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	<title>Guerra &#8211; Seis Grados &#8211; Experiencias que nos conectan</title>
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	<title>Guerra &#8211; Seis Grados &#8211; Experiencias que nos conectan</title>
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		<title>El último vuelo</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2018/09/el-ultimo-vuelo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 15 Sep 2018 17:35:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Relatos]]></category>
		<category><![CDATA[Guerra]]></category>
		<category><![CDATA[Infancia]]></category>
		<category><![CDATA[Marian Martínez Perdomo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Marian Martínez Perdomo Antes de que el polvo cubriera su casa, Alice amaba los aviones. Se acostaba&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Marian Martínez Perdomo</strong></p>
<p>Antes de que el polvo cubriera su casa, Alice amaba los aviones. Se acostaba sobre la grama del patio de su escuela a verlos pasar, cosa que no ocurría muy seguido. Todo transcurría con normalidad y Alice vivía su infancia como cualquier pequeño lo hace, entre juegos, dulces y una familia que la esperaba a la hora del almuerzo.</p>
<p>Ahora Alice tiene los ojos rojos de tanto llorar, lo hace continuamente por el dolor y por la alergia que le causa la suciedad que arropó su ciudad. Si mira a la derecha hay un montón de escombros e infraestructuras maltrechas, con columnas tercas que se niegan a morir o con unas ventanas rotas que ya no protegen del frío, ni del sol, ni de los malos. Si decide virar a la izquierda el escenario es el mismo, incluso le parece peor pues allá, a lo lejos, se ven las cenizas en las que se convirtió su escuela.</p>
<p>Del principio del ocaso ella no recuerda nada. No se lo advirtieron, nadie le avisó. El último instante lleno de colores que persiste en su memoria es el de aquel día en que jugó bajo la lluvia con su mejor amiga. Esa tarde sentía que era la niña más feliz del mundo, mientras las gotas frías del cielo caían en su cuerpo y ella danzaba de un charco a otro.</p>
<p>Cuando los aviones empezaron a inundar el cielo, su cotidianidad se trastocó. Su padre ya casi no hablaba y su madre, que le preparaba los platos más suculentos para alegrarle las noches, pasaba el día mirando por la ventana, resguardando alimentos y enseres en unas maletas a las que ya no les cabía más.</p>
<p>Alice aún siente la impresión de aquella mañana gris cuando salió de su casa rumbo a la escuela y vio la hilera de vecinos que marchaban a pie. Eran como hormigas que transportan hojas para una cueva. Quiso preguntar pero no pudo, porque al mirarlos no los reconoció: estaban ojerosos, llenos de arrugas, viejos, cansados, vacíos.</p>
<p>&#8220;¡Boom!, ¡Boom!&#8221; fue el sonido que empezó a amenizar aquellas noches más oscuras en las que juntos los tres en la cama intentaban en vano conciliar el sueño. La escuela cerró sus puertas y sus padres, día y noche, se enfrascaban en una discusión sobre si era conveniente partir. ¿A dónde? No lo sabían.</p>
<p>Y por tanto postergar la decisión, fue la vida la que dio el primer paso. En una noche más sombría que las anteriores, tras un largo silencio de más de tres horas, el cielo se iluminó con tantos aviones. Pudo ser una buena noticia, pero hay largos silencios que preceden la dura caída en un abismo. Ráfagas de disparos y bombas empezaron a caer y, entre un temblor y otro, Alice se desvaneció. En parte, por el pavor de no saber porqué las luces en el cielo ya no la hacían feliz y, en mayor medida, por el polvo que le pintó el cuerpo de blanco, invadió sus pulmones y le impidió respirar.</p>
<p>Al despertar estaba en el suelo, con una casa que se redujo a escombros sobre su cuerpo. De papá y mamá no supo más. No oía. Desde la posición en la que estaba solo veía piedras grises, una sobre otra, y a lo lejos una densa cortina de humo que se elevaba sobre lo que hasta hace unas horas era su ciudad. Tenía sed, tenía miedo, le dolían los brazos, las piernas y el corazón. Se sentía como aquel día en el que por no hacer caso se perdió en el mercado y paralizada por el temor gritó en busca de su madre.</p>
<p>Esta vez no podía gritar, hasta respirar era difícil, incluso más que resolver los problemas de matemática que tanto la atormentaban. Antes de adormecerse nuevamente, en su carita pintada de blanco se abrieron paso unas lágrimas que limpiaron el polvo y cayeron al suelo.</p>
<p>Ahora Alice tiene los ojos rojos de tanto llorar. Está en una cama de un hospital móvil al que llegó sin saber cómo ni cuándo. Quiere un abrazo de mamá, quiere oír a papá. Nadie sabe de ellos. Tiene frío, tiene calor, tiene hambre, tiene dolor, tiene sed, tiene muchas cosas menos una que la hará palidecer cuando levante la sábana que la cubre. Luego, ella se trasladará a esa mañana en la escuela en que acostada sobre la grama veía el cielo y pensará en lo difícil que será brincar de charco en charco. Entonces, deseará con furia que los aviones desaparezcan.</p>
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		<title>El ingenio bélico de Da Vinci</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2018/07/el-ingenio-belico-de-da-vinci/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 29 Jul 2018 20:09:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Collage]]></category>
		<category><![CDATA[Da Vinci]]></category>
		<category><![CDATA[Guerra]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Luis Zavala]]></category>
		<category><![CDATA[Ludovico Sforza]]></category>
		<category><![CDATA[Warner]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Juan Luis Zavala / @zavalajuan_ Leonardo da Vinci odiaba la guerra, a la que denominaba “locura bestial”,&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Juan Luis Zavala / @zavalajuan_</strong></p>
<p>Leonardo da Vinci odiaba la guerra, a la que denominaba “locura bestial”, pero al darse cuenta de que esta era inevitable, diseñó gran cantidad de armas muy avanzadas para la época, como por ejemplo ametralladoras de múltiples cañones, torres de sitio, morteros e incluso un vehículo precursor de los tanques modernos, con la intención de ganar el respaldo financiero de personajes con gran peso en la guerra, como por ejemplo el Duque de Milán, Ludovico Sforza y Cesare Borgia de Florencia y así dar a conocer el resto de sus trabajos.</p>
<p>Muchos de sus diseños eran algo impensable para la epoca, y algunos fueron el origen de armas que se usan en la actualidad, como la ametralladora o las bombas de racimo, estos son algunos ejemplos.</p>
<ul>
<li>Cañones de asedio diseñadas para bombardear sistematicamente ciudades amuralladas y poner en marcha asi una guerra de desgaste que minara la moral y las defensas del enemigo.</li>
<li>Su primer modelo de ametralladora, capaz de hacer varios disparos simultáneos.</li>
<li>Un diseño de como blindar un vehiculo, lo que sería el antecesor del tanque. Y su homólogo marino, el antepasado de un acorazado actual.</li>
<li>Un cañón de disparos multiples, mas cómodo y económico que tener que llevar al terreno varios cañones individuales.</li>
<li>Una catapulta con un mecanismo capaz de lanzar proyectiles mas pesados y a mayor distancia.</li>
<li>Este es peculiar y asi lo dibujó el propio Leonardo, unos carros precedidos por cuchillas giratorias diseñadas para cortar al enemigo. Su aspecto ya atemoriza bastante.</li>
<li>Una torre de defensa portatil, diseñada como si fuera un escudo gigante.</li>
<li>Bombas de racimo. Es sorprendente su similitud con las actuales que tanto daño causan.</li>
</ul>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-5742" src="http://www.seisgrados.com.ve/wp-content/uploads/2018/07/leonardo-da-vinci-un-genio-impresionte-8-1.jpg" alt="" width="225" height="301" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/07/leonardo-da-vinci-un-genio-impresionte-8-1.jpg 225w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/07/leonardo-da-vinci-un-genio-impresionte-8-1-224x300.jpg 224w" sizes="(max-width: 225px) 100vw, 225px" /></p>
<p>Como curiosidad, esta es la carta dirigida a Ludovico Sforza, duque de Milán, escrita en Florencia, la cual fue dada a un escriba para que la caligrafía fuese lo más legible posible, pues la escritura de Leonardo era especular, es decir, no solo escribía de derecha a izquierda sino que las letras solo son legibles si se miran en un espejo. La carta probablemente se escribió en 1482 cuando Leonardo contaba 30 años de edad:</p>
<p>&#8220;Mi muy Ilustre Señor:</p>
<p>Habiendo visto y examinado suficientemente las invenciones de todos aquellos que se dicen maestros y artífices de instrumentos de guerra, he hallado que, en lo concerniente a diseño y funcionamiento, sus máquinas no son de ningún modo diferentes de aquellas que se utilizan comúnmente. Me atrevo, pues, sin mostrar mala voluntad hacia nadie, a ofrecer mis competencias a Su Excelencia y a informar a Su Señoría de mis secretos, y me ofrezco igualmente a hacer una eficaz demostración de todas ellas en el momento que Su Señoría considere más conveniente…</p>
<ul>
<li>Poseo métodos para construir puentes fuertes y muy ligeros, fáciles de transportar y útiles ya sea para perseguir o eludir al enemigo; y otros más sólidos que no pueden ser destruidos ni por el fuego ni por un asalto…</li>
<li>En caso de asedio, sé cómo extraer el agua de los fosos y construir todo tipo de puentes y pasos cubiertos, escalas y otros ingenios adecuados a este tipo de operaciones.</li>
<li>Si la plaza sitiada no puede ser tomada por medio de un bombardeo, ya sea por la altura de sus defensas o por la fuerza de su posición, tengo métodos para destruir cualquier fortaleza o reducto aunque se asiente sobre la roca</li>
<li>Poseo cierto tipo de cañón, extremadamente fácil de transportar, que dispara una lluvia de pequeñas piedras, como si se tratara de una granizada, y el humo que despide causa gran terror al enemigo, produciendo las consiguientes bajas y una gran confusión…</li>
<li>Conozco métodos para construir silenciosamente túneles subterráneos y pasajes sinuosos que permiten llegar al punto deseado, aun en el caso de que sea necesario pasar bajo fosos o bajo un río.</li>
<li>Haré carros acorazados totalmente imposibles de atacar y capaces de penetrar las filas del enemigo con su artillería, y no habrá compañía de soldados tan grande que pueda resistirlos. Y tras ellos podrá seguir la artillería, sin sufrir bajas, sin encontrar resistencia.</li>
<li>En caso de necesidad construiré cañones y morteros y piezas de artillería ligera tan hermosos como útiles, muy diferentes de los que se utilizan comúnmente.</li>
<li>Allá donde sea imposible llevar a cabo bombardeos, fabricaré catapultas, manganas, abrojos y otros muchos ingenios maravillosamente eficaces y de uso poco común…</li>
<li>Y cuando la lucha tenga lugar en el mar, tengo muchas máquinas muy eficaces para el ataque y para la defensa, y barcos que resistirán el ataque de los bombardeos, de la pólvora y de los gases.</li>
</ul>
<p>En resumen puedo idear una infinita variedad de máquinas para el ataque o la defensa&#8230;&#8221;</p>
<p>Por cierto, Warner planea hace una película de acción sobre Da vinci titulada “Leonardo Da Vinci and The Soldiers of Forever”, donde el inventor se convertirá en un action-hero que se enfrentará a demonios bíblicos, descubrirá civilizaciones perdidas, entre otras. Vamos, que independientemente de todo lo que este hombre aportó en la ciencia y el arte, habra Da Vinci para rato.</p>
<p>&nbsp;</p>
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