<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Reportajes &#8211; Seis Grados &#8211; Experiencias que nos conectan</title>
	<atom:link href="https://www.seisgradosblog.com/categoria/periodismo/reportajes/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://www.seisgradosblog.com</link>
	<description></description>
	<lastBuildDate>Sat, 14 Jul 2018 16:24:33 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.4.2</generator>

<image>
	<url>https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2017/04/cropped-Icono-App-512px-150x150.png</url>
	<title>Reportajes &#8211; Seis Grados &#8211; Experiencias que nos conectan</title>
	<link>https://www.seisgradosblog.com</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>(Des)enterrar a los muertos</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2017/11/desenterrar-los-muertos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 Nov 2017 15:06:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Reportajes]]></category>
		<category><![CDATA[Chile]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Dictadura]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Lorca]]></category>
		<category><![CDATA[Neruda]]></category>
		<category><![CDATA[Pinochet]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.seisgradosblog.com/?p=4241</guid>

					<description><![CDATA[<p>El ‘caso Neruda’ –cuya muerte apunta a la mano del régimen de Pinochet– arroja, como el de Lorca&#8230;</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com/2017/11/desenterrar-los-muertos/">(Des)enterrar a los muertos</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com">Seis Grados - Experiencias que nos conectan</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h5 id="el-caso-neruda-cuya-muerte-apunta-a-la-mano-del-regimen-de-pinochet-arroja-como-el-de-lorca-y-el-de-los-desaparecidos-de-la-guerra-civil-una-zona-de-sombra-que-co"><strong>El ‘caso Neruda’ –cuya muerte apunta a la mano del régimen de Pinochet– arroja, como el de Lorca y el de los desaparecidos de la Guerra Civil, una zona de sombra que contagia el relato colectivo de toda la comunidad</strong></h5>
<p><strong>Por </strong><a href="http://ctxt.es/user/profile/miguelangelortegalucas"><strong>Miguel Ángel Ortega Lucas / Ctxt.es</strong></a></p>
<p class="p1"><em>“Más vale que no tengas que elegir / entre el olvido y la memoria”</em>, dicen dos versos de una vieja canción de Sabina. Pero ahí nos encontramos, demasiadas veces; en esa batalla sorda sobre la almohada que se debate entre recordar o no, entre querer saber, o no (pues nunca se sabe qué nos encontraremos si abrimos  finalmente esa puerta al final de pasillo). Saber, por ejemplo, cómo sucedió aquello que nos marcó de manera irreparable, para bien o para mal, y que decidió en gran parte lo que somos; cómo fue aquello, en qué circunstancias, <em>por qué. </em></p>
<p class="p1">Ese enigma puede tener que ver sólo con nuestra historia, pero también con la Historia, en mayúsculas; trenzadas ambas de manera inextricable, pues la segunda no puede entenderse sin las millones de historias de cada uno de nosotros.</p>
<p>&nbsp;</p>
[the_ad id=&#8221;3726&#8243;]
<p>&nbsp;</p>
<p class="p1">“&#8230;La cuestión radica ahora en saber si las bacterias tóxicas detectadas en la pulpa dentaria corresponden a una cepa de laboratorio o a una contaminación posterior del organismo, a una infección normal en el caso de un cáncer avanzado&#8230;”.</p>
<p class="p1">Aurelio Luna es médico forense de la Universidad de Murcia; desde allí nos habla, sobre el enigma de una historia (médica, humana, política y novelesca) que saltó al dominio público hace ahora seis años: las circunstancias de la muerte del legendario poeta chileno, premio Nobel en 1971, Pablo Neruda. La fecha y el lugar de su defunción (el 23 de septiembre de 1973, en la Clínica Santa María de Santiago de Chile) siempre han estado claras; la causa parecía estarlo también: Neruda sufría un cáncer de próstata, y habría muerto a consecuencia de ello. Pero el súbito testimonio, casi cuarenta años después, de su chofer y secretario particular, Manuel Araya, hizo disparar otra hipótesis.</p>
<p class="p1">raya consiguió hacerse oír en 2011. (La revista mexicana <a href="http://www.proceso.com.mx/269909/269909-neruda-fue-asesinado"><em>Proceso </em>fue la primera en recoger su testimonio</a>. También denunció –<a href="https://www.youtube.com/watch?v=25X_7cP8ynk">en este vídeo por ejemplo</a>– la presunta ignorancia voluntaria respecto al tema por parte de los medios de comunicación de su país). Según él, Neruda se encontraba perfectamente hasta el mismo día de su muerte, con el cáncer “controlado” para “años vista”. Y su traslado a la Clínica Santa María no fue por motivos médicos sino de seguridad: tras el golpe de Estado militar del 11 de septiembre, el hostigamiento a su casa de Isla Negra fue en aumento. El escritor estaba resuelto a exiliarse en México de manera inminente para liderar desde allí la oposición internacional a Pinochet –más por su poderosa influencia que por su militancia en el Partido Comunista de Chile–, y fue la Embajada mexicana la que le consiguió una habitación en la mencionada clínica. Lo trasladaron el día 19.</p>
<p class="p1">Tenía pensado salir del país en muy escasos días, y un avión disponible enviado por el gobierno mexicano. El día 23 pidió a Araya y a su mujer, Matilde Urrutia, que fueran a recoger a su casa varias cosas de importancia (objetos y algún manuscrito). Pero esa misma tarde, sobre las cuatro, les llamó alarmado diciéndoles que alguien (“un médico”) le había puesto una inyección en el estómago mientras dormía: “Vénganse rápido”. Cuando volvieron lo encontraron afiebrado, con la piel rojiza. A Araya –cosa extrañísima– un médico le pidió, al parecer, que saliera a comprar a la calle cierto fármaco. En la calle fue atacado por un grupo de individuos que le habían seguido en coche, y acabó torturado, pero no muerto, en el Estadio Nacional. Neruda murió ese mismo día, sobre “las ocho de la tarde”.</p>
<p>&nbsp;</p>
[the_ad id=&#8221;3726&#8243;]
<p>&nbsp;</p>
<p class="p1">A raíz de la denuncia de Araya, el juez Mario Carroza –cuya tenacidad está resultando clave para no cerrar el proceso en falso– dispuso la exhumación del cadáver dos años después, con el fin de esclarecer las causas de su muerte. Los análisis comenzaron en abril de 2013, a cargo de un cuadro de expertos internacionales entre los que se encuentra Aurelio Luna. En este tiempo pudieron hallar restos de estafilococo dorado –una bacteria potencialmente letal–, pero concluyeron que se trataba de una “contaminación posterior” del cadáver. Los últimos trabajos concluyeron el pasado octubre, pero el equipo continúa indagando la existencia de gérmenes o toxinas bacterianas que pudieran proceder del exterior (de la supuesta inyección denunciada por Araya).</p>
<p class="p1">Algo que está claro, “descartado al cien por cien”, dice Luna, es que Neruda muriera en última instancia por “caquexia cancerosa”, que es lo que figuraba en el certificado de defunción: los últimos análisis no han confirmado ninguno de los elementos que permitirían establecerlo así (Neruda sobrepasaba los 100 kilos de peso en el momento de su muerte). Lo que sí pudo sufrir es “una infección derivada de otra cosa”; ahí entrarían esas bacterias halladas ahora en la región dental. Se trata en este momento de saber, por exámenes de genómica bacteriana, si las produjo su propio organismo, como el estafilococo, o venían de afuera, en cuyo caso podría suponerse “la intervención de un tercero en el fallecimiento”.</p>
<p>Según el forense, las probabilidades de saber a ciencia cierta las causas de la muerte del chileno apenas alcanzan el 25%, debido al tiempo transcurrido desde entonces, al deterioro de los restos. De no establecerse con certeza lo que sucedió, “todas las opciones permanecerían abiertas”.</p>
<h4 id="construir-el-relato" class="p1"><span style="color: #48296b;"><strong>“Construir el relato”</strong></span></h4>
<p class="p1">Pero existe, en este tipo de asuntos, una pregunta previa, mayor, que engloba a todas las demás: ¿por qué queremos saberlo?; ¿a qué obedece esa obsesión? ¿De dónde nace esa necesidad de desentrañar lo que sucedió, hasta el último aliento, hasta alcanzar eso –tan resbaladizo– llamado <em>certeza</em>? Como si ese enigma no tuviera ya en realidad que ver con los protagonistas del misterio sino con quienes quedan después velándolo: a Neruda (y a Federico García Lorca, y a todo <em>desparecido</em> en cualquier tiempo y latitud), una vez muerto, no es probable que le importe mucho ya. ¿Cuál es el motor originario, entonces, que nos lleva a querer saberlo, no por ellos, sino por <em>nosotros</em>?</p>
<p class="p1">“Nosotros somos nuestra historia”, responde Luna. En la búsqueda de nuestra identidad (la mayestática pregunta anterior a todas: quiénes somos, y para qué lo somos) “necesitamos certezas”, “las máximas evidencias posibles sobre cómo ocurrieron las cosas”. Algo que “trasciende las repercusiones jurídicas”. “Gran parte de lo que somos” como especie se explica por “la capacidad de indagar sobre el pasado, y a esa luz intentar comprender el presente y planificar el futuro. Eso requiere no sólo recoger evidencias, sino también integrarlas en el relato con los datos más consistentes posibles; buscar la verdad. Desde las pirámides y las civilizaciones perdidas”. Y desde el origen de <em>todo</em>: de ahí las cosmogonías, la mitología, el relato místico o religioso. <em> </em></p>
<p class="p1">Ese relato, personal y colectivo, es con lo que tratamos cada día de “dar sentido a lo que hacemos: nuestra pequeña historia es una pieza del puzle global de la Humanidad. Tratamos de colocarnos en una foto más grande. Y la foto tiene que ser lo más nítida y coherente posible porque nos da miedo la incertidumbre, las zonas borrosas de la historia que no percibimos con la suficiente nitidez. Ahí es donde entra gran parte de la necesidad de reconstruir lo que pasó”.</p>
<p>&nbsp;</p>
[the_ad id=&#8221;3726&#8243;]
<p>&nbsp;</p>
<p class="p1">Y <em>ahí al fondo está la muerte, </em>que escribió Cortázar. Si la vida es el relato, la muerte es su cierre, lo que sella y cristaliza todo lo vivido: y si tratamos de dar sentido a nuestro propio puzle, a nuestro propio relato como una foto fija y nítida, también intentaremos dárselo al de aquellos que más influyen en el <em>puzle global, </em>colectivo. La nueva zona de sombra que ha arrojado el <em>caso Neruda </em>en el relato contemporáneo de Chile puede acabar asemejándose a su propia (gigantesca) figura: “Claro”, dice el forense; “para construir su relato, el pueblo chileno necesita aclarar también esa zona de incertidumbre”. “Dar una respuesta”, de nuevo, “a algo que queda en la indefinición”.</p>
<p class="p1">No soportamos esa indefinición (<em>“La imprecisión es el infierno conocido”</em>, escribió Luis Rosales.) En lo que se refiere a las cuestiones esenciales de la historia de aquellos que amamos, como su muerte, cómo acabó su historia, mayor infierno es el <em>no saber, </em>el laberinto interminable de las posibilidades, que la certeza de algo que fue atroz, pero de lo que al menos podemos estar seguros; la imaginación es mucho más peligrosa, en general (en general), que lo que realmente puede ocurrir.</p>
<p class="p1">Raúl de la Fuente es psicólogo social, dedicado sobre todo al acompañamiento en duelo de familiares de desaparecidos, colaborador de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica. Para que los que les lloran puedan cumplir su duelo, en el caso de los desaparecidos, dice, aquéllos “necesitan saber lo que pasó”, lo cual incluye inexorablemente “saber dónde está ese cuerpo”. Es esencial para poder “interiorizar la pérdida” y por ende “la despedida”. Sin saber cuál fue el final (peor: sin saber si <em>ya ha habido </em>un final, en el caso de los desparecidos recientes por otras causas), no podemos construir el relato, y entonces la caja de tortura de la mente dando vueltas al asunto no es capaz de sanar, de cerrar el círculo: “No puedes hacer un punto y aparte para continuar con tu vida”. Con una historia nueva que permita seguir viviendo.</p>
<p class="p1">Según De la Fuente, algo común en todos los familiares de desaparecidos es tratar de reconstruir la historia desde el punto en que no se supo de él. Por eso, “unos huesos” perdidos en una cuneta, o en un monte, no son sólo unos huesos: son el último vestigio, el único vínculo tangible (el ser humano necesita ver y tocar) que queda “entre el muerto y el que queda aquí”. Y más: ese cierre del relato es lo que después permite contarlo a los descendientes, dar respuestas a las inevitables preguntas futuras.</p>
<p class="p1">El psicólogo recuerda una anécdota concreta: con la apertura de una fosa de asesinados durante la represión franquista en Granada, la ARMH exhumó dos cuerpos. Sólo entonces, y a través del relato de los otros descendientes, la hija de uno de ellos pudo saber finalmente (o aproximarse algo mejor a saber) quién fue su padre en realidad: toda la vida había escuchado que “lo habían matado porque <em>algo habría hecho, </em>porque era muy malo”. Esta mujer había vivido siempre, al parecer, a la sombra de “una historia manipulada”. Se fue con el alivio de haber conocido mejor la verdad.</p>
<p class="p1">Porque en ese caso la nueva versión de los hechos pudo ser positiva, pero no es lo relevante; también pudo ser lo contrario: lo importante aquí –conviene destacarlo– es que no es la <em>buena</em> o <em>mala</em> versión lo que libera, sino la verdad, sea cual sea ésta: “Siempre, siempre”, asegura De la Fuente; “aunque fuera un criminal, necesitas saber la verdad. Lo malo es la rumorología, el no saber a qué atenerte”, con lo cual “no se puede elaborar nada” real. La incertidumbre, de nuevo.</p>
<p class="p1">Producto en muchos casos del miedo, y la vergüenza: muchas veces, cuenta el psicólogo, “cuando vas a un pueblo donde se sabe que hay una fosa común, el primer comentario es rechazarlo”. Los vecinos dicen que no, que allí no hay nada. “Es como una mancha; les cuesta asumir que allí se produjo una matanza. Antes negarlo mil veces que reconocerlo&#8230;”. Porque “si tiras de los hilos familiares”, nunca se sabe (o sí&#8230;) lo que puede salir a la luz. O lo que podría recordarse en voz alta. Y aquí entra otra zona de sombra a la que no se suele prestar atención: no son sólo los descendientes de las víctimas los que pueden cargar con el peso irresuelto de lo sucedido; también las de los verdugos (en ocasiones, además, pueden darse las dos categorías en un solo individuo, si se lee la situación con honestidad).</p>
<p class="p1">Secretos a voces sobre “lo que hizo tu abuelo”, por ejemplo; casos en los que también hay que recordar a los descendientes que ellos “no tienen la culpa”, no son responsables de ello. La tristeza del descendiente de un asesinado no tiene, en puridad, de qué avergonzarse; la de quienes cargan con pecados familiares notorios sí. (Habrá quien se enorgullezca de ciertos actos de barbarie de sus ascendientes; otros muchos no).</p>
<h4 id="salir-del-laberinto" class="p1"><span style="color: #48296b;"><strong>“Salir del laberinto”</strong></span></h4>
<p class="p1">En cualquiera de los casos, “todos sabemos”, dice De la Fuente, o deberíamos saber, “que el silencio” sobre ciertas cuestiones, la represión sobre lo que quiere emerger, “hace pus”. Aunque sea de manera inconsciente, existen llagas que pueden heredarse por muchas capas de sombra que se les eche encima. Sólo la revelación sana. Y esa sanación no es, al menos en lo relacionado con nuestra guerra civil, algo que ataña exclusivamente a las piezas particulares del puzle: con el dolor, la vergüenza, la tristeza de todas esas piezas pequeñas, es como llegamos al dolor y la vergüenza, el resentimiento, el miedo y la tristeza del <em>puzle global </em>del que habla el forense; llámese aldea, nación o especie.</p>
<p class="p1">Por eso, lo referido a la Guerra Civil española, lo que sucedió antes, durante y después de ella, debería abordarse como una cuestión urgente de sanación colectiva; de salud cívica, moral y psicológica de toda la comunidad. No es una cuestión de bandos políticos, sino de “empatizar”. “No es hablar con un familiar de <em>éstos </em>o de los <em>otros</em>; es un relato humano”, dice el psicólogo. La historia de alguien que sufre: nada más. Y nada menos. “Pero aquí pesa más la confrontación. No se puede hablar de derechos humanos sin que alguien le ponga una etiqueta”. Etiqueta de color y siglas concretas, se entiende (tampoco en esto soportamos la <em>indefinición</em>).</p>
<p>&nbsp;</p>
[the_ad id=&#8221;3726&#8243;]
<p>&nbsp;</p>
<p class="p1">El científico Aurelio Luna ahonda también en esto, al preguntarle por el caso de <a href="http://ctxt.es/es/20160921/Culturas/8556/donde-estan-los-huesos-de-Lorca-Federico-Garcia-Lorca-asesinato-fosa-memoria-historica.htm">Lorca [el último intento de encontrar sus restos también resultó infructuoso]</a>, símbolo universal no sólo de esta guerra sino de la concatenación de infortunios y de infamias a que puede llevar cualquier guerra entre <em>semejantes</em>: “Una incertidumbre más a la hora de contextualizar nuestra historia. El problema de nuestra guerra civil es que está demasiado próxima en el tiempo. Todavía despierta gran carga de <em>anticuerpos, </em>en un sentido y en otro. Y el análisis de la realidad necesita de un entorno más sereno”. Esa serenidad es difícil porque, en su opinión, habría que situarse al menos “a 100 años del tema”.</p>
<p class="p1">El problema es que han pasado ya ochenta, y la tormenta no parece amainar. “El componente emocional no se va a perder nunca. Pero no es lo mismo el que recuerda un amor reciente que el que recuerda uno a cincuenta años vista. Desde esa perspectiva es fundamental descifrar qué ocurrió. Cada país tiene sus propios fantasmas, y España ha sido un país muy turbulento siempre. Desatar los nudos del resentimiento de manera completa no es posible, aunque sí aflojarlos”. Pero “no hemos hecho una psicoterapia de liberación todavía”.</p>
<p class="p1">Y no ayuda en absoluto la atmósfera política: “Quizá por insuficiencia de su relato ideológico”, opina Luna, “mucha gente ha tenido que construirlo sobre lo que sucedió en 1936. Hay gente que ha sido incapaz de salir del laberinto. Un psicoanalista te diría que se han quedado en una fase de regresión.  El relato político sigue ahí, con anclajes en muchas cuestiones que no se han resuelto. La evolución ideológica de la mayoría de los partidos”, de uno y otro espectro, indica para él “que no es que no hayan asimilado el conflicto, sino todo lo contrario”. De ahí la incapacidad, entonces, de “construir un horizonte” que trascienda lo que sucedió.</p>
<p class="p1">Pero para eso, como apuntaba el psicólogo, hay que reconocer lo que sucedió. No para ajustar cuentas, sino para sanarlo, “poner un punto y aparte”, poder seguir de una vez con la vida; no con otra, pero sí con otra manera de vivirla. Reconocer no es vindicar, y tampoco ignorar: la Ley de Amnistía para los presos políticos de la dictadura franquista, aprobada hace ahora cuarenta años, amnistiaba también “los delitos cometidos por funcionarios y agentes del orden público contra el ejercicio de los derechos de las personas”. Es decir, los cuarenta años anteriores de violación de derechos humanos en España pasaron entonces al limbo. Al limbo jurídico, que no al psicológico y moral de toda una sociedad que pretendió abrirse al futuro escondiendo al mismo tiempo el pasado en el sótano.</p>
<p class="p1">Pero sólo la revelación, el <em>re-conocimiento, </em>sana, y permite articular limpia y coherentemente el relato de quiénes somos. Muchos “necesitan saber” qué ocurrió con Neruda, con Lorca, con los desaparecidos en la Guerra Civil y con los desaparecidos antes de ayer a la vuelta de la esquina (<a href="http://ctxt.es/es/20171018/Politica/15774/entrevista-Diego-Ancalao-mapuche-Chile-Santiago-Maldonado.htm">Santiago Maldonado</a>, por ejemplo, este mismo año en la Patagonia); no para <em>reabrir heridas</em>, sino justo para lo contrario: cerrarlas de una vez, permitir que cicatricen, curarlas. Por muchas incomodidades, vergüenzas o miedos cervales que emerjan en el camino –más peligrosos que los mismos fantasmas que se trata de conjurar–: la muerte es el final del relato. Y aunque rara vez, en realidad, podamos llegar a saber qué fue <em>exactamente </em>lo que sucedió (ni siquiera en nuestra propia vida sabemos tantas veces cómo y por qué sucede lo que nos sucede), el afán por saberlo parece ser invencible.</p>
<p class="p1">Quizás porque, justo un paso más allá de ese final, aguarda el enigma mayor: para qué nos morimos. “Qué sentido tiene”, dice Aurelio Luna, “que un ser no pueda seguir viviendo”. La ironía está en que es precisamente la muerte –el final– lo que da sentido a todo este relato.</p>
<p><strong>Fuente: <a href="http://ctxt.es/es/20171115/Politica/16118/memoria-historica-neruda-lorca-desaparecidos-guerra-civil-ortega-lucas-ctxt.htm">Ctxt.es</a></strong></p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com/2017/11/desenterrar-los-muertos/">(Des)enterrar a los muertos</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com">Seis Grados - Experiencias que nos conectan</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Mienten las mentiras: los falsos positivos del periodismo</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2017/11/mienten-las-mentiras-los-falsos-positivos-del-periodismo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 21 Nov 2017 18:18:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Reportajes]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Galeano]]></category>
		<category><![CDATA[García Márquez]]></category>
		<category><![CDATA[Periodismo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.seisgradosblog.com/?p=4221</guid>

					<description><![CDATA[<p>Si un periodista tuviese que escoger entre ética y estética, tendría que privilegiar lo primero. Sin embargo, algunos&#8230;</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com/2017/11/mienten-las-mentiras-los-falsos-positivos-del-periodismo/">Mienten las mentiras: los falsos positivos del periodismo</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com">Seis Grados - Experiencias que nos conectan</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h5 id="si-un-periodista-tuviese-que-escoger-entre-etica-y-estetica-tendria-que-privilegiar-lo-primero-sin-embargo-algunos-deciden-ignorar-deliberadamente-esa-maxima-estos-son-algunos-de-los-casos-mas-atr">Si un periodista tuviese que escoger entre ética y estética, tendría que privilegiar lo primero. Sin embargo, algunos deciden ignorar deliberadamente esa máxima. Estos son algunos de los casos más atroces –que con el tiempo resultan incluso risibles– de grandes fraudes periodísticos.</h5>
<p><strong>Por Por </strong><span class="author-link"><strong>Alejandro Gómez Dugand* / <a href="http://www.revistaarcadia.com/impresa/periodismo/articulo/mentiras-los-grandes-fraudes-de-periodistas--periodismo/66212">Revista Arcadia</a></strong> </span></p>
<p>Si esta nota fuera sobre los mejores primeros párrafos del periodismo, tendríamos que hablar de “Hack Heaven”, una nota publicada por <a href="http://www.revistaarcadia.com/libros/articulo/periodistas-mentirosos/29246" target="_blank" rel="noopener">Stephen Glass</a> en la revista <em>The New Republic</em> en 1998. En esos primeros párrafos, Ian Restil grita iracundo desde una esquina de la mesa. Dice que quiere un convertible. Un viaje a Disney. El primer ejemplar del cómic de los <em>Hombres X</em>. Una suscripción vitalicia a <em><a href="http://www.revistaarcadia.com/libros/articulo/playboy-hugh-hefner-sexo-pornotopias-beatriz-preciado-literatura/51354" target="_blank" rel="noopener">Playboy</a> </em>y a <em>Penthouse</em>. “<em>Show me the money</em>!”, grita Ian Restil, “<em>Show me the money</em>!”.</p>
<p>Restil, de apenas 15 años, está negociando con ejecutivos de Jukt Micronics, una empresa que el malcriado Restil –pero no por eso menos talentoso– logró <a href="http://www.revistaarcadia.com/noticias/hacker/1015" target="_blank" rel="noopener"><em>hackear</em></a>. Ian había publicado los salarios de los empleados de la empresa junto a fotografías de desnudos y un mensaje, cuando menos, arrogante: “<em>The Big bad bionic boy has been here, baby</em>” (El gran maloso niño biónico estuvo acá, baby). Los ejecutivos le ofrecen disculpas al muchachito por interrumpirlo: “Podemos conseguir más dinero”, le dicen. “Así, podrá comprarse el cómic y cuando tenga, digamos, edad suficiente, el carro y las revistas pornográficas”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
[the_ad id=&#8221;3726&#8243;]
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Restil tiene a los ejecutivos acorralados. Los ingenieros de Jukt Micronics, “una importante empresa de <em>software</em>”, no se explicaban cómo este adolescente había vulnerado la seguridad de la empresa. La decisión de Jukt era clara: antes de perseguir a Restil, debían contratarlo como asesor de seguridad electrónica. Glass explica cómo esta escena no es para nada disparatada. En su nota cita a<em> Computer Inside</em>, un boletín para<em> hackers</em> que aseguraba que al menos 900 <em>hackers</em> habían sido contratados en los últimos cuatro años para asesorar sobre temas de seguridad a empresas que ellos mismos habían infiltrado.</p>
<p>Las grandes historias del periodismo están hechas con escenas como esa: escenas con personajes tan inusuales como verosímiles y que apelan a los grandes tópicos de la literatura: Restil, el pequeño David que lucha contra el gigante Goliath. En la Biblia, David derriba al gigante de una pedrada.</p>
<p>El problema es que nada de esto ocurrió en el mundo real. Como lo descubriría Adam Penenberg, del equipo digital de la revista <em>Forbes</em>, Ian Restil nunca existió. Ni Jukt. Ni sus ejecutivos. Ni el niño pataletudo en la esquina de la mesa, ni los abogados arrodillados: todo fue una ficción creada de Stephen Glass, presentada como periodismo. “El artículo –escribió Penenberg en mayo de 1998– era un completo y absoluto fraude perpetrado por uno de los editores asociados (de <em>The New Republic</em>), Stephen Glass, de 25 años”.</p>
<p>Hoy hablamos tanto de<a href="http://www.revistaarcadia.com/agenda/articulo/trump-dispara-las-ventas-de-1984-de-george-orwell/61781" target="_blank" rel="noopener"><em> fake news</em></a> que el término parece ya un eufemismo peligroso: un saco demasiado grande en el que cabe la historia de Frida Sofía, la falsa víctima del terremoto de México del 19 de septiembre, la foto trucada de los tiburones navegando una carretera de Houston luego del huracán Harvey y las cadenas de WhatsApp en las que “expertos” anónimos aseguran que Colombia se convertirá en Venezuela. Parece que el torrente de noticias que no lo son exige un nuevo ejercicio de taxonomía que nos permita diferenciar su intención: una cosa es una foto falsa creada para conseguir viralidad y otra muy diferente es<a href="http://www.revistaarcadia.com/contenidos-editoriales/feria-del-libro-bogota-2017/articulo/postverdad-mentiras-politicas-y-soluciones/63395" target="_blank" rel="noopener"> la campaña de desinformación que emprendió</a> el Centro Democrático, tal como lo confesó Juan Carlos Vélez, en tiempos del plebiscito. <em>Fake news, failed new, fabricated news</em>… El asunto es que dentro de esas muchas palabras que en inglés son con “f”, y que pueden describir cierto “periodismo” de hoy, existe una contundente: <em>fiction</em>. Hablar de ficción en periodismo es plantear de entrada una paradoja irresoluble. En el oficio de contar la realidad, la ficción es el mayor de los pecados. Y sin embargo, la historia de Glass no puede ser descrita de otra manera. No es manipulación de la información, ni una edición mal intencionada: la de Glass es una historia inventada de cabo a rabo: para usar una “f” más, fabulaciones enmascaradas de periodismo.</p>
<p>El episodio de Hack Heaven fue un duro golpe para la prestigiosa <em>The New Republic</em>, un triunfo sin precedentes para el equipo digital de <em>Forbes</em> y el final definitivo de Glass, quien durante los siguientes 20 años tuvo que retractarse de muchas otras notas que firmó como reportero.</p>
<p>&nbsp;</p>
[the_ad id=&#8221;3726&#8243;]
<p>&nbsp;</p>
<h4 id="la-historia-perfecta"><strong>La historia perfecta</strong></h4>
<p>Acá es cuando la intención es importante. Glass ha dicho en varias ocasiones que lo que lo llevó a mentir era poder contar la “historia perfecta”, una suerte de santo grial al que todo reportero quiere llegar: historias que no admiten dudas, de personajes redondos, con anécdotas imposibles de olvidar. El problema es que el periodismo se parece a la vida, y la vida es todo menos perfecta. Al final, el periodismo es una batalla entre la ética y la estética en la que la primera siempre debe ganar.</p>
<p>Glass no es el único, ni el más grave, ni el más famoso. En 1980, Janet Cooke publicó “Jimmy’s World” en<em> The Washington Post</em>, una desgarradora historia sobre un niño de ocho años adicto a la heroína. En la nota, Cooke muestra a Jimmy –un niño precoz, de ojos café y marcas de jeringa en la “piel tersa de bebé de su brazo moreno”–. El niño vive con su mamá y su padrastro, personajes que bien podrían ser la mezcla perfecta de los relatos de <a href="http://www.revistaarcadia.com/agenda/articulo/centenario-de-el-nacimiento-de-roald-dahl/48589" target="_blank" rel="noopener">Roald Dahl</a> e Irvine Welsh. Ron, el padrastro, o alguno de sus clientes son los encargados de inyectar a Jimmy “hundiendo la aguja en el brazo huesudo y enviando al niño de cuarto grado a un gesto hipnótico”. Jimmy, nos dice Cooke, es adicto desde los 5.</p>
<p>La historia perfecta, claro, pero también una historia de ficción: no existió Jimmy, ni su padrastro, ni su madre. Todos fueron producto de la mente (¿y el talento?) de Janet Cooke. Pero lo que hace relevante el fraude es que, a pesar de que muchos de sus colegas en la redacción tenían dudas, los editores del <em>Post</em> no solo decidieron apoyar a su redactora, sino además nominarla al <a href="http://www.revistaarcadia.com/noticias/premio-pulitzer/1507" target="_blank" rel="noopener">Premio Pulitzer</a>. Cooke ganó el que tal vez sea el premio más prestigioso del periodismo, pero dos días después de recibirlo se vio obligada a devolverlo. En una rueda de prensa, Robert Woodward –editor del<em> Post</em>– reconoció el error de su diario: “Me la creí, la publicamos (&#8230;). Es una historia brillante, falsa y fraudulenta como es”.</p>
<h4 id="la-imaginacion-como-recurso"><strong>La imaginación como recurso</strong></h4>
<p>Cabe mencionar al colombiano José Alejandro Castaño, ganador del premio iberoamericano de periodismo Rey de España, entre muchos otros. Castaño ha escrito para <em>El Malpensante</em>, <em>Semana</em>, <em>SoHo</em> y para esta misma revista, entre muchos –muchos– otros medios. Castaño fue una voz importante del periodismo nacional a comienzos de este siglo. Pero algunas de sus notas empezaron a generar dudas. En una describe cómo en un domingo de 2002 en el que se jugó un clásico futbolístico en Medellín ocurrieron siete milagros: un asmático se curó, un parapléjico brincó de su silla, un enfermo dejó la cama, una pareja voló por la ventana para caer encima de un vendedor ambulante sin que ninguno resultara herido.</p>
<p>Al día siguiente, Castaño publicó una nota en la que aseguraba que al <a href="http://www.revistaarcadia.com/noticias/articulo/dario-jaramillo-agudelo-deportivo-independiente-medellin-futbol-rey-de-corazones/49264" target="_blank" rel="noopener">DIM</a>, equipo ganador del clásico, lo había recibido una corte de cinco prostitutas que, bajo un sol incandescente, gritaban “¡Los queremos, muchachos, gracias por devolvernos el alma y la alegría!”. Sin embargo, se prendieron las alarmas de las licencias periodísticas. Algunos reporteros que iban en el carro con Castaño aseguraron que esa escena jamás había ocurrido. Una publicación de <em>El Malpensante</em> y otra de <em>La Silla Vacía</em> dijeron lo que aparentemente ya decían varios en el gremio: Castaño inventaba personajes, escenas y datos para escribir sus “historias perfectas”.</p>
<p>Laura García, periodista colombiana, escribió un larguísimo blog en <em>SoHo</em> en el que salió en defensa del cronista paisa, y el mismo Castaño trató de salvar su carrera en un texto en el que escribió una frase que parece incriminarlo: “(La) imaginación es (un) recurso periodístico”.</p>
<h4 id="respuestas-no-pedidas"><strong>Respuestas no pedidas</strong></h4>
<p>En el panteón de los periodistas de la ficción encontramos subgéneros. Están quienes, como Glass y Cooke, deciden entrevistar a personajes que no existen y describir escenas que jamás ocurrieron. Pero también están otros, cuando menos más valientes, que se atrevieron a publicar entrevistas a personas reales con quienes nunca conversaron. Uno de los casos más elocuentes es el del cronista argentino Nahuel Maciel, cuya historia quedó recogida en una crónica fabulosa –que no fabulada– publicada en<em> Gatopardo</em> por Eliezer Budasoff y titulada “El hombre que se convirtió en espejo”.</p>
<p>Maciel se hizo famoso en los noventa por publicar entrevistas muy extensas con personajes como <a href="http://www.revistaarcadia.com/noticias/mario-vargas-llosa/1246" target="_blank" rel="noopener">Mario Vargas Llosa</a>, Carl Sagan, <a href="http://www.revistaarcadia.com/noticias/umberto-eco/497" target="_blank" rel="noopener">Umberto Eco</a>, Juan Carlos Onetti y <a href="http://www.revistaarcadia.com/noticias/gabriel-garcia-marquez/4" target="_blank" rel="noopener">Gabriel García Márquez</a> sin haber hablado con ellos. No solo eso: las conversaciones imaginarias entre Maciel y García Márquez llegaron a convertirse en un libro que se publicó en 1992. Así describió Budasoff el episodio: “(El) joven Nahuel Maciel presentó en la Feria del Libro de Buenos Aires <em>Elogio de la utopía</em>, una recopilación de conversaciones con García Márquez que no eran reales, prologada por un texto del escritor uruguayo<a href="http://www.revistaarcadia.com/periodismo-cultural---revista-arcadia/articulo/cosas-para-llevar-ultimo-poema-eduardo-galeano-edicion-128/48990" target="_blank" rel="noopener"> Eduardo Galeano</a> que Galeano nunca escribió, con un prefacio a cada capítulo plagiado, palabra por palabra, de un libro del sacerdote argentino Mamerto Menapace, a cuyos textos solo les había cambiado la palabra ‘Dios’ por ‘Utopía’”.</p>
<p>Las entrevistas que no ocurrieron son un género cultivado por los fabuladores del periodismo. En junio de este año el diario chileno <em>La Tercera</em> tuvo que reconocer que varias entrevistas publicadas por una de sus reporteras, Ximena Marín Lazaeta, habían sido o bien inventadas o plagiadas de otros medios. Marín había firmado una entrevista con Álvaro Uribe y con el español José Luis Rodríguez Zapatero sin haber hablado con ninguno.</p>
<p>También el periodista <a href="http://www.revistaarcadia.com/noticias/martin-caparros/69" target="_blank" rel="noopener">Martín Caparrós</a> fue, en 2013, víctima de la fabulación. “Maestro! Un periodista? ecuatoriano q intentó hablar conmigo y no me encontró, igual publica su entrevista (sic)”, anunció Caparrós en un trino que incluía un <em>link</em> a una nota del <em>Expreso</em> firmada por Rubén Darío Buitrón. “Sacó algunas frases de 1 nota q escribí para el NYTimes, otras de 1 entrevista radial, y otras de su imaginación calenturienta (sic)”.</p>
<p>Pero no solo con palabras se miente. Este año el ilustrador peruano Cristhian Hova tuvo que disculparse públicamente luego de haber asegurado que tres de sus ilustraciones habían sido portada de <em>The New Yorker</em>. Una de ellas, en la que Trump se balancea sobre una máquina de juegos en forma de carrito, aparecía en una nota de la revista <em>Somos</em> que tomó por sorpresa al periodista Diego Salazar: “¿Cómo es posible que un artista peruano haya publicado no una, sino varias veces en <em>The New Yorker</em> y no nos hayamos dado cuenta?”. En una nota publicada en el portal clasesdeperiodismo.com, Salazar cuenta paso a paso cómo descubrió las mentiras de Hova, quien no solo no había publicado en la revista, sino que además había plagiado una ilustración de Barry Blitt.</p>
<h4 id="periodismo-magico"><strong>¿Periodismo mágico?</strong></h4>
<p>Si esta nota fuera sobre los mejores primeros párrafos del periodismo, estaríamos obligados a hablar de <em>Caracas sin agua</em>, una nota de Gabriel García Márquez publicada en 1958. En esos primeros párrafos, García Márquez narra cómo el ingeniero alemán Samuel Burkart se afeita en un <em>penthouse</em> de la capital venezolana, asediada por esos días por una fuerte sequía. Ante la escasez, Burkart se ve obligado a ser recursivo y valerse de otro líquido para podar su barba: “Burkart compró una lata de jugo de naranja y se decidió por una botella de limonada para afeitarse. Solo cuando fue a hacerlo descubrió que la limonada corta el jabón y no produce espuma. De manera que declaró definitivamente el estado de emergencia y se afeitó con jugo de duraznos”. Por supuesto, los párrafos iniciales de <em>Caracas sin agua</em> son tan maravillosos como inventados. Nunca existió Burkart más allá de la imaginación de García Márquez.</p>
<p>&nbsp;</p>
[the_ad id=&#8221;3726&#8243;]
<p>&nbsp;</p>
<p>Son muchos los casos en los que se pueden encontrar exageraciones y mentiras en los reportajes de García Márquez. En una nota publicada por Néfer Muñoz en 2014 en <em>BBC Mundo</em> se habla, por ejemplo, de una ocasión –en 1954– en la que Gabo viajó a Quibdó a cubrir una protesta “multitudinaria”. Al llegar, García Márquez y el fotógrafo descubren que el tal paro no existió y que Primo Guerrero, corresponsal de El<em> Espectador</em>, había inventado la protesta. Obstinado en no regresar con las manos vacías a Bogotá, el mismo García Márquez se puso en la tarea de convocar a las multitudes para poder tomar las fotos y sacar la nota. <em>El Espectador</em> publicó la nota con el título <em>Historia íntima de una manifestación de 400 horas</em>. En ella, escribió Muñoz, “García Márquez asegura que la protesta duró 13 días, ‘nueve de los cuales estuvo lloviendo implacablemente’”. García Márquez, autor de una cita que aparece y reaparece toda vez que se habla de ética periodística: “En el oficio de reportero se puede decir lo que se quiera con dos condiciones: que se haga de forma creíble y que el periodista sepa en su conciencia que lo que escribe es verdad. Quien cede a la tentación y miente, aunque sea sobre el color de los ojos, pierde”.</p>
<p><sup>*Literato y periodista. Director de <em>Cerosetenta</em>.</sup></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Fuente: <span class="author-link"><a href="http://www.revistaarcadia.com/impresa/periodismo/articulo/mentiras-los-grandes-fraudes-de-periodistas--periodismo/66212">Revista Arcadia</a></span></strong></p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com/2017/11/mienten-las-mentiras-los-falsos-positivos-del-periodismo/">Mienten las mentiras: los falsos positivos del periodismo</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com">Seis Grados - Experiencias que nos conectan</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Manual de uso para dueños de gatos desesperados</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2017/11/manual-uso-duenos-gatos-desesperados/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 16 Nov 2017 19:43:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Reportajes]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Gatos]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.seisgradosblog.com/?p=4017</guid>

					<description><![CDATA[<p>Por Vanessa Davies / Contrapunto Un gato no es un adorno: es una mascota que necesita tiempo, cariño&#8230;</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com/2017/11/manual-uso-duenos-gatos-desesperados/">Manual de uso para dueños de gatos desesperados</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com">Seis Grados - Experiencias que nos conectan</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="sumaryNews">
<p><strong>Por Vanessa Davies /<a href="http://contrapunto.com/noticia/manual-de-uso-para-duenos-de-gatos-desesperados-171036/"> Contrapunto</a></strong></p>
<h4 id="un-gato-no-es-un-adorno-es-una-mascota-que-necesita-tiempo-carino-y-atencion-tener-dos-gatos-es-una-excelente-decision-para-que-se-acompanen-y-jueguen">Un gato no es un adorno: es una mascota que necesita tiempo, cariño y atención. Tener dos gatos es una excelente decisión, para que se acompañen y jueguen</h4>
</div>
<div class="textNews">
<p>Pueden ser los reyes del cariño, pero también los monarcas de la malacrianza. Tener un gato es tener una compañía maravillosa, una caja de sorpresas. Es muy importante que, desde pequeños, se acostumbren a estar con otros animales, con otras personas. Pero hay algo que nadie les quitará: les gusta estar en las alturas.</p>
<p>Los dueños de gatos se ríen mucho, disfrutan mucho, aunque a veces se desesperan porque no entienden a su felino y su &#8220;gatonalidad&#8221;.</p>
<figure style="width: 1024px" class="wp-caption alignnone"><img src="http://contrapunto.com/uploads/2017/11/15/gatitos.jpg" alt="" width="1024" height="683" /><figcaption class="wp-caption-text">Marialba Cabrera, directora fundadora del consultorio Gatósfera</figcaption></figure>
<p><strong>¿Por qué a veces el gato es antipático?</strong> Es importante que tu gato desde pequeñito se acostumbre a estar con personas y con otros animales, explica Marialba Cabrera, directora fundadora del consultorio Gatósfera, ubicado en El Hatillo. Así aprenderá “que no tiene que temerle a nadie, ni huir”, ni ser agresivo. Tu gato se portará como tu gato, pero no necesariamente se hará el simpático con los demás. Tu gato, que juega contigo y que te recibe en la puerta de la casa, puede ser tímido o nervioso, esconderse cuando llegan personas extrañas.</p>
<p>&nbsp;</p>
</div>
[the_ad id=&#8221;3726&#8243;]
<p>&nbsp;</p>
<div class="textNews">
<p>“En presencia de su dueño el gato es cariñoso, sociable, amoroso, y a lo mejor no lo es tanto con los extraños”, explica. Otros felinos “son súper sociables, saludan a todo el mundo, se dejan tocar por todo el mundo”. Todo dependerá “de una adecuada socialización” con los seres humanos.</p>
<p><img src="http://contrapunto.com/uploads/2017/11/15/gatito.jpg" /><em>Un gato puede ser encantador con su dueño y arisco con los extraños. Foto: Ángel Fariña </em></p>
<p><strong>Me quiere dominar como si él fuese el jefe.</strong> “El gato debe entender que el jefe o el alfa de la casa es el dueño. No puedes dejar que el gato te domine”, comenta Cabrera. Si un gato es dominante “hay que ponerle límites”, porque “si el gato no puede manejar y dominar a su gato, nosotros, como veterinarios, menos podemos”.</p>
<p><strong>¿Cómo le explico que no es no?</strong> ¿Es posible entrenar un gato? Seguro que sí, afirma la veterinaria especialista en gatos. Un minino puede aprender a salir a pasear solo y regresar a su casa sin fugarse de parranda. “Hay gente que entrena a los gatos para usar la poceta. Es un proceso”, comenta.</p>
<p>Se puede enseñar al gato con galletas y recompensas. También, con la repetición de conductas. Es importante tener paciencia “y que el gato entienda que no es no”.</p>
<p><img src="http://contrapunto.com/uploads/2017/11/15/minino.jpg" /></p>
<p><strong>¿Por qué quiere subirse a un estante o estar en las alturas? </strong> A los gatos les encanta montarse por todos lados, y su agilidad los ayuda a montarse en el sitio que quieran. “Pueden llegar a sitios altísimos, les gusta ver todo desde arriba”, explica Cabrera.</p>
<figure style="width: 1000px" class="wp-caption alignnone"><img src="http://contrapunto.com/uploads/2017/11/15/TRABAJO%20SOBRE%20EL%20PESCADO-2.jpg" alt="" width="1000" height="600" /><figcaption class="wp-caption-text">Los gatos necesitan tener siempre un plato con agua y un plato con alimentos. Foto: Ernesto García</figcaption></figure>
<p><strong>¿Por qué quiere vivir como un rey?</strong> Si por tu gato fuera, tendría barra libre de gatarina; un “todo incluido” permanente de carne, pescado y vísceras y de todo lo que les gusta. En realidad lo que el minino necesita siempre es su plato con agua y su plato con alimento, además de su caja con arena. “También debe tener juguetes y hay que jugar con él todos los días”, subraya Cabrera.</p>
<p>&nbsp;</p>
</div>
[the_ad id=&#8221;3726&#8243;]
<p>&nbsp;</p>
<div class="textNews">
<p><strong>El gato me levanta de madrugada para que le ponga comida</strong>. “Es una queja frecuente que los gatos no dejan dormir a los dueños. Es que ellos son nocturnos”, recuerda la veterinaria. “O si no te levantan muy temprano para que les sirvas comida”. La mejor recomendación que puede dar Marialba Cabrera “es tener dos gatos en vez de uno, porque así juegan, duermen juntos, se acompañan y el gasto de energía lo hace uno con otro”.</p>
</div>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Fuente: <a href="http://Contrapunto">Contrapunto</a></strong></p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com/2017/11/manual-uso-duenos-gatos-desesperados/">Manual de uso para dueños de gatos desesperados</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com">Seis Grados - Experiencias que nos conectan</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Ese fantasma llamado Livia</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2017/05/ese-fantasma-llamado-livia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 06 May 2017 03:12:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Periodismo]]></category>
		<category><![CDATA[Reportajes]]></category>
		<category><![CDATA[Chavismo]]></category>
		<category><![CDATA[Comunismo]]></category>
		<category><![CDATA[Fidel Castro]]></category>
		<category><![CDATA[Laura Peña Betancourt]]></category>
		<category><![CDATA[Livia Gouverneur]]></category>
		<category><![CDATA[Venezuela]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://www.seisgradosblog.com/?p=3274</guid>

					<description><![CDATA[<p> Por Laura Peña Betancourt Los fantasmas existen. En cada diminuto rincón de la ciudad se escuchan sus murmullos&#8230;</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com/2017/05/ese-fantasma-llamado-livia/">Ese fantasma llamado Livia</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com">Seis Grados - Experiencias que nos conectan</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong> Por Laura Peña Betancourt</strong></p>
<p>Los fantasmas existen. En cada diminuto rincón de la ciudad se escuchan sus murmullos que cuenta historias, mil veces repetidas, un millón de veces contadas pero, otro montón de veces olvidadas. Soplan las brisas galopantes que traen espejismos y siluetas vividas por cada uno de ellos. Los fantasmas se vuelven mis amigos.</p>
<p>Una ligera tarde de abril me encontraba sumergida en un autismo fértil, entre café y cigarrillo. Se pasaban las horas filosofando a solas sobre la verdad de la vida, mientras miles de lagrimas internas brotaban junto al martilleo de pensamientos que me decía que estamos perdiendo una revolución, esa revolución con la que nací y por la que he desbocado mis tiempo de juventud para que se sostenga.</p>
<p>Pensé que mis luchas eran diminutas, que las batallas de la JPUSV se estaban perdiendo, que un imperio pretende los tesoros de nuestra nación mientras mis brazos sostenían con fuerza los pilares de un legado, pero yo no era suficiente.</p>
<p>Cuando te das cuenta que las lagrimas son innecesarias, que las luchas varían y que la experiencia será la base fundamental de tus batallas y que aun no las posees llegas a desprenderte de todo y quieres de nuevo ser una joven “normal”.  Solo necesitaba una relámpago, un destello de luz que me hiciera vivir, creer de nuevo.</p>
<p>Contesté una llamada de mi amigo y director de teatro Flaminio Hernández Tolosa, deslumbrante dramaturgo, revolucionario de la vieja guardia, maestro de maestros que tiene una interesante patología por investigar e indagar en la historia, la verdadera historia de Venezuela para luego convertirla en tesoros literarios e interesantes obras de teatro con la que combatimos a través de montajes callejeros contra los mal llamados historiadores de Venezuela que intentan borrar la historia para no darle sustento al futuro.</p>
<p>Entre saludos y recordatorio me dice que está escribiendo una obra teatral para el Quinto Festival de Teatro de Caracas llamada <em>Tierra Coraje</em>; una propuesta que se paseaba por la historia de las mujeres heroínas, mártires de la patria comenzando por Urquia (esposa del cacique Guaicaipuro) y culminando con Argelia Laya (reconocida guerrillera que luchaba por los derechos de la mujer).</p>
[the_ad id=&#8221;3726&#8243;]
<p>Entre esos monólogos Flaminio me dice emocionado que escribió sobre una Joven del PCV llamada Livia Gouverneur. “Es interesante su historia, Laura. Lo escribí para ti, el monoóogo tiene un veneno bien revolucionario. Me gustaría que lo leyeras, seguro te va a gustar, está en tu correo, luego te llamo para avisarte el día y lugar de ensayo”, dice emocionado.</p>
<p>Enseguida corrí a la computadora a buscarlo.  Encantada con sus hermosas frases me adentré en el maravilloso universo de las palabras. Viajé por los años de Rómulo Betancourt y me enamoré de su historia, de ese fantasma llamado Livia que mataron una noche de todos los santos, desde ese momento Livia se convirtió en mi amiga.</p>
<p>Dos días después llegué al ensayo emocionada, gritando vivas internas a la batalla teatral que pronto comenzaríamos a librar. Felicité a mi director por tan valiosa investigación mientras me sorprendió con un regalo que hoy es la base de este humilde reportaje.</p>
<p>“Se que te gustaría, esa es tu lucha, solo espero que no acabes como ella, de todas maneras aquí estamos tus amigos para cuidarte las espaldas. Toma este libro que me sirvió como pilar de investigación para escribir sobre Livia, léelo para que puedas escribir los subtextos y la construcción de personaje”, expreso Flaminio.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-3276" src="http://52.179.127.84/wp-content/uploads/2017/05/livia_gouverneur2.png" alt="" width="640" height="322" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2017/05/livia_gouverneur2.png 640w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2017/05/livia_gouverneur2-300x151.png 300w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2017/05/livia_gouverneur2-600x302.png 600w" sizes="(max-width: 640px) 100vw, 640px" />Esa noche con un ligero toque de cervezas en mi organismo comencé a leer el reportaje de la muerte de Livia Gounerneur,  de Andrés Milano, un libro editado por la Cantv con la iniciativa de la Escuela de Formación Socialista “27 de febrero” para sustentar las luchas de muchos héroes contemporáneos olvidados y enterrados por el tiempo y la ingratitud de una historia que la escriben los imperialistas que desean borrar las luchas de la conciencia de los pueblos.</p>
<p>La prometedora luchadora de 20 años de edad, estudiante de la Facultad de Psicología de la UCV tenÍa como referente inmediato el triunfo de la Revolución Cubana, de aquel Primero de enero de 1959 cuando Fidel, El che, Camilo Cienfuegos y un pueblo armado lograron derrocar el régimen de Fulgencio Batista.</p>
<p>Livia provenía de una familia  guariqueña (de muchos hermanos) que llegó a Caracas buscando nuevos horizontes y se estableció en  la calle Sabana Blanca- San Benito, en la Pastora. Livia vivía entre las luchas universitarias y entrenamientos guerrilleros en Yaracuy siendo líder de la Brigada “21 de Noviembre” junto a sus compañeros también revolucionarios, estudiantes de la UCV como Francisco “Pacho” Toro, Antonio Acosta “ Rasputín” y Jesús “El Flaco” Vásquez, quienes participaron junto a ella en la ultima arremetida que acabaría con su vida.</p>
<p>La joven revolucionaria también era conocida en la afamada UCV por sus impresionantes dotes actorales en diversos grupos de teatro, como el Grupo Mascara fundado por César Rengifo.</p>
<p>En las entrevistas realizadas por Andrés Milano, sus amigos y camaradas recuerdan a Livia como una joven audaz, que inspiraba respeto.  Marbella, compañera de lucha de Livia dice :”La recuerdo como si fuera ayer, Livia fumaba que jode. Y estudiaba que jode también . Al igual que “Rasputín” recuerda a Livia en el viejo y olvidado laboratorio de Física de la UCV, con un cigarro en la mano debatiendo sobre filosofía marxista. “Livia era muy clara si estaba molesta te decía mano tal cosa.. Y si estaba contenta te decía manito tal cosa”.</p>
<p>Los amigos, compañeros y familiares de Livia aun la recuerdan viva, hermosa, con una fuerza indómita y una inteligencia que brillaba por sobre todas las cosas. La caracterizaba la verdadera belleza, una hermosura de ideales libres, de amor por el proletariado que era ella misma, de luchas armadas, de juventud impregnada de olores añejos tras la búsqueda de un mejor amanecer.</p>
<p>La juventud comunista de la UCV se planteó obtener armamentos a como diera lugar: desarmando a la policía, asaltando armerías y polígonos de tiro como el asalto de la Digepol por Baruta, acción exitosa en la que participó Livia.</p>
<p>En el cafetín de Economía se reunían Alejandro Tejero, “Rasputín” y “Pacho” Toro  y después coincidían en el cubículo invadido de la Biblioteca de la universidad donde una tarde planearon el asalto de la “Quinta Hogareña”. En este suceso Livia desarmó a los policías de guardia mientras explotaba un viejo carro Opel que la brigada tenia escondido por la Facultad de Ciencias.</p>
<p>Gouverneur tenia casi dos años haciendo cursos militares en Montalbán, estado Carabobo, en un hacienda que era propiedad de un familiar de uno de los miembros de la brigada.  Además hacía cursos en Camunare “Rojo”, Urachiche , entre otros, contando con cierta experiencia en armas y explosivos.</p>
<p>La lluviosa tarde del 31 de Octubre 1961 Livia sale de su casa en la Pastora, acompañada de la bendición de su madre (Doña Lola) y los cariños de sus hermanos menores rumbo a una acción que tendrían esa misma noche en la “Quinta la Hogareña” en la Av. Principal de  Las Acacias, lugar donde se hospedaban los contrarrevolucionarios cubanos conocidos como la “Gusanera”.</p>
<p>A las 7:30 de la noche “Rasputín” y Livia se van en el viejo Opel junto a “Cara e loco” mientras “Pacho” Toro se va con un Volkswagen rojo de su propiedad y estacionan en el lugar acordado.  En el carro “Cara e loco” reparte el armamento escogiendo el su PPK, dándole a “Rasputín” la Thompson  mientras Livia se encinta la Luger de colección.</p>
<p>Livia y “Rasputín” en penumbras salen del carro, en posición encienden el petardo en el vehículo  y salen en busca de la policía, mientras llega un carro Mercury que estaciona y los ocupantes empiezan a gritar mientras disparan al aire “Viva la Revolución Cubana” ,“Vida Fidel” .“Rasputín “ con su ametralladora dispara al ras del techo, Livia corre hacia el Ford Mercury placa AF-9310 mientras un policía municipal aparece y le dispara a “Rasputín” y Livia se interpone en la línea de fuego , cae al suelo y grita “Me dieron, coño” . “Rasputín” se devuelve,  la recoge y la mete rápidamente al carro y acelera.</p>
<p>Llegan al sitio donde está “Pacho” con el Volkswagen rojo. Montan a Livia en ese mismo carro mientras van rumbo al médico. Ya en El Valle, “Pacho” carga a Livia hacia la Sanidad Militar donde se encontraban decenas de médicos comunistas que apoyaban el proceso, en el que se distinguen Eduardo Gallegos, Coromoto Landaeta, Alcides Rodríguez, entre otros.</p>
<p><img class="aligncenter size-large wp-image-3277" src="http://52.179.127.84/wp-content/uploads/2017/05/Mural-Livia-1024x768.jpg" alt="" width="1024" height="768" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2017/05/Mural-Livia-1024x768.jpg 1024w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2017/05/Mural-Livia-300x225.jpg 300w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2017/05/Mural-Livia-768x576.jpg 768w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2017/05/Mural-Livia-800x600.jpg 800w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2017/05/Mural-Livia-600x450.jpg 600w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2017/05/Mural-Livia.jpg 1600w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" />El 2 de Mayo el Doctor Salvador Navarrete llamó por teléfono a “Rasputín” indicándole que lo vería en la Plaza las Tres Gracias . Horas después Navarrete estacionó su carro y le dijo a “Rasputín” “tengo a Livia Gouverneur muerta”.</p>
<p>El primero de noviembre de 1961 en horas de la madrugada Livia fue asesinada con una herida mortal de arma de fuego que se iniciaba en la región lumbar, abotonada en el hemotorax superior derecho a nivel del seno, atravesando la bala órganos vitales.  Ya no había nada que hacer. La bala perforó un pulmón. Los estudiantes debían preservar la clínica y la integridad de los médicos comprometidos. Los compañeros de Livia se comunican con “Caraquita” representante del PCV para explicarle. Él les pide tiempo para notificar el caso a los superiores, entre ellos, supuestamente figuraba Guillermo García Ponce.</p>
<p>Pasada la media hora “Caraquita” informa a los estudiantes que las ordenes eran dejar a Livia en cualquier centro asistencial. Sus compañeros después de protestas y discusiones deciden llevarla a su casa.</p>
<p>El 2 de noviembre llegan los estudiantes en el Volkswagen rojo al hogar de los Gouverneur- Camero desarrollándose el diálogo publicado en los diarios capitalinos en voz del Señor Gouverneur.</p>
<p>-¿ Es usted el Padre de la señorita Livia Gouveneur? Habla Pacho.</p>
<p>-Sí ¿Qué sucede?</p>
<p>-Su hija es una Heroína que murió por la Libertad y…. El escándalo que se arma no deja que termine el discurso</p>
<p>-¿Y la policía?</p>
<p>Mas tarde el padre de Livia declara para la prensa:</p>
<p>-Me dijeron que en el carro, un Volkswagen rojo con calcomanía de la UCV en el parabrisas en forma diagonal, estaba mi hija muerta y que me la enviaban la federación del Centros de la UCV.</p>
<p>Súbitamente los jóvenes entran a la vivienda cargando el cadáver de Livia y la colocan sobre una cama individual, en la primera habitación que encontraron, la rigidez del cadáver hace imposible enderezarla, casi le fracturan las piernas al intentar acostarla.</p>
<p>La familia luego del suceso recibió una carta de Fidel Castro donde invitaban a toda la familia a vivir en Cuba. También estaba incluida la promesa de que le harían una estatua a Livia. Su padre le respondió a Fidel que prefería quedarse en Venezuela.</p>
<p>Livia fue velada en la funeraria “La Capilla”, en Tienda Honda. El féretro blanco como corresponde a una virgen fue llevado en hombros a la UCV y de allí al Cementerio General del Sur, unas cinco horas duro el cortejo.</p>
<p>La Virgen Roja de los estudiantes se durmió en la esperanza de una nueva Venezuela, en defensa de la Revolución Cubana y ahora su lucha retumba en los corazones de quienes conocemos su historia.</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com/2017/05/ese-fantasma-llamado-livia/">Ese fantasma llamado Livia</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com">Seis Grados - Experiencias que nos conectan</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
