<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Italia &#8211; Seis Grados &#8211; Experiencias que nos conectan</title>
	<atom:link href="https://www.seisgradosblog.com/etiqueta/italia/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://www.seisgradosblog.com</link>
	<description></description>
	<lastBuildDate>Mon, 11 May 2020 21:37:54 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.4.4</generator>

<image>
	<url>https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2017/04/cropped-Icono-App-512px-150x150.png</url>
	<title>Italia &#8211; Seis Grados &#8211; Experiencias que nos conectan</title>
	<link>https://www.seisgradosblog.com</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Con “el negro en la taquilla”</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2018/05/con-el-negro-en-la-taquilla/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 30 May 2018 00:17:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crónicas]]></category>
		<category><![CDATA[Caracas]]></category>
		<category><![CDATA[Emigrantes]]></category>
		<category><![CDATA[Gianni Mastrangioli]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[historiadeemigrantes]]></category>
		<category><![CDATA[Italia]]></category>
		<category><![CDATA[Pizza]]></category>
		<category><![CDATA[Tambores]]></category>
		<category><![CDATA[Venezuela]]></category>
		<category><![CDATA[Viajes]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.seisgradosblog.com/?p=5450</guid>

					<description><![CDATA[<p>Por Gianni Mastrangioli* Hay que ver que uno sí se vuelve lambucio en Italia. Se los juro, es&#8230;</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com/2018/05/con-el-negro-en-la-taquilla/">Con “el negro en la taquilla”</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com">Seis Grados - Experiencias que nos conectan</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Gianni Mastrangioli*</strong></p>
<p>Hay que ver que uno sí se vuelve lambucio en Italia. Se los juro, es como si nos invadiese esa hambre mental que produce comprobar qué es realmente la comida mediterránea, nada que ver con lo que probamos en Chacao, La Candelaria, Las Mercedes. Jamón serrano, aceite de olivo, helado de chocolate, pasta, ñoquis, pan de costra y otras tantas delicadeces culinarias que deseamos meternos en la boca, bachaqueando los sabores. La noche que aterricé, me cené con unos amigos, o, mejor dicho, me embutí con ellos, calculo yo, por la media bajita, cinco platos. Juan Barreto, pues; el troglodita. Sin embargo, mi festejo de papilas gustativas encontró su fin cuando, estando en Venecia la semana pasada, el negro me tocó la taquilla. Plaza San Marcos, hora del almuerzo. Sobre el mantel de mi mesa, un pedazo de tiramisú, un trozo de pizza napolitana y media botella de vino tinto. Doblando las tiras de salchichón y pensando que lo restante podría llevármelo envuelto en una servilleta, sentí aquel fresquito de playa de las cinco de la tarde. ¿Saben a lo que me refiero?, ¿tipo como cuando estás en La Guaira, sales de la orilla y te pega esa brisita fría en el estómago? Bueno, así. Al principio me dio cierto placer, pero luego me di cuenta que alguien quería hacerme la visita…y no en góndola. Era el negro. O los negros. Qué sé yo. Inspecciono. A mi alrededor, veo un letrero que dice “fuera de servicio por mantenimiento”. Verga. Pago la cuenta, me alzo disparado de la silla y empiezo a correr a la estación de Santa Lucía, donde había visto uno. Sudor. Piernas temblando. Hemorroides cerrando la aduana. El celular, sin batería.</p>
<p>Y no es que en Venecia puedes parar un taxi y escaparte como si fueras un cohete. No. Están los canales, los pequeños lagos, los puentes, los turistas rompi coglioni y demás laberintos acuáticos. “Disculpe, señor: de aquí de San Marcos, ¿cómo llego hasta Santa Lucía? No me funciona el Google Map”, pregunté. “Vea, ragazzo: Calle dei Fabbri, después gira a la izquierda por la calle dei Fabbri, después gira ligeramente por la calle Bembo y luego vuelve a girar por la calle dei Fabbri. Facilísimo”. ¿Ustedes entendieron? Pues, yo tampoco. De allí que decidí poner en práctica mis instintos de orientación caraqueños, buscando “la cuadra llanera”, “la vuelta de la esquina”, el “después del semáforo” y el “pasando el quiosco”. Nada. Como si hubiera ido de Plaza Venezuela a Sabana Grande, retorné a San Marcos. La vuelta en U. Coño de la madre. “¿Cómo es que era la calle esa?, ¿Fabbri?”, me dije a mí mismo. Sudor. “Sí, Fabbri”. Brisa. “Muévete”. Agua, agua, sólo agua. Venecia se pintaba tranquila: Gente distraída, tomando fotos; ignorando por completo la composición de instrumentos intestinales que yo cargaba por dentro. Había negocios con máscaras, las cuales pensé que, por un segundo, se estaban riendo de mí. “Al fin, la fulana calle dei Fabbri. Dale, Gianni, dale. Casi llegas”. Pero fue tarde. Apenas vi el reloj de la estación a lo lejos, al otro lado del Gran Canal, se desparramó la parranda. Sentí la presencia del negro y sus amigos, todos bailando ritmos venezolanos diversos. Leo-leo-lé, leo-leo-lá; ay, Julián, Julián, Julián José, repíqueme los tambores que me lo quiero aprender, golpe…</p>
<p>De igual forma, pagué un euro para entrar a inspeccionar los daños. Como un perito. Un pantalón parduzco como el río Guaire, unas medias testigos de la vaguada presente y un par de interiores con una gran raya larga. Tan larga, como la vergüenza que me invadió al recordar que había dejado la cartera encima de la mesa, con el pedazo de tiramisú y el trozo de pizza.</p>
<p><a href="https://www.facebook.com/LaEsnogotaOnline/photos/a.2015229405468436.1073741828.2013849572273086/2033292553662121/?type=3"><strong>*El autor, quien es Historiador de la Universidad Central de Venezuela, y actualmente reside en Londres, Inglaterra, ha autorizado que sus crónicas sean publicadas en este sitio.</strong> </a></p>
<p>Síguelo en:</p>
<p>Twitter: <a href="https://twitter.com/MastranGianni">@MastranGianni</a></p>
<p>Facebook: <a href="https://www.facebook.com/LaEsnogotaOnline/">@laEsnogotaOnline</a></p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com/2018/05/con-el-negro-en-la-taquilla/">Con “el negro en la taquilla”</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com">Seis Grados - Experiencias que nos conectan</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Monica Bellucci: “La belleza no tiene edad”</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2016/11/monica-bellucci-la-belleza-no-tiene-edad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 13 Nov 2016 16:06:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Belucci]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Italia]]></category>
		<category><![CDATA[Kusturica]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.seisgradosblog.com/?p=2221</guid>

					<description><![CDATA[<p>La aparición de Monica Bellucci (Città di Castello, Umbria, 1964) se hizo esperar, pero mereció la pena esperar.&#8230;</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com/2016/11/monica-bellucci-la-belleza-no-tiene-edad/">Monica Bellucci: “La belleza no tiene edad”</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com">Seis Grados - Experiencias que nos conectan</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>La aparición de Monica Bellucci (Città di Castello, Umbria, 1964) se hizo esperar, pero mereció la pena esperar. Enfundada en un ajustado y elegante vestido de gasa en tono aguamarina, casi una sirena en medio de una suite blanca y azul, la diva italiana, sin gafas y a cara descubierta, recibió a la prensa este sábado en un lujoso hotel de Los Cabos, cuyo festival de cine le otorga el Premio <em>Life Achievement</em> por su contribución a la cinematografía y  en el que ha presentado en Mèxico <em>On the Milky Road,</em> el último filme del polémico Emir Kusturica.</p>
<p>En la película del director serbobosnio, Bellucci nterpreta a una mujer madura que vive una historia de <em>amor fou</em> con un serbio (el propio Kusturica) en plena guerra de los Balcanes para la que tuvo que familiarizarse con el idioma (ella que habla tres: inglés, francés e italiano) durante un rodaje que se prolongó durante cuatro años. &#8220;Tuve que practicar con un <em>coach</em> a mi lado todo el tiempo. Kusturica es un director increíble, muy creativo y la película es sobre el amor y la sensualidad que no tienen edad&#8221;.</p>
<p>El aspecto de Bellucci, tantas veces comentado, lo confirma. La actriz y exmodelo hace trizas el manido tópico de que una mujer no puede ser bella <img class="alignright wp-image-2224 size-medium" src="http://52.179.127.84/wp-content/uploads/2016/11/Monica-Bellucci-209x300.jpg" alt="monica-bellucci" width="209" height="300" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2016/11/Monica-Bellucci-209x300.jpg 209w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2016/11/Monica-Bellucci.jpg 299w" sizes="(max-width: 209px) 100vw, 209px" />pasados los 50 años y deja definitivamente caduco el chiste de que, a partir de esa edad, uno solo debe desnudarse por prescripción médica, por si a alguien le quedaban dudas tras sus espectaculares fotos sin ropa en una piscina publicadas por <em>Paris Match</em> que incendiaron las redes. &#8220;Es lo mismo que he comentado sobre la película. Creo que ahora la vida es mucho más larga, para hombres y para mujeres, y tenemos por delante mucho más tiempo. La belleza no es una cuestión de edad, hay mujeres bellas en todas las edades. Y cuando pasa la juventud, hay otro tipo de belleza que es mucho más interesante para mi&#8221;.</p>
<p>Bellucci, cuyo estatus de estrella debe situarla entre las mejor pagadas del mundo, no rehuye hablar de la polémica sobre las diferencias de salarios entre hombres y mujeres en Holllywood ni en la vida real. &#8220;Las cosas están cambiando en las generaciones más jóvenes, pero aún hay que seguir luchando. Incluso en este oficio, en los festivales hay más directores hombres que mujeres&#8221;. Del resto, solo da información a cuenta gotas. Por ejemplo, de política. A la pregunta de si cree que Trump podría ser un Berlusconi a la americana, ella, que nunca ha rehusado papeles difíciles, responde con una carcajada, una mirada irónica y un escueto: &#8220;No hablo de esos temas&#8221;.</p>
<p>Sí se deshace en elogios hacia el mexicano Gael García Bernal con el que ha trabajado en la serie <em>Mozart in the jungle,</em> pero preguntada por su próxima colaboración en el esperado revival de <em>Twin Peaks</em> que se verá en 2017,  Bellucci vuelve a encerrarse en el mutismo y asegura que no puede hablar del proyecto con David Lynch, aunque, ante la insistencia, ríe y concede que &#8220;está preparada para enfrentarse a lo imprevisible del director&#8221;. Tampoco desvela detalles de un plan, anunciado por ella misma, para producir una película en México que &#8220;sería una nueva etapa en su carrera&#8221;. Se limita a sonreír, dueña no solo de sus palabras, sino también de sus silencios y, por supuesto, de su belleza.</p>
<p><strong>Cecilia Ballesteros / El País</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com/2016/11/monica-bellucci-la-belleza-no-tiene-edad/">Monica Bellucci: “La belleza no tiene edad”</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com">Seis Grados - Experiencias que nos conectan</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
