En una ciudad de psicópatas caribeños parecida a Santo Domingo. Frente al edificio Nestlé, un blogger me cuenta de un lector suyo que pasaba las madrugadas de imsomnio en la calle matando mujeres. No está claro si usaba una motosierra, un hacha de picar hielo o una pala afilada por los bordes. El caso es que el reguero de sangre y vísceras por toda la ciudad decía cosas. Que el splatterpunk caribeño había llegado. Que el lector buscaba algo dentro de sus víctimas. El blogger dice que una vez lo sorprendió trasladando figuritas de chocolates de un edifcio a otro. (Me enseña las imágenes en su cámara digital.)
Autor: Jorge Enrique Lage