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	<title>Tristeza &#8211; Seis Grados &#8211; Experiencias que nos conectan</title>
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	<title>Tristeza &#8211; Seis Grados &#8211; Experiencias que nos conectan</title>
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		<title>Sentir frío</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2019/01/sentir-frio/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 Jan 2019 16:31:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crónicas]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Buenos Aires]]></category>
		<category><![CDATA[Inflacción]]></category>
		<category><![CDATA[Pobreza]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Blanca Hurtado Nederr Llegué a Buenos Aires, Argentina, un día de junio del año pasado. Iba preparada&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Por Blanca Hurtado Nederr</strong></p>



<p>Llegué a Buenos Aires, Argentina, un día de junio del año pasado. Iba preparada para el frío. Amigos radicados en esta ciudad me advirtieron de las bajas temperaturas. Así que desde que salí de Venezuela traté de abrigarme todo lo que fuera posible. Arribé a Buenos Aires en plena madrugada y me trasladé directo al hotel. Una vez ahí, sentí la frescura caribeña que en algunas épocas se percibe en mi país.</p>



<p>El panorama cambió cuando me tocó salir del hotel: el viento rebotaba fuertemente en mi cara, la brisa era fría, mis dedos empezaban a entumecerse. Esa sensación duró mientras esperaba, afuera, un taxi. Minutos después, transitaba por la avenida 9 de Julio cuando un semáforo detuvo la marcha. Noté que a mi izquierda estaba una mujer vestida con mono y suéter rosado, que llevaba en sus manos un pote para recolectar dinero. Los conductores hicieron caso omiso. Ni siquiera bajaron el vidrio.</p>





<p>Faltaba poco para que el semáforo cambiara de luz y aquella mujer comenzó a alejarse. La observé en su paso lento, cansado. Subió una acera y llegó hasta donde se encontraba un coche. Dentro había una niña recién nacida, abrigada apenas con un manto. Tenía los labios morados y las mejillas rojas, notablemente quemadas por el frío.</p>



<p>Aquel día, el primero que me regalaba Buenos Aires, cambió mi perspectiva de la ciudad. Y entonces pensaba en las palabras de un argentino que me comentó que apenas empezaba el frío. Pensaba en mi, en el frío que llegué a sentir en apenas minutos. Pensaba que por aquellos días de junio, en los que el peso llegó a devaluarse cuatro puntos en una semana, se acercaban -como ocurrió- días más fríos para muchos argentinos.</p>
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		<title>Despedida</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2016/11/despedida/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 04 Nov 2016 15:12:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Collage]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Tristeza]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Dagmar Sucre La vida se respira, y a su lado la muerte sigilosa. Una araña pone sus&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Dagmar Sucre</strong></p>
<p>La vida se respira, y a su lado la muerte sigilosa.</p>
<p>Una araña pone sus huevos / el pajarito canta / una hoja se abre, tantas se desprenden.</p>
<p>El viento sopla y mueve a toda natura / el sol calienta.</p>
<p>El escorpión aparece de la nada, se mantiene vivo sólo con el aire.</p>
<p>He notado que cuando corto una hoja o una rama seca las otras crecen con más fuerza.</p>
<p>Y hay un momento en que hay que decidir podar, es decir, dejar a la mata huérfana sin ninguna hoja. A partir de allí empieza con más empuje su proceso de renacimiento.</p>
<p>La vida es más evidente que la muerte porque incluso, para sucederse, la muerte busca en el rincón ocultarse, esconderse, no darse a la luz de todo, donde está sucediendo toda la vida con todos alrededor de ella.</p>
<p>La muerte busca la sombra para morirse, el recoveco donde no haya ese molesto ruido que significa la vida donde pitan, brincan, saltan, vuelan, corren.</p>
<p>La muerte es dura como la vida porque no viene de sopetón sino que se vuelve lenta, eterna; apagándose como el día.</p>
<p>Cada enfermedad es una muerte. Cada despedida una muerte misma.</p>
<p>La muerte gime / lastima / pincha / muerde / lacera.</p>
<p>Nadie habla de los viejos, de cuando la vida se va apagando. Siempre hablan de lo lindo que son los niños, de cuando la vida comienza a florecer, eso todo el mundo lo ve y lo palpa pero cuando la vida es vieja y cansada, cuando se pierden de a poco las facultades, las herramientas y la fuerza, y cuando la vida se va exhalando, esa no se ve. De eso nadie habla…</p>
<p>Yo he visto la vida apagarse de a poco en una mirada y seguir respirando, así es de cruel.</p>
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