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	<title>El Aleph &#8211; Seis Grados &#8211; Experiencias que nos conectan</title>
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	<title>El Aleph &#8211; Seis Grados &#8211; Experiencias que nos conectan</title>
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		<title>Libros que son como el vino</title>
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		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 21 Apr 2018 15:49:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Agatha Christie]]></category>
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		<category><![CDATA[Día Internacional del Libro 2018]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>De la literatura venezolana, un básico es Doña Bárbara, la obra maestra de Rómulo Gallegos. Su popularidad se&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h4 id="de-la-literatura-venezolana-un-basico-es-dona-barbara-la-obra-maestra-de-romulo-gallegos-su-popularidad-se-debio-no-solo-a-sus-bondades-literarias-sino-a-las-intenciones-de-su-autor-en-comunicar-y"><span style="color: #6e4d8b;">De la literatura venezolana, un básico es <strong>Doña Bárbara</strong>, la obra maestra de Rómulo Gallegos. Su popularidad se debió no solo a sus bondades literarias, sino a las intenciones de su autor en comunicar y concientizar sobre la realidad venezolana de aquellos tiempos del caudillismo</span></h4>
<p><strong>Por Ivanna Méndez</strong></p>
<p>Si bien las posibilidades de la literatura son infinitas y suelen ser los libros quienes eligen a sus lectores, algunas obras han marcado la historia como la conocemos. A la hora de hablar de grandes clásicos sería imposible no mencionar libros como <strong>Cien años de soledad</strong>, pues si bien otros prefieren otras obras de Gabriel García Márquez como Crónica de una muerte anunciada, El coronel no tiene quien le escriba o El amor en los tiempos del cólera esta obra se gana su puesto, no solo por haber inspirado a infinidad de escritores contemporáneos y haberlos encaminado por las vías de la escritura, sino por tener uno de los mejores y más memorables comienzos de la literatura hispanoamericana:</p>
<p><span style="color: #6e4d8b;"><em>“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”. </em></span></p>
<p>Otro autor latinoamericano esencial es Jorge Luis Borges, quien marcó un antes y un después en la literatura argentina. Sus libros ofrecen intensas experiencias de lectura e introducen al lector en un universo fantástico difícil de superar por otros autores. Existen distintas formas de acercarse al desafío que representa su literatura, sin embargo, el verdadero paradigma borgiano puede leerse en <strong>El Aleph</strong>. Un libro accesible y con una infinidad de temas. De los diecisiete cuentos, por supuesto uno de los más importantes es el que le da nombre al libro, en el que Borges utiliza sus usuales artificios para romper los límites entre la realidad y la ficción, llevándolos a otro nivel.</p>
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<p>Otro acercamiento interesante a lo fantástico es <strong>Pedro Páramo</strong>, la única novela del escritor mexicano Juan Rulfo y que le ganó un lugar entre los grandes maestros de la narrativa del siglo XX. Considerada como una de las obras en español más importantes. Magia, misterios, mitos y espiritualidad son solo una parte de una historia que a la vez representa a un colectivo.</p>
<p>En cuanto a formas particulares de narrar, Julio Cortázar cambió la forma de hacer literatura con <strong>Rayuela</strong>. Libro que involucra al lector de una manera distinta, haciendo que este pueda ordenar la historia y por tanto ofrecer infinitas lecturas. Incorpora además otros elementos de interés como el uso del “glíglico” en uno de los capítulos.</p>
<p>De la literatura venezolana, un básico es <strong>Doña Bárbara</strong>, la obra maestra de Rómulo Gallegos. Su popularidad se debió no solo a sus bondades literarias, sino a las intenciones de su autor en comunicar y concientizar sobre la realidad venezolana de aquellos tiempos del caudillismo.</p>
<p><strong>El Túnel</strong> de Ernesto Sábato es otro libro que se aprecia, en este caso por la intensa psicología de su personaje principal. Un libro con diversas lecturas e interpretaciones, impecablemente narrado por el autor argentino, que habla sobre la violencia y la soledad.</p>
<p>Al introducirse en la literatura estadounidense, Ernest Hemingway es un autor que hay que leer. Su libro <strong>El viejo y el mar</strong> es una de las obras de ficción más importantes del siglo XX. Al igual que la obra de Sábato, se trata de una metáfora que va mucho más allá de la historia de un viejo pescador.</p>
<p>Entre los autores americanos se encuentra uno de los padres de la literatura de ciencia ficción: Ray Bradbury. El autor reúne en una sola novela <strong>Fahrenhet 451 </strong>todos los elementos del género, basado en la historia de una sociedad distópica esclavizada por la tecnología en la que la lectura está prohibida.</p>
<p>Antes de Agatha Christie y Conan Doyle existió otro autor que dio origen al género. Otro de los autores americanos de mayor renombre: Edgar Allan Poe, conocido por la influencia gótica en sus relatos cortos de terror y por supuesto por ser el padre de la literatura detectivesca.  Si bien llegó a escribir una novela La narración de Arthur Gordon Pym y también fue conocido por su poesía, no hay mejor manera de acercarse a su literatura que con su compilación <strong>Narraciones extraordinarias </strong>que reúne cuentos de diversos estilos, entre ellos el que es considerado el primero de su género: Los crímenes de la calle Morgue.</p>
<p>En cuanto a famosas distopías literarias es necesario incluir <strong>1984</strong> de George Orwell. Una obra crítica en cuanto a los estados totalitarios y que nunca pierde su vigencia. Si bien en su tiempo la novela del autor británico no pretendía ser una metáfora sino una descripción de los totalitarismos del siglo pasado, la novela introdujo conceptos como el Gran Hermano o la neolengua, que aún sirven como metáfora para muchas de las decisiones políticas de la actualidad.</p>
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<p>Dentro de la literatura rusa existen infinidad de autores de los cuales se debe hacer una profunda revisión. Sin embargo, cuando se trata de clásicos imposible no mencionar a León Tolstói. Sin bien la mayoría, suele mencionar <strong>Guerra y Paz</strong> como un imprescindible, este autor tiene en su haber otra obra considerada también la cúspide del realismo ruso:<strong> Ana Karenina</strong>. Admirada entre grandes como Dostoyevski y Nabókov. Esta obra, además de contar la historia de amores desgraciados y relatar las enfermizas pasiones del zarismo, cuenta con otro de los mejores inicios en cuanto a literatura universal se refiere:</p>
<p><span style="color: #6e4d8b;"><em>“Todas las felicidades se parecen, pero en cambio los infortunios tienen cada uno su fisonomía particular”.</em></span></p>
<p>Del escritor checo Milan Kundera, <strong>La insoportable levedad del ser</strong> es uno de esos libros que se han convertido en clásicos. Su obra publicada en 1984 y por muchos clasificada como una novela filosófica, aunque el autor insiste en colocarla más allá de los elementos filosóficos, psicológicos, históricos y políticos que la conforman, habla sobre las dudas existenciales de distintos personajes quienes conviven en la Praga de los años 60.</p>
<p>Sería un error no incluir al menos una de las obras del padre de “lo grotesco” Franz Kafka, autor de grandes clásicos como la sátira penal El proceso o <strong>La metamorfosis</strong>. Novela que cuenta la transformación de un hombre en un insecto como metáfora de la opresión del mundo moderno.</p>
<p>En <strong>El extranjero, </strong>Albert Camus logra plasmar con éxito el espíritu nihilista de la época, además de tener unas impactantes primeras líneas. El protagonista resulta el reflejo de una generación desesperanzada producto de la postguerra. <strong>La náusea</strong>, por su parte, fue la primera novela filosófica de Jean Paul Sartre. En esta el protagonista está inmerso en un mundo absurdo y solitario. Al igual que en la obra de Camus, Sartre insta a cuestionarse acerca de la existencia del ser humano y, en este caso, de su propósito. Todos, libros que trascendieron su época por lograr conseguir en cada generación una interpretación nueva. Como señaló Calvino: un clásico es aquel libro que nunca agota lo que tiene por decirnos.</p>
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		<title>Felicidad secreta</title>
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		<dc:creator><![CDATA[wmseisgrados]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 20 Apr 2018 14:55:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Día Internacional del Libro 2018]]></category>
		<category><![CDATA[El Aleph]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Luis Borges]]></category>
		<category><![CDATA[Leer]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Iris Martínez Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Iris Martínez </strong></p>
<p style="text-align: right;"><em>Que otros se jacten de las páginas que han escrito; </em></p>
<p style="text-align: right;"><em>a mí me enorgullecen las que he leído</em></p>
<p style="text-align: right;">Jorge Luis Borges</p>
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<p>El día exacto no lo recuerdo pero la emoción que aquel hecho me produjo me ha acompañado toda la vida: Ya<em> sé leer, ya puedo leer, ¿verdad que leer es maravilloso? </em>Fueron esas las primeras frases que leí. Tendría yo unos seis años y cursaba el primer grado de educación primaria.</p>
<p>Por primera vez aquello no era una repetición de algo aprendido “de memoria” para decir la lección diaria.  Después de aquel mágico momento ya nada sería igual. A mis escasos seis años había aprendido a descifrar aquellos códigos, ¡qué hazaña! Sentía que había entrado en otra dimensión. Sin embargo, creo que casi nunca pensamos en lo extraordinario y lo importante que  es para nuestras vidas  el acto de leer, porque lo vemos como un proceso “natural”.</p>
<p>La emoción que sentí fue tan intensa que lo recuerdo vívidamente, fue mi momento ¡EUREKA!,  yo lo sentí así, lo viví así pero no recuerdo haberlo compartido, fue mi triunfo secreto. Comencé a leer todo lo que mis ojos veían y me invadía una felicidad indescriptible.</p>
<p>Muy temprano entendí su fin utilitario: podía leer direcciones, las listas de precios, los avisos de  las calles, las instrucciones en las medicinas, los periódicos y más tarde llegó la literatura que fue mi “salvación”  y la manera de superar esa etapa maravillosa y terrible que es la adolescencia.</p>
<p>Sufrí  amargamente leyendo <strong><em>Las penas del joven Werther</em></strong> y luego junto a <strong>Vallejo</strong> me adentré en el dolor de la existencia: … <em>hay golpes en la vida, tan fuerte, yo no sé. </em>Con Cortázar y su <em>Rayuela</em> infinita, recorrí las calles de Buenos Aires y de Paris. Desde entonces la noción de  lo otro se instaló en mi cabeza y comencé a buscar en cada cosa todos los lados posibles.</p>
<p>La educación formal insiste en presentarnos un mundo plano y convencional pero con Cortázar comenzamos a ver el derecho y el revés; el arriba y el abajo; comenzamos a descubrir el “otro lado” de eso que llamamos realidad. Este descubrimiento fue tan importante como haber aprendido a leer.</p>
<p>Con la lectura comenzó mi fascinación por las bibliotecas, para mí  son como catálogos de posibilidades infinitas de acceso a otros universos; a otros modos de pensar; a la posibilidad de construir y construirnos intelectualmente. Es la llave al acervo cultural documentado de la humanidad.</p>
<p>Leer, ciertamente, es adentrarse en otros mundos sin desplazarnos a ninguna parte física.  Algo de transgresor tiene este acto.  Y algo de alquimia también.</p>
<p>Desde que leí <strong><em>El Aleph</em></strong> de Borges he pensado que es una metáfora de la lectura. Aquel encuentro de Borges con la maravilla, en el sótano de la casa de su amada Beatriz en  la calle Garay se me antoja similar a la experiencia de leer: te sigues levantando a la misma hora, tus huesos siguen andando y desandando las mismas calles pero tienes la certeza de haber descubierto algo; por dentro sientes la primavera llegar; tu cabeza y tu corazón están viviendo y están vibrando impulsados por la maravilla. Algo mágico se gesta. Es tu felicidad secreta.</p>
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