Inédito

Por Eva Blanco Rangel

Era otro día en el que me veía con él. Una noche en la que solo pensaba en deshacerme de una intriga. Algo que quedó en comentar pero prefería hacer en persona porque según para él, el tema no era un jueguito. “¡Llegué!”, me dijo en un texto.

Bajé a la entrada de mi conjunto residencial y allí se encontraba él. Como siempre lo recibí con un abrazo inmenso. Hablamos sobre estupideces que se nos ocurrían pero yo solo quería ir al grano y que me dijera lo que deseaba hablar.

-¿Qué era lo que querías comentarme?, dije.

-¿Yo?, nada, No recuerdo que quisiera comentar algo, o eso creo.

-Sí, me dijiste que me dirías algo importante. Quiero saberlo. ¡En serio!- Él seguía con ajetreos. No me quería contar.

-Ehmm, bueno. Es un tema delicado, no es un juego, en serio, pero ya que insistes… Tienes todo el derecho a saber lo que quiero.

Ese, fue un momento completamente extraño.

– Sabes, tenemos tiempo saliendo juntos, hablamos de todo y aun no se nos agotan las palabras. En mi opinión, esos momentos han sido muy bonitos. Me encanta compartir más días contigo, eres una gran persona. Y quería saber si sentías lo mismo que yo, pues, intentar algo más allá que una amistad. Realmente quería saber si ¿Quieres ser mi novia?- Preguntó tomando mis manos y mirándome fijamente a los ojos.

Estaba realmente feliz, siempre supe y esperé que correspondiera a mis sentimientos.

-¡Si, si quiero!-, exclamé algo apenada.

-¿Si quieres qué?-, me obligaba a decirle toda la frase completa, y yo tenía los nervios de punta, no podía ni hablar.

-Sí, síquiero ser tu novia-. Respondí cruzando miradas con él.

-Me abrazó cargándome con mucha fuerza.

-No lo puedo creer- dijo.

-Yo tampoco-.  Le respondí con una sonrisa que sería imposible de borrar.

Ese momento hizo que la noche estúpida que tenía pensada pasar no fuera más que una de las noches más importantes para mí, para él, para nuestra futura relación.

Me besó, por primera vez.

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