Ébano y el mar

Por Julio César Blanco

Siempre he temido el despertar, ese instante en el que la quietud reina y el cuerpo pesa tanto que apenas alcanza para mover un dedo o comenzar a abrir los ojos. Y en el momento en que comienza tan costosa tarea, adolecen mis expectativas por despertar realmente en un sueño o encontrarme aun atrapada en esta realidad. Pero no hay opción siempre que despierto sigo estando en la misma piel. La mayoría de las veces al lado de un hombre que apenas conozco.

Con la llegada del alba termina la jornada, agotadora como siempre, pero necesaria para pagar las cuentas y seguir viviendo. Desde el malecón que recorro cada amanecer, el olor del salitre y el rumor de las olas que adornan este pequeño pueblo me invitan a la playa. Y al contacto de mis pies sobre la arena mojada, retorno a la niñez protegida por la inocencia y el gozo de correr detrás de la ola que se vuelve y huir de la ola que llega. Ya no recuerdo claramente cuando comencé a hacer esto, y sin darme cuenta así fui llevando mi vida, agarrando y soltando, llegando para después marchar. Cada noche con cada hombre llegaba avasallante y fuerte como la ola, y luego del placer y el agotamiento, me retiraba en calma hacía el océano. El mismo océano que provee a este pequeño pueblo de lo necesario para existir.

Este lugar frecuentemente visitado por turistas es solo un lugar de paso. Todos vienen en búsqueda de la playa, el sol, la arena o alguna mulata con “sabor caribeño”. Pero nadie quiere permanecer más que un par de días. Y pienso que siempre perdemos algo cuando vienen, y ganamos tan poco cuando regresan. Nos hemos acostumbrado a vivir de esa manera, del vaivén de algunos cuantos.

Aunque hoy estoy agotada y quizás ya no regrese.

Más contenido que te recomendamos
Leer más

País bermejo

Por Igor García En aquella nación lloviznaba tenuemente, al punto de que sus habitantes no percibían que las…
Leer más
Leer más

Debilidad

Por Julio Frailan Entre caos y estrés está la movida del día a día. Constantemente el ritmo te…
Leer más