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	<title>Transporte &#8211; Seis Grados &#8211; Experiencias que nos conectan</title>
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	<title>Transporte &#8211; Seis Grados &#8211; Experiencias que nos conectan</title>
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		<title>Trasladarse en Venezuela entre Fuertes y Soberanos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 04 Oct 2018 20:51:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crónicas]]></category>
		<category><![CDATA[Blanca Hurtado Nederr]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis]]></category>
		<category><![CDATA[La Bandera]]></category>
		<category><![CDATA[Transporte]]></category>
		<category><![CDATA[Venezuela]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Blanca Hurtado Nederr Una larga cola de pasajeros espera con premura en el terminal de San Juan&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Blanca Hurtado Nederr</strong></p>
<p>Una larga cola de pasajeros espera con premura en el terminal de San Juan de los Morros, en el estado llanero de Guárico. Hay alrededor de 60 personas, quizás más. Esto indica que se requieren por lo menos dos autobuses para que el total de pasajeros pueda partir a Caracas y llegar al terminal de La Bandera.</p>
<p>A medida que pasan los minutos son muchos los que se suman a la tertulia antes de incorporarse a la cola. “¿Disculpen, cuánto cuesta el pasaje?”, pregunta un señor. “Sale en 10 Soberanos”, responden en coro dos pasajeras. El rostro del señor es de confusión. “Eso es 1.000.000 de los viejos, los Fuertes”, aseguran las mujeres.</p>
<p>Como él, también llegan otros y la pregunta es la misma. Todos hablan de la reconversión y empiezan a notar sus estragos. Para tener una idea: antes de este cambio del Cono Monetario el pasaje de San Juan a Caracas costaba 200.000 Bolívares Fuertes, hoy 2 Bolívares Soberanos, lo que se traduce en un aumento significativo que se acentúa con el déficit de efectivo que atraviesa el país.</p>
<p>Transcurre casi una hora para que por fin llegue la unidad de transporte. Los pasajeros se preparan y toman sus maletas. El colector se baja del bus de inmediato y ya tiene en sus manos la pila de efectivo. Sin duda, nadie más que él está preparado para cobrar el pasaje en Fuertes y Soberanos.</p>
<p>Entre quienes están en la cola, son poco más de 30 los que logran un puesto digno en el autobús. Mientras, otros se acercan al colector y le piden irse en el motor, en las escaleras y hasta de pie. Para ellos no hay rebajas.</p>
<p><strong>**</strong></p>
<p>El abordaje es rápido y de inmediato el bus arranca vía a la capital venezolana. Pasan segundos para que el colector se siente -por un estrecho del motor- a sacar cuentas. “Van 12 parados”, le comenta al chofer. Rápidamente, éste lo mira como queriendo conocer su traducción numérica. “120 Soberanos, 12.000.000 de los viejos”. El chofer le regala una sonrisa.</p>
<p>Continúa el viaje sin ningún tipo de inconvenientes hasta su arribo al peaje de La Villa. Un funcionario del Cuerpo de Policía Nacional Bolivariana (CPNB) pregunta al conductor hacia dónde se dirige. Éste le responde que a Caracas y el funcionario cambia -de inmediato- su rostro de ogro. “Panita, necesito que me hagas una vuelta y lleves a mi tía”. El chofer le asegura que no hay ningún problema y la sube. Única pasajera exonerada.</p>
<h4 id="lee-tambien-la-odisea-de-transportarse-en-guarico-a-veces-en-yutong-a-veces-en-perreras"><a href="http://www.seisgrados.com.ve/2018/09/la-odisea-de-transportarse-en-guarico-a-veces-en-yutong-a-veces-en-perreras/"><span style="color: #6e4d8b;">Lee también <strong>La odisea de transportarse en Guárico: a veces en Yutong, a veces en ‘perreras’</strong></span></a></h4>
<p>Desde el pasado 20 de agosto cuando comenzó esta nueva Reconversión Monetaria para suprimir cinco ceros a la moneda, muchos precios se han duplicado y, debido al aumento del transporte -que debe ser cancelado en efectivo- se complica cada vez el traslado de los venezolanos.</p>
<p>En principio, mucha gente vio como un alivio la implementación del nuevo cono, ya que las entidades bancarias parecían regularizar el pago de billetes. Dos semanas después los bancos lucen colapsados de ciudadanos que pasan el día tratando de conseguir 10 Soberanos.</p>
<p><strong>*</strong></p>
<p>Casi tres horas más tarde, justo a las 11:15 de la mañana el bus por fin hace su última parada en el terminal de La Bandera. Frente a los buses hay colas interminables de gente que espera poder subirse a uno.</p>
<p>Dentro del terminal el panorama es el mismo y los taxistas tratan de pelotearse a los pasajeros. Nadie solicita el servicio. Solo se ven ríos de gente camino a la estación del Metro La Bandera. Otros tantos van a pie.</p>
<p>No hay efectivo, ni busetas. El jueves 30 de agosto tampoco había metro.</p>
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		<title>Caracas se queda sin metro</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2018/09/caracas-se-queda-sin-metro/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 20 Sep 2018 01:19:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crónicas]]></category>
		<category><![CDATA[Blanca Hurtado Nederr]]></category>
		<category><![CDATA[Caracas]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis]]></category>
		<category><![CDATA[Metro]]></category>
		<category><![CDATA[Transporte]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Blanca Hurtado Nederr Es jueves 30 de agosto y, como ocurre casi todos los días, lucen muy&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Blanca Hurtado Nederr</strong></p>
<p>Es jueves 30 de agosto y, como ocurre casi todos los días, lucen muy concurridas las dos cuadras que separan el terminal de pasajeros La Bandera de la estación del metro La Bandera. La mayoría de la gente, que va por la avenida Nueva Granada, camina apurada y mira a los alrededores. Hay cualquier cantidad de vendedores informales en medio de las dos cuadras. Desodorantes, afeitadoras, cargadores y cigarrillos se observan entre los productos. Algunos se detienen a preguntar precios, pero no compran.</p>
<p>Por la avenida Nueva Granada también transitan motos, muchas motos. Hay carros que van a toda velocidad. Cruzar para llegar hasta la estación del metro es una odisea. La avenida está dividida en dos canales de ida y vuelta. En el centro están, además, las dos vías y una estación del Bus Caracas, así que la gran mayoría de las personas se las arregla para pasar al otro extremo y por fin entrar al subterráneo.</p>
<p>Al llegar a la estación, abarrotada de ciudadanos, la mayoría trata de apurar más el paso. Hay mucha gente en los pasillos y nadie en la taquilla. Hace meses que el Metro de Caracas está completamente gratuito y, desde entonces, es como si ningún servidor público estuviera dispuesto a dar la cara. Son innumerables las situaciones que a diario se presentan en este tipo de sistemas de transporte. Este jueves 30 de agosto no sería la excepción.</p>
<p>Pasadas las 11 de la mañana un apagón detiene a la multitud, que apenas intenta pasar los torniquetes. Todo está completamente oscuro. Nadie hace reporte alguno. La multitud se empuja, la multitud se desespera, la multitud comienza a tratar de salir lo más rápido posible.</p>
<p><strong>**</strong></p>
<p>Fue justo este mes cuando se conmemoraron los 40 años de la creación de la C.A Metro de Caracas, cuya empresa comenzó a funcionar de manera oficial el 8 de agosto de 1977 y años después, en 1983, se inauguró el primer tramo de la Línea 1 Propatria &#8211; La Hoyada. Cuatro décadas después, la empresa Metro de Caracas parece estar en medio de la nada. Como solución a la grave situación que enfrenta el medio de transporte más usado en la capital venezolana, a partir de septiembre se aplicará un aumento de las tarifas, que ahora estarán ajustadas al nuevo Cono Monetario.</p>
<p>En medio de la muchedumbre hay varias personas de la tercera edad. No se ve absolutamente nada. Algunos, los más osados, optan por usar sus teléfonos para alumbrar. Así, muchos aprovechan para subir las escaleras. Los viejitos se quedan atrás, entre ellos se encuentra una señora que lleva bastón. La desesperación empieza a apoderarse de ella. Grita. Pide ayuda. Nadie es capaz de darle la mano. Todos buscan la manera de salir. Algunos la empujan. La señora llora. La señora no encuentra qué hacer. La señora se agarra, como puede, de alguien que va pasando. La señora, finalmente, logra salir.</p>
<p>Como ella y toda esa multitud, que no es ni siquiera la cuarta parte de la cantidad de usuarios que llegan a estar en horas pico en la estación Plaza Venezuela, suman a diario más de 3 millones personas las que se trasladan por este medio de transporte.</p>
<p><strong>*</strong></p>
<p>Una vez afuera, muchos se sienten aliviados después de haber superado los minutos más largos. No han pasado ni siquiera 10 minutos desde que se fue la luz y, sin embargo, la cantidad de gente en la avenida Nueva Granada es impresionante.</p>
<p>Las pocas camionetas que pasan van full. La gente comienza a aglomerarse. Muchos no llevan efectivo. Afuera de la estación del metro alguien lanza billetes de 1.000 Bolívares Fuertes. Son pocos quienes se detienen a tomarlos.</p>
<p>A los ciudadanos no les queda más que regresarse. Un grupo significativo se dirige, nuevamente, hacia el terminal de La Bandera. De ahí toman la vía que da al Paseo Los Ilustres. En esas paradas hay tanta gente como afuera de la estación. El sistema Metrobús tiene más de horas sin pasar.</p>
<p>“Ahora tenemos que pensarlo hasta para salir de la casa”, protesta una adulta mayor, notablemente extenuada por la espera, el calor y el sol.</p>
<p>La gente opta por seguir su rumbo a pie. Al notar la multitud, no hay buseta capaz de detenerse. Entre toda la gente hay dos señoras mayores. Ellas se van quedando atrás, al igual que otros tantos. Ellos no son más que el reflejo de una Caracas que colapsa cuando se queda sin metro.</p>
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		<title>La odisea de transportarse en Guárico: a veces en Yutong, a veces en &#8216;perreras&#8217;</title>
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		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Sep 2018 01:14:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crónicas]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis]]></category>
		<category><![CDATA[Perreras]]></category>
		<category><![CDATA[Transporte]]></category>
		<category><![CDATA[Venezuela]]></category>
		<category><![CDATA[Yutong]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<h4 id="la-mayoria-de-las-unidades-de-transporte-que-aun-circulan-en-venezuela-van-abarrotadas-de-gente-y-hay-quienes-no-tienen-mas-opcion-que-arriesgar-su-vida-en-las-llamadas-perreras"><span style="color: #6e4d8b;"><strong>La mayoría de las unidades de transporte que aún circulan en Venezuela van abarrotadas de gente y hay quienes no tienen más opción que arriesgar su vida en las llamadas  &#8216;perreras&#8217;</strong></span></h4>
<p><strong>Por Blanca Hurtado Nederr</strong></p>
<p>Un Yutong hace su parada en la avenida Miranda de San Juan de los Morros, estado Guárico, en los llanos centrales de Venezuela. Un sol abrasador acompaña a los presentes. El calor hace interminable la espera mientras unos suben y otros bajan del autobús. En la cola hay -en su mayoría- personas de la tercera edad. Los niños que van están notablemente enfadados y, al igual que los adultos mayores, reflejan en sus rostros la tristeza de una Venezuela que cada vez les exige más y les ofrece menos.</p>
<p>Son poco más de 2: 00 de la tarde. La gente se aglomera -como puede- a lo largo del bus. Los pasajeros tratan de darse aire con las manos. Abren las ventanas. No hay aire acondicionado, pues éste ha estado ausente durante los últimos meses de la ruta N 100 de este sistema de transporte, uno de los más usados en la capital guariqueña.</p>
<p>El autobús sigue su acostumbrado recorrido hasta llegar a la parada de la Casa Golfi, ubicada en el centro de la ciudad. La cola de gente es abrumadora y, apenas el bus se detiene, todos buscan la manera de acercarse para lograr abordar. “Caminen hasta el final del pasillo, por favor”, repite el conductor, quien se lleva miradas de odio de la mayoría de los pasajeros.</p>
<p>La próxima estación es ahora frente al Hospital Israel Ranuárez Balsa. Ahí, la cantidad de ciudadanos se pierde de vista. Al abrir la puerta todos se empujan sin compasión. En ese momento,  el conductor reitere su acostumbrado mensaje:  “Caminen hasta el final del pasillo, por favor”. Como respuesta, todos empiezan a protestar: “Será que nos vamos a montar unos sobre otros?, “Qué terrible lo que nos toca vivir en Venezuela“.</p>
<p>En esta parada apenas dos del total de personas que se montaron en la avenida Miranda van sentados. Sin embargo, el conductor rememora a los pasajeros que deben desplazarse a lo largo del pasillo para que muchos más puedan subir.</p>
<p><strong>**</strong></p>
<p>40 minutos después se llega a la Plaza Bolívar. Los olores ya han tomado el bus. La gente protesta y el chofer repite: “Caminen hasta el final del pasillo, por favor”. Hay en muchos pasajeros rostros de rabia, de cansancio, de querer bajarse, de correr, de tomar aire. Pero nadie es capaz de bajarse.</p>
<p>El Yutong continúa su ruta y pasan 20 minutos más para su parada en la Villa Olímpica, lugar que se proyectaba ser la ciudad olímpica de Venezuela y que hoy luce completamente descuidado.</p>
<h4 id="lee-tambien-caracas-se-queda-sin-metro"><a href="http://www.seisgrados.com.ve/2018/09/caracas-se-queda-sin-metro/">Lee <strong>también Caracas se queda sin metro</strong></a></h4>
<p>En la siguiente estación hay mucha gente que decide subirse para asegurar un asiento hasta que el bus vuelta a pasar por el centro, aunque eso implique llegar hasta el terminal de San Juan. Los pasajeros están a punto de explotar y el conductor lo nota. De inmediato, exige a alguien ceder el puesto a una persona de la tercera edad. Esto apacigua el ambiente y hay quienes  comentan -entre ellos- que en Venezuela no todo está perdido.</p>
<p>La mayoría de las unidades de transporte que aún circulan en Venezuela van abarrotadas de gente y hay quienes no tienen más opción que arriesgar su vida en las llamadas  &#8216;perreras&#8217;. Como consecuencia de lo último, en lo que va de año más 30 de personas han perdido la vida y otras 250 han resultado lesionadas, una situación que se ha agravado en los últimos meses y que se ha replicado en todo el país. <b></b></p>
<p><strong>*</strong></p>
<p>Desde principio de año una nueva figura del transporte ha tomado las calles de ciudades y poblaciones rurales del territorio nacional. Se conocen como  &#8216;perreras&#8217; y no son más que camiones 350, de volteo o cavas que van full de personas.<b> </b></p>
<p>En la avenida Sucre de San Juan de los Morros, en el centro de la ciudad, hay una parada fija. Ahí, hacen su cola quienes desean trasladarse a zonas como La Zamora, La Ceiba, Brisas del Valle y la Universidad Nacional Experimental Rómulo Gallegos.</p>
<p>Los camiones hacen las veces de las llamadas busetas en Venezuela. Un colector cobra el pasaje, generalmente muy por encima de la tarifa acordada y, tal como si se tratara de rebaños, la gente sube apenas agarrada de un par de barandas.</p>
<p>De cerca o de lejos, la cantidad de personas que van a bordo es completamente abrumadora. Se pierde de vista.</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com/2018/09/la-odisea-de-transportarse-en-guarico-a-veces-en-yutong-a-veces-en-perreras/">La odisea de transportarse en Guárico: a veces en Yutong, a veces en &#8216;perreras&#8217;</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com">Seis Grados - Experiencias que nos conectan</a>.</p>
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