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	<title>Alemania &#8211; Seis Grados &#8211; Experiencias que nos conectan</title>
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	<title>Alemania &#8211; Seis Grados &#8211; Experiencias que nos conectan</title>
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		<title>El VAR atenta contra el bar</title>
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		<dc:creator><![CDATA[wmseisgrados]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 30 Jun 2018 00:37:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[La vida después del fútbol]]></category>
		<category><![CDATA[Alemania]]></category>
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		<category><![CDATA[Fútbol]]></category>
		<category><![CDATA[Lizandro Samuel]]></category>
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		<category><![CDATA[VAR]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El fútbol ha sido considerado durante años un deporte de pillos. Uno de los pocos contextos donde engañar&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h4 id="el-futbol-ha-sido-considerado-durante-anos-un-deporte-de-pillos-uno-de-los-pocos-contextos-donde-enganar-a-la-autoridad-es-bien-visto"><span style="color: #6e4d8b;">El fútbol ha sido considerado durante años un deporte de pillos. Uno de los pocos contextos donde engañar a la autoridad es bien visto</span></h4>
<p><strong>Por Lizandro Samuel</strong></p>
<p>Podía haber sido un bar, pero en realidad era una pastelería. Todos estábamos expectantes viendo el penal que se había pitado a favor de <strong>Senegal</strong> pero que ahora era revisado por el ya famoso <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/%C3%81rbitro_asistente_de_video">VAR</a>. “Es que no fue nada”, dijo un moreno flaco. “Nah, eso no es penal: lo van a anular”, insistió otro, que engullía una trufa de chocolate. El árbitro los escuchó: rectificó la decisión y <strong>Colombia</strong> se salvó de lo que muy probablemente hubiese significado un gol senegalés. Al final, los cafeteros ganaron el partido, 0-1.</p>
<p><em>La columna tecnológica: Fútbol y ciencia </em>es un cuento de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Roberto_Fontanarrosa">Roberto Fontanarrosa</a>, en el que el rosarino relata cómo en un partido se estrena una nueva forma de arbitraje: desde una torre, equipada con más de treinta pantallas con tomas distintas, un juez controla el devenir del cotejo. La idea, dice el narrador, es que con esto acaben las largas polémicas y sesiones de reclamo dentro de las canchas: cuando un afectado insista en que el árbitro y la tecnología se equivocan, las dos pantallas gigantes de dentro del estadio reproducirán la acción al detalle para acabar con las dudas.</p>
<p>No solo no hubo debates en la pastelería, sino que tampoco los hubo sobre la cancha. El fútbol ha sido considerado durante años un deporte de pillos. Uno de los pocos contextos donde engañar a la autoridad es bien visto. Los suizos que pagan sus impuestos a tiempo fingen que recibieron una patada dentro del área rival para conseguir un penal, y sus compañeros les festejan la mentira. El fútbol no inventó la artimaña, solo la normalizó: acaba con la hipocresía que reina en tantas sociedades, partiendo de aquél viejo dicho de la prestidigitación: la mano –la caída, el pie– es más rápida que el ojo.</p>
<figure id="attachment_5662" aria-describedby="caption-attachment-5662" style="width: 620px" class="wp-caption aligncenter"><img class="size-full wp-image-5662" src="http://www.seisgrados.com.ve/wp-content/uploads/2018/06/el-comercio-colombia.jpeg" alt="colombia" width="620" height="356" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/06/el-comercio-colombia.jpeg 620w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/06/el-comercio-colombia-300x172.jpeg 300w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/06/el-comercio-colombia-600x345.jpeg 600w" sizes="(max-width: 620px) 100vw, 620px" /><figcaption id="caption-attachment-5662" class="wp-caption-text">Foto El Comercio</figcaption></figure>
<p>Pero cuando el árbitro –un tipo estudiado, preparado, que se sabe las reglas mejor que cualquiera de nosotros– ve en una pantalla, desde diferentes ángulos y en cámara lenta, lo que sucedió se pierde todo el derecho a reclamar, se diluye cualquier engaño: lo que el colegiado decide es y no se diga más.</p>
<p>Son tantos los periodistas, entrenadores, futbolistas y hasta directivos que han construido su carrera alrededor de la polémica. Tantos los que tapan sus incapacidades con horas y horas de despotricar contra decisiones arbitrales. Tantos los goleadores que se benefician de penales inexistentes. Ahora todos los que vivimos del fútbol estamos obligados a mejorar: ya no se le puede echar la culpa al otro. O no, al menos, al error humano del árbitro.</p>
<p>Resulta sospechoso que la FIFA haya puesto tantos peros para ayudar a los vilipendiados jueces. El espray se tardó en universalizarse: esa espuma que ahora se rocía para marcar desde dónde se debe cobrar una falta y dónde se debe ubicar la barrera. Recuerdo tantos partidos, pero tantos partidos, en los que el cobrador ponía la pelota donde le daba la gana y la barrera irremediablemente se adelantaba. A mí, de chico, me enseñaron mis entrenadores a dar pasitos hacia adelante cuando formase la barrera. Hoy día eso es imposible: todos se dan cuenta si borras la espuma rociada sobre el piso.</p>
<p>Luego fue el <strong><em>Goal-line technology</em></strong>, ese chip que avisa al reloj del árbitro si la pelota traspasó la línea de gol. Y así, de repente, los bares se quedaron sin la posibilidad de debatir si un gol fue o no. Los programas de TV, resignados, tuvieron que empezar a buscar contenido verdadero para rellenar sus dos horas al aire. Se acabaron los goles fantasmas y con ellos una rara forma de injusticia. En el Colombia vs Japón, el portero nipón detuvo el disparo de Quintero dentro del arco, sacó el balón y luego dijo que no, que no había sido gol. Todos lo vimos con desdén: hoy día no hay forma de engañar a los colegiados con esas cosas. Los vivos o se hacen más sofisticados o tendrán que dedicarse a una ardua labor: ser mejores futbolistas.</p>
<p>El VAR, espero, llegó para quedarse. Es raro pensar en los <em>hubiese</em>. A Alemania la dejó fuera del Mundial una decisión corroborada por el video, mientras que una situación similar metió a España en octavos. Y el destino de portugueses e iraníes cambió hasta tres veces en 90 minutos: las tres veces que el colegiado decidió recurrir al VAR.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-5663" src="http://www.seisgrados.com.ve/wp-content/uploads/2018/06/var-room-rusia-2018.png" alt="var-room-rusia-2018" width="820" height="460" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/06/var-room-rusia-2018.png 820w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/06/var-room-rusia-2018-300x168.png 300w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/06/var-room-rusia-2018-768x431.png 768w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/06/var-room-rusia-2018-600x337.png 600w" sizes="(max-width: 820px) 100vw, 820px" /></p>
<p>Es obvio lo que pocos se atreven a decir: si un comité de árbitros revisase al detalle todos los partidos de la historia del fútbol, es probable que el 70% de los campeones serían distintos.</p>
<p>Pero pasado pisado. Hay que poner el reloj en cero y hacer una marca en la línea de tiempo. Hasta ahora, la historia del fútbol se dividía en dos eras: Antes de la regla del <strong><em>offside</em></strong> y Después del <em>offside</em>. Habrá que agregar una nueva: Después del VAR.</p>
<p>Quizá llegó el momento de civilizarnos: de que el fútbol deje de ser el deporte de los bárbaros y empiece enseñorearse como el rugby, un juego en el que árbitros y jugadores llevan micrófonos para que todos –por TV– escuchen lo que dicen. Si eso no es transparencia, díganme qué es.</p>
<p>Los bares se calmarán, los “periodistas” tendrán que volver a hablar del peinado de los jugadores y los reclamos bajarán su intensidad. También, supongo, será cada vez más difícil recurrir al amaño de partidos. Quizá no en lo concerniente a jugadores y entrenadores, pero sin duda sí en lo que respecta a los árbitros: ya no existirá la excusa de “es que no lo vi”. A veces me pongo mal pensado y sospecho que por eso hay directivos que se oponen con tanta fuerza al <strong>VAR</strong>. Luego recuerdo cómo termina el cuento de Fontanarrosa: un par de misiles destruyen la torre y con ella al árbitro que estaba dentro. Todos intuyen que el acto terrorista es obra de un equipo “perjudicado” por la justicia del video. “Ellos también han progresado mucho”, dice, entonces, el propulsor del novedoso sistema.</p>
<p>Releo el cuento y siento escalofrío: temo que <em>ellos</em> también hayan progresado mucho.</p>
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		<title>Puros relatos</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2018/06/puros-relatos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[wmseisgrados]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 25 Jun 2018 04:44:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[La vida después del fútbol]]></category>
		<category><![CDATA[Alemania]]></category>
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		<category><![CDATA[Mundial Rusia 2018]]></category>
		<category><![CDATA[Toni Kroos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Es raro ver torneos internacionales con tanto nivel. El drama aparece cada día: las historias de los jugadores,&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h4 id="es-raro-ver-torneos-internacionales-con-tanto-nivel-el-drama-aparece-cada-dia-las-historias-de-los-jugadores-de-los-tecnicos-de-los-arbitros-de-los-equipos-de-los-hinchas-de-las-mascotas"><span style="color: #6e4d8b;">Es raro ver torneos internacionales con tanto nivel. El drama aparece cada día: las historias de los jugadores, de los técnicos, de los árbitros, de los equipos, de los hinchas, de las mascotas.</span></h4>
<p><strong>Por Lizandro Samuel </strong></p>
<p>Cuando Corea del Sur marcó el descuento ante México, las alarmas se encendieron. No era lo mismo un 2-0 que con un 2-1. Pronto, los latinos mostraron la ansiedad con la que se vive en su continente. A falta de cinco minutos para el final, en un partido que habían dominado desde el principio, buscaron con fanática insistencia a <strong>Javier Hernández</strong>, acaso para que honrara el apodo con el que los escépticos se burlan de él –o, más bien, de la tendencia a exagerar virtudes de la prensa amarillista mexicana– y más que nunca se convirtiera en un Chicha Dios que pisa la pelota como quien congela el planeta bajo su suela.</p>
<p>Pero hacer eso tres veces seguidas no tenía sentido: México se había impuesto con otros caminos y pervertir un partido tan limpio –en el que Corea solo logró marcar por el ingenio de un <strong>Heung-Min Son</strong> que buscaba pasar a octavos para eludir el servicio militar– era como entregar al rival la llave para salir de la cárcel. Entonces, el DT, <strong>Juan Carlos Osorio</strong>, pegó un grito desde el banco y todo fue calma.</p>
<p>Los jugadores se acordaron que de momento no son victimas sino victimarios y escondieron la pelota para la ansiedad de un rival condenado a muerte. El momento más ilustrativo fue con un <strong>Héctor Herrera</strong>, que está cuajando un gran Mundial, recibió un balón con el apuro de sus compañeros para que enviase un pase profundo o se siguiese asociando por la banda derecha. Él hizo un amague con el que hundió un cuchillo en la garganta coreana y pasó la pelota hacia la banda izquierda: hacia el jugador que se encontraba más libre. México rotó la pelota sin dramas y selló una victoria esculpida con el sudor de tres años.</p>
<p>Juan Carlos Osorio murmuró una oración y aplaudió satisfecho: con más tranquilidad que la que mostraban los fanáticos mexicanos que se tropezaron con un orgullo que creían machacado por el pesimismo. La verdad es que el Tri la está pasando bien en Rusia 2018 y mucha de la responsabilidad la tiene el entrenador colombiano, acaso el seleccionador más vilipendiado de la década.</p>
<p><strong>Juan Villoro</strong> escribió una vez que ocupar el puesto de seleccionador nacional era la condena mejor paga de México. La prensa amarillista, esa que se impone con fuerza bruta en el país, más que palo disparó con metralletas al cuerpo estoico del buda Osorio. Él se dispuso a responder en la cancha. Y los hinchas mexicanos hacía tiempo que no vivían tan contentos.</p>
<p>Aunque casi toda la prensa, dirigentes y fanáticos de esa nación adicta al picante hagan de todo para quemar las posibilidades de su combinado de encontrar el éxito, Osorio combate la idiotez con ideas y se erige como el sabio de una tierra de hoscos.</p>
<figure id="attachment_5649" aria-describedby="caption-attachment-5649" style="width: 1024px" class="wp-caption aligncenter"><img class="size-full wp-image-5649" src="http://www.seisgrados.com.ve/wp-content/uploads/2018/06/toni-kroos-alemania-kienyke.jpg" alt="toni-kroos-alemania" width="1024" height="600" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/06/toni-kroos-alemania-kienyke.jpg 1024w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/06/toni-kroos-alemania-kienyke-300x176.jpg 300w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/06/toni-kroos-alemania-kienyke-768x450.jpg 768w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/06/toni-kroos-alemania-kienyke-600x352.jpg 600w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption id="caption-attachment-5649" class="wp-caption-text">Foto Kienyke</figcaption></figure>
<p>Solo un rato después, Alemania se jugó la vida ante Suecia. Para los más despiertos, que el gigante buscara oxigeno ante el mediano no era una sorpresa. Desde antes del Mundial se viene hablando de los problemas de los actuales campeones del mundo en las transiciones defensivas y del bajo momento de forma de sus centrales.</p>
<p>Una situación que <strong>Boateng</strong> trató de revertir de la manera en que le enseñó su ex entrenador <strong>Pep Guardiola</strong>, agarrando el balón como el guerrero que alza la lanza y pasa a dirigir los ataques. Alemania se organizaba en torno a la figura del central, aunque frente a este viviese un tricampeón de Champions llamado <strong>Toni Kroos</strong>. Toni –que desdeña de las canilleras en su forma más ortodoxa, quizá porque considera que la precisión de un cirujano puede alterarse por el grosor de la camisa que use– se empeñó en demostrarle al mundo que no es un robot fabricado por ingenieros alemanes para dar clases a nivel mundial de cómo pasar el balón.</p>
<p>El gol sueco llegó tras un mal pase suyo y todos nos llevamos las manos a la cabeza: ¡es humano!, gritamos. Quien falló es un tipo acostumbrado a ver como una decepción tener un porcentaje de efectividad del 90%. Para el alumno que siempre saca 20, sacar 18 es un trauma. Pero es que su partido era espeso y Boateng se empeñaba en recordar a <strong>Beckenbauer</strong> en un guiño a la globalización: jamás se pensó que uno de los más importante futbolistas germanos de la actualidad tendría ascendencia africana.</p>
<p>La realidad, no obstante, se impuso con la violencia a la que nos está acostumbrando en el Mundial y le sacó tarjeta roja al defensor central que cometió tantos errores sin pelota como aciertos con esta en sus pies. Algunos fastidiosos más adelante lo criticarían, no por sus condenables errores, sino por su osadía en ataque. ¿Por qué será que la industria periodística encuentra tanta pasión en injuriar a los bienintencionados e invierte tan poca energía en cuestionar a los tiranos? Con diez sobre el césped, los actuales campeones del mundo veían complicado su futuro con el 1-1 en el marcador y con tantos suecos dentro de su propia área. Alemania, no obstante, ni se desesperó ni tembló.</p>
<p>Todos quisimos ser alemanes en ese momento: unos tipos tan convencidos de sus posibilidades que aunque saben que el fracaso no es imposible, entienden que el temple los acerca al éxito. Y el temple se fragua desde el trabajo diario y la convicción en las ideas y recursos propios. Solo así se explica que Toni se tuviera tanta fe en el último minuto del partido para cobrar un tiro libre cerca del área pero desde un ángulo improbable.</p>
<p>Llevo casi toda mi vida viendo por televisión cómo señores vestidos de corto se empeñan en cobrar una falta hacia un compañero que, colocado a unos pocos centímetros, pisa la pelota para que el cobrador original le pegue desde un mejor ángulo. El 90% de las veces esa jugada acaba con la pelota en la fila 44 del estadio o estrellada frente a la barrera. Una vez pregunté a un futbolista por qué se empeñaban en hacerla. “Porque en la PlayStation sale”, me respondió. Toni hizo lo que tantos han hecho, pero en desventaja: con diez suecos dentro de su área más el portero. Yo vi la pelota moverse y recordé el tiro con chanfle de Súper Campeones. Toni cambió su nombre por el de <strong>Oliver Atom</strong>, hizo que la pelota lograra el único recorrido posible hacia la red, nos enseñó que todos nos podemos equivocar pero que los verdaderos grandes son los que saben cómo resarcirse, y puso a los germanos a gritar: “Kroooooooooooooool”.</p>
<figure id="attachment_5650" aria-describedby="caption-attachment-5650" style="width: 950px" class="wp-caption aligncenter"><img class="size-full wp-image-5650" src="http://www.seisgrados.com.ve/wp-content/uploads/2018/06/falcao-el-tiempo.jpeg" alt="falcao" width="950" height="475" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/06/falcao-el-tiempo.jpeg 950w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/06/falcao-el-tiempo-300x150.jpeg 300w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/06/falcao-el-tiempo-768x384.jpeg 768w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/06/falcao-el-tiempo-600x300.jpeg 600w" sizes="(max-width: 950px) 100vw, 950px" /><figcaption id="caption-attachment-5650" class="wp-caption-text">Foto El Tiempo</figcaption></figure>
<p>Con equiparable emoción, al día siguiente los colombianos saltaron a la cancha ante una Polonia tan entretenida como chupar un clavo, pero que pretendía sorprender a los caribeños con la aspereza de un invierno varsoviano. Aunque al principio se atragantaron, <strong>Quintero</strong> agarró la pelota y dirigió un conjunto de vallenato que tuvo sentido cuando este se asociaba a <strong>James</strong> y a <strong>Cuadrado</strong>.</p>
<p>No faltó quién cuestionase el parado inicial que hizo <strong>Pekerman</strong>, y es que por estos días cuestionar a los técnicos argentinos no parece difícil: son los que más presencia tienen en el Mundial y los que hasta ahora peor resultados han sacado, pero pronto los caribeños combatieron el sinsabor del hielo con buenas dosis de música y café. Incluso, soltaron a un Tigre llamado <strong>Falcao</strong> para que gritara su primer gol de la Copa con el desahogo de quien se perdió el que debió ser <em>su</em> Mundial, en el 2014, solo para llegar a este como capitán y líder absoluto.</p>
<p>Esta vez los colombianos no se vieron sorprendidos por sus propios errores y cuajaron un partido tremendo. La alegría desbordó las tribunas y yo sonreí con satisfacción desde mi casa. El Mundial no es que esté divertido, es que está buenísimo: se juega muy bien y abunda en emoción y paridad. Es raro ver torneos internacionales con tanto nivel. El drama aparece cada día: las historias de los jugadores, de los técnicos, de los árbitros, de los equipos, de los hinchas, de las mascotas… todo se mezcla con la pasión y pareciera explicar la vida desde un rectángulo verde. La mejor de las aulas de clase.</p>
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		<title>Goles son amores: Muerte súbita</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2017/11/goles-amores-muerte-subita/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 09 Nov 2017 21:37:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Deportes]]></category>
		<category><![CDATA[Alemania]]></category>
		<category><![CDATA[Aynel Martínez Hernández]]></category>
		<category><![CDATA[Bayern]]></category>
		<category><![CDATA[Bundesliga]]></category>
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		<category><![CDATA[Dortmund]]></category>
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		<category><![CDATA[Töprak]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Aynel Martínez Hernández Hay momentos, en algún trance del último partido entre Dortmund y Bayern, donde Sven&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Aynel Martínez Hernández</strong></p>
<p>Hay momentos, en algún trance del último partido entre Dortmund y Bayern, donde Sven Ulreich parece un tipo sentimental. Cuando el Bayern juega con la línea de defensores cerca del círculo central, Ulreich, por ejemplo, baja la cabeza, se vira de espaldas y mira a la tribuna, como si recordase algo.</p>
<p>Puedo verlo, a unos metros, por primera vez: la soledad de los porteros es, per sé, un mal necesario para la ansiedad o el abuso de confianza del resto. En un punto medio entre las dos cosas vendría a situarse la estabilidad colectiva, que no es, ni de cerca, la del guardameta que observa las gradas o la del cancerbero que sube a rematar un balón en los últimos momentos de un partido. No nos engañemos: la consistencia colectiva siempre ha dependido de la autoestima de uno solo. El portero, en el mejor de los casos.</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p>Pierdo demasiado tiempo mirando a Ulreich. No le hago fotos. Quizás unas seis. Todas en el calentamiento, estirando las piernas. Los porteros son los primeros en salir a calentar. Probablemente tenga que ver con alguna variante demostrada de la adaptación. Existe cierta lógica tras ello. Los arqueros pudieran ser personas vulnerables. Más de lo que parecen.</p>
<p>Del otro lado del campo, previo al partido, Bürki detiene algunos disparos. Rasos en su mayoría. Bürki es un arquero gris que, en su momento, gustó a algún director deportivo. Un antojo, por si Weidenfeller después de catorce años decidía levantar banderas.</p>
<p>Tengo en mi cámara la imagen de un disparo de Robben que Bürki no puede detener. Ni Töprak, ni Gonzalo Castro, en el camino. A nadie importa si alguno llega a cerrar. Nadie recordará, en esos instantes atropellados, una barrida ineficaz o una entrada a destiempo. Existe también la imagen de los jugadores del Bayern, en un abrazo, celebrando el gol.</p>
<p>Está luego la foto de Bürki con la cabeza en alto y los ojos cerrados, una hora antes de irse solo hasta el centro del campo, en una jugada a balón parado, buscando que la muerte se vuelva súbita por algo externo. Que no sea, del todo, natural. Que la muerte no sea tan muerte.</p>
<p><strong>Fuente: <a href="http://www.cubadebate.cu/opinion/2017/11/08/goles-son-amores-muerte-subita-fotos/#.WgTKNDBryM8">Cubadebate</a></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
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