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	<title>Inflación &#8211; Seis Grados &#8211; Experiencias que nos conectan</title>
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	<title>Inflación &#8211; Seis Grados &#8211; Experiencias que nos conectan</title>
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		<title>Guardaron para ti la esperanza</title>
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		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 06 May 2018 14:06:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crónicas]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis]]></category>
		<category><![CDATA[Devaluación]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Empleo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Qué dirán los sociólogos de esto? Piensas, a la vez que escuchas a dos de tus vecinas de&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h4 id="que-diran-los-sociologos-de-esto-piensas-a-la-vez-que-escuchas-a-dos-de-tus-vecinas-de-transporte-una-de-ellas-dice-que-prefiere-trabajar-porque-asi-se-olvida-de-la-crisis"><span style="color: #6e4d8b;">¿Qué dirán los sociólogos de esto? Piensas, a la vez que escuchas a dos de tus vecinas de transporte. Una de ellas dice que prefiere trabajar porque así se olvida de la crisis</span></h4>
<p><strong>Por Igor García</strong></p>
<p>Te paras frente al espejo para estudiar tu corpografía, mirando el costillar cada día más acentuado, el oleaje de la piel y la erosión de los años minando el rostro. Te preguntas  si de verdad queda esperanza ante el hambre atenazante,  ante la bala perdida o ante la enfermedad que come el cuerpo por las carencias asistenciales de los centros de salud.</p>
<p>Son las cuatro de la mañana y hay luz eléctrica. “¡Aleluya, gloria a Dios!”. Ayer no hubo. Pararse a esta hora llevando una vela en la mano es una “ladilla”, pero no te puedes dar el lujo de dejar pasar el Metrobús. Si lo haces debes quedarte en casa porque no hay para pagar veinte mil bolos todos los días para ir desde aquí a Caracas y veinte mil para regresar, además de la camionetica que te lleva desde el Metro al trabajo y la otra desde aquí a la parada. “¿La vianda está lista?” “Sí; la tuya es la de la bolsa verde”.</p>
<p>Otra vez pasta con un pedacito de plátano sancochado. ¿Qué más puedes pedir? Tienes comida, dale gracias a Dios. De nuevo ante el espejo te preguntas: ¿Dónde está el “Bravo Pueblo? Y al mirarte a los ojos te enteras que tú eres ese Bravo Pueblo que va a trabajar pese a que perdió sus prestaciones sociales acumuladas, sus ahorros, y ahora es un cordero sumiso preguntándose día a día el por qué va a sus labores si no gana ni siquiera para la pasta sin salsa y el pedazo minúsculo de plátano cocinado por su mujer.</p>
<p>“Apaga esa mierda de televisión o cambia ese canal”. ¡Qué bolas! A quién se le ocurre decir que el pueblo está agradecido con el aumento. ¡No me jodas! Continúas la rutina al ponerte las medias zurcidas a la altura del dedo pulgar y los zapatos pateados por años. Un poquito de café, sin azúcar, porque ésta desapareció y luego se asomó incomprable a ciento setenta mil el kilo. “Apúrate, coño. Agarra el efectivo de la mesa”.</p>
<p>A la parada se camina en grupo. Existe riesgo de muerte si se va en solitario. A falta de transporte, te montan en un camión de estacas y te llevan tres kilómetros más allá, a la cola infinita del anhelado Metrobús. “Tú no estás pa’ eso”, pero de viejo te llegó lo cobarde. Tiemblas pensando que si no vas a trabajar no te darán los bonos del carnet de la patria. Es una mariquera, “pero peor es nada” repites a cada momento como un mantra.</p>
<p>Es bueno venir a Caracas sentado. Te ayuda a pensar en cómo este gobierno abrió la Caja de Pandora y se guardó la esperanza para vendértela en cada discurso. Te encerró en el futuro y se tragó el presente, mermó tus carnes; redujo tu comida y se llevó tu bienestar al carajo.</p>
<p>¿Qué dirán los sociólogos de esto? Piensas, a la vez que escuchas a dos de tus vecinas de transporte. Una de ellas dice que prefiere trabajar porque así se olvida de la crisis. En su casa se volvería loca. Pensar en la comida que no tiene en su nevera y en los problemas no resueltos es peor  que ir a un salón de clases, con menos niños cada día y con las carencias de cada uno saltando sobre las sillas.</p>
<p>Sí, Sí… leíste una vez en la universidad a Erich Fromm. Decía que el hombre tenía miedo de su libertad. De lo demás no te acuerdas. ¿O sí? Sigue la cháchara de las mujeres hablando del precio de los tintes para el cabello. Tú queriendo concentrarte en buscar una explicación al porqué debes ir a marchar el primero de mayo y de esa condición absurda en la que vives. Sobre ti está la amenaza de perder el empleo y los bonos regalos del gobierno.</p>
<p>¡Ignorancia! Ignorancia. Aquí está la respuesta. Nos engañaron. Caímos como animales del monte atraídos por un trozo de comida. Nos olvidamos de cazar, de correr tras las presas, de fallar, de volver a intentarlo. La comida estaba allí, cada día menos, pero estaba allí. Hasta que llegó el momento en que no estaba el mendrugo y no podíamos salir de la trampa.</p>
<p>¿Qué dirán los psicólogos y los psiquiatras? Preguntas van y preguntas vienen. Estás en la cola antes de “Los Ocumitos”. La gente habla en susurros. Mi papá decía que en el gobierno de Marcos Pérez Jiménez la gente hablaba así, con miedo a ser descubierto por el soplón de turno. Crees ver locos por todas partes, caras de angustia, como la tuya frente al espejo y por eso la pregunta… y ¿Vas a la marcha?</p>
<p>Piensas que saldrás del atolladero. Esto para ti es pasajero. No será fácil. ¿Quién nos sacará del hueco? De nuevo el chismorreo de las mujeres del  asiento de atrás. Dicen que a la maestra Julia se le murió el niño, porque no había medicamentos en el hospital. Estás harto de escuchar lo mismo. Ahora te concentras en Hitler. ¡Ah buen loco!</p>
<p>Sabes por tus lecturas que ese “loco”, como lo llamas, adoctrinó a su gente eliminándole el sentido crítico e inyectando odio en sus compatriotas contra los enemigos. Fue algo así como la “Guerra a Muerte” de Bolívar. ¿Te diste cuenta? “He ahí el detalle”, como decía el mexicano Cantinflas. Lo mismo pasa ahora. Tus enemigos, los enemigos de la patria, son los causantes de todo. ¿Te preguntaste alguna vez cuánto había de cierto en las campañas del gobierno para desprestigiar a sus contrarios o cómo funciona la Guerra Económica?</p>
<p>Estos momentos de meditación te hacen ver muchas ideas concatenadas. Ahora descubres que no sólo el odio funciona en este juego. Está la dualidad del premio y el castigo. Recuerdas que hace poco tiempo no podías usar el Metrobús hacia Caracas porque el gobierno los paralizó ante las protestas. Si te quejas por el mal transporte no lo tendrás en absoluto porque el gobierno decide dejarte a pie y cuando cesa el castigo, asumes el mal servicio como una bendición de Dios.</p>
<p><a href="http://www.seisgrados.com.ve/2018/05/lo-minimo-para-sobrevivir/">Lo mismo pasa con tu trabajo. Ganas poco, no te alcanza</a>, pero tienes beneficios. Alguna vez te llega a la oficina una feria de comida a bajo precio. No sabes cuándo llegará de nuevo, pero te sembraron la esperanza. Algún día, en forma inesperada, podrás saborear de nuevo el pollo o la carne y es mejor eso a la nada.</p>
<p>Y como guinda de la torta está el miedo. Te ves visitado por un grupo de encapuchados con armas largas registrando tu casa o llevándose presos a tus hijos por ser “enemigos de la patria” o cualquier patraña similar. El miedo te corta la iniciativa, te produce odio hacia el poder y se transforma en resentimiento por no tener herramientas para actuar en contra del poder.</p>
<p>¿Abriste los ojos? No ves nada porque estás en el túnel de Los Ocumitos y allí nunca hay luz. Es un fogonazo que alegra cuando la verdad te abofetea. Apareció la luz del día. Se terminó el túnel. Dentro de poco llegarás a la ciudad y mientras tanto pensarás en usar la esperanza que te tienen reservada en la Caja de Pandora o buscarás tú mismo una esperanza palpable. Pensarás en explicar tu descubrimiento o mejor callarás, porque podrías estar peor. Llegaste. Ahora comienza otro día de trabajo.</p>
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		<title>En Venezuela: cuando la crisis golpea, los hijos siempre primero</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2018/01/venezuela-cuando-la-crisis-golpea-los-hijos-siempre-primero/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 20 Jan 2018 15:07:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crónicas]]></category>
		<category><![CDATA[Alimentación]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Familia]]></category>
		<category><![CDATA[Guárico]]></category>
		<category><![CDATA[Inflación]]></category>
		<category><![CDATA[Venezuela]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Julieta Márquez En el sector La Morera, ubicado en San Juan de los Morros, capital del estado&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Julieta Márquez<br />
</strong></p>
<p>En el sector La Morera, ubicado en San Juan de los Morros, capital del estado Guárico, ya es de noche. Y como todas las que han llegado durante los últimos meses, Indira Castañeda siente correr lágrimas por sus mejillas. Su rostro, que no es otro que el de la desesperación, toca fondo justo a esa hora cuando ve culminada la batalla diaria y mira con miedo y desesperanza lo que le espera cada mañana.</p>
<p>Indira comienza sus días con la idea de sortear entre lo poco que tiene. Por suerte<strong>, </strong>conserva maíz pilado y consiguió prestada una máquina de moler que le permite tener masa para las arepas. Son dos las que deben estar cada día en su mesa. Una para su hijo y otra para ella.</p>
<p>&nbsp;</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p>De los almuerzos que podía degustar hasta hace apenas unos años le quedan algunos recuerdos. La proteína ha estado ausente en la mayoría de sus comidas y a sus 57 años de edad reconoce -con cierta vergüenza- que por primera vez en su vida le ha tocado alimentarse con pirañas. La carne de res tiene mucho tiempo desaparecida de su nevera y solo puede comerla cuando se traslada a un pueblo aledaño.</p>
<p>En medio de estas carencias, Indira, quien es jubilada de la administración pública y pensionada, agradece que cada día haya podido tener en su mesa los dos platos requeridos también para el almuerzo. Uno para su hijo y otro para ella.</p>
<p>La situación en su casita, como la llama, se agrava es en horas de la tarde cuando le ha tocado irse a la cama sin cenar por no tener nada. Ahí ha puesto a prueba el amor más grande: que no es otro que el de una madre.</p>
<p>“He dejado de comer para darle a mi hijo. Tú sabes que los hijos son primero”, confiesa, en medio de una retahíla de palabras que quisiera no volver a pronunciar jamás.</p>
<p style="text-align: center;"><strong> ***</strong></p>
<p>Si bien Indira percibe dos salarios mensuales, esto<strong>s</strong> no le alcanza<strong>n</strong> para comprar los alimentos requeridos debido a la hiperinflación que atraviesa Venezuela, situación que llevó a esta guariqueña a cerrar un pequeño negocio que tenía en su propia casa, donde vendía helados que preparaba y algunas golosinas que le permitían ayudarse con los gastos del hogar.</p>
<p>“De verdad que la crisis ya no se aguanta. Antes aumentaban los precios cada semana, ahora es una incertidumbre todos los días. Esto se tiene que resolver”, dice esperanzada.</p>
<p>Indira, quien es madre soltera, debe lidiar además con su problema de salud. Sufre de hipertensión arterial y tiene que enfrentarse a la falta de medicamentos esenciales existente en el país. Muchas veces corre con la suerte de conseguirlos, pero generalmente son impagables para ella.</p>
<p>Su historia clínica, que se encuentra en el Hospital Israel Ranuarez Balza, de San Juan de los Morros, puede dar fe de la grave situación de salud que atravesó Indira. Permaneció en terapia intensiva durante varios meses a causa de una fuerte neumonía, cuadro complejo del que desde entonces tiene el deber de cuidarse.</p>
<p style="text-align: center;"><strong> ***</strong></p>
<p>Productos como champú y cremas corporales están desaparecidos de su casa desde hace algún tiempo. Sustituye el primero por un jabón líquido que se adapta a su lisa cabellera. Por su parte, las cremas sí se convirtieron en un producto incomprable para ella. Los efectos se dejan ver en su piel reseca.</p>
<p>Indira ve con nostalgia toda esta situación -que asegura- es la de muchos en su propia familia, en su país.</p>
<p>&nbsp;</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p>Para Carlos, su único hijo, ella sueña un mejor futuro y, por eso, añora que tenga la oportunidad de irse a otro lugar. Reconoce, con un poco de pena, que en medio de todo lo que ocurre él haya tenido que abandonar los estudios por no poder ayudarlo económicamente.</p>
<p>“No sé qué irá a pasar en Venezuela, pero la situación tiene que tomar otro rumbo. De todo esto lo más difícil es no poder hacer más por nuestros hijos, porque para una madre los hijos siempre, siempre, son primero”.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>***</strong></p>
<p>Mientras está de visita en la casa de un familiar, Carlos Hernández Castañeda sorbe un vaso de carato muy despacio. Disfruta la bebida dulce, aunque no quiere terminarla. Mueve el contenido una y otra vez. Pasan los minutos y el vaso aún se puede observar por la mitad.</p>
<p>&#8211; ¿Te gusta?, le preguntan.</p>
<p>&#8211; Sí. Le voy a llevar este poquito a mi mamá, responde el joven de 21 años de edad.</p>
<p>Los días que pasan de crisis en Venezuela se llevan cada vez más la robustez de Carlos. En medio de la situación él también empieza a valorarlo todo, no en vano hoy aplica el valor de la solidaridad.</p>
<p><strong>Nota: Este texto fue patrocinado por uno de nuestros lectores, quien eligió el tema y el enfoque. La mirada y las opiniones en el mismo son exclusivas de la autora.</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Kilo de azúcar costará Bs. 18.900</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2017/11/kilo-azucar-costara-bs-18-900/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 21 Nov 2017 13:03:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Inflación]]></category>
		<category><![CDATA[Venezuela]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La Sundde destacó que durante el día publicarán la nueva lista de precios acordados de algunos rubros alimenticios&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h5 id="la-sundde-destaco-que-durante-el-dia-publicaran-la-nueva-lista-de-precios-acordados-de-algunos-rubros-alimenticios-como-la-carne-y-pollo">La Sundde destacó que durante el día publicarán la nueva lista de precios acordados de algunos rubros alimenticios como la carne y pollo</h5>
<p>El titular de la Superintendencia para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos (<strong>Sundde</strong>), William Contreras, <strong>confirmó que el nuevo precio acordado para la azúcar será de Bs. 18.900 el kilogramo.</strong></p>
<p>“<strong>El azúcar está en promedio en 18.900 bolívares (…) </strong>Además participaron los cañicultores, escuchamos la posición de ellos tanto del sector público como el del sector privado para hacer seguimiento a la distribución oportuna”, sentenció Contreras durante una entrevista en Venezolana de Televisión.</p>
<p>&nbsp;</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p>De igual forma, destacó que durante el día publicarán la nueva lista de precios acordados de algunos rubros alimenticios como la carne y pollo.</p>
<p>Asimismo, detalló que la cadena de tiendas de autoservicio de ventas al por mayor de insumos comerciales Makro <a href="http://www.ultimasnoticias.com.ve/noticias/economia/sundde-intervino-cadena-mayorista-makro-condicionar-ventas-usuarios/" target="_blank" rel="noopener">se encuentra intervenida</a> por la Sundde debido a que se ha detectado que en algunas de sus sucursales condicionan la venta a los usuarios al exigir consumos mínimos.</p>
<p><strong>Fuente: <a href="http://www.ultimasnoticias.com.ve/noticias/economia/kilo-de-azucar-costara-bs-18-900/">Últimas Noticias</a></strong></p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com/2017/11/kilo-azucar-costara-bs-18-900/">Kilo de azúcar costará Bs. 18.900</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com">Seis Grados - Experiencias que nos conectan</a>.</p>
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