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	<title>Redes &#8211; Seis Grados &#8211; Experiencias que nos conectan</title>
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	<title>Redes &#8211; Seis Grados &#8211; Experiencias que nos conectan</title>
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		<title>3 formas de proteger tu tarjeta de crédito cuando compres por internet</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2018/01/3-formas-proteger-tarjeta-credito-cuando-compres-internet/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 11 Jan 2018 13:23:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Collage]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[emails]]></category>
		<category><![CDATA[Fraude]]></category>
		<category><![CDATA[Redes]]></category>
		<category><![CDATA[Robo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Cómo estar a salvo de los hackers? A continuación explicamos tres reglas de oro que debes tener en&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="sumaryNews">
<p>¿Cómo estar a salvo de los hackers? A continuación explicamos tres reglas de oro que debes tener en cuenta para evitar los fraudes</p>
</div>
<div class="textNews">
<p><strong>¿Quién no ha comprado alguna vez por internet? En los tiempos que corren, resulta difícil encontrar una persona que no.</strong></p>
<p>Es fácil, rápido y práctico. Pero implica ciertos riesgos. Y uno de los más temidos –y de los más habituales– es ser víctima de una estafa.</p>
<p>El más común es el llamado &#8220;fraude de tarjeta no presente&#8221; y ocurre cuando los datos del titular de la cuenta del banco son robados y usados de manera ilegal por otra persona.</p>
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<p>Suele suceder a través de correos electrónicos &#8220;phishing&#8221; cuyo objetivo es engañar al receptor suplantando la identidad de la víctima. Otras veces, los ladrones usan programas maliciosos y el robo se comete en apenas unos segundos.</p>
<p>La compra consiste normalmente en dos pasos: <strong>autorización</strong> (confirmación) y <strong>liquidación</strong> (envío del dinero). Una vez que se efectúa el primero, por normal general, no hay vuelta atrás.</p>
<p>Existen algunas medidas que puedes poner en práctica para evitar los fraudes.</p>
<p><strong>1. No respondas ni hagas clic a enlaces de emails</strong><strong>&#8230; sobre todo si te piden información personal</strong><strong>.</strong></p>
<p><strong><img src="http://contrapunto.com/uploads/2018/1/10/_99522297_gettyimages-822353530.jpg" /></strong></p>
<p><em><span class="redactor-invisible-space">¿Es tu banco realmente quien te envía ese email? Ante la duda, no respondas</span></em></p>
<p>Muchas veces, los estafadores usan técnicas aparentemente sencillas, pero eficaces, para hacerse pasar por tu banco, empresa u otra entidad.</p>
<p>A veces, intentan hacerte creer que quien te escribe es uno de tus contactos o persona de confianza, o que recibiste una oferta que no puedas rechazar.</p>
<p>Si tienes dudas, llama por teléfono para comprobar quién te envió ese email o intenta resolver la cuestión a través del sitio web de la organización.</p>
<p>Pero, sobre todo, no hagas clic en los enlaces ni reveles tus datos sin asegurarte bien de quién te los está pidiendo.</p>
<p><strong>2. Confirma que la web es segura y comienza por &#8220;https:&gt;//&#8221;</strong><strong>&#8230; y borra los datos de navegación tras la compra.</strong></p>
<p><img src="http://contrapunto.com/uploads/2018/1/10/_99527097_gettyimages-153684296_A9yrxjV.jpg" /></p>
<p><em>La &#8220;s&#8221; final es muy importante: no compres en sitios web que no tengan el protocolo de seguridad</em></p>
<p>Presta atención al enlace URL del sitio web en el que vas a comprar. El protocolo &#8220;https://&#8221; significa que el sitio es seguro.</p>
<p>Otro detalle a tener en cuenta son los errores gramaticales, típicos de sitios web fraudulentos.</p>
<p>También es conveniente borrar los datos de navegación después de efectuar la compra, especialmente si realizaste el pago desde una computadora de uso masivo.</p>
<p>Otra medida de precaución es desactivar la función &#8220;Autocompletar&#8221; dentro de las opciones de configuración del navegador.</p>
<p>Así evitarás que la máquina recuerde tus números y credenciales, y tus datos estarán mejor protegidos.</p>
<p><strong>3. Usa una tarjeta de crédito virtual</strong><strong>&#8230; y si </strong><strong>utilizas </strong><strong>una real, habilita la opción de &#8220;seguridad añadida&#8221;</strong><strong>.</strong></p>
<p><strong><img src="http://contrapunto.com/uploads/2018/1/10/_99527099_gettyimages-824317012.jpg" /></strong></p>
<p><em>¿Una tarjeta de crédito virtual? Sí, leíste bien</em></p>
<p>¿Una tarjeta de crédito virtual? Sí, leíste bien. Se trata de un número vinculado a tu tarjeta real, pero con un límite de gasto y una fecha de caducidad, de manera que puedas hacer compras de forma mucho más segura.</p>
<p>Existen plataformas como &#8220;Privacy&#8221;, de Google Chrome, que te permiten colocar cierta cantidad de dinero en tu tarjeta virtual e incluso cancelarla de manera automática una vez finalizadas las compras.</p>
<p>También puedes usar servicios como PayPal, Amazon Pay y Apple Pay, que son más seguros que otros sistemas de pago, o una tarjeta inteligente (Stratos es un ejemplo).</p>
<p>Por último, no te olvides de habilitar la función de seguridad añadida. Y recuerda que es mejor usar tarjetas de crédito que de débito para pagar por internet, pues el nivel de protección es, por defecto, mucho mayor.</p>
<p><strong>Fuente: <a href="http://contrapunto.com/noticia/3-formas-de-proteger-tu-tarjeta-de-credito-cuando-compres-por-internet-180200/">Contrapunto</a></strong></p>
</div>
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		<title>“Las redes no tienen ninguna credibilidad”</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2017/11/las-redes-no-tienen-ninguna-credibilidad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 21 Nov 2017 15:13:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[América Latina]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[LaJornada]]></category>
		<category><![CDATA[Medios]]></category>
		<category><![CDATA[Redes]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Entrevista a Carmen Lira, directora del diario mexicano La Jornada. La periodista, que acaba de ser distinguida con&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h5 id="entrevista-a-carmen-lira-directora-del-diario-mexicano-la-jornada-la-periodista-que-acaba-de-ser-distinguida-con-el-premio-democracia-a-la-personalidad-latinoamericana-analiza-el-rol-de-los-medios">Entrevista a Carmen Lira, directora del diario mexicano La Jornada. La periodista, que acaba de ser distinguida con el Premio Democracia a la personalidad latinoamericana, analiza el rol de los medios en general y su diario en particular en la era digital. “No se puede ser descuidados con la información, con el análisis”, dice.</h5>
<p>“Si está bien hecho, el periodismo es literatura bajo presión”, dice Carmen Lira, directora de La Jornada, de México, que dirige desde 1996. Lira recibió el Premio Democracia 2017, destinado a una destacada personalidad latinoamericana, otorgado por el Centro Cultural Caras y Caretas de la Fundación Octubre, porque “reúne en sí misma las diversas dimensiones que hacen el maravilloso oficio de comunicar: asume riesgos, se aventura a lo nuevo, innova con audacia, se apasiona con la verdad y, sobre todo, se compromete con la realidad de su geografía y de su tiempo”. La periodista mexicana “construye el camino del periodismo ético y nada ni nadie ha podido silenciarla en su lucha cotidiana por la verdad”. Lira, que obtuvo el Premio Nacional de Periodismo en México por su entrevista a Fidel Castro en 2010, plantea que “tiene que haber una alianza entre medios similares” en la entrevista con Página/12.</p>
<p>&nbsp;</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p><strong>–¿Qué análisis puede hacer sobre el tránsito entre los medios impresos a los digitales?</strong></p>
<p>–El papel tiene una larga vida todavía. Toda la parte digital no ha resuelto muchas cosas como la publicidad, el sostenimiento y financiamiento. El periódico impreso tiene un peso que no tiene la edición digital y te da la seguridad de la publicidad. Si no es una larga vida la del papel, tiene una vida saludable por un tiempo.</p>
<p><strong>–¿Pero qué tipo de vida será la que tendrá el diario de papel?</strong></p>
<p>–Es la que tiene: lo impreso sigue teniendo más fuerza que lo digital. Hay gente que quiere leer noticias, pero otros queremos leer periódicos, que es diferente.</p>
<p><strong>–¿Cuál sería la diferencia?</strong></p>
<p>–Un periódico requiere toda una factura distinta. No es lo mismo que tú estés lanzando tus notas, por más que armes una presentación, a que armes el rompecabezas que significa. Es hasta una cuestión de arte en el diseño. ¿Por qué destacas una nota a ocho columnas? ¿Por qué a tres columnas o a dos columnas? Le das diferente valor. Eso no quiere decir que no se lo des en el digital, pero es diferente. Lo digital es la rapidez con que entregas la información. Abres Twitter a la mañana y te enteras de una serie de cosas; pero leer un periódico es otra cosa, como leer libros es otra cosa.</p>
<p><strong>–Las redes logran que las noticias circulen casi en simultáneo a los hechos. ¿Los periódicos tendrán que ser más analíticos o cualitativos porque la carrera por la información la pierden con las redes sociales?</strong></p>
<p>–Puede ser&#8230; de todas maneras los reporteros son fundamentales en un periódico. Luego puede venir todo el análisis que quieras, pero el que trae la liebre es el reportero y ese es el trabajo base. Lo digital es más rápido, como antes lo eran las agencias. Ahora abres a la mañana tu teléfono y tienes todas esas notas. ¿De qué te sirve? Nada más para enterarte, pero la gente no lee nada más para enterarse. Quiere saber qué son las cosas, quiere los antecedentes y lo que hay alrededor de ese hecho. Si está bien hecho, el periodismo es literatura bajo presión. También en lo digital tienes que tener una edición, porque no es posible que se alienten las cosas mal escritas, como en la mayor parte de lo digital. La rapidez no necesariamente da calidad; es muy difícil conseguir que todo sea perfecto y rápido. Yo sé que tenemos que tener lo digital porque eso lo piden los tiempos y el público. En nuestro caso tenemos un público muy grande y una buena parte de ese público es del periódico impreso.</p>
<p><strong>–Y es un público que sigue relacionándose de manera fuerte con el periodismo en papel.</strong></p>
<p>–A mí no me dan la misma confianza ni Facebook ni Twitter. El problema con las redes es que no tienen ninguna credibilidad. El hecho de que tuitees lo que se antoje no te hace reportero: requiere de más rigor y de más trabajo del que uno imagina. Dicen que si ya tuitearon tal cosa la noticia está regada. No sé&#8230; ahí se cuelan interpretaciones que confunden mucho a la gente, con notas sesgadas. No hay rigor. Es un poco el desorden. En las redes no hay el rigor que exige el medio impreso. No quiere decir que en los impresos no se cometan errores, claro que sí. Una cosa que queda escrita, cuidado, porque no solo te pueden desmentir si no que te pueden llevar a juicio.</p>
<p>&nbsp;</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p><strong>–¿Por qué las redes generan la ilusión de que pueden parecer periodistas?</strong></p>
<p>–¿Tú te dejas abrir el estómago por alguien que no tiene el título de médico? La verdad es que no. Cómo es posible que seamos tan descuidados con la información, con el análisis; es como la educación: lo que bien se aprende jamás se olvida. No aprendas mal porque lo repites toda tu vida. Es un problema porque eso se queda. Yo he visto campañas verdaderamente horripilantes en redes sociales, campañas políticas de mi país muy distorsionadas. En el caso concreto de América Latina, he visto campañas terribles contra el gobierno de Venezuela y contra los gobiernos de (Luiz Inácio) Lula (da Silva) y de Dilma (Rousseff), y ha sido muy difícil para ellos contrarrestar todo eso porque todo el mundo dice lo que se le antoja. Lo terrible de las redes sociales es que no hay rigor.</p>
<p><strong>–Las redes sociales parecen ser el territorio de una palabra de moda: la posverdad, porque no importan tanto los hechos como los sentimientos y las emociones. ¿El ejercicio periodístico está jaqueado por la posverdad?</strong></p>
<p>–Es probable. El problema es que no es importante la verdad, sino lo que tú sientes. Esto se presta mucho a la manipulación. Los buenos reporteros son historiadores; es muy importante que las historias estén bien contadas, donde lo cuentes. La posverdad es peligrosa para el periodismo. Nosotros tenemos que contar los hechos; en el momento en que deformamos los hechos, somos malos periodistas. Aunque los demás periódicos tengan más público, lo que tenemos en La Jornada es que somos número uno en credibilidad y en contenido. Yo no permito jamás que un reportero del periódico o un escritor le conteste autoritariamente a un lector que manda una queja o un comentario, porque el señor viene a hacer uso de su derecho a replicar. Eso hay que respetarlo mucho. Esto tiene que ver con ética del medio.</p>
<p><strong>–Uno de los grandes problemas del presente es el financiamiento de los medios de comunicación. ¿Cómo se sostiene un diario como La Jornada? ¿Cómo hace un periódico para sobrevivir?</strong></p>
<p>–Tenemos que pensar en cómo sustentar nuestros periódicos, sobre todo los medios impresos, pero también en lo digital. Se han intentado muchas cosas; en el informe MacBride se habla de que el Estado tiene que intervenir, por eso se votan anualmente convenios de publicidad, porque el Estado tiene presupuestos para medios. Eso no quiere decir que te van a comprar, quiere decir que te dan o no la publicidad. Por ejemplo, a La Jornada nos dan cierta publicidad, pero no nos dan la publicidad que le dan a Televisa o a otros periódicos. Es mucho más baja porque es un medio impreso; la televisión se lleva más. Esa publicidad no me da vergüenza pedirla y no me ata a nada porque los estados tienen un presupuesto para esto. Si el Estado se anuncia en tu periódico, tiene que pagar.</p>
<p><strong>–¿Qué pasa cuando el Estado no paga o discrimina a algunos medios, como sucede con Página/12?</strong></p>
<p>–Yo creo que tiene que haber una alianza entre medios similares. Tenemos que buscar una forma de financiamiento colectivo para los medios que integren esta alianza, a partir no de la publicidad sino de la venta de tus servicios. Me parece que no queda más remedio que hacer una alianza y comercializar nuestros productos. Todavía no sé qué forma le podríamos dar. Tenemos que luchar en alianza con los similares, no sólo de América Latina, sino también de España. Y me doy cuenta de que eso lo pensamos varios.</p>
<p><strong>–¿Quiénes son esos similares?</strong></p>
<p>–La Jornada, Página/12, el Público, de España, que hasta ahora es sólo digital pero saldrá impreso, con una edición en Colombia, y un periódico boliviano. Tenemos que hacer una gran campaña de publicidad y vender nuestros servicios como las agencias de noticias. Pensar en asociarnos.</p>
<p><strong>–¿Cómo define la mirada de La Jornada?</strong></p>
<p>–Somos un periódico catalogado de izquierda, que centramos el interés en el desarrollo de nuestras naciones. No puede haber la desigualdad que tenemos en este momento en muchos países de América Latina. Algo está mal; lo tienes que señalar. Nuestra forma de mirar es crítica, muy compasiva con algunos sectores, como los más desfavorecidos. No estamos de acuerdo con muchas cosas del gobierno de (Enrique) Peña Nieto y lo decimos. No somos golpeadores ni estamos en ese plano: somos críticos muy responsables.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Fuente: <a href="https://www.pagina12.com.ar/76927-las-redes-no-tienen-ninguna-credibilidad">Página/12</a></strong></p>
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		<title>¿Son neutrales las redes sociales?</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2017/10/neutrales-las-redes-sociales/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 Oct 2017 16:08:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Facebook]]></category>
		<category><![CDATA[Redes]]></category>
		<category><![CDATA[Tecnologia]]></category>
		<category><![CDATA[Twitter]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Jorge Majfud En una conferencia dada en 1981, Ayn Rand, la autora de cabecera del actual presidente&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por </strong><a href="https://www.alainet.org/es/autores/jorge-majfud"><strong>Jorge Majfud</strong></a></p>
<p>En una conferencia dada en 1981, Ayn Rand, la autora de cabecera del actual presidente de la cámara de representantes de Estados Unidos, Paul Ryan, y de los conservadores cristianos, leyó: “Ningún poder externo puede destruir al capitalismo y sus empresarios. Solo un poder interno: la moral. Más concretamente, el poder de una idea depravada, aceptada como principio moral: el altruismo. Esa teoría moral según la cual un hombre debe sacrificarse por otros. El altruismo es una teoría de profundo odio, contra el hombre, contra el éxito. El altruismo es enemigo del capitalismo”.</p>
<p>La idea del egoísmo como el motor de los negocios es razonable, pero no es, como la ideología capitalista quiso establecerlo, necesariamente el motor del bienestar de las sociedades. Los mismos economistas capitalistas han estudiado desde hace décadas los efectos de las “externalidades” por el cual un excelente negocio puede ser realizado no solo en detrimento del resto sino de los mismos beneficiados a largo plazo.</p>
<p><strong>Para bien y para mal, el beneficio propio sigue siendo el corazón ideológico y práctico de los dueños de mega compañías como Google, Facebook, etc. Con una diferencia: ya no se trata de mentir para vender Coca Cola o McDonald’s sino de formas más extendidas y profundas de pensar y de sentir.</strong></p>
<p>Las tecnologías digitales, que pueden servir para democratizar la información (Wikipedia es un ejemplo), para denunciar injusticias o hacerle la tarea difícil a un dictador al viejo estilo del siglo XX, también sirven para lo contrario: para manipular, todo debajo del manto de la pretendida neutralidad tecnológica.</p>
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<p>El caso de las redes sociales es uno de esos ejemplos, probablemente el más significativo. No basta con demostrar que el gobierno ruso manipuló la opinión de los votantes estadounidenses valiéndose de estos instrumentos. Es necesario preguntarse, además, ¿cuál es la razón existencial de los dueños y administradores de esas mega sociedades en cuyas redes vive, literalmente, la mitad de la población mundial?</p>
<p>Es uno, básicamente: las ganancias. Es un negocio y funciona como tal.</p>
<p>Pero ¿no son los negocios una actividad pragmática, sin ideología? Tal vez los negocios sí, pero no los mega negocios.</p>
<p>Cuando uno habla con individuos que formaron parte de grandes compañías trasnacionales y conoce sus familias, no queda otra posibilidad que reconocer que son buenos padres, buenos esposos, buenos hijos, donantes regulares para causas nobles. Los individuos suelen ser muy buenos, pero cuando son gerentes de poderosas compañías de sodas, de tabaco, o de fast foods, cumplen una función, y su primer objetivo es que dicha compañía no quiebre. Es más: el objetivo es que el volumen de ganancias crezca sin parar, más allá de si el tabaco, el azúcar y las grasas recicladas matan a cientos de miles de personas por año.<strong> La moral individual casi no importa; los individuos no explican la realidad. Es el sistema para el cual trabajan.</strong></p>
<p><strong>Lo mismo compañías como Facebook, Twitter o Instagram. Zuckerberg es un buen muchacho, realiza donaciones millonarias (que en muchos casos es como si un obrero donase diez dólares a los afectados por un huracán). No obstante, su equipo de ingenieros y psicólogos trabaja día y noche para maximizar las ganancias maximizando el número de los nuevos clientes sin importar que para ello deban desarrollar estrategias de dependencia psicológica, sin importar que varios estudios insistan que Facebook produce depresión, sin importar que varias investigaciones hayan mostrado el carácter adictivo de esta actividad.</strong> Como la nicotina o el azúcar, las que fueron camufladas por las tabacaleras y todavía lo son por las gaseosas carbonatadas. Como el alcohol, el consumidor compulsivo satisface una necesidad creada mientras niega el problema y presume de su libertad.</p>
<p>Como en la economía actual, la clave del éxito de las megaempresas no radica, como se repite hasta el hastío, en satisfacer una demanda existente sino en crearla, ya que las demandas suelen no existir antes del producto.</p>
<p><strong>Miles de millones de usuarios de las redes sociales han sido atrapados por unos muchachos de California, también por otra razón. Desde vendedores de lapiceras hasta actrices y vendedores de libros casi nadie puede prescindir de ellas porque es allí a donde se han mudado los consumidores. Un diario que no tenga una página en FB o en Twitter para distribuir sus noticias y artículos prácticamente no existe o existe a medias. Es decir, para los amantes de las redes y para quienes las detestan, son imprescindibles.</strong> Incluso para hacer conocer un artículo crítico de ellas mismas, como lo puede ser este. Por no entrar a hablar de las infraestructuras, como los cableados internacionales, que dependen cada vez más de estas paraestatales.</p>
<p>Las redes sociales son un medio y una tecnología que no tienen nada de neutral. Poseen su propia lógica, sus propios valores y su propia ideología.</p>
<p>Deberíamos preguntarnos, cómo y cuáles son los posibles efectos de estas súper concentradas redes y negocios en la realidad social y psicológica. Aparte de la adicción y las depresiones individuales, podemos sospechar efectos sociales. Cuando en los 90s veíamos a Internet como el principal instrumento para una Democracia directa en algún futuro por venir, no previmos los efectos negativos. ¿Son la creación de burbujas sociales uno de esos efectos? Los usuarios (¿individuos?) suelen eliminar con un solo click un “amigo” molesto. Esto, que parce muchas veces lo mejor, tiene un efecto acumulativo: hace que los individuos se rodeen de gente que piensa como ellos. Así se crean sectas, burbujas, mientras el individuo se vuelve intolerante ante la discrepancia o la opinión ajena. El producto, el nuevo pseudo-individuo, no sabe debatir. El insulto y el odio afloran a la velocidad de la luz. Así, l<strong>as redes se convierten en fábricas de odio y de seudo amistades. La probabilidad de que viejos amigos terminen por insultarse por meras cuestiones de opinión es muy alta a medida que progresa cualquier conversación y degenera en discusión. El diálogo, antes probable cuando se estaba cara a cara con un café mediante, desaparece y aflora el amor propio, el Ego herido por cualquier punto y coma de más.</strong></p>
<p>Claro que el odio y el egoísmo es tan antiguo como andar a pie, pero es probable que esté potenciado hoy con las redes antisociales. A partir de estas coordenadas mentales, quizás podríamos comprender mejor la ola fascista en los países donde surgieron y predominan estas redes y no reducirlo todo a una reacción contra la antigua inmigración. Tal vez no es casualidad que el surgimiento del nazismo en la Alemania de los ‘30 coincida con la explosión de la radio y la propaganda en los cines.</p>
<p>Las actuales redes antisociales, instrumentos democráticos (de solidaridad y altruismo) son hoy los transmisores favoritos del odio. Que estén gobernadas por mega sectas multibillonarias, cuyo objetivo central son las ganancias económicas, no debe ser casualidad.</p>
<p>Hay que tomarse en serio la confesión de Ayn Rand.</p>
<p>– Jorge Majfud es escritor uruguayo estadounidense, autor de Crisis y otras novelas.</p>
<p><strong>Fuente: <a href="https://www.alainet.org/es/articulo/188715">Alainet.org</a></strong></p>
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