tener hijos y les dijo: “¡No, no puede, ya lo sabemos, no hay nada que hablar, eso no la hace menos mujer”.</p>
<p>Entonces me erguí otra vez y así decidí andar por el mundo, siendo mujer y con muy bajas posibilidades de parir, tratando de que no me mate la culpa social que me impone tener útero.</p>
<p>El 8 de mayo de 2018, de 7:40pm a 11:00 pm volví a nacer, pero el cirujano mató a la madre biológica que podría haber sido, con la extirpación del 80% del ovario “bueno” y un aparato reproductor  “bastante comprometido”, según sus palabras.</p>
<p>Yo sigo teniendo el regalo de respirar, pero ya no la ilusión de la maternidad. Elevé mi mirada al infinito, recordé la escena de mi madre defendiéndome y me animé, me impulsé a vivir el tiempo -mucho o poco- que me quede para respirar recordando que no importa lo que diga toda una sociedad. Yo no soy una mujer incompleta.</p>
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		<title>Mujeres con guitarra</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2018/03/mujeres-con-guitarra/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 23 Mar 2018 01:53:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Collage]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Feminismo]]></category>
		<category><![CDATA[Lucha]]></category>
		<category><![CDATA[Mujer]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hay muchas mujeres lapidadas a lo largo de la historia. Su vida fue de jaurías y de toros&#8230;</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Hay muchas mujeres lapidadas a lo largo<br />
de la historia.<br />
Su vida fue de jaurías y de toros rabiosos<br />
de sangre alzada<br />
de mordeduras largas.</p>
<p>Mujeres que le devolvieron al mundo<br />
la embestida,<br />
que se inmolaron o tuvieron que matar<br />
para seguir viviendo,<br />
esas que en la hora más oscura<br />
roturaron el campo con sus uñas<br />
para que vos y yo pasemos.</p>
<p>&nbsp;</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p>Hondas mujeres<br />
que quizás una lenta madrugada<br />
marcharon al fuego o a la horca<br />
por cosas tales como desordenar<br />
el orden público<br />
por inventar una nueva manera de descifrar<br />
la vida<br />
por tener voz<br />
o por infieles<br />
o ateas.</p>
<p>Ellas ya no están. Sus cabezas reposan<br />
sobre un siglo o dos. Sus ojos<br />
ya no existen.</p>
<p>Pero de ellas perdura una hebra sutil<br />
un hilo ciego que sin saberlo<br />
nos hace crecer y despertarnos en la noche<br />
con unas ganas inmensas de vivir<br />
de derribar todos los muros<br />
de desafiar todas las hogueras<br />
así como de amar y de pulsar<br />
todas<br />
toditas las guitarras de la tierra.</p>
<p><strong>Autora: Ana Ilce Gómez</strong><br />
<strong> De: <i>Poemas de lo humano cotidiano</i></strong></p>
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		<item>
		<title>Más derechos, menos flores</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2018/03/mas-derechos-menos-flores/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 12 Mar 2018 01:35:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Alejandra Kollontai]]></category>
		<category><![CDATA[Clara Zetkin]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Feminismo]]></category>
		<category><![CDATA[Marzo]]></category>
		<category><![CDATA[Mujer]]></category>
		<category><![CDATA[Simone de Beauvoir]]></category>
		<category><![CDATA[Unesco]]></category>
		<category><![CDATA[Woman’s Day]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Bianca Foliaco “Más derechos, menos flores”…así rezaba el lema de las mujeres que un día del año&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Bianca Foliaco</strong></p>
<p>“Más derechos, menos flores”…así rezaba el lema de las mujeres que un día del año 2000 salieron a manifestar por las calles de Varsovia. Dieciocho años han pasado y la consigna sigue siendo válida. El 8 de marzo miles de mujeres son felicitadas por sus compañeros (por haber nacido mujer o por soportarlo, pensarán ellos), recibirán una rosa o en el mejor de los casos un obsequio (una nueva máquina para planchar, por ejemplo), mientras otras seguirán siendo esclavizadas, discriminadas o abusadas física y emocionalmente.<span id="more-894"></span></p>
<p>Esto no quiere decir que no se realice una jornada en pro de la igualdad o emancipación femenina o que no existan hombres y mujeres preocupados por la eterna condición subyugada de la mujer, lo preocupante es como la “celebración” paulatinamente deja de pertenecerle a las mujeres, como se convierte en producto de consumo, en algo plástico, un objeto más para el estante de imágenes sagradas: Padre, Madre, Amor, Mujer.</p>
<p>&nbsp;</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p>Simone de Beauvoir afirmaba que “entre los seres humanos la superioridad no se otorga al sexo que da la vida, sino al que la destruye”. La Historia está llena de ironías como esta. A pesar de todo, la historia del Día de la Mujer no ha sido la lucha por la superioridad (exceptuando a algunas feministas radicales en el 68), sino la lucha por la igualdad y en lugar de eso, se ha conseguido una gran sonrisa de condescendencia. Sí, la Historia está llena de ironías, pero vale la pena preguntarse como un día tan profundamente vinculado a las luchas obreras (Flora Tristán era una arraigada defensora de los obreros), fue convertido en estandarte capitalista para el consumo de las clases burguesas. La  respuesta no es tan sencilla, no sabemos en que momento se perdió el origen, la memoria y el objetivo de este día, con que oscuras intenciones…o si fue simplemente la creación espontánea de un mito al que nadie, excepto algunas mujeres, daba demasiada importancia.</p>
<p>La historia es confusa. La tradición romántica establece el lugar de los hechos en Nueva York , en 1857, en una fábrica textil en la que 129 obreras perdieron la vida en un incendio; aquellas mártires protagonizaban una huelga con el fin de mejorar sus condiciones laborales. Este hecho ocurrió un 8 de marzo y por esa razón todos los años se les rinde homenaje aunque eso no signifique que las condiciones laborales de algunas mujeres sean mejores actualmente. Esa es la verdad aceptada. Punto.</p>
<p>Será difícil saber cual es la verdad, lo cierto es que no es tan sencilla. Según investigadoras como la canadiense Renee Côtè, tal incendio nunca ocurrió sino hasta medio siglo más tarde. No hubo una huelga sino muchas, particularmente dos de gran trascendencia, no sólo en Nueva York. Y la Implantación del Día de la Mujer <em>Trabajadora </em>no fue una idea fortuita, sino una larga cadena de sucesos, en la que se encuentra la iniciativa de numerosas mujeres entre las que destacan Clara Zetkin, Alejandra Kollontai y Rosa Luxemburgo, heroínas del movimiento obrero en Europa.</p>
<p>Aquí es donde se entretejen, se bifurcan y se confunden los acontecimientos. La alemana Clara Zetkin es conocida por impulsar el Día Internacional de la Mujer Trabajadora en Copenhague, específicamente en la Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, “en recuerdo de las 129 mujeres quemadas” (otra vez el mito).</p>
<p>A principios del siglo XX, la lucha de las mujeres estaba centrada en el derecho al sufragio femenino, aunque desde mucho antes se había formado el clima en Europa; Olimpia de Gouges había publicado en 1791 la <em>Declaración de Los Derechos de La Mujer y La Ciudadana</em>, reclamando el derecho al voto, seguida después por Mary Wollstonecraft con la <em>Vindicación de los Derechos de la Mujer</em>. Asimismo, países como Nueva Zelanda y Finlandia eran pioneros en reconocer tal derecho a las mujeres. Este fue el tema central de la Primera Conferencia de Mujeres Socialistas en 1907. Ahora bien, en Chicago un grupo de mujeres no ligadas directamente al partido socialista instaura el <em>Woman’s Day</em> en el teatro The Garrick, donde se discuten cuestiones como la educación de la mujer y su relación con el mencionado partido, el cual, decide emular esta jornada al año siguiente (esta vez en Nueva York), celebrándolo el último día de febrero.</p>
<p>En 1910 ocurre una  huelga de obreros y obreras textiles en  Nueva York, desde el 22 de noviembre hasta el 15 de febrero, en vísperas de la conmemoración del Día de la Mujer o <em>Woman’s Day.</em> En agosto del mismo año se lleva a cabo la Segunda Conferencia de Mujeres Socialistas en Copenhague liderada por Clara Zetkin. La delegación americana propone un Día de la Mujer Trabajadora, de carácter internacional cuyo primer objetivo sea promover el derecho al voto, la propuesta es aceptada. El día queda indefinido, cada país acogerá una fecha distinta.</p>
<p>Alejandra Kollontai propone homenajear a las huelguistas de Prusia de 1848 (que casualmente reclamaban el derecho al voto) el 19 de marzo al año siguiente, 1911, en el que se llevará a cabo la segunda huelga responsable del mito, la huelga que si terminó en incendio y cuyas víctimas no fueron 129 mujeres, sino 146 obreras textiles, todas inmigrantes, en un siniestro causado por las pésimas condiciones de seguridad de la fábrica Triangle de Nueva York. Tales condiciones habían sido denunciadas por las huelguistas, cuyas demandas fueron desoídas y terminaron trágicamente (cualquier parecido con la realidad actual, es sólo coincidencia). Esto sucedió el 29 de marzo, mientras tanto el Día de la mujer se celebra el último domingo de febrero, luego el 19 de marzo y finalmente el 8 de marzo escogido al azar y sin necesidad de homenajear a nadie, por Clara Zetkin en 1914. A estas alturas ya varios países celebraban el Día de la Mujer.</p>
<p>&nbsp;</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p>Sin embargo, la historia no termina ahí, una tercera huelga, no en Nueva York, sino en Rusia y que no concluye en incendio gigantesco, sino en “los diez días que conmovieron al mundo” es llevada a cabo de manera espontánea por las tejedoras y modistas de Petrogrado que salen a las calles por pan y paz a pesar de la prohibición expresa del Partido un 23 de febrero (8 de marzo en calendario occidental). El resultado fue la Revolución de Febrero, primera fase de la Revolución Rusa.</p>
<p>El resto de la historia es la asimilación progresiva del Día de la Mujer por la mayoría de países en el mundo, la lucha de miles de mujeres y hombres en todo el mundo por el reconocimiento de  un día consagrado, por el derecho a manifestarse, seguido del triunfo del Sufragismo y ciertos derechos políticos, y lamentablemente por  el olvido de las raíces profundamente socialistas de la celebración y con ello el olvido del Día de la Mujer Trabajadora, Campesina, Luchadora, es decir, Mujer de Conciencia.</p>
<p>El interés por el Día de la Mujer se retomó en los 60, década de revolución sexual y liberación femenina, de Woodstock y Mayo en París, y en contraste, el clima político tensionante de la Guerra Fría, en el cual no convenía añadir el epíteto de socialista a una conmemoración que las feministas americanas querían retomar y propiciar. En este sentido se entiende aquella confusión histórica, una fábula para que el mundo occidental no se sintiera amenazado por la liberación femenina (después de todo, toda concurrencia de mujeres debe terminar en tragedia).</p>
<p>En 1975, la ONU reconoció oficialmente el 8 de marzo como Día de la Mujer, seguida por la Unesco en 1977, y siempre con el mito a cuestas. La cuestión, me parece, no es derrumbar el mito; quizás no sea acertado históricamente rendir homenaje a 129 obreras quemadas, pero es importante recordar el 8 de marzo y todos los días del año a 146 y miles de obreras muertas a causa de las condiciones laborales paupérrimas, a mujeres socialistas asesinadas en medio de la noche, o a veces en plena manifestación, a las primeras sufragistas torturadas por policías por reclamar un derecho natural, a musulmanas lapidadas, africanas mutiladas, mujeres de todos los países abusadas, humilladas, explotadas sexualmente, mujeres que “viajan solas”, mujeres de todos los días que sufren o mueren víctimas de la violencia doméstica.</p>
<p>Vale la pena conmemorar el 8 de marzo, y de paso recibir flores, no obstante debemos tener presente que no es suficiente, que la lucha no murió con el Sufragismo, ni con el acceso a la universidad, que se ha avanzado y se han obtenido logros pero no cambios de conciencia, que la lucha femenista apenas recién empieza, pues no se trata de liberar a la mujer, se trata de liberar a la humanidad.</p>
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		<title>Por qué importa Simone de Beauvoir</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2017/11/importa-simone-beauvoir/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 29 Nov 2017 22:06:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Feminismo]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Mujer]]></category>
		<category><![CDATA[Sartre]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Sky C. Cleary Simone de Beauvoir es conocida con razón por haber dicho que “no se nace&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Sky C. Cleary</strong></p>
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<div class="addthis_sharing_toolbox" data-url="http://www.letraslibres.com/espana-mexico/revista/por-que-importa-simone-beauvoir" data-title="Por qué importa Simone de Beauvoir" data-description="Letras Libres">
<div>Simone de Beauvoir es conocida con razón por haber dicho que “no se nace mujer, se llega a serlo”. Una faceta de su filosofía menos conocida, y particularmente relevante hoy, es su activismo político, un punto de vista que sigue directamente de su actitud metafísica sobre el yo, concretamente que no tenemos esencias fijas.</div>
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<p>La máxima existencialista de que la “existencia precede a la esencia” sostiene la filosofía de Beauvoir. Para ella, como para Jean-Paul Sartre, primero nos lanzan al mundo y luego creamos nuestro ser actuando.</p>
<p>Aunque hay hechos de nuestra existencia que no podemos elegir, como nacer, quiénes son nuestros padres, o nuestra herencia genética, no deberíamos usar la biología o la historia como excusas para no actuar. El objetivo existencial es ser un agente, tomar control sobre nuestra vida, trascender activamente los hechos de nuestra existencia persiguiendo objetivos elegidos por nosotros mismos.</p>
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<p>Es fácil encontrar excusas para no actuar. Es tan fácil que muchos de nosotros pasamos la vida haciéndolo. Pensamos que no tenemos libre albedrío –aunque algunos neurocientíficos están descubriendo que nuestra voluntad consciente puede controlar nuestros impulsos–. Nos convencemos de que nuestro voto no cambiará nada, en lugar de dar forma activamente al mundo en el que queremos vivir. Señalamos a Facebook por permitir las noticias falsas, en vez de evaluar críticamente lo que leemos y republicamos. No es solo pereza evadir responsabilidades así, sino que es lo que Beauvoir llamaba “falta moral”.</p>
<p>Ya que todos estamos afectados por la política, si decidimos no implicarnos en crear las condiciones de nuestras propias vidas nos reducimos a lo que Beauvoir llamaba “vegetación absurda”. Es un equivalente a rechazar la existencia. El problema es que no está siempre claro qué lado escoger. Incluso a Beauvoir le costó manejarse en esta cuestión. Adoptó posturas políticas cuestionables: una vez, por ejemplo, consideró a Mao –responsable de la muerte de más de 45 millones de personas– “no más dictatorial” que Franklin D Roosevelt. La filosofía del compromiso político de Beauvoir tiene un lado oscuro, y personalmente cometió varios errores de juicio, aunque dentro de su filosofía hay una forma de enfrentarse a este tema.</p>
<p>En <em>Ética de la ambigüedad </em>(1947) afirma que ser libre es ser capaz de amoldarse en un futuro abierto lleno de posibilidades. Este tipo de libertad puede marear, pero no significa que podemos hacer lo que queramos. Compartimos la tierra, y nos preocupamos los unos por los otros, si respetamos libertad para nosotros, tenemos que respetarla para otros también. Usar nuestra libertad para explotar y oprimir a otros, o apoyar el lado que promueve esas políticas, es inconsistente con esta libertad radical existencial.</p>
<p>Con los regímenes opresivos, Beauvoir reconoció que los individuos normalmente pagan un alto precio por enfrentarse a dictadores y la tiranía de la mayoría, pero demostró concretamente –a través de su escritura y de su compromiso político– el poder de la acción colectiva para provocar un cambio estructural. Como buena intelectual, Beauvoir usó su pluma como arma, rompió estereotipos de género y se opuso a leyes que prohibían a las mujeres tener el control de sus propios cuerpos. Coescribió y colaboró con el “Manifiesto de las 343”, en 1971, que allanó el camino para los métodos anticonceptivos y el aborto en Francia. Su obra más famosa, <em>El segundo sexo</em> (1949), sirvió para que surgiera una nueva ola de feminismo en todo el mundo.</p>
<p>Hoy más que nunca es vital reconocer que la libertad no puede asumirse. Algunas de las libertades por las que luchó Beauvoir en la mitad del siglo xx están en peligro. Beauvoir alertaba de que no puede sorprendernos que se utilicen los conceptos de “naturaleza” o “utilidad” como excusa para restringir nuestras libertades. Y tenía razón. Por ejemplo, el argumento que han usado Donald Trump y otros de que el embarazo es un inconveniente para las empresas es una manera implícita de comunicar la visión de que es natural y económico para las mujeres ser las máquinas que hacen bebés mientras los hombres trabajan. Sin embargo, Beauvoir señala que “la anatomía y las hormonas nunca definen nada más que una situación”, y hacer que los métodos anticonceptivos y el aborto, y los permisos de paternidad no estén disponibles cierra las posibilidades de hombres y mujeres para poder ir más allá de sus situaciones, reforzando los roles estereotipados que mantienen a las mujeres atadas a un trabajo doméstico no pagado y a los hombres en la cadena del trabajo pagado.</p>
<p>En tiempos de agitación política, uno puede sentirse abrumado, sufrir ansiedad e incluso verse tentado a pensar, como Sartre, que “el infierno son los otros”. Beauvoir nos anima a considerar que los otros también nos ofrecen el mundo porque le dan sentido: solo podemos encontrar sentido a nuestra existencia en relación a otros, y solo podemos encontrar sentido a la vida que nos rodea entendiendo los objetivos de los otros. Nos esforzamos por entender nuestras diferencias y aceptar la tensión que hay entre nosotros. Hay un trecho hasta la paz mundial, ya que no todos escogemos los mismos objetivos, pero podemos todavía buscar maneras de crear solidaridades –como trabajar para sacudir a los autoritarios, rebelarse contra los tiranos, amplificar las voces marginadas– para abolir la opresión. La persistencia es esencial porque, como dice Beauvoir, “la vida de uno tiene valor en la medida en que uno atribuye valor a las vidas de los otros, a través del amor, la amistad, la indignación y la compasión”. Beauvoir seguramente tiene razón: este es el riesgo, la angustia y la belleza de la existencia humana. ~</p>
<p class="text-align-right">_________________________</p>
<p class="text-align-right"><sub><em>Traducción de Ricardo Dudda. Publicado originalmente en </em>Aeon.</sub></p>
<p><strong>Fuente: <a href="http://www.letraslibres.com/espana-mexico/revista/por-que-importa-simone-beauvoir">Letras Libres</a></strong></p>
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		<title>La guadaña de la natalidad</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2017/11/la-guadana-la-natalidad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 19 Nov 2017 14:17:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[Feminismo]]></category>
		<category><![CDATA[Mujer]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Anita Botwin / Ctxt.es Esto que escribo no es una oda a la no maternidad, sino un&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Anita Botwin / <a href="http://ctxt.es/es/20170927/Firmas/15251/maternidad-feminismo-natalidad-anita-botwin-ctxt.htm">Ctxt.es</a></strong></p>
<h5 id="esto-que-escribo-no-es-una-oda-a-la-no-maternidad-sino-un-canto-a-la-igualdad-y-a-la-libertad-de-decidir-lejos-del-estigma-y-la-presion-social">Esto que escribo no es una oda a la no maternidad, sino un canto a la igualdad y a la libertad de decidir, lejos del estigma y la presión social</h5>
<p>Tienes 33 años y no eres madre. Despierta: ¡se te va a pasar el arroz!, ¿es que no quieres ser madre?, ¿a qué estás esperando?, ¿y tú, para cuándo? Esas son algunas de las perlas que tienes que aguantar si entre los 30 y los 40 no eres madre AÚN. Los ojos se posan sobre ti. Tu posas tus ojos sobre todas tus amigas o familiares que han sido madres. Hacía dos días que estabas con ellas jugando a la rayuela. Sientes de pronto que tú te has quedado en ese patio de recreo, mientras otras mujeres han sido lo que se espera de nosotras. Madres. Y te entra un poco de pánico. Como si llevaras mal preparado un examen. Como si hubieras estudiado el temario incorrecto.</p>
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<p>A veces te entran ganas de ser madre sólo para que no te pregunten más cuándo vas a ser madre. Es curiosa la preocupación que despierta socialmente que las mujeres nos quedemos embarazadas. ¿No deberían preocuparnos más los niños que ya existen y viven bajo el umbral de la pobreza?</p>
<p>No deja de sorprenderme que las mujeres estemos en todos los focos, como si los hombres no tuvieran que ver con esto, como si nos quedáramos embarazadas rezando tres avemarías. Ellos no sienten nuestra presión ni de lejos. Son libres para tener o no hijos y hacerlo cuando quieran. La construcción de la maternidad es algo que a ellos no les ha afectado. Mientras nosotras jugábamos a darle el biberón a horribles bebés con ojos saltones y pestañas, ellos eran los mejores construyendo o derribando castillos de Playmobil.</p>
<p>Tenemos todo el derecho a decidir no ser madres o incluso aún deseándolo no poder serlo. La opción de tener o no hijos debería pertenecernos a nosotras desde siempre y para siempre. No es una decisión que una pueda tomar a la ligera o deprisa y corriendo como quien cambia de melodía en el móvil o de filtro en Instagram. No falta quien te dice: “Nunca es buen momento para tener hijos. Si te pones así, nunca vas a tenerlos”. Bien. ¿Y si fuera así, qué ocurriría? ¿Nos quedaríamos para vestir santos o poner cascabeles a nuestros gatitos? Esa parece la única opción para las mujeres sin hijos, cuando más bien es todo lo contrario.</p>
<p>Entre los 30 y los 40 es nuestra mejor etapa profesional. Es cuando estamos en nuestro apogeo creativo o laboral. Es el momento de brillar y de crecer interior y exteriormente. No es sencillo tomar la decisión de engendrar en medio de todo esto. Es como decir, “ey, esperad, estoy escribiendo la novela de mi vida, pero enseguida lo retomo, sólo van a ser nueve meses y seis años”. Las mujeres estamos sometidas a un doble temor: el no quedarnos embarazadas nunca o el quedarnos embarazadas y perder todo lo demás. El reloj biológico y la fertilidad son como la guadaña de la natalidad. Cada vez que aparece, una se echa a temblar –a no ser que tenga claro que no desea ser madre-. Y ocurre que a veces, por esa prisa, por ese temor, una se precipita y hace lo que se espera de ella.</p>
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<p>Quizá sea por la inexistencia de este reloj en el mundo de los hombres la razón por la que ellos pueden seguir realizándose y continuar con sus vidas. Obviamente, muchos de ellos comparten los cuidados al 50% y una recobra la esperanza en la humanidad y en el feminismo. Cuando me entra ese miedo y se acerca la guadaña me imagino a Emma Goldman o a Simone de Beauvoir mirándome fijamente a los ojos y diciéndome: “¿Es que no has aprendido nada de nosotras?, ¿hemos estado perdiendo el tiempo?”. Ninguna de las dos, ambas feministas, decidieron ser madres. Tenían muy claro cuál era su objetivo en sus vidas y la maternidad les hubiera sido un obstáculo.</p>
<p>Esto que escribo no es una oda a la no maternidad, sino un canto a la igualdad y a la libertad de decidir, lejos del estigma y la presión social. Citando a Caitlin Moran: “El feminismo necesita tolerancia cero con la angustia de tener hijos, en el siglo XXI no podemos seguir pensando a quién podríamos crear”. Tomemos nota.</p>
<p><strong>Fuente: <a href="http://ctxt.es/es/20170927/Firmas/15251/maternidad-feminismo-natalidad-anita-botwin-ctxt.htm"><strong>Ctxt.es</strong></a></strong></p>
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		<title>¿A quién estamos juzgando?</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2017/11/quien-estamos-juzgando/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 18 Nov 2017 16:31:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[Feminismo]]></category>
		<category><![CDATA[Mujer]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Las violaciones nos incumben a todas las mujeres. Esta todavía más: está en juego la cultura de la&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h5 id="las-violaciones-nos-incumben-a-todas-las-mujeres-esta-todavia-mas-esta-en-juego-la-cultura-de-la-violacion">Las violaciones nos incumben a todas las mujeres. Esta todavía más: está en juego la cultura de la violación</h5>
<p><strong>Por Beatriz Gimeno /</strong>  <strong><a href="http://ctxt.es/es/20171115/Firmas/16201/">Ctxt.es</a></strong></p>
<p>Una violación no es nunca sólo una violación por más que la víctima la viva lógicamente como única y absolutamente personal. Una violación, y el consiguiente juicio y tratamiento social son un reflejo de la historia de las relaciones entre hombres y mujeres y un reflejo social, simbólico, material, jurídico, mediático etc., de la posición de mujeres y hombres en una sociedad dada. Se podría hacer una historia de las relaciones entre los sexos y de la posición social de las mujeres simplemente haciendo un seguimiento de los casos de violación conocidos, de cómo se juzgan, de cómo se tratan socialmente, de cómo se castigan o no se castigan y también de a quién se castiga. Por eso el juicio que se está celebrando en Pamplona por la violación múltiple de una chica durante los San Fermines de 2016 es histórico en muchos sentidos, más allá de lo que signifique para la víctima, que esté en juego su propia vida, su necesaria reparación y, a partir de ahí, su curación futura. Si todas las violaciones nos incumben a todas las mujeres, esta nos afecta especialmente, al venir acompañada de otros elementos que la han convertido en un compendio de lo que significa la cultura de la violación y al ocurrir en un momento en el que las mujeres estamos abandonando el silencio habitual frente a las agresiones sexuales que todas vivimos por el hecho de ser mujeres. Lo que está ahora en juego es la respuesta que el Estado va a dar a una agresión especialmente brutal y si la cultura de la violación va a salir reforzada o fragilizada de este juicio. Su tratamiento, su castigo, su reparación, nos incumbe a todas porque el tratamiento judicial, social y mediático que se le dé a esta violación nos va a mostrar si el contexto de legitimación en el que los agresores se sienten impunes y culturalmente adaptados está siendo cuestionado o no.</p>
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<p>La violación, como sabemos, no siempre ha sido un delito y aun cuando lo fuera no siempre ha sido un delito grave. En muchas ocasiones lo que se castigaba era el uso del cuerpo femenino entendido como propiedad de un hombre y no como la vulneración de nuestra libertad y de nuestra dignidad. Para que pudiera ser considerada un ataque a nuestra libertad y dignidad tuvimos primero que constituirnos como sujetos con derechos, con libertad y dignidad, ciudadanas, cuestión esta que nos ha llevado siglos y que es un proceso que está lejos de haber concluido. Durante toda la historia, además, la violación ha sido un comportamiento masculino naturalizado, algo que estaba en el orden normal de las cosas. Por eso no es como cualquier otro delito y por eso no es nunca fácil castigar a los culpables. Cierto que existe también para los violadores, como para cualquier delincuente, la presunción de inocencia, pero cuando hablamos de violación los términos se invierten siempre. No creo que haya ningún otro crimen en el que la víctima tenga que demostrar no que los acusados son culpables, sino que ella misma es inocente. Esa exigencia planea siempre sobre cualquier caso de violación y si no es en el tribunal, será en los medios o en la sociedad en su conjunto. La víctima de una violación tiene primero que demostrar que es inocente para poder condenar a los culpables. ¿Inocente de qué? Pues de ser una mala mujer, es decir, una mujer que merecía ser violada.</p>
<p>Para empezar, la víctima tendrá que demostrar que no tiene parte de culpa en lo que ha pasado. La primera culpa es estar donde no debía; ponerse a tiro de los irreprimibles y naturales deseos masculinos. Los hombres son así y si no quieres que te violen no estés donde no debes: no estés sola, no estés en la calle a horas tardías, no te sientes en un banco como si esperaras algo, no te vayas con ningún hombre, no entables conversación con desconocidos, no te vayas con él o ellos a un bar. Es decir, fundamentalmente no seas como ellos, que pueden hacer todas esas cosas tranquilamente. No olvides que el sitio de las mujeres no es la calle, ni andar sola, ni olvides que los hombres son siempre un peligro; si lo olvidas… es cosa tuya. La segunda cuestión es demostrar que verdaderamente no querías que te violaran. No hay que demostrar que ellos te violaron, sino que tú no querías que tal cosa ocurriese. Se da por hecho que lo normal &#8211;si has transgredido las normas del punto 1&#8211; es que ellos lo intenten. Lo masculino es tener siempre ganas de meter la polla en cualquier orificio de una mujer, piense lo que piense ella del asunto. Y lo normal es también tratar de vencer la primera negativa femenina, que se supone que es, también, lo normal en las mujeres. Una negativa no es bastante. Se exige siempre una especie de negativa cualificada que queda a criterio de los que juzgan. Porque volvemos a lo anterior, el comportamiento de ellos es lo normal, eso queda fuera del foco. Si la mujer no se resiste lo bastante &#8211;y aunque explique hasta la saciedad que no quería&#8211; el comportamiento de ellos no merecerá reproche. ¿Y cuánto es bastante, mucho, poco? Nunca se sabe, eso queda a juicio de los que juzgan e intervienen muchas variables. En principio parece que hay que arriesgarse a un daño mayor, porque se supone que una mujer decente ha de preferir cualquier cosa a ser violada. Eso suele ser un criterio. Porque ser violada es lo peor y la que piense que peor es morir o sufrir más daño físico, esa ya entra en la categoría de sospechosa. Antiguamente, las mujeres se quitaban la vida antes de permitir que las violaran. De esas no quedaba duda de que verdaderamente no querían ser violadas, de todas las demás nunca está claro.</p>
<p>La tercera cuestión es que se trata de la palabra de una contra la de otro(s). No hay testigos. ¿Cómo se va a creer a las mujeres si hasta hace poco (y aun en muchos lugares) nuestra palabra valía la mitad que la de un hombre ante un tribunal? Un hombre siempre tiene presunción de verosimilitud, nosotras no y mucho menos cuando con nuestra sola palabra podemos hundir la vida de unos chicos normales y socialmente adaptados. La víctima de una violación muy a menudo sólo tiene su palabra, y eso en un contexto cultural en el que abrumadoramente se considera que las mujeres somos mentirosas, y así lo atestiguan refranes, frases hechas, personajes que pueblan obras de teatro, novelas, películas. Mentirosas y, además, odiamos a los hombres y queremos hacerles daño. El hecho de que una mujer decida denunciar una violación sabiendo que eso significa exponer su intimidad, su vulnerabilidad, ser juzgada, arriesgarse a ser cuestionada, rememorar el suceso en lugar de olvidarlo… eso no da apariencia de verosimilitud a la cuestión, más bien al contrario. Exponerse a pasar por todo ello también es sospechoso.</p>
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<p>Y por último, la respuesta que se tenga a la violación influye en la consideración de la misma. Es decir, para que sea verdadera violación tienes que hundirte después y ya no levantarte; tienes que decretar que tu vida se ha roto de manera irremediable, cualquier otra reacción te convierte &#8211;también&#8211; en sospechosa. Si tan grave es… ¿cómo es que no te mueres? ¿Cómo es que no te tiras a la pira? ¿No será que, en realidad, no te ha desagradado tanto como dices? Y así, volvemos al principio en un bucle de imposible resolución. Esto es lo que ha debido pensar el juez cuando ha admitido como prueba una investigación sobre la vida de la víctima. ¿Qué tiene que ver la vida anterior o posterior de la víctima con lo que ocurrió en aquel portal? ¿Qué más da, a la hora de juzgar si hubo o no agresión,  que la chica se recuperara pronto o tarde? ¿Qué más da si recuperó su vida normal o no pudo hacerlo? ¿Qué relación tiene con el delito que después del suceso ella se divirtiera con sus amigas o se fuera de viaje? En definitiva:  ¿a quién se está juzgando?</p>
<p>En cambio, la vida de ellos sí que tiene importancia. En este caso, en cambio, el juez ha considerado que el siguiente mensaje no tiene nada que ver con el asunto: “Tengo reinoles [rohypnoles] tiraditas de precio. Para las violaciones”. “Hay que empezar a buscar el cloroformo, los reinoles, las cuerdas… para no pillarnos los dedos porque después queremos violar todos”. “Violaría una rusa que vea despistada y palizón a un niño de 12 años inglés. 2-0 y pa casa”. Que en su vida anterior los agresores hablaran repetidamente de que se estaba preparando para violar a una mujer no lo admite el juez como prueba, debe ser el comportamiento masculino habitual; que haya sobre ellos una denuncia por otra violación no importa, los hombres son así; que su comportamiento y su actitud ante las mujeres sea de un machismo insoportable no cuenta porque, ya sabemos que las violaciones no tienen nada que ver con el machismo y que todos los hombres hacen chistes sobre la cuestión. Ellos, machistas, agresores confesos, presuntos violadores, llegan al juicio siempre impolutos. Son hombres. Ella, en cambio, llega cargando una maleta de descrédito, sospechas, acusaciones, es una mujer y sólo por eso tiene mucho que demostrar. Queda mucho juicio por delante, es cierto. Ojala que no se cumplan algunos malos presagios.</p>
<p><strong>Fuente: <a href="http://ctxt.es/es/20171115/Firmas/16201/">Ctxt.es</a></strong></p>
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		<title>“Somos tan generosas que pedimos igualdad, cuando deberíamos exigir compensación”</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2017/11/somos-tan-generosas-pedimos-igualdad-cuando-deberiamos-exigir-compensacion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 15 Nov 2017 12:56:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[Feminismo]]></category>
		<category><![CDATA[Girls]]></category>
		<category><![CDATA[Isa Calderón]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Pilar Ruiz  / Ctxt.es Podría ser la Lena Dunham española. Como la creadora de la serie Girls,&#8230;</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Pilar Ruiz  / <a href="http://ctxt.es/es/20171108/Culturas/16074/isa-calderon-entrevista-ctxt-humor-cultura-series-feminismo.htm"><strong>Ctxt.es</strong></a></strong></p>
<p>Podría ser la Lena Dunham española. Como la creadora de la serie <em>Girls</em>, tiene todo lo necesario para atrapar a una nueva generación de espectadores televisivos, esa que pide a gritos un espejo en el que mirarse. Isa Calderón (Madrid, 1983), guionista, humorista y reina de las <em>Reviews</em> de cine, ha creado un personaje divertido y provocador al que pasea por el mundo con desparpajo castizo. Un personaje que se parece mucho a ella: divertida, talentosa, inteligente, sin miedo a contarse y a contarnos.</p>
<p>Conversamos con Isa sobre sobre el humor, el machismo, el caso Weinstein o su polémico despido de <em>El Español.</em> Sobre hombres y sobre mujeres.</p>
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<p><strong>Con todo lo que está ocurriendo respecto a la situación de la mujer en el mundo, esta toma de conciencia feminista, ¿es necesario un nuevo punto de vista en el mundo de la ficción? </strong></p>
<p>Hay un proyecto de televisión que estamos desarrollando. Soy una kamikaze y me han dado libertad para ser arriesgada, con feminismo a tope, con un realismo radical. Creo que es muy interesante desde muchos aspectos, incluso el antropológico, presentar otro punto de vista femenino en este país. Hay grandes directoras y guionistas que llevan en la ficción desde hace mucho tiempo, pero necesitamos más, más miradas sobre la situación de la mujer en la actualidad. Fíjate si es necesario, que de pronto se convierte en portada de todo el mundo el caso Weinstein y todo lo que se ha destapado alrededor, con Woody Allen, el cinismo de este señor, que habla de caza de brujas… Y Weinstein ahora se va a un centro de desintoxicación, a un <em>spa</em> en Arizona: mira, no eres un adicto sexual, eres un violador. Habéis dominado esta industria desde siempre, y ahora ¿estáis oprimidos? Como dije de Pérez Reverte cuando publicó aquel artículo tremendo sobre Cristina Hendricks y su cena en Casa Lucio: ¡Pero si sois el<em> establishment</em>! Vosotros sois los opresores y cuando alguien os acusa de ello os ponéis nerviosos.</p>
<p><strong>Asia Argento, una de las primeras en acusar a Weinstein, ha tenido que abandonar Italia por la  campaña de la prensa contra ella. La acusan de promiscua y de ejercer la prostitución. Hay que recordar que hasta 1996, la violación en Italia era considerada un crimen contra la moral, no contra la libertad sexual del individuo.</strong></p>
<p>Muchos se preguntarán por qué no lo han denunciado antes, como han dejado pasar tanto tiempo, que hay que llevarlo a juicio, y mientras las víctimas se convierten en un <em>punching ball</em> para todos los machistas misóginos que justifican comportamientos delictivos. Es tan vomitivo… Que igual te tienen que capar, Harvey.</p>
<p><strong>¿Has visto <em>The keepers</em>? [Serie documental de sobre el encubrimiento de las violaciones y posibles asesinatos en un colegio femenino católico de Baltimore]</strong></p>
<p>Bueno, este tema en este país no se puede ni tocar. A mí me echaron de un medio [<em>El Español</em>] por hacer un chiste <em>naif</em> que no atacaba la religión: comparaba la Biblia con libros de la literatura universal, pero ya digo que de eso no se puede hablar. Fui una inconsciente por meterme a hacer lo que yo hago en un periódico ultraliberal, tan alejado de mi ideología. Pero no creo que vuelva a sucederme más. Cometí un error, tonta de mí, que fue ir a Twitter a decir que si el PP se carga sistemáticamente las humanidades, yo me cagaba en la Biblia. Bueno, mal; quizá no tenía que haber escrito eso y lo quité en cuanto me di cuenta, a los 10 segundos, pero ya era tarde.</p>
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<p><strong>¿Si fueras un humorista, por ejemplo, Ignatius Farray, podrías haberlo dicho sin consecuencias?</strong></p>
<p>Sí, yo creo que sí, podría haberlo dicho y no hubiera pasado nada. Porque si Ignatius Farray fuera mujer… se la cargarían. Sería imposible que existiera como humorista. Él juega a epatar, y como en el humor no hay límites, puede decir lo que le dé la gana y si le linchan se la suda.  Un señor puede resultar estrafalario, extravagante, exótico. Se le permite. Si salgo yo a decir las cosas que dice este tío… No, no es mi rollo. Yo hago humor con cosas obvias, de esas que todo el mundo sabe y que defienden una causa y fíjate lo que pasa. Porque claro, una tía, que encima en el vídeo dice que la Biblia no es feminista… Yo soy de izquierdas, atea, republicana y feminista… ¿Qué futuro tengo en este país? No lo sé. Pero es que yo ya no me puedo callar, ya lo he dicho todo.</p>
<p><strong>¿Existen límites del humor o ponen límites al humor?</strong></p>
<p>¡Mi límite es ser una mujer! Es mi límite completamente, lo tengo estudiadísimo: es ser tía. Ya está. Si fuera un hombre podría decir las cosas que digo con total tranquilidad. Y encima en la manera que las digo: a veces me pongo muy chula, muy redicha, muy <em>snob</em>… El personaje tiene que resultarles asqueroso a estos tíos.</p>
<p><strong>¿Es una provocación?</strong></p>
<p>Absolutamente. Aunque no empecé haciéndolo así: yo hablaba de forma ingenua riéndome de lo obvio y resulta que los ataques fueron a degüello desde el principio. Ahora ya me pueden llamar desde puta a feminazi malfollada, es que ya no me afecta, ¡me da absolutamente igual! (Ríe) Sé de dónde viene y por qué lo dicen.</p>
<p><strong>¿En qué quedarán todos estos escándalos que han salido a la luz?</strong></p>
<p>Pues esperemos que haya cambios. Pero yo no he vivido una época tan ultraconservadora como ésta. Con tanto gilipollas. En mis 34 años no he conocido etapa más involucionada. Fíjate lo que ha pasado con el festival Ñ con media mujer invitada o el cartel del columnismo en León. Creo que en el festival Ñ del año pasado con una mujer como directora, había paridad. Cambiaron de director: ya no.</p>
<p><strong>¿Nos han obligado a ser feministas?</strong></p>
<p>Totalmente. Lo que ocurre es que no es tan fácil darse cuenta de la violencia contra las mujeres y puedes pasarte la vida así. La desigualdad está maquillada de forma muy sutil, crecemos con ella: esta mierda está incrustada en tu cerebro. Menos mal que unas nos podemos despertar a las otras.</p>
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<p><strong>Has dicho en varias ocasiones que hay una toma de conciencia feminista que, aunque haya estado siempre ahí, aparece en forma de c<em>lick.</em> ¿Cuándo tuviste ese <em>click</em> del feminismo?</strong></p>
<p>Cuando empecé a trabajar. Mis padres son feministas, los dos trabajaban, repartían las tareas domésticas, era todo equitativo… Hasta que salí fuera de mi ámbito inmediato. En el mundo del guión siempre hay menos mujeres que hombres: en una sala de guionistas de 20 personas, estamos dos mujeres de media. Entonces descubrí que no me escuchaban, mis ideas las hacían suyas otros, me interrumpían constantemente, no eras una más porque estabas fueras de ese compadreo entre ellos. Y ese tono siempre condescendiente y paternalista: qué bonita, qué maja…</p>
<p><strong>¿Y las directoras?</strong></p>
<p>En el <em>set</em> tienes que tomar el control, es el rol de director. Entonces eres la mandona: qué genio tienes, qué te has creído. Cariño, tengo una responsabilidad y soy mandona igual que tú. El problema de fondo es que a las mujeres no se nos permite ser narcisistas ni ególatras, cosa que está implícita en los creadores; ellos sí lo dan por hecho. Incluso lo consideran necesario en esta profesión. Pero ¿una mujer? En seguida viene un hombre a explicarte lo que eres, por si no lo sabías. Lena Dunham recibió miles de ataques de sus propios compañeros porque cuenta su vida: la acusaron de egotista, de narcisista… Pues qué bien, qué maravilla;  si a mí me interesa saber su punto de vista pues que lo sea, que nos cuente si engorda, si adelgaza, si se enamora… Que nos lo cuente todo. Menos mal que está esta tía. Mira, sobre esto: en el día del estreno de <em>Deforme Semanal,</em> el <em>show</em> teatral que hacemos en el Teatro del Barrio, me di cuenta de que todos los chistes que hacíamos Jelen Morales, Lucía Lijtmaer y yo eran contra nosotras mismas: siempre con el síndrome de la impostora, eso de que no te puedes creer mucho lo que haces. Siempre autocríticas.</p>
<p><strong>¿Una autodefensa?</strong></p>
<p>Claro, antes de que lo hagan los demás, ya lo hago yo. Nacemos en una sociedad que nos machaca constantemente, así que vamos a reírnos de ello. En el <em>show</em> nos reímos de nosotras mismas atacándonos. En un espectáculo de tíos esto es mucho más raro.</p>
<p><strong>Que el humor femenino tenga éxito es más difícil, ¿está mal vista una mujer humorista?</strong></p>
<p>Cada vez funcionan más los espectáculos de mujeres, pero sí, es verdad: a muchos hombres les molesta el sentido del humor femenino. Y, sobre todo, no les hacemos gracia a los señores que no han escuchado nunca a mujeres que hacen chistes sobre sus situaciones. Eso cambiará en el momento en que se liberen de su posición de privilegio. Haz una introspección sobre los privilegios que tienes sobre nosotras y luego, te relajas: ya sabes que voy a atacar a tu sexo, porque voy a darte caña hasta que te acostumbres y me conozcas, pero a priori no te voy a hacer gracia, al revés.</p>
<p><strong>Porque tienes infinidad de <em>haters</em>, todos esos señores que se sienten en la obligación de “opinarte”. </strong></p>
<p>Estamos enseñadas desde niñas a agradar, cuando no lo haces… En el fondo les da un miedo impresionante descubrir que una mujer les está cuestionando. En cambio nosotras estamos acostumbradas porque siempre se nos ha cuestionado y desde todos los ámbitos, por el mero hecho de ser mujer. El primero, el físico. Luego está internet: ese espacio fundamentalmente machista. Youtube, Facebook, Twitter… todas las redes sociales son un campo abierto para que los anónimos insulten, y sí, para gente que considera que su opinión es importantísima y que necesita que te enteres bien de ella.</p>
<p><strong>Es que la opinión es una cosa muy viril. Y cuanto más afirmativa mejor.</strong></p>
<p>Pues resulta que nosotras también tenemos opinión, aunque yo reivindico que se puede cambiar de opinión y no pasa nada. Eso también es muy de mujeres. No me importa cambiar o contradecirme, dudar… Pero luego llegan todos los que consideran absolutamente necesario decir si lo haces bien o mal, si eres graciosa o no, si eres buena o mala feminista, si tu tono es… Me da igual: yo soy muy libre, pero eso es muy arriesgado y les jode mucho. Siempre hay alguien que te dice: “No puedes salirte del carril, querida.”</p>
<p><strong>¿Una humorista, aunque no quiera y no sea consciente, siempre es feminista? Es decir: el humor tampoco era patrimonio femenino. Si eres mujer y estás haciendo un espectáculo humorístico, utilizas una herramienta de visibilización, una apropiación del protagonismo en un campo muy concreto. Por ejemplo, Lina Morgan, un personaje con tanto éxito durante tanto tiempo, que hacía esos personajes ridículos muy populares y un humor costumbrista tradicional, ¿sería una pionera?</strong></p>
<p>Sí, claro. Ella jugaba a ser grotesca, era una <em>clown</em> perfecta, una de las primeras mujeres en España que hacía eso. Ahora que venga el Javier Marías de turno a decir que no tenía gracia, como lo de que Gloria Fuertes no era buena poeta.</p>
<p><strong>Lo has dicho en muchas ocasiones: todo es machista.</strong></p>
<p>¡Por supuesto! Son siglos de sometimiento y desde ese punto de vista todo es parodiable. Y me lo llevo al terreno amoroso, porque me considero víctima de esa cultura del amor romántico, de lo que me han hecho creer que debería ser el amor, o sea: lo más importante. El amor es mucho más importante para mí que para él porque hemos sido educados en modelos diferentes, y yo tengo inculcado el mito del príncipe azul y claro, ahí chocamos: un hombre no suele tener el amor como <em>leitmotiv.</em></p>
<p><strong>¿Y dónde quedaría la tiranía machista sobre los hombres obligados a encajar en un modelo impuesto por su propio contexto cultural?</strong></p>
<p>Esos sufren como perras, claro. Se esconden… Pero es que ese tipo de masculinidad impuesta desde fuera está resquebrajado. Porque nosotras ya llegamos fuertes y no vamos a seguir compartiendo la vida con desahuciados emocionales. Eso no dura. A mí me atraen los tíos que no están en ese rollo rancio, jodiendo a las tías, con esa figura antigua que emocionalmente es una ameba.</p>
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<p><strong>¿Hay muchos heteruzos en rehabilitación?</strong></p>
<p>Sí, sí. Mucha gente alrededor nos pregunta todo el rato eso de “oye, ¿esto es machista?”, porque ya nos tienen miedo. Y sí que veo un interés en una nueva educación. Claro que también están los que hacen diferencias –con unas sí, con otras no-; porque sigue habiendo mujeres que no les cuestionan, porque cada una llega al feminismo cuando llega. Mujeres sumisas con la sociedad tal y como sigue siendo, de las que no plantean conflictos. Ellas también tendrán que hacer su trabajo de introspección, todas nos tenemos que cuestionar.</p>
<p><strong>También existe el feminismo censor, intolerante y corto de miras respecto a la libertad ajena, especialmente contra la libertad de expresión y el arte. Por ejemplo, respecto al desnudo femenino.</strong></p>
<p>Cuando yo hice ese<a href="http://www.lavanguardia.com/de-moda/feminismo/20170509/422417199097/video-isa-calderon-respuesta-perez-reverte.html"> video en <em>La Vanguardia</em> en respuesta a la columna de Pérez Reverte</a> en el que decía que yo no estaba invitada a esa cena porque no tenía un rabo de aquí a San Sebastián de los Reyes, y que si lo tuviera, pues sí, vino un grupo de trans a señalarme a través de las redes. Estas señoras me acusaron de machista, transfóbica y de todo. Casi las denuncio, porque me pareció una vergüenza lo que me hicieron. Si encima no estamos todas juntas en esto, pues apaga y vámonos. Tenemos que ir unidas, si no, no lograremos nada. Porque los términos se confunden demasiadas veces: Paula Vázquez recibió muchísimas críticas de este estilo por posar desnuda. Pues esta señora con su cuerpo y su imagen y su sexualidad hace lo que le sale de las narices. Es libre de hacer lo que quiera, como enseñar una teta, porque en eso precisamente consiste el feminismo.</p>
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<div class="cs-embed cs-embed-responsive"><iframe title="LaVanguardia.com: Isa Calderón a Pérez-Reverte" width="1200" height="675" src="https://www.youtube.com/embed/3CDrsvhJBt8?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe></div>
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<p><strong>Habría que explicarles, por ejemplo, que el burlesque es un arte.</strong></p>
<p>Exacto. También es cierto que hay muchas ramas del feminismo y posturas distintas sobre temas como la prostitución, la maternidad subrogada… Que está muy bien que haya debate, aunque cada una tengamos nuestra perspectiva y opinión. Y no vamos a negar que vivimos en un universo capitalista y el mercantilismo existe. Pero eso de atacarnos las unas a las otras… Un error.</p>
<p><strong>¿Es la independencia de Cataluña machista o feminista?</strong></p>
<p>¡Ostras! (Ríe) Creo que tanto el nacionalismo español como el independentismo catalán, llevados por sus líderes intrínsecos, por supuesto que es machista y es un duelo de pollas.</p>
<p><strong>¿Incluso con Anna Gabriel?</strong></p>
<p>Seguro que está sufriendo con todo esto… Un duelo de pollas, así de claro.</p>
<p><strong>¿Qué hacen las mujeres con cargos políticos en materia de igualdad?</strong></p>
<p>Muchas políticas del PP juegan a las mismas dinámicas que sus compañeros de partido. A mí no me vale, pero claro; qué les vas a pedir a unas señoras que son de un partido de derechas… ¡Encima ellas se catalogan como feministas! A mí no me representan. Y qué desperdicio, porque podríais estar haciendo tantas cosas, queridas, tantas cosas…</p>
<p><strong>¿El feminismo tiene que ser de izquierdas?</strong></p>
<p>El feminismo debería ser patrimonio de las izquierdas y tampoco lo es, porque cuando tratas a compañeros votantes o simpatizantes de estos partidos, te das cuenta de que son igual de machistas que los de derechas.</p>
<p><strong>Tras el desastre de los incendios de Portugal, la ministra de Interior Constança Urbano dimitió de su cargo. ¿Es casualidad que sea mujer?</strong></p>
<p>Es lo que decíamos antes: somos tan autocríticas… El síndrome de la impostora es tener que pedir permiso o estar dando las gracias eternamente por llegar a donde llegamos. Trabajamos el triple para demostrar que un puesto lo ganamos con todas las de la ley. Y a ellas les llega la culpabilidad antes y dimiten. Pero esto aquí, en España, no sé yo si pasaría: creo que ni unos ni otras. Aunque Colau y Carmena me encantan, ¿eh? Estas señoras son intachables.</p>
<p><strong>Artistas, novelistas, guionistas, humoristas, periodistas… ¿Qué podemos hacer?</strong></p>
<p>Es que estamos atravesando una precariedad tan impresionante… La crisis nos ha golpeado más. ¿Y dónde quedamos nosotras? En un lugar oscuro y muy en la penumbra. Porque el poder sigue estando en manos de hombres, no hay más que ver el número de directoras de medios de comunicación y el de directores.</p>
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<p><strong>Se podría decir que vivimos la era de las series de televisión. ¿Qué le falta al audiovisual español para entrar en ella?</strong></p>
<p>Que se apueste por la originalidad. Hay una explosión de  creatividad en todo el mundo, y aquí los capítulos de las series siguen teniendo una duración excesiva y continúa esa política de “series para toda la familia”. ¿Por qué? Yo respeto mucho a ese público, pero esas series pueden coexistir con otros productos destinados a otro <em>target,</em> más creativos. El <em>loop </em>del que no salimos, donde además la series que se ven están pocas escritas por mujeres, dirigidas o producidas por mujeres. Y son necesarias. Además, nosotras consumimos más ficción. En EEUU ya se están poniendo las pilas: que en <em>Girls</em> una señora rellenita salga desnuda y hable de sexo como habla, donde todos follan mal, en un mundo laboral precario, en un mundo emocional precario…  ¡Ya era hora! Es la serie que más me ha gustado en una década.</p>
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<div class="cs-embed cs-embed-responsive"><iframe title="Girls - Tráiler (VOS)" width="1200" height="675" src="https://www.youtube.com/embed/EQ7MSCKQVfY?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe></div>
<p><strong>¿Es tu recomendación para enganchar a los espectadores al feminismo?</strong></p>
<p>Por supuesto. Nunca antes hubo un producto audiovisual con la mirada, la presencia y el físico de Lena Durham. La recomiendo a todos porque cuenta esa humanidad necesaria, esas vidas de esas mujeres normales en un momento contemporáneo. Y de cine recomiendo mi última <em>Rewiev Fuertecita</em> con Agnes Vardá; esa señora militante, artista, tan libre… <em>Cleo de 5 a siete</em> es un alegato absolutamente feminista y una película maravillosa.</p>
<p><strong>Está también ese prejuicio que decreta que las mujeres solo podemos contar cosas íntimas, cotidianas o románticas, alejadas de la acción, la épica y la espectacularidad.</strong></p>
<p>¡Pero si nosotras disfrutamos igual de <em>Los Soprano</em> o de <em>Juego de Tronos</em>! ¿Qué es eso de que los productos hechos por mujeres solo pueden ser de determinada manera y ser consumidos por otras mujeres? Esto es una chorrada y una memez… ¡Si somos la mitad de la población del mundo! Podemos contar cualquier tipo de historia y conseguir que los hombres se interesen por ello. A mí me encantaría escribir una serie política. Porque podemos y queremos hacer de todo, nos lo hemos ganado. Y por justicia poética… ¿Feminismo radical? Si somos tan generosas que pedimos igualdad, cuando deberíamos exigir compensación.</p>
<p><strong>Fuente: <a href="http://ctxt.es/es/20171108/Culturas/16074/isa-calderon-entrevista-ctxt-humor-cultura-series-feminismo.htm">Ctxt.es</a></strong></p>
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		<title>“La nueva misoginia es hacer creer que las feministas son violentas ‘feminazis&#8217;”</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2017/11/la-nueva-misoginia-creer-las-feministas-violentas-feminazis/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 12 Nov 2017 23:05:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Almudena Grandes]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[Feminismo]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Almudena Ávalos / Elpais.com Las últimas novelas de Almudena Grandes (Madrid, 1960) se componen de las historias&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Almudena Ávalos<time class="entry-date published" datetime="2017-09-21T07:14:38+00:00"></time> / <a href="https://smoda.elpais.com/feminismo/la-nueva-misoginia-creer-las-feministas-violentas-feminazis-se-moderen/">Elpais.com</a></strong></p>
<p>Las últimas novelas de<strong> Almudena Grandes</strong> (Madrid, 1960) se componen de las historias que ya no cuentan los abuelos. Para esta madrileña, su ciudad siempre tiene un papel destacado en sus creaciones, por eso no es difícil encontrársela paseando por las calles del centro buscando detalles que después pueda incorporar en sus libros. Camina la ciudad con ojos de guerra y transforma la mirada de sus lectores. “Me gusta andar un par de horas diarias. Por las tardes hago los recados caminando y si no tengo, me voy a patear mi novela. Me digo, hoy voy a buscar la casa de tal personaje, y elijo edificios que no hayan cambiado con los años, para escribir con más precisión. Mi madre era una madrileña típica a la que le encantaban los portales y busco los que le gustarían a ella. Y luego me hago las rutas que hacen mis personajes”. Tiene una disciplina férrea. Trabaja seis horas diarias “sábados y domingos incluidos”, desde que termina de desayunar hasta que se pone a cocinar. “Es mi oficio. Me levanto y escribo”, afirma.</p>
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<div id="pbs_dbase-INTEXT" data-google-query-id="CL_n19GRutcCFcwmHwodVNMBlA"></div>
<p>Acaba de salir a la venta <em><a href="https://www.amazon.es/Los-pacientes-del-doctor-Garc%C3%ADa-ebook/dp/B073YHGGD2/ref=sr_1_1?ie=UTF8&amp;tag=smoda-21" target="_blank" rel="noopener">Los pacientes del doctor García</a>,</em> la última entrega de su serie Episodios de una Guerra Interminable, donde vuelve a dar una exhibición de ardua labor de documentación. En esta ocasión la trama gira alrededor de una red de nazis por la que, una vez perdida la guerra, escapaban a Argentina vía Madrid. Concretamente, vía Clara Stauffer y, más concretamente, vía Galileo 14. Clara Stauffer Loewe existió y su domicilio en esta calle también. Hay poca documentación sobre ella (una entrevista publicada en el Daily Express y poco más) pero Grandes ha logrado recomponer su historia y su personalidad. “Clara es un personaje lleno de contradicciones. Fue deportista de élite, nadadora y esquiadora, en una España en la que el deporte femenino era prácticamente inexistente, pero se benefició de los derechos y libertades de las mujeres en la república para lograrlo. Tras ganar la guerra (civil) funda la sección femenina e inmediatamente priva a todas las mujeres de las condiciones que le habían permitido a ella ser lo que es. Ella, que se había fotografiado en bañador y mono de esquí en 1931, después de 1939 impone los pololos a las niñas pequeñas cuando hacen gimnasia para que no se le vean las bragas en el colegio. Pero también se desvivió por todos los criminales de guerra nazis. Fue el hada madrina de los peores criminales que había producido Europa hasta la fecha pero también hay que reconocer que fue una mujer abnegada, que se entregó en cuerpo y alma a su causa, que su casa siempre estaba abierta, que se desvivió por ayudar. Es un personaje muy complicado e irresistible y se convirtió en el motor de la novela.</p>
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<p><strong>La documentación es clave en sus novelas, ¿la disfruta?</strong></p>
<p>Me fascina. Estudié Historia en la Universidad y pensé que no me valdría de nada. Pero la vida te acaba poniendo en tu sitio. Yo no hubiera podido escribir estas novelas si no hubiera estudiado esa carrera y si no hubiera aprendido algunas cosas que me enseñaron en la facultad. Aprendí que la objetividad no existe, que es una quimera. También, que la honestidad de un historiador no es ser neutral sino no manipular los datos ni retorcerlos. Que no se puede exigir que alguien renuncie a su ideología y sentimientos cuando mire a la historia. Que los historiadores tienen imaginación y además, aprendí a documentar.</p>
<p><strong>¿De dónde surgen sus novelas?</strong></p>
<p>De taquicardias. En una temporada que me leía todo lo que tenía que ver con el franquismo me leí La guarida del lobo, una investigación del periodista Javier Juárez. Ahí me enteré que había una red de nazis en la calle Galileo,14 y descubrí a Clara Stauffer. Vi una foto de Clara en bañador y me fascinó. La taquicardia me dio al pensar que tan cerca de mi casa, en un portal por el que he pasado tantísimas veces, había sucedido eso.</p>
<p><strong>¿Y por dónde empiezas?</strong></p>
<p>Me puse a buscar toda la información posible y descubrí que había muy poco escrito sobre ello. Tuve que recurrir a mis amigos historiadores, a los que doy mucho el coñazo, como Ángel Viñas, que me recomendó: España refugio nazi. En España no encontré mucha información pero en Argentina sí. La red Stauffer no fue una red clandestina sino hermética. La dictadura jamás reconoció que tuviera relación con ella pero en Argentina, Perón fundó un organismo oficial para acoger refugiados nazis. Cuando se abrieron los archivos de ese organismo, un investigador argentino, el periodista Uki Goñi escribió: La auténtica Odesa y Perón y los alemanes. Gracias esos libros he podido rastrear algunos criminales de guerra que luego en Wikipedia decían que emigraron a España. De ahí fui tirando y tirando. Si vieras mis anotaciones… Trabajo con muchos cuadernos repletos de organigramas, flechas por todos los lados uniendo nombres, lugares, hechos.. .</p>
<p><strong>¿Internet es clave en su trabajo?</strong></p>
<p>Totalmente. Me dedico a buscar ciertos nombres históricos en internet como quien entra todos los días en idealista a buscar piso. A Clara Stauffer la persigo desde 2006. Y de repente, en junio de 2013, encontré en una página un álbum de fotos suyo de viaje por Sudamérica pero estaba vendido. Mi marido Luis, que es bibliófilo como puedes comprobar (dice señalando todas las estanterías de los pasillos habitadas por centenares de libros), llamó al librero de viejo que ponía que lo había vendido y éste nos dijo que lo había comprado un joven pagando en metálico. Si hubiera sido con tarjeta de crédito, por el nombre, lo hubiera buscado, pero ni por esas.</p>
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<p><strong>Al igual que en una cena en la que hay un médico y la gente acaba contándole sus dolencias, ¿a ti te cuentan las dolencias históricas familiares?.</strong></p>
<p>Mucho. Y se me acercan amigos de mis amigos, de mis hermanos, gente por la calle, etc. Y es complicado porque todo el mundo cree que tiene una historia buenísima para que yo la cuente. Pero, a veces, la gente anónima te regala grandes cosas. Hubo un hombre que contactó a mi marido por Facebook y quedé con él en el Café Comercial. Me contó que la mili de su padre consistió en estar siempre disponible y vestido de paisano para acudir a la sacristía de la iglesia de la Glorieta de Iglesia (Madrid) a recoger certificados de bautismo con nombres alemanes y llevárselos a una señora que vivía en el centro de Madrid. Eso es oro.</p>
<p><strong>Después de tanta documentación, ¿cuál es tu mejor tesoro testimonial?</strong></p>
<p>El de Miguel, el hijo Manolita del Arco, la presa que más tiempo estuvo encerrada en las cárceles de Franco. Era una mujer admirable por su vitalidad, como dice su hijo: “A mi madre la metieron en la cárcel con 18 años, salió con 40, en un año se casó y me tuvo a mi”. El padre de Miguel también había sido preso político y Miguel cuenta algo muy emocionante: “Los dos celebraban meriendas en casa. Cuando se juntaban los amigos de mi padre estaban todos fatal, pesimistas, contando las putadas que les hacían. Cuando se juntaba mi madre con sus amigas empezaban: “Te acuerdas cómo nos reímos en Ocaña, anda que cuando Menganita se hizo pis encima…”. Y era todo lo mismo pero ellas tenían esa alegría. Pues cuando salió mi novela <em>Las 3 bodas de Manolita</em>, Miguel me dio un pañuelo con una “M” bordada que le habían regalado las presas a su madre.</p>
<p><strong>¿Considera que estamos viviendo una revolución feminista?</strong></p>
<p>Ojalá. Estamos viviendo en el siglo XXI una resurrección de demonios del pasado que creíamos enterrados para siempre. Y no vuelven con los ropajes del pasado sino con carcasas 3.0. Trump es el regreso de fascismo pero se presenta como un empresario neoliberal que toma decisiones para el bienestar de sus ciudadanos. Marine Le pen es una racista, pero llora en televisión cuando dice que no quiere que se mueran los argelinos. En el fondo es partidaria del exterminio porque está a favor de que se queden en su país, que nadie invierta allí y se mueran de hambre. El machismo se ha rearmado de una forma extraordinaria, envuelto en una cáscara teóricamente progresista y de la libertad de la mujer. Se supone que tenemos que aplaudir porque Apple deja que sus trabajadoras congelen sus óvulos para ser madres a los 40 años cuando las eche para contratar a becarias de 22 años a las que les va a pagar el 15% del sueldo y las va a animar a congelar sus óvulos entonces. Me parece escandaloso cómo se ha vendido la gestación subrogada, como un ejemplo de creer en la libertad de las mujeres. No imponer un permiso de paternidad obligatorio porque cómo vamos a privar a las mujeres de la felicidad de amamantar… todo esto es un machismo nuevo envuelto en una cáscara progresista. Y frente a ese machismo es razonable, justa y saludable la reacción del feminismo.</p>
<p><strong>¿Y cómo lo valora?</strong></p>
<p>El feminismo está en una encrucijada y hay muchas mujeres que no se dan cuenta. Ha sido la única revolución del siglo XX que ha triunfado. La única que ha logrado de verdad cambiar los condiciones de vida de la gente. Pero en su triunfo está implícito el fracaso porque la meta del feminismo clásico –crear un estatuto jurídico igualitario y leyes igualitarias– se ha conquistado y no ha traído igualdad. Hay que darle una vuelta a todo esto y repensarlo. Yo que no soy nada partidaria del “pos”, sí me parece oportuno el posfeminismo. Y es fundamental que las mujeres asumamos de una vez que somos la mayoría de la sociedad y no podemos seguir aceptando que nos den trato de minoría. Somos mayoría aritméticamente. En ese sentido esa arrogancia de las nuevas feministas tiene sentido. Yo tengo dos hijas más feministas que yo. Y me corrigen porque inevitablemente digo cosas que tienen que ver con lo que me han enseñado y ellas me dicen: estás siendo machista. Y a veces tienen razón. Este nuevo feminismo es un movimiento que está en construcción y cómo se tiene que repensar es lógico que busque tantos caminos paralelos y deje de ser monolítico. Es razonable que haya varios movimientos feministas, que se pudieran reunir o no. Es legítimo que cada uno busque su camino. Pero me parece mal que ahora resulte que las feministas son una turba, violentas, agresivas, feminazis… eso es una estrategia de la nueva misoginia. Lo que no puede ser es que en un país que después de 40 años de democracia todavía no se da la igualdad de salario ni igualdad de trabajo, pidan moderación, ¡que se moderen ellos!.</p>
<p><strong>Sus novelas tienen enganchados a miles de lectores del mismo modo que hacen las series de televisión. ¿Le gustan las series?</strong></p>
<p>Mucho. Creo que su éxito tiene que ver con que el proceso es muy parecido al de leer una novela. Soy de<em> Juego de Tronos</em> porque me leí las novelas antes de la serie y lo único que le reprocho a George R. R. Martin es que haya dejado de escribir. Y lo digo sin complejos. Es un cabrón que se ha forrado y no quiere trabajar. El quinto tomo salió hace muchos años… <em>Juego de tronos</em> además es muy interesante como proceso narrativo. No solo por las lideresas y heroínas femeninas, sino por cómo modernizan el genero de aventuras. Pero también veo otras series como la <em>Bron / Broen, Ocupados, A dos metros bajo tierra</em> o<em> Sé quién eres</em>. Me he hecho de HBO</p>
<p><strong>¿Por <em>El cuento de la criada</em>?</strong></p>
<p>Qué va. Llevo 20 años recomendado<em> El Cuento de la criada</em>. Cuando le dieron el Nobel a Alice Munro pensé: “Qué pena. Ya no se lo van a dar a su compatriota Margaret Atwood”. Me he acordado de ese libro tanto en los últimos tiempos… Se habla mucho de 1984, de<em> Un mundo feliz</em>, pero cómo presintió ella que la fertilidad iba a ser una de las crisis del mundo futuro y cómo la convirtió en la herramienta de un sistema totalitario, me parece de una clarividencia increíble.</p>
<p><em>* En esta<a href="https://librotea.elpais.com/inspiradores/almudena-grandes/estanteria/maternidades?id_externo_promo=elpais_smoda_almudena_grandes" target="_blank" rel="noopener"> ‘estantería’ de Librotea </a>puedes descubrir las recomendaciones de libros de Almudena Grandes sobre el tema de la maternidad.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Fuente: <a href="https://smoda.elpais.com/feminismo/la-nueva-misoginia-creer-las-feministas-violentas-feminazis-se-moderen/">Elpais.com</a></strong></p>
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		<title>El autor y la escritora</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2017/11/autor-la-escritora/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Nov 2017 12:18:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Carolina Sanín]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Feminismo]]></category>
		<category><![CDATA[García Márquez]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Carolina Sanín / Revista Arcadia Si queremos, podemos oír que en la vida se nos hace incesantemente&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Carolina Sanín / <a href="http://www.revistaarcadia.com/periodismo-cultural---revista-arcadia/articulo/carolina-sanin-sobre-las-mujeres-escritoras-en-latinoamerica/66234">Revista Arcadia</a></strong></p>
<p>Si queremos, podemos oír que en la vida se nos hace incesantemente una sola pregunta: qué nos ha traído al lugar donde estamos; qué nos hace actuar como actuamos; qué nos pasó, qué y quién nos afectó. La respuesta es la disposición a contarnos nuestra propia e infinita historia; no es una respuesta, sino una actitud: la responsabilidad misma. En <em>Crónica de una muerte anunciada</em> se le hace tres veces la pregunta a Ángela Vicario, la protagonista. En su noche de bodas, después de que Bayardo San Román la devuelve a su casa tras descubrir que ella no es virgen, uno de sus hermanos le pregunta “quién fue” —quien hizo que dejara de ser virgen—. “Ella se demoró apenas el tiempo necesario para decir el nombre”, dice el narrador. “Lo buscó en las tinieblas, lo encontró a primera vista entre los tantos y tantos nombres confundibles de este mundo y del otro, y lo dejó clavado en la pared con su dardo certero, como a una mariposa sin albedrío cuya sentencia estaba escrita desde siempre. ‘Santiago Nasar’, dijo”.</p>
<p>A continuación el lector se persuade de que los hermanos Vicario darán muerte a un inocente para restablecer el honor de la familia y en obediencia al prejuicio. El narrador mismo duda explícitamente de que Santiago Nasar sea responsable. Sin embargo, dice que Ángela Vicario no dijo cualquier nombre, sino que lo “buscó” y que lo “encontró”, y que la sentencia de Santiago Nasar estaba escrita. En otras partes de la novela se describe a Santiago Nasar como un cazador y destructor de mujeres: un “gavilán pollero. Andaba solo, igual que su padre, cortándole el cogollo a cuanta doncella sin rumbo empezaba a despuntar por esos montes”. La mañana en que lo van a matar, Santiago Nasar le dice a Divina Flor, la hija adolescente de la sirvienta de su casa: “Ya estás en tiempo de desbravar”. Más tarde, cuando trata de entrar en su casa para que no lo maten, lo acuchillan contra la puerta que su madre ha cerrado pues Divina Flor, en su lúcida inconsciencia, ha dicho que él ya está en la casa.</p>
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<p>Puede leerse <em>Crónica de una muerte anunciada</em> como una parábola sobre la responsabilidad, la deuda y la imposibilidad de asignar una culpa (un tema central en la obra de García Márquez a partir del cuento “En este pueblo no hay ladrones”): Santiago Nasar puede no haber “desbravado” a Ángela Vicario, pero sí a muchas otras (tal vez Ángela Vicario fue su víctima solo vicariamente y fue el ángel vengador). La novela puede leerse también como una paradoja sobre el desencuentro entre el rumor y la información, que hace imposible la solidaridad: todo el pueblo sabe que a Santiago Nasar lo matarán en la mañana por la denuncia de Ángela Vicario, y nadie —con una salvedad— lo avisa. Puede leerse como un comentario sobre la espectacularidad del delito: “La gente que regresaba del puerto, alertada por los gritos, empezó a tomar posiciones en la plaza para presenciar el crimen”. Puede leerse también como un comentario sobre la inutilidad del sacrificio: la muerte de Santiago Nasar, en la plaza del pueblo y contra la puerta de su casa (acuchillado por dos matarifes de cerdos), se describe como la muerte de un toro contra el burladero en una plaza de toros, y su autopsia gratuita es el descuartizamiento de un animal. Por demás, la masacre de animales aparece recurrentemente a lo largo de la historia.</p>
<p>Pero la novela trata también acerca del sacrificio útil. A Ángela Vicario se le hace por segunda vez la pregunta sobre su vida después de que el crimen se ha perpetrado: “Cuando el juez instructor le preguntó con su estilo lateral si sabía quién era el difunto Santiago Nasar, ella le contestó impasible: ‘Fue mi autor’”. Es una frase que queda resonando, como un enigma, en la mente del lector. El autor de Ángela Vicario es ciertamente <a href="http://www.revistaarcadia.com/noticias/gabriel-garcia-marquez/4" target="_blank" rel="noopener">Gabriel García Márquez</a>, su primo, quien se presenta autobiográficamente en la novela e investiga el caso “en una época incierta en que trataba de entender algo de mí mismo”. ¿Qué quiere decir ese “mi autor” con respecto a Santiago Nasar, el joven patriarca?</p>
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<p>Después de que ocurre la muerte anunciada, los Vicario se van del pueblo y la madre hace “lo posible para que Ángela Vicario se mu(era) en vida”. Ella, sin embargo, “le malogró los propósitos, porque nunca hizo ningún misterio de su desventura”. Cuando el autor la encuentra, muchos años después, en medio del desierto de La Guajira (el mismo desierto al que la Cándida Eréndira escapa liberada, al final de su largo relato), la encuentra cambiada. Ya no es “tu prima la boba”, como se refería a ella Santiago Nasar, ni la caracterizada por “el desamparo” y “la pobreza de espíritu”, sino que “era tan madura e ingeniosa que costaba trabajo creer que fuera la misma”. Después del sacrificio —o el ajusticiamiento— de Santiago Nasar, Ángela Vicario se vuelve capaz de contar su propia historia “sin reticencias”. Cuenta cómo no quiso engañar a su marido fingiéndose virgen como le habían aconsejado las otras mujeres. Cuenta cómo estaba dispuesta a morir, y cómo, dentro de la golpiza que le dio su madre en la noche de bodas, nació en ella el amor por Bayardo San Román. “Nació de nuevo”, dice el narrador, y fue “dueña por primera vez de su destino” y “se volvió lúcida, imperiosa, maestra de su albedrío”. Se dio cuenta, también, de que el odio por su madre y el nuevo amor que la construía crecían proporcionalmente.</p>
<p>Después de que ella responde por tercera vez con la enunciación de la responsabilidad del hombre — “No le des más vueltas primo, fue él”, le dice al narrador— se cuenta que Ángela Vicario se hace escritora. Deja de ser la amada —la novia pasiva escogida por un hombre que no la conoce, obligada a casarse con él sin amor— a ser la amante que escoge someterse a la autoridad de su propio enamoramiento. Le escribe cartas a Bayardo San Román durante diecisiete años: “Al principio fueron esquelas de compromiso, después fueron papelitos de amante furtiva, billetes perfumados de novia fugaz, memoriales de negocios, documentos de amor, y por último fueron las cartas indignas de una esposa abandonada que se inventaba enfermedades crueles para obligarlo a volver”. Por último, “le habló de las lacras eternas que él había dejado en su cuerpo, de la sal de su lengua, de la trilla de fuego de su verga africana”. Escribe libremente y de todo: la mujer no ideal (la no virgen), después de haber visto y declarado que el patriarcado ha sido autor de su personaje, asume otro papel: el históricamente masculino del autor romántico —el que amaba a una mujer idealizada—, pero con un vuelco: ella ama y se dirige a un hombre real. Multiplica su propio personaje autoral y se ironiza en sus escritos. Se hace responsable de sí misma, ante sí. “Era como escribirle a nadie”, dice, y con su escritura y su conciencia revierte todo el discurso amoroso de occidente, el discurso iniciado en la Edad Media con la poesía del amor cortés compuesta por los trovadores, herederos y alumnos de los árabes. (No es secundario que Santiago Nasar sea hijo de un árabe, ni es insignificante que la única vez que oye el anuncio de su muerte lo oiga en árabe, de labios del padre de su novia).</p>
<p>La muerte que en la <em>Crónica de una muerte anunciada</em> está anunciada es la muerte del patriarca (el mismo cuyo otoño se narra por extenso en otra parte). Al final de la mejor novela feminista que se ha escrito en América Latina, el hombre —Bayardo San Román—, ya no amante sino amado, se presenta en la puerta de Ángela Vicario, la autora de su destino, y dice: “Bueno, aquí estoy”. Trae las casi dos mil cartas que ella le escribió, todas sin abrir. Pues ella ya es escritora, pero él aún no es lector.</p>
<p><strong>Fuente: <a href="http://www.revistaarcadia.com/periodismo-cultural---revista-arcadia/articulo/carolina-sanin-sobre-las-mujeres-escritoras-en-latinoamerica/66234"><strong>Revista Arcadia</strong></a></strong></p>
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		<title>Y te diré quien eres</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2016/11/y-te-dire-quien-eres/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 04 Nov 2016 16:14:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[América Latina]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Estereotipos]]></category>
		<category><![CDATA[Feminismo]]></category>
		<category><![CDATA[Género]]></category>
		<category><![CDATA[Mujer]]></category>
		<category><![CDATA[Venezuela]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Eilyn Diaz-Romero Desde una visión estereotipada las pautas de crianza y la educación formal determinan el ser&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><b>Por Eilyn Diaz-Romero</b></p>
<p>Desde una visión estereotipada las pautas de crianza y la educación formal determinan el ser social de la mujer. Alarma el modo en que se supone debemos responder específicamente a la sociedad, según sus cánones de conducta y el modo como desde el inicio interactuamos en el mundo que nos circunda.</p>
<p>Tomar una posición frente a la vida siendo algo o alguien – para Simone de Beauvoir, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=tb0LONwpB2w" target="_blank" rel="noopener noreferrer">no se nace mujer, sino que se llega a hacerlo</a>–  nos lleva a situaciones en las que parecemos tener posiciones contradictorias entre el pensar y el actuar. Durante décadas hemos luchado contra la ‘fatalidad’ social  que nos condena  a ser las que parimos los hijos de los hombres pero en el siglo XXI, en pro de encontrar un equilibrio, también luchamos por mantener el derecho a ser amas de casa sin que ello represente detrimento alguno.<span id="more-129"></span></p>
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<p>Recientemente me he topado con una serie de conversaciones propias y ajenas en ciudades distintas de países distintos y veo que aquí y allá seguimos pensando lo mismo; que nacimos determinadas para algunas cosas, y que estar fuera de ello rompe el patrón, pero que no siempre está mal – a juicio de la sociedad – siempre y cuando la mujer se convierta  en una personalidad, por ejemplo, Gina Parody (Ministra de Educación de Colombia),Camila Chain (periodista),Darys Pardo(boxeadora).</p>
<p>En Caracas, en el metro, dos jóvenes de no más de 20 años hablaban a vox populi sobre sus hazañas sexuales con más de un chico. Según contaban ellas, el hecho de ser ya graduadas del colegio y ser productivas económicamente (una era vendedora en una zapatería  y la otra en una panadería) les otorgaba esa licencia, razón por la cual ninguna de las dos querían seguir estudios académicos.</p>
<p>&nbsp;</p>
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<p>Otras dos mujeres de más o menos 30 años, conversaban de la ropa que usaban y  sobre  lo mal que pensaba de esa ropa su madre y una supuesta tía anticuada:</p>
<p>– Pero a mí que no me venga con cuentos, si esto fue lo que me enseñó, yo nací para que los hombres me mantengan, y me mantengan bien, dijo una de ellas.</p>
<p>Interrumpió la conversación una llamada telefónica de su interlocutora y cuando respondió soltó una sarta de mentiras:</p>
<p>– Estoy en clases, ahora no puedo hablar mucho. ¿Los cinco mil bolívares? Ya los deposité, pagué la deuda del semestre. ¿Comprobante? ¡No! A mí no me dieron eso en el banco. ¡No se! ¿Ahora vas a dudar?</p>
<p>Se escucha por el altoparlante que hemos llegado a la estación Chacao.</p>
<p>– Chao, chao, de verdad estoy en clase. Se apresura a colgar. Y enseguida las dos mujeres estallan de la risa .</p>
<p>La que mentía estaba preocupada porque no sabía cómo justificar el dinero que le habia entregado uno de sus novios y que había destinado a otro fin (ese otro fin al parecer era otro novio)</p>
<p>– Chama, el que quiere andar con carajitas debe saber que eso tiene su precio, tú le armas un rollo y desempatas la vaina (le aconseja la amiga).</p>
<p>Todo lo anterior me hace pensar en las pautas de crianza. Albert Bandura, psicólogo ucraniano- canadiense, hablaba de cómo el ambiente causa el comportamiento, pero el comportamiento causa también el ambiente, a lo que en su teoría del aprendizaje social llamó Determinismo recíproco.</p>
<p>Mi preocupación aumenta porque mientras los esfuerzos estatales, gubernamentales y de instituciones privadas se sigan desarrollando pero la mujer no decida transformarse asimisma, su contexto social seguirá siendo igual. Una condena de antemano para las generaciones futuras a las que continuarán llamando el sexo débil. Gabriel Marcel, dramaturgo y filósofo francés, aseguraba  que <i>“</i>cuando uno no vive como piensa, acaba pensando como vive”.</p>
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