Ella

Por Jennifer Rolong Ibáñez

Brinca, salta. Con su sonrisa retorcida va mirándome; no aparta sus ojos de mí, cubre con su manto negro el cuerpo del amigo ausente, de la pariente lejana, de aquella persona a la que estuve unida por lazos invisibles e imperceptibles. Me golpea y se burla, sigue su camino, bailando a mí alrededor, riendo a carcajadas, trayendo consigo su pesada carga, su olor, su sabor cobrizo. Sigue sin detenerse, inundándome el alma, arrancándome el corazón trozo a trozo, dejándome sin aliento. Ahí sigue, con sus ojos clavados en mí. Me espera, me busca, me acecha. Ahí sigue, ahí está, danzante y sonriente; ahí está, tan feliz como siempre.

 

[the_ad id=”3726″]
Más contenido que te recomendamos
Leer más

País bermejo

Por Igor García En aquella nación lloviznaba tenuemente, al punto de que sus habitantes no percibían que las…
Leer más
Leer más

Debilidad

Por Julio Frailan Entre caos y estrés está la movida del día a día. Constantemente el ritmo te…
Leer más