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	<title>Perón &#8211; Seis Grados &#8211; Experiencias que nos conectan</title>
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		<title>Una vorágine llamada Evita</title>
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		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 28 Nov 2016 11:54:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crónicas]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Marian Martínez Perdomo Un aire místico impregnó su historia. Era de esas personas cuya personalidad hacen a&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Marian Martínez Perdomo<br />
</strong></p>
<p>Un aire místico impregnó su historia. Era de esas personas cuya personalidad hacen a los demás odiarla o amarla, sin término medio.</p>
<p>Nació en Los Toldos, una provincia de Buenos Aires, en 1919. Tuvo cuatro hermanos y, sólo ella, por esos desatinos del destino no fue reconocida por su padre. Después de unos años, la familia se mudó a Junín, donde cursó sus estudios primarios en la Escuela N 1.<span id="more-598"></span></p>
<p>Hasta ese momento, su vida no merecía una línea en las páginas de la historia. Ella, como muchas otras, era una joven humilde, el retoño menor de Juana Duarte, hija bastarda también.</p>
<p>&nbsp;</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p>Pero lo que distinguía a Eva María era que desde joven tuvo esa fuerza de espíritu para saberse destinada a un futuro mejor. Ese carácter que para sus enemigos eran propios de una salvaje, de una yegua como años después empezarían a llamarla.</p>
<p>En Junín nació ese sueño de querer ser actriz y se trasladó a Buenos Aires para conseguirlo. En esa búsqueda sufrió innumerables calamidades. Era flaca, traslúcida y nadie apostaba ni un billete por ella. En Santa Evita, la novela de Tomás Eloy Martínez, alguien dice que “se fue volviendo hermosa con la pasión, con la memoria y con la muerte”.</p>
<p><img class="size-full wp-image-2430 aligncenter" src="http://52.179.127.84/wp-content/uploads/2016/11/EVA-ACTRIZ.jpg" alt="eva-actriz" width="443" height="510" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2016/11/EVA-ACTRIZ.jpg 443w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2016/11/EVA-ACTRIZ-261x300.jpg 261w" sizes="(max-width: 443px) 100vw, 443px" /></p>
<p>Actuaba en pequeños teatros y fue actriz de radio. En 1943 la contrataron en Radio Belgrano para interpretar a las grandes mujeres de la historia. Y en los años sucesivos se convierte en una vorágine inolvidable para Argentina.</p>
<p>Fue en 1944 cuando conoció a Juan Domingo Perón en un festival artístico que se organizó para recolectar ayuda por el terremoto de San Juan. Dicen que ella solo le dijo: “Coronel, gracias por existir”.</p>
<p>El amor nació en poco tiempo y en 1945 se casaron. Ella aprovechó esa oportunidad que le daba la vida y en vez de convertirse en la sombra del presidente, del esposo, como era común en esa época, hizo todo lo que pudo para complementarlo e impulsarlo. Trató siempre de no opacarlo o sobrepasarlo, pues su amor por él sólo lo superaba el que le tenía a sus descamisados (así llamaba cariñosamente a los pobres). Sin embargo, sobresalir fue algo que no pudo evitar.</p>
<p><img class="size-full wp-image-2425 aligncenter" src="http://52.179.127.84/wp-content/uploads/2016/11/EVA-PERON-9.jpg" alt="eva-peron-9" width="610" height="350" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2016/11/EVA-PERON-9.jpg 610w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2016/11/EVA-PERON-9-300x172.jpg 300w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2016/11/EVA-PERON-9-600x344.jpg 600w" sizes="(max-width: 610px) 100vw, 610px" /></p>
<p>Recorrió barrios, conversó con los pobres, les dio respuesta, dirigió órdenes a quien debía sin importar rango. Era un huracán que solo se veía disminuido por los efectos del cáncer de matriz que le ocasionaba fuertes hemorragias, fiebres y dolores. Esa enfermedad fue lo único que pudo opacar  la luz que emanaba.</p>
<p>La dama de la esperanza, la Jefa Espiritual de la Nación logró en poco tiempo ir abriendo espacio para la mujer. Fue gracias a ella que se consagró el voto de las féminas y se fundó en 1949 el Partido Peronista Femenino, del cual fue elegida presidenta.</p>
<p>El amor por ella brotó en los barrios de su país y se hizo incontenible. Todos querían verla, tocarla, hablarle o ser mencionados en sus discursos.</p>
<p>En un episodio algo confuso en el que sufrió las intrigas y vicios del poder, sumado al avance de su enfermedad, tuvo que renunciar a su candidatura como vicepresidenta de la fórmula Perón.</p>
<p>En 1952 apareció por última vez en público cuando acompañó a su esposo en los actos en los que asumió la presidencia, después de la victoria de 1951. Fue su última muestra de rebeldía, de intentar pasar por encima de la destrucción en la que estaba sumido su cuerpo y acercarse una vez más a la gloria que sabían darle sus descamisados.</p>
<p>El sábado 26 de julio de 1952 el llanto de los argentinos se derramó al saber que Evita había muerto. Tenía solo 33 años y lo único que pidió fue que no dejaran que la olvidaran. Esa petición se convirtió en la sentencia de una historia perturbadora y de sucesos increíbles que rodearon a su cadáver embalsamado.</p>
<p><img class="size-full wp-image-2423 aligncenter" src="http://52.179.127.84/wp-content/uploads/2016/11/Evita1-644x362.jpg" alt="evita1-644x362" width="644" height="362" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2016/11/Evita1-644x362.jpg 644w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2016/11/Evita1-644x362-300x169.jpg 300w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2016/11/Evita1-644x362-600x337.jpg 600w" sizes="(max-width: 644px) 100vw, 644px" /></p>
<p>&nbsp;</p>
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