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	<title>Psicología &#8211; Seis Grados &#8211; Experiencias que nos conectan</title>
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	<title>Psicología &#8211; Seis Grados &#8211; Experiencias que nos conectan</title>
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		<title>¿Cómo soy?</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2018/10/como-soy/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 10 Oct 2018 14:03:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
		<category><![CDATA[Autoestima]]></category>
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		<category><![CDATA[Psicología]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Juan Zavala Díaz ¿Cómo soy? ¿Cómo somos? Dos preguntas, infinidad de explicaciones. A veces difíciles, otras no tanto.&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Juan Zavala Díaz</strong></p>
<p>¿Cómo soy? ¿Cómo somos? Dos preguntas, infinidad de explicaciones. A veces difíciles, otras no tanto. Todo varía depende el problema, la persona y, cómo no, el contexto en donde se plantee esta oración interrogativa.</p>
<p>Resulta ser un ejercicio interesante. No me lo propuse sólo, fue sugerido desde un ámbito profesional . Acepté desarrollarlo, aunque no sé ni cómo empezaré ni mucho menos cómo terminaré. Sólo te aseguro que no habrá orden; cada párrafo es una idea distinta a la anterior, aunque en algunos casos lleguen a relacionarse.</p>
<p>La mente humana es un universo lleno de ideas, pensamientos, sentimientos y razonamientos; toca volver de todas una sola para hacer de esta actividad una asignación eficaz y, lo más importante, sincera.</p>
<p>Comienzo.</p>
<p><strong>¿Cómo soy?</strong></p>
<p>Ante todo, humano. Dirán que está demás empezar por este punto, pero me parece que es el epicentro de todo. Soy humano, un tipo que ve, que siente, que piensa, que a veces ejecuta; que respira. Lo normal. O al menos así debería ser. Hay otros que nada que ver. Eso tampoco me compete.</p>
<p>Soy amable. Quizá más adelante se contradiga esta afirmación, pero no es mentira. Siempre, desde pequeño, he sido un tipo muy dado con la gente a la que tengo la oportunidad de conocer. Debo admitir también que esa amabilidad se ha diluido en los últimos años. No sé si será porque el corazón ya no es tan puro como el de un niño pequeño o, simplemente, un tema de edad. Pese a todo esto, siempre me caracterizo por mostrar ante los míos una buena cara incluso cuando las cosas no andan bien.</p>
<p>Toda la vida he sido tímido o penoso. Pueden llamarlo como quieran. ¿Razón? No me pregunten. Es algo con lo que he convivido desde chico. Pese a todo, <strong>nunca me faltó algo de valor para hacerle frente a algunas situaciones que demandaban valentía</strong>. Aunque también me arrepiento de muchas otras que no hice debido a una condición que, a pesar de que he aprendido a llevarla, la sigo manteniendo y no sé cómo sobreponerme ante ella.</p>
<p>Soy egoísta. Una contradicción. Como en este ejercicio lo que vale es la sinceridad, más vale buscar entre lo más profundo del corazón. Allí yace el egoísmo. Hay muchos escenarios en los que este tópico me inunda. La gran mayoría de ellos en el ámbito social. No me sorprende. Ser dado no quiere decir necesariamente que en todo momento me interese el bienestar de los demás. Casi nunca es así, la verdad. Ni familia, ni amigos, ni extraños. Toda la vida he pensado en mí mismo, en lo que puede generar un reconforte sólo para mí, donde nada ni nadie interviene o forma parte de ese sentir. Si explico con detalles algunos ejemplos, amanecemos. Pero es así. Múltiples caminos me han llevado a esto. No falta algún escurridizo/a que se percate. Hasta donde mi memoria da, no me altera tampoco.<strong> ¿Tiene culpa de algunos de mis fracasos personales?</strong> Podría ser.</p>
<p>En ocasiones, tiendo a ser un poco (bastante) despistado. Un defecto terrible que puede resultar cómico para el que me conoce pero que siempre me complica en determinadas situaciones. El error radica en que para algunas cosas no suelo tener cabeza. ¿Distracción, quizá? No sé. Es algo que, estoy seguro, evita que el avance sea mayor a nivel individual. Erradicar el despiste puede ser de ayuda y enriquecer la capacidad mental. Tengo que seguir trabajando en eso.</p>
<p>Siempre, y pese a que mi historial diga lo contrario, he pensado que soy una persona débil . No lo digo tanto por el contexto físico (aunque tenga parte), sino más bien como mental. La susceptibilidad va de la mano con ello y toda la vida me ha bloqueado y causado pérdidas, apresuramientos y dolores de cabeza.</p>
<p>Y así como soy todas esas cosas que he comentado en éstos párrafos, también puedo agregar que soy una persona tranquila , pese a todos los defectos. Ser simple ha sido una bandera que he llevado desde mi nacimiento. Ojo, <strong>con simple me refiero a sencillez, no por ser poco original</strong>. También me considero un tipo solitario, que camina sin otra sombra de mi lado. La mayoría de las veces siento que estoy rodeado de mucha gente, pero el vacío permanece. Es algo con lo que vivo cada día y no se aleja con facilidad, pero peleo con lo que puedo. Reservado , un poco rencoroso (aunque no tanto), muy orgulloso, flojo y disciplinado , son también algunas de las características de mi alocada forma de ser. Es increíble todo lo que puede caber en un alma, un corazón y un cerebro, ¿verdad?</p>
<p>En fin. Todo ha sido parte de un test de conocimiento personal. Y aunque no creo que me conozca por completo, sí puedo asegurar que este tipo de ejercicios y métodos contribuyen. Siempre he reflejado la escritura como una estrategia no tanto para aprender a redactar bien, sino para desahogarse y llevar la mente a su máxima expresión. Ya sin más, toca seguir trabajando y buscar el momento clave para dominar y ejecutar ese pase entre líneas que tira vida.</p>
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		<title>Soy una sweet art</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2018/04/soy-una-sweet-art/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 22 Apr 2018 15:16:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Relatos]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
		<category><![CDATA[Barranquilla]]></category>
		<category><![CDATA[Canarias]]></category>
		<category><![CDATA[Catarsis]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[DSMIV]]></category>
		<category><![CDATA[Eilyn Diaz Romero]]></category>
		<category><![CDATA[Ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Histrionismo]]></category>
		<category><![CDATA[Psicología]]></category>
		<category><![CDATA[Psicología Positiva]]></category>
		<category><![CDATA[Soledad]]></category>
		<category><![CDATA[Terapia]]></category>
		<category><![CDATA[Trastorno]]></category>
		<category><![CDATA[Vida real]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los histriónicos suelen ser personas brillantes ante la mirada del otro, y tremendamente lumínicos socialmente. No tienen enemigos.&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h4 id="los-histrionicos-suelen-ser-personas-brillantes-ante-la-mirada-del-otro-y-tremendamente-luminicos-socialmente-no-tienen-enemigos-ejecutan-su-trabajo-a-cabalidad-y-asumen-roles-admirables"><span style="color: #6e4d8b;">Los histriónicos suelen ser personas brillantes ante la mirada del otro, y tremendamente lumínicos socialmente. No tienen enemigos. Ejecutan su trabajo a cabalidad y asumen roles admirables</span></h4>
<p><strong>Por Eilyn Díaz-Romero</strong></p>
<p>Barranquilla es una pequeña ciudad de la costa Caribe de Colombia, ubicada al norte de este país. No llega ni a más de dos millones de habitantes. Es sumamente festiva y reconocida a nivel mundial por sus fiestas carnestolendas, donde todos terminan conociéndose entre sí (al menos de vista) y eso crea un ambiente de familiaridad único. Bueno, no es lo mismo que opina ella, la que se siente observada y poca cosa, la que su vida ha estado empañada a causa de la violencia cruel y despiadada por la que ha tenido que ir a más de un lugar, tratando de olvidar las cabezas rodando en las canchas de fútbol que usaban como balón los mismos hombres crueles que las arrancaron de sus cuerpos. Tratando de olvidar las torturas de familias enteras, entre otras barbaries.</p>
<p>Pero ya está allí, en esa ciudad cuya luna enamora porque “tiene una cosa que maravilla”, en la que no puede siempre detenerse a pensar;  si lo hiciera, se moriría de susto y no viviría.  Su nombre es Soledad. Siempre, en las mañanas, piensa qué hacer, cree improvisar sobre qué vestir y a pesar de su bella sonrisa, su ternura que envuelve, su gran amabilidad y el mundo de personas que la llaman amiga, ella llora y dice sentirse sola, estar sola.</p>
<p>Un raro día de enero, de esos que parecen decembrinos por la ventolera típica de este mes en esa ciudad, ella se encuentra en su cama sin poder levantarse.</p>
<p>&nbsp;</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p><strong>3:45 a.m.</strong> El despertador aun no suena, la temperatura corporal aumenta y los mismos pensamientos que rumiar la acompañan. No es un día cualquiera, es temprano para ella. Normalmente se despierta a las 6:00 a.m. y aun cuando sabe que tiene que ir al trabajo, se retrasa y se excusa en la distancia que hay entre su casa y la oficina, para intentar quedar bien.</p>
<p><strong>Psicoterapia a bordo.</strong> Harta de creer que la psicología es una mierda y los psiquiatras son para locos, adictos, se resiste a ir. Pero la dualidad entre lo que piensa y cómo se siente, más la presión por dejar de ser una máscara de carita feliz que todos conocen, y la relación fallida que acaba de “abandonar”, le dictamina que no hay más camino, que ya es inevitable escapar de allí.</p>
<p><strong>Martes, octubre 20 de 2015.</strong> El día de consulta. <em>Diagnóstico: Violencia social y de género, depresión por guerra, trastorno de la rumiación, trastorno adaptativo con ansiedad, </em><em>trastorno mental no especificado (no psicótico)</em><em>; manifiesta haber fumado y últimamente abusar de la nicotina, consumo de cannabis con el que manifiesta sentirse cómoda y no ser adictivo, pero si un escape “saludable” para relajar el cuerpo y la mente. Sobremedicación para dolores musculares y calambres. Mujer joven, 25 años de edad. Hija del medio (la número tres) de cinco hermanos. Única mujer, padres vivos: profesora y mecánico. Desplazados por violencia desde sus 13 años. Estuvo en un lugar de acogida por dos meses con toda su familia mientras podían mudarse. Fue violada sexualmente y nunca lo ha podido decir en terapia abiertamente. </em>Lee la terapeuta unos minutos antes de que Soledad entre a su primera hora de terapia.</p>
<p>“¡Vaya! Cuantas etiquetas, el DSM V se quedó corto”, piensa Elizabeth.</p>
<p>&#8211; Hola Soledad, dice la psicóloga cuando la ve entrar.</p>
<p>Demasiada resistencia. La hora parece interminable y no se da la empatía.</p>
<p>-¿Qué quieres saber?, ¿Por qué has venido a consulta?</p>
<p>Silencios largos… Soledad se abstrae y mira el reloj, entonces empieza a desahogarse:</p>
<p>-Está bien, ¿Cómo o por qué cree usted que ahora si puede hacer algo por mí como profesional?, ¿Qué tienen los psicólogos que creen que pueden venir a cambiarme-curarme, como si fueran dueños de una varita mágica?, ¿Qué es lo que tengo que saber para no creer que estoy perdiendo el tiempo y que no da lo mismo contarle a usted que a otra amiga cualquiera con quien desahogarme?  Digo, si es que me atreviera.</p>
<p>Elizabeth la observa y elabora su discurso:</p>
<p>&#8211; ¡Cuánto tenías por decir y todos juzgan a priori!. Se creen –nos creemos– con derecho de etiquetar.</p>
<p>La empatía (magia) llega, el milagro sucede y se traduce en catarsis.</p>
<p>***</p>
<p>&#8220;Han pasado más de seis meses, la psicoterapia ha dejado de ser esa cosa vana en la que no surge ningún efecto real. Es lejana, solo tiene efectos en los otros&#8221;, piensa Soledad.</p>
<p>Luego se mira al espejo mientras se sigue arreglando y dice: “He comprendido más allá de la lectura que como tratamiento científico, no es esa cosa ‘bonita’ que algunos ‘locos’ han decidido estudiar. La psicología en la terapia trabaja con las manifestaciones psíquicas o físicas del malestar humano e intenta promover cambios en el comportamiento”.</p>
<p>La enfermedad operando, pero ella no lo entiende y una vez más cae en eso de investigar a profundidad sobre un tema, se apasiona y lo hace propio, como si de eso dependiera su vida y ahora, hasta el éxito de su terapia y la “relación” con su terapeuta.</p>
<p>Soledad cree que improvisa cada día en las cosas cotidianas, pero todos esos pasos de las mañanas y a lo largo del día en los que estudia sus discursos, son manifestaciones claras de su trastorno.</p>
<p>Vuelve a su parlamento, ya a punto de salir, mientas acomoda el retrovisor de su auto: “Sin duda la perspectiva teórica del terapeuta hace que la identificación fluya de manera más o menos efectiva. Repasemos –se dice- cognitivo conductual va a exigir hacer aproximaciones sucesivas hacia esos problemas identificados, que tras la exposición van a ser familiares o superados. Por el contrario, los métodos psicoanalíticos y humanistas se concentrarán en el dialogo más que en la acción, comprenden mejor las causas que originan sus problemas actuales”.</p>
<p>Soledad ahora más empoderada cree estar en un camino distinto, entiende más aquello que estaba lejano, siente más respeto por el proceso terapéutico, pero sigue sintiéndose hueca, como si todo careciera de sentido.</p>
<p>***</p>
<p>Elizabeth ha llegado a un diagnóstico concluyente. Por sus inquietudes y responsabilidad profesional pero, sobre todo, como ella suele decir, por sensibilidad humana se reúne con un grupo de colegas, estudian el caso juntos y ella finalmente dice: “Quien tiene una personalidad histriónica se caracteriza por la teatralidad, la dramatización y, cómo no, en demandar atención de manera excesiva. Busca la aceptación, el reconocimiento, el aplauso de otras personas.”</p>
<p>La mesa está de acuerdo y bajo su dirección llegan a un punto final. Elizabeth toma la palabra: “La terapia sugiere que el diagnóstico no sea revelado al paciente, así en este mundo de sobre exposición a la información, no aumenta la creencia de autosuficiencia (en especial para este caso) y abandona la terapia. Pero debo hacerle saber lo que está haciendo y que aprender conceptos, apropiarse de ellos y lograr relaciones sociales más efectivas no es su labor en el mundo. Sobre todo, no es su responsabilidad. Aunque no le diga textualmente: Soledad, la cronicidad de estos rasgos da como resultado un Trastorno de personalidad Histriónico”.</p>
<p>Los histriónicos suelen ser personas brillantes ante la mirada del otro, y tremendamente lumínicos socialmente. No tienen enemigos. Ejecutan su trabajo a cabalidad y asumen roles admirables. Son y están para cada persona que le rodea, en el rol que estén “jugando”.</p>
<p>Llegado el día de la consulta Elizabeth comunica a Soledad: “El teatro es la vida y la vida es el teatro, va y viene. ¿Lo entiendes?, el género dramático es solo uno de los que existen y estar en medio de una obra, incluso dramática, exige otros tiempos dentro de la misma. Me explico: En la montaña rusa no se llega de la nada a la cima y la sensación que se produce al ir en picada es temor, vacío. Al mismo tiempo la adrenalina que hace disfrutar de ese riesgo ‘placentero’ es el viaje entre subir y bajar.”</p>
<p>Soledad empieza a llorar, como si al fin hubiera entendido algo. Elizabeth continua: “Respira, piensa, la literatura es un espejo y ser el escritor reposado de tu historia es lo que te dará las palabras que verdaderamente quieres que estén, así como los recursos lingüísticos que te hacen única-especial que adornan tu esencia y conforman tu personalidad”.</p>
<p>&nbsp;</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p>En el tramo de ida y vuelta entre su oficina y la casa, después de la más fuerte sesión terapéutica que nunca pensó tener, Soledad comprendió más sobre su vida y no tuvo que conocer la etiqueta (el nombre exacto de un trastorno que la terapeuta ya había identificado) y se sintió decidida a caminar por aquellas calles de esta ciudad tropical, sin sentirse observada. Pensó en sí misma de manera tierna y dijo: “soy una <em>sweet art</em>”.</p>
<p>Y como nadie puede dejar de ser lo que es mediante un acto de magia, volvió a sus imaginarios y para convencerse encontró un argumento:</p>
<p>-Creencia: algo que te han repetido muchas veces. Afirmaciones: es un trabajo personal que puedes cambiar con neurolingüística. Y yo soy una <em>sweet art, </em>soy una <em>sweet art, </em>soy una <em>sweet art.</em></p>
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