<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Racismo &#8211; Seis Grados &#8211; Experiencias que nos conectan</title>
	<atom:link href="https://www.seisgradosblog.com/etiqueta/racismo/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://www.seisgradosblog.com</link>
	<description></description>
	<lastBuildDate>Tue, 01 May 2018 17:55:04 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.4.4</generator>

<image>
	<url>https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2017/04/cropped-Icono-App-512px-150x150.png</url>
	<title>Racismo &#8211; Seis Grados &#8211; Experiencias que nos conectan</title>
	<link>https://www.seisgradosblog.com</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Pelo malo</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2017/11/pelo-malo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 23 Nov 2017 01:57:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Collage]]></category>
		<category><![CDATA[Afrodescendencia]]></category>
		<category><![CDATA[Cosmeticos]]></category>
		<category><![CDATA[Cuidado de la piel]]></category>
		<category><![CDATA[prejuicios]]></category>
		<category><![CDATA[Productos naturales]]></category>
		<category><![CDATA[Racismo]]></category>
		<category><![CDATA[Xaria]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.seisgradosblog.com/?p=4296</guid>

					<description><![CDATA[<p>Por Anyelin Pérez Mi nombre es Anyelin y soy de “pelo malo”&#8230; o eso creí durante la mayor&#8230;</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com/2017/11/pelo-malo/">Pelo malo</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com">Seis Grados - Experiencias que nos conectan</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Anyelin Pérez</strong></p>
<p>Mi nombre es Anyelin y soy de “pelo malo”&#8230; o eso creí durante la mayor parte de mis 33 años. Tengo una tienda virtual enfocada en cosmética natural, <a href="http://www.productosnaturalesxaria.com">Productos Naturales Xaria</a>, un proyecto que me ha ayudado a entender que no hay nada mejor que lo natural, incluído el cabello y los productos a utilizar para nutrirlo e hidratarlo.</p>
<p>Crecí escuchando que lástima que había sacado el “pelo malo” de mi papá. Recuerdo que mi mamá pasaba horas lavando, desenredando y peinando mi cabello (que era bien difícil para ambas) para que luciera humectado y con muchos gajos. Cuando veo mis fotos de niña pienso que tenía un cabello realmente hermoso, sin embargo, todos lo llamaban pelo malo.</p>
[the_ad id=&#8221;3726&#8243;]
<p>Qué triste e inadecuado es que las personas afrodescendientes tengamos que crecer con términos tan despectivos como ese o apodos como “espeluca’ ” o “bruja”, pero así llegué yo a la adolescencia, pensando que era una desgracia haber salido con el pelo seco abundante y enrulado.</p>
<p>Sumémosle que mis mejores amigas todas tenían el cabello liso y que todo el mundo me sugería que me lo alisara, no aguanté y terminé haciéndolo antes de tener siquiera 15 años, <strong>ya saben para tenerlo bueno y bonito</strong>.</p>
<p>Y aunque no lo entendí entonces, ni por mucho tiempo, tener el “pelo malo” me hacía insegura y penosa, pero al ya “tenerlo liso” empecé a ser más abierta, a participar en clase, pasé de ser una estudiante promedio a una de las mejores del curso; no dejé de ser penosa, aún lo soy, pero no más inseguridades.</p>
<p>A pesar de la pereza, prefería aguantar el tener que cepillarlo frecuentemente, los dolores de cabeza de tanto cepillado, los quemones en el cuero cabelludo que por más cuidado que tuviera quien aplicaba el aliser no eran poco comunes, pero eso era preferible a andar por la vida con un pelo malo.</p>
<p><strong>¡Dios! ¿Cuántas horas habré perdido en eso?&#8230; de seguro demasiadas.</strong></p>
<p>No tuve una mala niñez, nunca me faltó nada, no me consideraba fea, ni nada por el estilo, pero esa diferencia me marcó tanto que aún hoy me siento algo cohibida e insegura cuando dejo que mi cabello ocupe todo el espacio que está destinado a ocupar.</p>
<p>Pero ahí voy, poco a poco, ya superada la etapa traumática de la transición de cabello alisado a natural y en la que tuve que escuchar tantas veces que mejor me alisara el pelo otra vez (incluyendo una vocecita interna), ahora,  gracias a mi esposa que me impulsó a realizar el cambio, que leyó mucho y buscó alternativas para que yo pudiera tener un cabello con el que me sintiera a gusto y que me metió en el mundo de la <a href="http://www.productosnaturalesxaria.com">cosmética natural</a>, ando por ahí orgullosa de mi paraco.</p>
<p>Me lavo el cabello con el <a href="https://www.productosnaturalesxaria.com/como-preparar-champu-natural-casero/">método no-poo</a>, lo hidrato una vez a la semana con <a href="https://www.productosnaturalesxaria.com/categoria-producto/cosmeticos-naturales-artesanales/aceites-vegetales/">aceites vegetales</a> como aceite de coco, de babasú, de ricino y además, para el día a día uso <a href="https://www.productosnaturalesxaria.com/beneficios-del-gel-de-linaza-para-el-cabello/">gel de linaza</a>, solo productos 100% naturales y los resultados han sido geniales, la diferencia con respecto a cuando usaba shampoo, cremas de peinar y demás productos comerciales es innegable, tanto a nivel visual como sensorial; ahora tengo los rizos más definidos, se ha reducido el frizz, se siente más suave y lo mejor de todo, y quiero hacer mucho énfasis en lo importante de esto, no se me forman nudos.</p>
[the_ad id=&#8221;3726&#8243;]
<p>Aún me falta liberarme y liberarlo más, ser más juiciosa con su cuidado, pero ha sido una gran decisión dejarlo ser, que tome la forma que debió tener siempre, aunque eso incomode a algun@s.</p>
<p>Aunque durante los últimos años ha cambiado la percepción del cabello afro, incluso hay una ola nueva de productos cosméticos exclusivos para rizos, aún se escuchan muchas expresiones como aquellas con las que yo crecí “tiene el pelo malo”, “está espeluca’ ”, “la paracúa”&#8230; ojalá más personas tomen la decisión de volver a lo natural y que sigamos cambiando la percepción de que bonito es sinónimo de blanco y liso, ojalá las personas entendamos que lo diferente no necesariamente es malo o feo y que la diversidad es mucho más interesante.</p>
<p>Si te ha interesado mi historia y quieres conocer más acerca de la cosmética natural, te invito a conocer <a href="https://www.productosnaturalesxaria.com/">Productos Naturales Xaria</a>.</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com/2017/11/pelo-malo/">Pelo malo</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com">Seis Grados - Experiencias que nos conectan</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Prejuicio, antiética y negocio</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2017/11/prejuicio-antietica-negocio/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 20 Nov 2017 17:50:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Racismo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.seisgradosblog.com/?p=4173</guid>

					<description><![CDATA[<p>Por Esther Pineda / wsimag.com El proceso de racialización de los sujetos, en el pasado y aún en&#8230;</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com/2017/11/prejuicio-antietica-negocio/">Prejuicio, antiética y negocio</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com">Seis Grados - Experiencias que nos conectan</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="article-body">
<p><strong>Por Esther Pineda / <a href="https://wsimag.com/es/economia-y-politica/32452-prejuicio-antietica-y-negocio">wsimag.com</a></strong></p>
<p>El proceso de racialización de los sujetos, en el pasado y aún en la actualidad, ha tenido y tiene una intencionalidad: la deshumanización de todo aquel que se racializa. Cuando se desprovee a alguien de su condición de humano, de ser físico, psíquico, ético y epistémico, es posible justificar cualquier acción contra él, su asesinato, su violación, su apropiación, su esclavización, su venta, su descalificación, su denigración, o cualquier otra cosa que los que conservaron su humanidad se permitan hacer con ellos.</p>
</div>
<p>&nbsp;</p>
[the_ad id=&#8221;3726&#8243;]
<p>&nbsp;</p>
<div class="article-body">
<p>En el caso de los africanos y sus descendientes nacidos en las Américas, desde la colonización europea fueron sometidos arbitrariamente a múltiples experiencias que vulneraron su humanidad, entre ellas la esclavitud, los linchamientos, la segregación, el encarcelamiento masivo, la brutalidad policial, entre otras; y, aunque en las últimas décadas algunas de estas prácticas han perdido su carácter explícito, siguen estando presente en la dinámica social, manifestándose de forma cada vez más sutil y casi imperceptible.</p>
<p>Pero en este contexto, la ciencia médica y la industria farmacéutica no han escapado del racismo. Los afroamericanos durante décadas fueron desprovistos de su humanidad en los hospitales, por parte de médicos e investigadores inescrupulosos que no los percibieron como pacientes sino como seres inferiores, disponibles para el uso y abuso durante la realización de sus investigaciones médicas, dirigidas a atender y erradicar las enfermedades que aquejaban y preocupaban a los blancos. De acuerdo a ello, durante décadas los afroamericanos fueron instrumentalizados y, sus cuerpos racializados y subvalorados empleados para la realización de experimentos. El uso de cerdos y perros para la experimentación médica dejó de ser necesaria cuando se pudo disponer de los cuerpos sanos y enfermos de los sujetos racializados y deshumanizados, a los cuales médicos e investigadores accedieron con consentimiento o sin él, es decir, de forma impuesta o voluntaria.</p>
<p>Algunos afroamericanos fueron obligados a participar en condición de objeto de estudio en estos experimentos sin poder negarse por su condición de esclavos, otros fueron reclutados bajo engaño; también se aprovecharon de la precaria condición de vida de esta población, la pobreza y el desempleo para contratarlos a cambio de unos pocos centavos para participar en experimentos. Pero otro método empleado por médicos e investigadores fue disponer arbitrariamente de aquellos sujetos abandonados en instituciones psiquiátricas, geriátricos o encarcelados; el engaño a pacientes enfermos, así como, la apropiación sin consentimiento familiar de los órganos y células de los pacientes fallecidos. Esta situación se hizo más frecuente y descarnada cuando se trató de las mujeres, quienes no solo fueron víctimas del racismo sino también del sexismo, que las consideró doblemente inferiores y socialmente prescindibles.</p>
</div>
<p>&nbsp;</p>
[the_ad id=&#8221;3726&#8243;]
<p>&nbsp;</p>
<div class="article-body">
<p>Entre los casos más emblemáticos es posible mencionar al cirujano estadounidense James Marion Sims, considerado el «padre de la ginecología moderna», quien, entre 1845 y 1849 practicó múltiples cirugías experimentales sin anestesia a más de 11 esclavas en una clínica improvisada en su jardín, cerca de las plantaciones de esclavos en Alabama. En 1853, el médico se estableció en Nueva York para fundar el primer hospital de mujeres de Estados Unidos, donde aplicó en mujeres blancas con anestesia lo que experimentó durante más de 4 años con mujeres negras sin anestesia. Según Harriet A. Washington, historiadora y experta en ética de la medicina, esta práctica se naturalizó pues «una de las mayores teorías médicas sobre los afroaestadounidenses era que no sentían dolor o al menos no sentían dolor como los blancos. Una creencia muy conveniente si quieres abusar de ellos durante la cirugía».</p>
<p>Otro caso que ha dejado en evidencia el racismo en la medicina fue el <em>Experimento Tuskegee</em>. Entre 1932 y 1972 el Servicio Público de Salud, junto con el Instituto Tuskegee en Alabama, le ofrecieron comida y alojamiento a 600 aparceros afroamericanos y «la última oportunidad para tener un tratamiento especial gratis»; sin embargo, fueron engañados y utilizados como como conejillos de india en un experimento que perseguía comprobar el desarrollo de la sífilis sin ser tratada, desde sus fases iniciales hasta la muerte. Es decir, durante 40 años los participantes del experimento fueron estudiados, pero nunca se les proporcionó tratamiento, motivo por el cual fueron muriendo, contagiaron a sus esposas y sus hijos nacieron con la enfermedad.</p>
<p>En 1951 la afroamericana Henrietta Lacks, también fue víctima del racismo y la reprobable ética médica, cuando acudió al Hospital Johns Hopkins por un doloroso bulto en el cuello uterino y sangrado vaginal. Lacks fue diagnosticada con cáncer cervical, sin embargo, durante la realización de los exámenes, -sin su conocimiento o consentimiento- el médico George Otto Gey le extrajo células del carcinoma con fines de investigación, con las cuales desarrolló una línea de cultivo celular inmortal denominada «HeLa»; las cuales además fueron puestas en producción masiva, comercializadas y utilizadas en más de 70.000 experimentos científicos alrededor del mundo.</p>
<p>&nbsp;</p>
</div>
[the_ad id=&#8221;3726&#8243;]
<p>&nbsp;</p>
<div class="article-body">
<p>Pero estas prácticas no solo han sido realizadas en los afroamericanos, los latinos tampoco han escapado del racismo, el sexismo y el clasismo que predomina en el ámbito médico y la industria farmacéutica. En 1956, el biólogo Gregory Pincus y la médica Eris Rice-Wray, reclutaron a 132 mujeres portorriqueñas de bajos recursos para probar los posibles efectos secundarios de la primera píldora anticonceptiva. Muchas de ellas murieron como resultado directo de su uso y otras sufrieron efectos secundarios como cáncer, infecciones urinarias, cambios en el periodo menstrual, entre otros. Pero durante los años 70, tras destaparse lo ocurrido en el <em>Experimento Tuskegee</em> e iniciarse los primeros intentos de regulación de los experimentos médicos en los Estados Unidos, los investigadores optaron por buscar cobayas humanas en otros países; sin embargo, siempre fueron países africanos o con población de origen africana, entre estos países como Haiti, Uganda y Nigeria.</p>
<p>Estos hechos en su conjunto ponen en evidencia una larga tradición de explotación y abusos de los afroamericanos y otros sujetos racializados, con el objetivo de tributar a la investigación y al «avance» médico; pero sobre todo, a las arcas del capital de la gran industria farmacéutica en los Estados Unidos. No obstante, estas prácticas han generado que gran parte de la población afroamericana desconfíe de los hospitales y médicos; ha limitado la prevención de enfermedades y ha favorecido la proliferación de otras, así mismo, ha contribuido a diezmar a la población afroamericana por muertes tempranas y evitables ante la ausencia de diagnósticos y la reticencia a la aplicación de tratamientos.</p>
<p><strong>Fuente: <a href="https://wsimag.com/es/economia-y-politica/32452-prejuicio-antietica-y-negocio"><strong>wsimag.com</strong></a></strong></p>
</div>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com/2017/11/prejuicio-antietica-negocio/">Prejuicio, antiética y negocio</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com">Seis Grados - Experiencias que nos conectan</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
