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	<title>La vida después del fútbol &#8211; Seis Grados &#8211; Experiencias que nos conectan</title>
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	<title>La vida después del fútbol &#8211; Seis Grados &#8211; Experiencias que nos conectan</title>
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		<title>Las lecciones del Mundial</title>
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		<dc:creator><![CDATA[wmseisgrados]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 16 Jul 2018 05:00:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[La vida después del fútbol]]></category>
		<category><![CDATA[Croacia]]></category>
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		<category><![CDATA[Mundial Rusia 2018]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por eso Croacia fue finalista y Francia campeona del mundo. Ambas dignas exponentes de los valores que necesita&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h4 id="por-eso-croacia-fue-finalista-y-francia-campeona-del-mundo-ambas-dignas-exponentes-de-los-valores-que-necesita-cualquier-colectivo-para-trascender-pero-solo-francia-tuvo-el-ingrediente-final-que-hac"><span style="color: #6e4d8b;">Por eso Croacia fue finalista y Francia campeona del mundo. Ambas dignas exponentes de los valores que necesita cualquier colectivo para trascender, pero solo Francia tuvo el ingrediente final que hace que la realidad sea más agradable que los sueños</span></h4>
<p><strong>Por Lizandro Samuel</strong></p>
<p>Ningunas placas tectónicas se mueven con tantos anuncios preventivos como las del fútbol. Y aún así la palabra <em>sorpresa</em> se prostituye en cada <strong>Mundial</strong>. Quien se ve en el espejo una vez cada cuatro años se expone a ser sorprendido por el paso del tiempo.</p>
<p>Mientras la preparación futbolística ha mejorado de forma notable en lo que va de siglo XXI, en los últimos diez años la era de la hiperconetividad llegó para acabar con los secretos. El siglo XX estuvo marcado por lo inesperado: más allá de los jugadores mediáticos, todos los equipos vivían expuestos a la sorpresa ante la ausencia –o limitaciones– del video. Hoy día, cualquiera puede conseguir la información más detallada sobre el goleador de la segunda división del fútbol árabe. Si la <em>big data</em> supone dudas para la democracia, pocas cosas pueden buscar tanto la equidad como el conocimiento en el fútbol: desde casa y con conexión a Internet, cualquiera puede mantenerse actualizado.</p>
<p>Un Mundial muy lógico tuvo un campeón razonable. Si algo se pudo clasificar de sorpresivo quizá fue que Rusia llegara tan lejos, aunque es posible que en <strong>Rusia</strong> tengan otra opinión. De ahí en adelante, se podría lamentar el caos de España previo a la Copa que puso en el horizonte obstáculos que empezaron a parecer insalvables; se podría decir que <strong>Brasil</strong> fue el más sólido y versátil del Mundial y que debió llegar, al menos, a semifinales; y que <strong>Alemania</strong>, que tenía pinta de que se iría pronto, cumplió con tanta contundencia al pronóstico que se adelantó hasta a los pesimistas. La verdad es que la lógica se impuso: a las semifinales llegaron, con el permiso de Brasil, los cuatro equipos que mejor jugaron.</p>
<p>Y la Copa se la quedó el más fuerte.</p>
<p>Una <strong>Francia</strong> multirracial, como la de 20 años atrás, aprovechó el talento que tenía a su disposición y le tiró un caño a las limitaciones de tiempo que le impedían lograr un fútbol de mayor nivel. Entendió la importancia del trabajo en equipo, del compromiso, y los egos se rindieron ante la causa que más los podría engrandecer: la de ser campeones del mundo.</p>
<p>Lo lograron dando una lección a su país. Todos los jugadores y miembros del cuerpo técnico asumieron su labor. Aunque disgregados eran estrellas, juntos brillaban como el más grande de los soles. La selección fue de menos a más en el torneo y logró quemar a sus rivales con tal suficiencia que <strong>Giroud</strong>, el delantero centro, no solo no marcó ni un gol en siete partidos, es que nunca remató al arco.</p>
<p>Un goleador usado para que otros anoten o para que el resto defienda mejor es el clímax del trabajo en equipo. Lo único parecido sería ver a la realeza prescindir de comodidades y personal de servicio para que sus súbditos vivan mejor.</p>
<p>Francia le ganó la final a la única selección que hizo un homenaje al colectivo tan prolijo como el suyo. Mentar a los subcampeones como “la Croacia de <strong>Luka Modric</strong>” más que injusto denotaría ceguera. Si bien es cierto que el Balón de Oro del Mundial fue la pieza que engranó y dio vida al resto del rompecabezas, lo es más que lo hizo mediante asociaciones continuas y apoyándose en quienes corrían junto a él para hacer del desarrollo un logro compartido.</p>
<p>Si todos los políticos jugaran como Modric no habría tiempo extra ni tanda de penales que acabara con el orgullo de la humanidad.</p>
<p>Lukita, a sus 33 años, finalizó la temporada más exigente de su vida como si de una novela clásica se tratara. Dejó lo mejor para final y puso más sangre y sudor en el tercer acto de su leyenda.</p>
<p>En Rusia 2018, Modric corrió 72,3 kilómetros para demostrar que los galones no se caen con el sudor. Recuperó 56 balones, porque en el fútbol contemporáneo hay que ser tan bueno para quitar como para pasar. Y como muestra de esto último, completó 484 pases que hicieron que entre los croatas, más que seis grados de separación, solo mediara un Modric de distancia. Es decir, tuvo un rendimiento de diez puntos: imposible lograr un mejor homenaje a su dorsal.</p>
<figure id="attachment_5706" aria-describedby="caption-attachment-5706" style="width: 950px" class="wp-caption aligncenter"><img class="size-full wp-image-5706" src="http://www.seisgrados.com.ve/wp-content/uploads/2018/07/francia-croacia-final-mundial-depor.jpeg" alt="francia-croacia-final-mundial" width="950" height="475" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/07/francia-croacia-final-mundial-depor.jpeg 950w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/07/francia-croacia-final-mundial-depor-300x150.jpeg 300w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/07/francia-croacia-final-mundial-depor-768x384.jpeg 768w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/07/francia-croacia-final-mundial-depor-600x300.jpeg 600w" sizes="(max-width: 950px) 100vw, 950px" /><figcaption id="caption-attachment-5706" class="wp-caption-text">Foto Depor.com</figcaption></figure>
<p>“La perseverancia es una cosa impresionante”, comentó un amigo hace días. “La perseverancia puede lograr cosas asombrosas. Pero el talento también”, concluyó uno que se sumó a la conversación. Por eso <strong>Croacia</strong> fue finalista y Francia campeona del mundo. Ambas dignas exponentes de los valores que necesita cualquier colectivo para trascender, pero solo Francia tuvo el ingrediente final que hace que la realidad sea más agradable que los sueños. Por eso su triunfo fue lógico y esperado. Una lección para quienes creen que el éxito se fábrica en restaurantes de <em>fast food </em>o que la victoria solo depende del azar. “La suerte es un desenlace pero no una explicación”, canta Cuarteto de Nos. Y las tres finales y dos Copas del Mundo en los últimos 20 años lo demuestran.</p>
<p>Un dato más: <strong>Varane</strong>, el capitán galo, tiene 25 años y cuatro Champions, fue subcampeón de una Eurocopa y ganó un Mundial.</p>
<p>La final deberá pasar a la historia: nunca antes más de mil millones de seres humanos nos pusimos de acuerdo en algo. Lo hicimos para ver la final de la Copa del Mundo. Pensar en tantos ojos viendo a dos conjuntos que lograron lo que lograron honrando el trabajo en equipo puede ser esperanzador. El fútbol, insisto, a veces evoluciona más rápido que los países.</p>
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		<title>Los ocho partidos de Croacia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[wmseisgrados]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 12 Jul 2018 14:53:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[La vida después del fútbol]]></category>
		<category><![CDATA[Balón de Oro]]></category>
		<category><![CDATA[Croacia]]></category>
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		<category><![CDATA[Lizandro Samuel]]></category>
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		<category><![CDATA[Mario Mandzukic]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Pocas veces alguien homenajeó tanto el dorsal que viste. Modric contenía en su esencia la de los 10&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h4 id="pocas-veces-alguien-homenajeo-tanto-el-dorsal-que-viste-modric-contenia-en-su-esencia-la-de-los-10-jugadores-de-su-equipo-pues-hasta-obstruia-disparos-cual-portero-pero-solo-la-de-10-por" align="justify"><span style="color: #6e4d8b;">Pocas veces alguien homenajeó tanto el dorsal que viste. Modric contenía en su esencia la de los 10 jugadores de su equipo –pues hasta obstruía disparos, cual portero-; pero solo la de 10: porque el gol era cosa de otro(s).</span></h4>
<p align="justify"><strong>Por Lizandro Samuel</strong></p>
<p align="justify"><strong>Modric</strong> agarró la pelota y el reloj se movió a su antojo. Acomodó su cabello, entrecerró los ojos y limpió el sudor de su cara. Él, con una niñez marcada por el desplazamiento forzado por la guerra, sabía que su talento fluiría mientras tocase el balón. Si además manejaba el tiempo a su antojo, ninguna adversidad –ni siquiera el 1-0 en contra en el marcador– sería imposible de sortear. Para quien alguna vez fue un niño refugiado, el fútbol nunca deja de ser “solo” un juego.</p>
<p align="justify">Un juego que le salvó la vida.</p>
<p align="justify">Y entonces el ruido de la pelota empezó a imponerse por encima de la bulla de los espectadores. Ese tac, tac, tac, que marca los pases continuos. Esa sinfonía que solo producen los mejores maestros musicales: los que dominan el balón y el reloj a su antojo.</p>
<p align="justify">Corría el segundo tiempo e <strong>Inglaterra</strong> se fue convirtiendo en un flan hipnotizado por la música del 10 croata.</p>
<p align="justify">Porque este es el <strong>Mundial</strong> de los números redondos –hace 20 años Francia ganó su hasta ahora única Copa–, Croacia aspiraba llegar a la final de Rusia 2018 con una generación que se presentó ante los flashes en la Eurocopa de Austria y Suiza de diez años atrás. En ese entonces, Lukita jugaba en el <strong>Dinamo Zagreb</strong> y los grandes ojeadores del continente intuían que se convertiría en el director de orquesta de un club grande.</p>
<p align="justify">Modric, en ese entonces, llevaba el 14 sobre su espalda, una nariz aguileña y un cabello que revoloteaba cuando conducía el balón con la magia de los predestinados. Acaso por esto, muchos lo compararon con <strong>Cruyff</strong>, aquél que fuese apodado el Quinto Beatle. Pero lo de Luka no era el rock, era la perfección de la música académica.</p>
<figure id="attachment_5690" aria-describedby="caption-attachment-5690" style="width: 600px" class="wp-caption aligncenter"><img class="size-full wp-image-5690" src="http://www.seisgrados.com.ve/wp-content/uploads/2018/07/modric-vsengland-zimbio.jpg" alt="croacia-vs-england" width="600" height="414" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/07/modric-vsengland-zimbio.jpg 600w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/07/modric-vsengland-zimbio-300x207.jpg 300w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /><figcaption id="caption-attachment-5690" class="wp-caption-text">Foto Zimbio.com</figcaption></figure>
<p align="justify"><strong>Croacia</strong> es un país marcado por la guerra. Tragedias que no se borran de la piel. Cuatro jugadores de esta selección fueron o refugiados o nacieron en familias que migraron en busca de algo que creían que podían perder: vida. Quizá por todo esto, el camino de este combinado fue más largo que el de cualquier otro finalista de la historia. Si Francia llegó a la final evolucionando de a poco y, en ocasiones, sobrando a algún rival; Croacia lo haría venciendo a Inglaterra en medio de la tercera prórroga consecutiva que les tocaría jugar.</p>
<p align="justify">Y es que cuando la pizarra estaba 1-1 y el árbitro dio tres pitazos, los croatas se vieron entre sí: la sumatoria de las tres prórrogas bien podrían significar un partido en sí mismo. Croacia sumaría 90 minutos más que el resto de semifinalistas.</p>
<p align="justify">Pero Inglaterra no sabía esto, no se enteró o no quiso enterarse. O quizá solo se durmió, se confundió, o se mareó viendo a Modric pedir la pelota aquí y soltarla allá, enviar un pase de este lado a este otro, meterse entre sus centrales y luego ir a chocar contra los del rival. Pocas veces alguien homenajeó tanto el dorsal que viste. Modric contenía en su esencia la de los 10 jugadores de su equipo –pues hasta obstruía disparos, cual portero-; pero solo la de 10: porque el gol era cosa de otro(s).</p>
<p align="justify">Croacia empató en tiempo regular y se fue arriba en la prórroga. El arrogante <strong>Mandzukic</strong> apareció en la foto como el autor del tanto definitivo, pero también como el héroe que rato después debió salir cojeando porque ni todo el corazón basta para sostener un cuerpo agotado.</p>
<p align="justify">O eso dice la lógica, o eso dicen los médicos. Pues un Modric cansado, una Croacia cansada, unos jugadores cansados, apelaron a lo mejor de su amor propio para revivir el fútbol competitivo que los llevó a semifinales. Ahora, con un partido más, tendrá que hacer lo mismo ante la que ha sido –con el permiso de <strong>Brasil</strong>– la selección más sólida del Mundial.</p>
<p align="justify">Croacia ganará o perderá, pero seguramente Modric volverá a jugar no solo como todo un <strong>Balón de Oro</strong>, sino como un niño refugiado que sabe que cada minuto dentro de la cancha es un regalo de la vida.</p>
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		<title>Señales</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2018/07/senales/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[wmseisgrados]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 11 Jul 2018 17:49:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[La vida después del fútbol]]></category>
		<category><![CDATA[Deschamps]]></category>
		<category><![CDATA[Francia]]></category>
		<category><![CDATA[Fútbol]]></category>
		<category><![CDATA[Lizandro Samuel]]></category>
		<category><![CDATA[Martín Caparros]]></category>
		<category><![CDATA[Umtiti]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Francia llegó a Rusia 2018 con ganas de hacer valer las papeletas que la nombraban como una selección&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h4 id="francia-llego-a-rusia-2018-con-ganas-de-hacer-valer-las-papeletas-que-la-nombraban-como-una-seleccion-de-peligro-pero-habia-un-problema-23-jugadores-no-hacen-un-equipo-un-equipo-lo-hacen-23-comprom"><span style="color: #6e4d8b;">Francia llegó a Rusia 2018 con ganas de hacer valer las papeletas que la nombraban como una selección de peligro. Pero había un problema: 23 jugadores no hacen un equipo. Un equipo lo hacen 23 compromisos.</span></h4>
<p><strong>Por Lizandro Samuel</strong></p>
<p>Hace 20 años, una selección francesa multirracial unió a su pueblo solo para unos momentos puntuales: para celebrar victorias. El combinado galo ganó la Copa del Mundo que se organizó en su país, sumó la primera estrella a su camiseta y nos asomó al siglo XXI. Un crack de ascendencia armenia patentó una jugada llamada la ruleta de Marsella, en honor a su ciudad natal. <strong>Zinedine Zidane</strong> fue un símbolo tanto del buen juego como de la imperante globalización.</p>
<p>El fútbol, entonces, evolucionó más rápido que la sociedad. En las calles francesas el racismo daba bofetadas a los descendientes de inmigrantes y a los habitantes de las barriadas, pero dentro de las canchas todos se arrimaban a los talentos que provenían de familias formadas en los márgenes. Cuatro años después de <strong>Francia 1998</strong>, un partido racista logró postular un candidato a las elecciones presidenciales. Ese mismo año, Zidane marcó un golazo de volea que le dio al Real Madrid su novena Liga de Campeones.</p>
<p>Desde entonces, el fútbol francés no para de evolucionar. Aunque sus métodos no parecen tan a la vanguardia como los de España y Alemania, las academias formativas y el proceso de captación de talento a lo largo y ancho del país lo convirtieron en un grande de Europa. Y en un símbolo de los tiempos que vivimos: 17 de los 23 jugadores de la selección actual son descendientes de familias africanas.</p>
<p><strong>Samuel Umtiti</strong>, central formado bajo los cánones modernos, marcó el gol que puso a Francia en su tercera final en 20 años. Umtiti nació en Camerún, pero es exponente de una escuela francesa que cada vez pare mejores centrales.</p>
<p>Fue precisamente un defensor, <strong>Lilian Thuram</strong>, quien hace 20 años firmó el doblete ante <strong>Croacia</strong> que llevó a su selección a la final del Mundial. Fueron los únicos dos goles que marcó con Francia en sus 142 partidos internacionales.</p>
<p>Los que gustan de ver señales en todos lados vibran de emoción. El gol de Umtiti llegó luego de que Varene hiciese lo propio en cuartos de final y de que Pavard marcara el tanto decisivo en octavos. La última vez que tres defensores franceses marcaron en un Mundial fue en el 98. Lo hicieron <strong>Lizarazu</strong>, <strong>Blanc</strong> y <strong>Thuram</strong>.</p>
<figure id="attachment_5685" aria-describedby="caption-attachment-5685" style="width: 585px" class="wp-caption aligncenter"><img class="size-full wp-image-5685" src="http://www.seisgrados.com.ve/wp-content/uploads/2018/07/francia-1998-revista-estadio.jpg" alt="francia-1998" width="585" height="380" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/07/francia-1998-revista-estadio.jpg 585w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/07/francia-1998-revista-estadio-300x195.jpg 300w" sizes="(max-width: 585px) 100vw, 585px" /><figcaption id="caption-attachment-5685" class="wp-caption-text">Foto Revista Estadio</figcaption></figure>
<p>En el fútbol hay más sorprendidos que sorpresas: los que mejor se preparan, los que tienen más talento y están mejor formados suelen imponerse. Francia llegó a Rusia 2018 con ganas de hacer valer las papeletas que la nombraban como una selección de peligro. Pero había un problema: 23 jugadores no hacen un equipo. Un equipo lo hacen 23 compromisos.</p>
<p>Uno de los combinados con más talento mostraba grietas en su manera de jugar. Didier Deschamps, el técnico, se adaptó no a cómo podría jugar si dispusiese de más tiempo, sino a cómo podía competir en el presente. Logró un compromiso tal entre sus dirigidos, que hasta Pogba, torpe para defender, se replegó hasta la primera línea de su equipo para contener los ataques belgas.</p>
<p>La selección se armó desde una dupla de centrales que solo resulta inferior a la de Piqué y Ramos, en España; y a la de Boateng y Hummels, en Alemania. Pero ya sabemos cómo le fue a estos últimos dos duetos.</p>
<p>Desde la decisión de fortalecer el área propia, Francia ha competido cediendo el balón y organizándose, cuando lo recupera, alrededor de un maduro <strong>Griezmann</strong>. Eso en determinados contextos. En otros se encomienda a la potencia de su nuevo baluarte: <strong>Mbappé</strong>, el futuro que ya es presente y que, como no podía ser de otra forma, nació en 1998: con el aura de campeón que envolvía a Francia.</p>
<p>Tras cada partido, la cohesión ha aumentado. Y tanta unión, así como tanta mezcla –en un país en el que, como dice <strong>Martín Caparrós</strong>, los migrantes no llegan al siete por ciento: hay diez veces más en la selección que en el país–, solo trae a la mente las escenas de 20 años atrás. Cuando Thuram los metió en la final. Él, nacido en Guadalupe, ha sido uno de los principales voceros políticos y sociales del fútbol francés. Un fútbol que ha evolucionado mucho desde que lograra su primer título Mundial. Después del 15 de julio, sabremos si esta vez la sociedad avanzó al mismo ritmo.</p>
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		<title>Hilos extraños</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2018/07/hilos-extranos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[wmseisgrados]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 08 Jul 2018 18:20:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[La vida después del fútbol]]></category>
		<category><![CDATA[Belgica]]></category>
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		<category><![CDATA[Cavani]]></category>
		<category><![CDATA[Francia]]></category>
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		<category><![CDATA[Lizandro Samuel]]></category>
		<category><![CDATA[Tabarez]]></category>
		<category><![CDATA[Uruguay]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Si el fútbol es como la vida, quería decir entonces que el mundo no era un lugar en&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h4 id="si-el-futbol-es-como-la-vida-queria-decir-entonces-que-el-mundo-no-era-un-lugar-en-el-que-las-fantasias-se-hacian-realidad-solo-con-cerrar-los-ojos"><span style="color: #6e4d8b;">Si el fútbol es como la vida, quería decir entonces que el mundo no era un lugar en el que las fantasías se hacían realidad solo con cerrar los ojos.</span></h4>
<p><strong>Por Lizandro Samuel</strong></p>
<p>La vida cada tanto plantea situaciones que me superan. En eso se parece al fútbol. Para vivir con mayor tranquilidad, asumí que hay (muchas) cosas fuera de mi comprensión. Querer saberlo y entenderlo todo es una ambición que coquetea con la arrogancia: si la duda se nos escapa, dejaríamos de ser humanos para convertirnos en Dioses.</p>
<p>Como latinoamericano que soy y enamorado de literatura, fantaseé con lo lindo que sería ver una Copa pintada de Celeste. No solo porque el azul es mi color favorito, sino porque la crónica tendría algo de épico si los muchachos de <strong>Oscar Washington Tabárez</strong> ganaban el Mundial y devolvían a <strong>Uruguay</strong> al trono que perdió en una época en la que no había televisores.</p>
<p>Pertenezco a una generación para la que los uruguayos en el fútbol eran piezas de museo antes que peligros presentes. Esto cambió en los últimos diez años. Los jugadores talentosos que siempre salían empezaron a ser guiados por un Maestro que llevó al fútbol charrúa al siglo XXI.</p>
<p>Ver todo lo que ha hecho Tabárez era sentarse a ponderar el argumento de una película de Hollywood. Pero Francia tenía otra historia que contar: la de los europeos que reeditan título 20 años después de su primera –y hasta ahora única– estrella. Aunque más que contar, los franceses querían jugar. A falta de un equipo de escritores, bueno fue uno de futbolistas. No habían pasado ni 20 minutos y lo que debía ser el relato de la épica charrúa se convirtió en un monólogo francés.</p>
<p>Hasta ese momento, el título de esta columna iba a ser <em>El fútbol no entiende de sentimentalismos</em>. No solo porque quiso que el histórico <strong>Muslera</strong> cometiera un <em>blooper</em> que más que hachárselo a él habría que reprochárselo a las fábricas de balones, sino porque prefirió un análisis que homenajeara a la lógica y no a un éxito taquillero.</p>
<p><strong>Cavani</strong> no volverá de su lesión para alzar en hombros a un Maestro Tabárez curado de sus dolencias por la Diosa de la Victoria. <strong>Godín</strong>, una de las figuras de Rusia 2018, no subirá a recoger un merecido Balón de Oro que, a diferencia de hace cuatro años, premiará al fútbol y no al marketing. Y no veremos en el día de la final a Forlán aplaudiendo en el estadio con rostro de abuelo satisfecho, mientras de fondo suena <em>Gaucho power</em> con una participación especial de Diego Lugano en uno de los coros.</p>
<p>Los franceses, tan buenos, tan talentosos, tan racionales, nos quitaron la posibilidad de escribir el mejor de los guiones. Y en el fondo me contenté. Si el fútbol es como la vida, quería decir entonces que el mundo no era un lugar en el que las fantasías se hacían realidad solo con cerrar los ojos. La Justicia era justa: el que más recursos tenía, el que mejor trabajaba y el que mejor jugaba, era el que avanzaba de ronda.</p>
<figure id="attachment_5678" aria-describedby="caption-attachment-5678" style="width: 1440px" class="wp-caption aligncenter"><img class="size-full wp-image-5678" src="http://www.seisgrados.com.ve/wp-content/uploads/2018/07/belgica-vs-brasil-la-oral-deportiva.jpg" alt="belgica-vs-brasil" width="1440" height="810" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/07/belgica-vs-brasil-la-oral-deportiva.jpg 1440w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/07/belgica-vs-brasil-la-oral-deportiva-300x169.jpg 300w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/07/belgica-vs-brasil-la-oral-deportiva-768x432.jpg 768w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/07/belgica-vs-brasil-la-oral-deportiva-1024x576.jpg 1024w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/07/belgica-vs-brasil-la-oral-deportiva-600x338.jpg 600w" sizes="(max-width: 1440px) 100vw, 1440px" /><figcaption id="caption-attachment-5678" class="wp-caption-text">Foto La oral deportiva</figcaption></figure>
<p>Pero entonces llegó el partido entre <strong>Bélgica</strong> y <strong>Brasil</strong>.</p>
<p>La religión es una de las primeras formas de violencia a las que nos someten. Nadie te pregunta si quieres creer en algo, o te explica las ventajas o desventajas de creer en otras cosas, te imponen un modelo del mundo y se ofenden si creces para decidir que prefieres otro.</p>
<p>Yo tenía diez años cuando asistí a catecismo. Un día, confundido, le pregunté a la facilitadora cómo era posible que solo Adán y Eva se hubiesen dedicado a poblar el mundo. La pobre chica, desnudada por mi curiosidad, solo atinó a decir que el planeta se lleno de adansitos y evitas. Entonces, pregunté cómo era el asunto del incesto. Si solo había una mujer y su marido más los hijos de ambos, la lógica decía que no solo el marido sino también los hijos tuvieron que haberse acostado con ella, ¿no?</p>
<p>Yo no sé para qué le sirvió a la pobre chica su educación religiosa, pero sin duda no fue para despertar el pensamiento lógico. La muchacha titubeó, cambió de tema y yo asumí que más nunca perdería mi tiempo yendo a esas cosas.</p>
<p>Aunque De Bruyne, Hazard y Fellaini tuvieron un gran partido, las figuras de la victoria belga fueron <strong>Courtois</strong> y un caprichoso Dios que bien podría mentarse Azar. Bélgica, que planteó un partido solvente en las transiciones ofensivas, padeció durante 90 minutos un asedio llamado <strong>Brasil.</strong></p>
<p>Tan impresionantes como algunos jugadores belgas fueron las incontables ocasiones de gol brasileñas no concretadas por cracks que acostumbran llenar de proezas los noticieros. El rectángulo de juego fue un lugar donde unos señores vestidos de amarillo estaban tan acostumbrados a hacer lo imposible que no pudieron hacer lo posible y quedaron eliminados ante un equipo que filmó una maravillosa película, antes que un ensayo bien sustentado.</p>
<p>Si tras la victoria francesa sentí el sosiego del que sabe que el que juega bien gana, con la victoria belga me entró el temor de ser tan bueno como Brasil solo para quedar eliminado ante otro que rezó mucho.</p>
<p>Durante la adolescencia el balón fue un refugio lógico de todas las inquietudes que me acosaban. <strong>Manuel Vázquez Montalabán</strong> escribió una vez que el fútbol es una religión en busca de un Dios. En el Olimpo el trono superior será ocupado por <strong>Lionel Messi</strong>, el mismo que perdió tres finales seguidas. Si ese es el destino del más grande de los Dioses, ¿de qué sirve la religión para explicar los caprichos de la pelota?</p>
<p>Humildad tiene que ver con asumir nuestras limitaciones. Ya yo superé buena parte de mis crisis existencialistas: hay cosas que no entiendo y no entenderé. El mundo funciona de forma más o menos razonable aun con mi ignorancia. El adolescente que quería usar el fútbol para evadir las crisis cotidianas devino adulto que repite el cliché de <strong>Sócrates</strong>: yo solo sé que no sé nada.</p>
<p>Y si me torno arrogante, siempre habrá una <strong>Bélgica</strong> que me ponga los pies en la tierra.</p>
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		<title>Brillar sobre el césped</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2018/07/brillar-sobre-el-cesped/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[wmseisgrados]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 04 Jul 2018 15:35:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[La vida después del fútbol]]></category>
		<category><![CDATA[Barcelona]]></category>
		<category><![CDATA[Lizandro Samuel]]></category>
		<category><![CDATA[México]]></category>
		<category><![CDATA[Pep Guardiola]]></category>
		<category><![CDATA[Rafael Márquez]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Da la sensación de que, quizá porque se empeñó en ser más futbolista que marca, o porque lo&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h4 id="da-la-sensacion-de-que-quiza-porque-se-empeno-en-ser-mas-futbolista-que-marca-o-porque-lo-suyo-era-frenar-goles-ajenos-y-gestar-los-de-su-equipo-en-vez-de-marcarlos-en-mexico-no-se-le-ha-valorado-c" align="justify"><span style="color: #6e4d8b;">Da la sensación de que, quizá porque se empeñó en ser más futbolista que marca, o porque lo suyo era frenar goles ajenos y gestar los de su equipo en vez de marcarlos, en México no se le ha valorado cómo merece.</span></h4>
<p align="justify"><strong>Por Lizandro Samuel</strong></p>
<p style="text-align: left;" align="justify">En el 2007, le preguntaron a <strong>Rafael Márquez</strong> qué apodo prefería, si el de Káiser o el de El Beckham mexicano. Él rió con buen humor –quizá el que se usa para esconder el desconcierto o maquillar una ofensa– y respondió que obviamente prefería que lo llamaran Káiser. Aunque parezca improbable, al terrenal Rafa lo relacionaban con el adonis inglés que perduró más en las revistas de farándula y moda que en los campos de fútbol.</p>
<p style="text-align: left;" align="justify">La comparación venía por el coqueteo con la moda del mexicano y por su elegancia. En esos años era uno de los mejores jugadores del planeta, estrella del <strong>Barcelona</strong> que acababa de ganar su segunda <strong>Liga de Campeones</strong>, y en la tierra hiperbolizada de la televisión mexicana su imagen vendía más que los escándalos de las vedettes.</p>
<p style="text-align: left;" align="justify">Pero Rafa no se perdió en el camino: aún con los altibajos naturales de cualquier carrera, destiló siempre un profundo amor por el fútbol que lo llevó a instalarse en el territorio de la inmortalidad deportiva. No ha habido mexicano alguno que haya trascendido tanto. Acaso se le acerca <strong>Hugo Sánchez</strong>, famoso por marcar goles hasta con la nuca en el <strong>Real Madrid</strong>. Pero es que Rafa no solo compitió más y a más nivel, sino que obligó a los delanteros más letales del planeta a embarrarse para tratar de superarlo.</p>
<p style="text-align: left;" align="justify">Sus hazañas atravesaron el tiempo: con mismo tino se enfrentó a un Fenómeno brasileño y un cybor portugués, como si la evolución de los delanteros se midiera por la aparición cada tanto de un Ronaldo. Lo curioso es que fue justo con otro crack bautizado con dicho nombre con quien se amistó en Barcelona para hacer del club un delirio Mundial.</p>
<p style="text-align: left;" align="justify">El Barcelona de 2006 fue tan de Ronaldinho, como de Deco, Eto’o, Puyol y Rafa. Dicen que cuando <strong>Pep Guardiola</strong> llegó al club catalán no paró de preguntarle al central mexicano cómo su ex seleccionador en México, Ricardo Lavolpe, ensayaba la salida. Era una paradoja: la cantera que paría los defensores más duchos con la pelota vivía de los consejos de un latino proveniente de un país en el que la técnica no solía alcanzarle a los futbolistas para enfundarse camisetas de élite. La historia quiso darle un giro cruel al asunto. Pep se convenció a mediados de su histórica primera temporada de que Rafa y Piqué debían ser los centrales titulares: le ofrecían al equipo ventajas con balón dominado que envidiarían todos los clubes del Viejo Continente.</p>
<p style="text-align: left;" align="justify">Ningún hombre cuenta siempre con buena fortuna: Rafa se lesionó, Pep alineó a Puyol y a Piqué durante varios partidos, y la pareja de españoles lo mismo ganó dos Champions que un Mundial y una Eurocopa. Rafa, cansado de tanta presión, voló a la MLS para retirarse en Nueva York con la holgura del que descubre que en La Gran Manzana va tan sobrado que podría haber jugado de enganche si le daba la gana. Pero el fútbol lo llamó y siguió insistiendo en tantos clubes, y jugando tan bien, y ganando, que todo acabó cómo debía: en el Atlas de sus amores.</p>
<p style="text-align: left;" align="justify">Da la sensación de que, quizá porque se empeñó en ser más futbolista que marca, o porque lo suyo era frenar goles ajenos y gestar los de su equipo en vez de marcarlos, en México no se le ha valorado cómo merece. Sus cinco Mundiales jugados lo ubican en el pedestal de la competición. Aunque nunca pasó de octavos de final. Rafa confirmó su retiro del fútbol tras la derrota ante Brasil. 22 años, como 22 jugadores hay en la cancha. Y aunque en el mundo no lo conozcan tanto como a Beckham, en el Olimpo del fútbol le reservaron un asiento al que no pudo aspirar el inglés.</p>
<p style="text-align: left;" align="justify">El mejor jugador de la historia de México cuelga los tacos, orgulloso quizá de haber brillado más sobre el césped que bajo los reflectores. Un lujo que muy pocas estrellas se pueden permitir.</p>
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		<title>El alma no basta para ganar partidos</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2018/07/el-alma-no-basta-para-ganar-partidos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[wmseisgrados]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 02 Jul 2018 23:00:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[La vida después del fútbol]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Diego Armando Maradona]]></category>
		<category><![CDATA[Fútbol]]></category>
		<category><![CDATA[Lizandro Samuel]]></category>
		<category><![CDATA[Messi]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La cara larga de Lio es la de un hombre que se llevó al máximo, que rompió sus&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h4 id="la-cara-larga-de-lio-es-la-de-un-hombre-que-se-llevo-al-maximo-que-rompio-sus-limites-y-que-al-parecer-sigue-teniendo-expectativas-mas-altas-que-todos-los-imposibles-que-ha-logrado-y-que-logra-dia-a" align="justify"><span style="color: #6e4d8b;">La cara larga de Lio es la de un hombre que se llevó al máximo, que rompió sus límites y que al parecer sigue teniendo expectativas más altas que todos los imposibles que ha logrado y que logra día a día</span></h4>
<p align="justify"><strong>Por Lizandro Samuel</strong></p>
<p style="text-align: left;" align="justify">Nada empezó bien en este último ciclo. Pero nunca antes hubo tanta esperanza. No solo porque se crea que querer es poder, sino porque se asumió que el destino no podía ser tan malévolo: con tres finales consecutivas perdidas, en algún momento debía llegar el premio, ¿no? El entorno se malacostumbró a buscar culpas a fuera y a creer que la victoria depende de algún poder divino. Si hubiesen mirado para adentro, se habrían dado cuenta de que son niños mancos que quieren agarrar estrellas.</p>
<p style="text-align: left;" align="justify">Los jugadores, tipos que han madurado en la derrota, sí estaban muy claros de lo empinado del camino que lleva a la gloria. Empinado por no decir imposible. Pero ellos también creían: muchos están acostumbrados a vencer a la lógica. Además, en su plantilla estaba la leyenda más grande de este juego. <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Lionel_Messi"><strong>Lionel Andrés Messi</strong></a> es un genio que cayó en el campo más fértil para que su talento germinara y que ha construido su historia alrededor de otros genios.</p>
<p style="text-align: left;" align="justify">Todo para que el motor que hace latir a su corazón se encontrara a miles de kilómetros de distancia, en su <strong>Argentina</strong> natal: ese país que tanto extraña, que tanto ama y que tantas veces lo ha obligado a poner los pies sobre la tierra. Leyenda y mito se enfrentan en una nación que, como atinó a escribir <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Leila_Guerriero"><strong>Leila Guerriero</strong></a>, en unas cuantas décadas podría olvidar que fue grande. Porque, en fútbol, ya no lo es. Ni aunque lo repita hasta el cansancio el mito más soberbio de su historia, ese gordo de mirada loca que se sienta en cada palco a rememorar el éxito de su vida y su fracaso personal: <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Diego_Armando_Maradona"><strong>Diego Armando Maradona</strong></a> vivió años tan alucinantes como futbolista, que todo lo que ha venido después es un patético epílogo que bien podría titularse <i>El curioso caso del hombre que destruye con la boca lo que logró con los pies</i>.</p>
<p style="text-align: left;" align="justify">Los que peor fracasan en la vida son los que jamás pueden despegar su memoria de un triunfo. Pero Messi, la leyenda que el pueblo confronta contra el mito, bien podría decir que al menos otros quedaron obsesiones por una victoria mientras que su historia en Mundiales parece marcada por varias derrotas. La cara larga de Lio es la de un hombre que se llevó al máximo, que rompió sus límites y que al parecer sigue teniendo expectativas más altas que todos los imposibles que ha logrado y que logra día a día.</p>
<p style="text-align: left;" align="justify">Es que hay que ser sincero: ese anodino humano casi autista, que hace de la vida fuera de la cancha un lugar para tomar siestas y jugar PlayStation, es tan matemáticamente perfecto cuando se calza los tacos que ni un comité dirigido por Guardiola, Cruyff, Galeano, Fontanarrosa y Camus lo hubiese diseñado tan –en apariencia– invencible. En apariencia. Pues aunque con la Albiceleste tampoco lo puedan frenar, sí pueden detener a sus compañeros. La vida ha querido que <strong>Messi</strong> sea pura literatura y que se siga hablando de lo que pudo haber sido durante épocas. Pues, si se revisa con ojo clínico y estudiado toda la historia del fútbol, si se analiza con las distinciones adecuadas, si se pondera solo lo que sucede dentro de la cancha y se limpia la visión de esa película de mitos y fantasmas, solo un necio podría decir que Lionel Andrés Messi no es el genio más grande que ha visto el fútbol: el mejor jugador de la historia.</p>
<p style="text-align: left;" align="justify">Pero como este juego-deporte coquetea con el arte, a efectos sociales lo que más importa es cómo la narrativa nos hace sentir, cómo la percibimos. Y es ahí donde la figura de Messi vive en una pelea a la que podría estar condenado: la realidad de la leyenda versus la fantasía del mito. A Maradona le bastaron un mes, mucho carisma y cuatro o cinco temporadas buenas para que un pueblo construyera una religión alrededor de su opulencia.</p>
<p style="text-align: left;" align="justify">A Messi ni <strong>12 años</strong> dominando el fútbol mundial, coincidiendo con varios de los mejores jugadores de la historia de sus países, siendo la punta de lanza del mejor equipo de la historia y haciendo sus exhibiciones en el torneo de más nivel del mundo –que es la <strong>Champions</strong>, no el Mundial– le basta para encontrar la totalidad del afecto del pueblo que ama. Así es la vida: un territorio de historias incompletas. <strong>Francia</strong> dominó a una Argentina que ya debería entender que el alma no basta para ganar partidos. Yo vi el juego en una pastelería. Un cocinero gordo de dientes torcidos alabó la preparación de los galos y la coordinación que mostraban sobre la cancha.</p>
<p style="text-align: left;" align="justify">Él no ha hecho cursos de entrenadores, ni vive de estudiar el fútbol, pero lo obvio es obvio para casi todos. Al final, volvió a su cocina con una sonrisa socarrona y manoteando el aire, cuando la cámara enfocó a Messi. “Un jugador no hace un equipo”, se limitó a decir.</p>
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		<title>El VAR atenta contra el bar</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2018/06/el-var-atenta-contra-el-bar/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[wmseisgrados]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 30 Jun 2018 00:37:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[La vida después del fútbol]]></category>
		<category><![CDATA[Alemania]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[Fútbol]]></category>
		<category><![CDATA[Lizandro Samuel]]></category>
		<category><![CDATA[Sénegal]]></category>
		<category><![CDATA[VAR]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El fútbol ha sido considerado durante años un deporte de pillos. Uno de los pocos contextos donde engañar&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h4 id="el-futbol-ha-sido-considerado-durante-anos-un-deporte-de-pillos-uno-de-los-pocos-contextos-donde-enganar-a-la-autoridad-es-bien-visto"><span style="color: #6e4d8b;">El fútbol ha sido considerado durante años un deporte de pillos. Uno de los pocos contextos donde engañar a la autoridad es bien visto</span></h4>
<p><strong>Por Lizandro Samuel</strong></p>
<p>Podía haber sido un bar, pero en realidad era una pastelería. Todos estábamos expectantes viendo el penal que se había pitado a favor de <strong>Senegal</strong> pero que ahora era revisado por el ya famoso <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/%C3%81rbitro_asistente_de_video">VAR</a>. “Es que no fue nada”, dijo un moreno flaco. “Nah, eso no es penal: lo van a anular”, insistió otro, que engullía una trufa de chocolate. El árbitro los escuchó: rectificó la decisión y <strong>Colombia</strong> se salvó de lo que muy probablemente hubiese significado un gol senegalés. Al final, los cafeteros ganaron el partido, 0-1.</p>
<p><em>La columna tecnológica: Fútbol y ciencia </em>es un cuento de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Roberto_Fontanarrosa">Roberto Fontanarrosa</a>, en el que el rosarino relata cómo en un partido se estrena una nueva forma de arbitraje: desde una torre, equipada con más de treinta pantallas con tomas distintas, un juez controla el devenir del cotejo. La idea, dice el narrador, es que con esto acaben las largas polémicas y sesiones de reclamo dentro de las canchas: cuando un afectado insista en que el árbitro y la tecnología se equivocan, las dos pantallas gigantes de dentro del estadio reproducirán la acción al detalle para acabar con las dudas.</p>
<p>No solo no hubo debates en la pastelería, sino que tampoco los hubo sobre la cancha. El fútbol ha sido considerado durante años un deporte de pillos. Uno de los pocos contextos donde engañar a la autoridad es bien visto. Los suizos que pagan sus impuestos a tiempo fingen que recibieron una patada dentro del área rival para conseguir un penal, y sus compañeros les festejan la mentira. El fútbol no inventó la artimaña, solo la normalizó: acaba con la hipocresía que reina en tantas sociedades, partiendo de aquél viejo dicho de la prestidigitación: la mano –la caída, el pie– es más rápida que el ojo.</p>
<figure id="attachment_5662" aria-describedby="caption-attachment-5662" style="width: 620px" class="wp-caption aligncenter"><img class="size-full wp-image-5662" src="http://www.seisgrados.com.ve/wp-content/uploads/2018/06/el-comercio-colombia.jpeg" alt="colombia" width="620" height="356" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/06/el-comercio-colombia.jpeg 620w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/06/el-comercio-colombia-300x172.jpeg 300w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/06/el-comercio-colombia-600x345.jpeg 600w" sizes="(max-width: 620px) 100vw, 620px" /><figcaption id="caption-attachment-5662" class="wp-caption-text">Foto El Comercio</figcaption></figure>
<p>Pero cuando el árbitro –un tipo estudiado, preparado, que se sabe las reglas mejor que cualquiera de nosotros– ve en una pantalla, desde diferentes ángulos y en cámara lenta, lo que sucedió se pierde todo el derecho a reclamar, se diluye cualquier engaño: lo que el colegiado decide es y no se diga más.</p>
<p>Son tantos los periodistas, entrenadores, futbolistas y hasta directivos que han construido su carrera alrededor de la polémica. Tantos los que tapan sus incapacidades con horas y horas de despotricar contra decisiones arbitrales. Tantos los goleadores que se benefician de penales inexistentes. Ahora todos los que vivimos del fútbol estamos obligados a mejorar: ya no se le puede echar la culpa al otro. O no, al menos, al error humano del árbitro.</p>
<p>Resulta sospechoso que la FIFA haya puesto tantos peros para ayudar a los vilipendiados jueces. El espray se tardó en universalizarse: esa espuma que ahora se rocía para marcar desde dónde se debe cobrar una falta y dónde se debe ubicar la barrera. Recuerdo tantos partidos, pero tantos partidos, en los que el cobrador ponía la pelota donde le daba la gana y la barrera irremediablemente se adelantaba. A mí, de chico, me enseñaron mis entrenadores a dar pasitos hacia adelante cuando formase la barrera. Hoy día eso es imposible: todos se dan cuenta si borras la espuma rociada sobre el piso.</p>
<p>Luego fue el <strong><em>Goal-line technology</em></strong>, ese chip que avisa al reloj del árbitro si la pelota traspasó la línea de gol. Y así, de repente, los bares se quedaron sin la posibilidad de debatir si un gol fue o no. Los programas de TV, resignados, tuvieron que empezar a buscar contenido verdadero para rellenar sus dos horas al aire. Se acabaron los goles fantasmas y con ellos una rara forma de injusticia. En el Colombia vs Japón, el portero nipón detuvo el disparo de Quintero dentro del arco, sacó el balón y luego dijo que no, que no había sido gol. Todos lo vimos con desdén: hoy día no hay forma de engañar a los colegiados con esas cosas. Los vivos o se hacen más sofisticados o tendrán que dedicarse a una ardua labor: ser mejores futbolistas.</p>
<p>El VAR, espero, llegó para quedarse. Es raro pensar en los <em>hubiese</em>. A Alemania la dejó fuera del Mundial una decisión corroborada por el video, mientras que una situación similar metió a España en octavos. Y el destino de portugueses e iraníes cambió hasta tres veces en 90 minutos: las tres veces que el colegiado decidió recurrir al VAR.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-5663" src="http://www.seisgrados.com.ve/wp-content/uploads/2018/06/var-room-rusia-2018.png" alt="var-room-rusia-2018" width="820" height="460" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/06/var-room-rusia-2018.png 820w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/06/var-room-rusia-2018-300x168.png 300w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/06/var-room-rusia-2018-768x431.png 768w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/06/var-room-rusia-2018-600x337.png 600w" sizes="(max-width: 820px) 100vw, 820px" /></p>
<p>Es obvio lo que pocos se atreven a decir: si un comité de árbitros revisase al detalle todos los partidos de la historia del fútbol, es probable que el 70% de los campeones serían distintos.</p>
<p>Pero pasado pisado. Hay que poner el reloj en cero y hacer una marca en la línea de tiempo. Hasta ahora, la historia del fútbol se dividía en dos eras: Antes de la regla del <strong><em>offside</em></strong> y Después del <em>offside</em>. Habrá que agregar una nueva: Después del VAR.</p>
<p>Quizá llegó el momento de civilizarnos: de que el fútbol deje de ser el deporte de los bárbaros y empiece enseñorearse como el rugby, un juego en el que árbitros y jugadores llevan micrófonos para que todos –por TV– escuchen lo que dicen. Si eso no es transparencia, díganme qué es.</p>
<p>Los bares se calmarán, los “periodistas” tendrán que volver a hablar del peinado de los jugadores y los reclamos bajarán su intensidad. También, supongo, será cada vez más difícil recurrir al amaño de partidos. Quizá no en lo concerniente a jugadores y entrenadores, pero sin duda sí en lo que respecta a los árbitros: ya no existirá la excusa de “es que no lo vi”. A veces me pongo mal pensado y sospecho que por eso hay directivos que se oponen con tanta fuerza al <strong>VAR</strong>. Luego recuerdo cómo termina el cuento de Fontanarrosa: un par de misiles destruyen la torre y con ella al árbitro que estaba dentro. Todos intuyen que el acto terrorista es obra de un equipo “perjudicado” por la justicia del video. “Ellos también han progresado mucho”, dice, entonces, el propulsor del novedoso sistema.</p>
<p>Releo el cuento y siento escalofrío: temo que <em>ellos</em> también hayan progresado mucho.</p>
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		<title>Orgullo sudamericano</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2018/06/orgullo-sudamericano/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[wmseisgrados]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 27 Jun 2018 19:28:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[La vida después del fútbol]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Edinson Cavani]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>No es de extrañar, entonces, que el fútbol ocupe un lugar tan importante dentro de nuestras pasiones: para&#8230;</p>
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<p align="justify"><strong>Por Lizandro Samuel</strong></p>
<p style="text-align: left;" align="justify">La lógica dice que los sudamericanos no deberíamos ser tan buenos en nada y, sin embargo, destacamos en muchas cosas. Nuestros países viven sumergidos en problemas que van desde la violencia hasta la corrupción. Los conflictos se repiten como ingredientes de la misma receta del caos, pero en diferentes proporciones, en cada país. No es de extrañar, entonces, que el fútbol ocupe un lugar tan importante dentro de nuestras pasiones: para los marginados, el deporte es una forma de revancha.</p>
<p style="text-align: left;" align="justify">Uruguay es un animal que cuando das por muerto, abre los ojos y te muerde con la furia de la que solo es capaz una fiera herida en su orgullo. Lo hace, a veces, de forma literal: pregúntenle a Luis Suárez. Mientras muchas potencias presumen jugadores livianos hechos para el regate y la fantasía, Uruguay pone adelante a un flaco –Cavani– y un dientón –Suárez– que se hicieron famosos a punta de hacer lo único que podían teniendo en cuenta las condiciones en las que crecieron: luchar.</p>
<p style="text-align: left;" align="justify">Cuando todos esperábamos una Uruguay, que ahora tiene jugadores de mejor pie, capaz de asentarse en campo contrario con pelota dominada, la Celeste más que nunca honra la canción de Cuarteto de Nos, <i>Gaucho power</i>, y se muestra en Rusia como un orgulloso aborigen que prensa sus músculos. Las fieras quieren devorarse el Mundial. Y van por buen camino.</p>
<figure id="attachment_5654" aria-describedby="caption-attachment-5654" style="width: 1214px" class="wp-caption aligncenter"><img class="size-full wp-image-5654" src="http://www.seisgrados.com.ve/wp-content/uploads/2018/06/peru-el-comercio.jpeg" alt="peru" width="1214" height="697" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/06/peru-el-comercio.jpeg 1214w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/06/peru-el-comercio-300x172.jpeg 300w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/06/peru-el-comercio-768x441.jpeg 768w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/06/peru-el-comercio-1024x588.jpeg 1024w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/06/peru-el-comercio-600x344.jpeg 600w" sizes="(max-width: 1214px) 100vw, 1214px" /><figcaption id="caption-attachment-5654" class="wp-caption-text">Foto El Comercio</figcaption></figure>
<p align="justify"><b>Despedida a la altura</b></p>
<p style="text-align: left;" align="justify">Paolo Guerrero remató de primera y, acto seguido, la cámara enfocó al DT, Gareca, que se levantaba con los puños arriba y un grito de gol que se escapaba de lo más hondo de su boca. Es probable que todos los amantes del buen fútbol hiciésemos algún gesto similar. La justicia opera con mecanismos extraños: quiso que fuera en el último partido, en el que ya no se jugaba más que el honor, cuando los peruanos al fin hundieran la pelota en la red mediante dos símbolos. El primero fue André Carrillo, uno de los más insistentes ante Dinamarca y Francia. Si driblara menos y pasara más el balón, fuese un jugador más letal. Con frecuencia, sus regates llenan las retinas pero no las redes: se mueve en un punto medio entre el exhibicionista y el jugador. Pero eso no impide que sea una de las armas más peligrosa de los equipos que lo alinean. El animador de partidos empezó a driblar frente a Dinamarca y por fin logró finalizar la jugada dos partidos después, ante Australia. Todos nos contentamos.</p>
<p style="text-align: left;" align="justify">El segundo gol, ya se dijo, fue de Paolo Guerrero: la figura y alma de esta selección. Para otro capítulo quedará averiguar a fondo qué sucedió realmente con el tema del doping y su suspensión. En lo que ahora nos concierne, toca decir que le permitieron jugar el Mundial pero con el peor de los castigos: manteniéndolo inhabilitado el tiempo suficiente para que la furia indígena de su talento cosmopolita se adormeciera en la tranquilidad de un peruano más que sueña. Y no de uno que puede.</p>
<p style="text-align: left;" align="justify">Por todo esto, su gol apareció en el horizonte como una forma de justicia divina: el mito de Paolo no podía acabar sin registro de goles en los Mundiales. Una de las selecciones que mejor ha jugado en Rusia 2018, se despidió con la contundencia de los que no ganan pero hacen historia: quedando eliminado en la fase de grupos con la elegancia suficiente para que se le recuerde más que a muchos octavo finalistas.</p>
<p align="justify">El mundo <a href="http://www.seisgrados.com.ve/2018/06/rubia-sol-morena-luna/">aplaude de pie</a>.</p>
<figure id="attachment_5655" aria-describedby="caption-attachment-5655" style="width: 720px" class="wp-caption aligncenter"><img class="size-full wp-image-5655" src="http://www.seisgrados.com.ve/wp-content/uploads/2018/06/argentina-la-republica.jpeg" alt="" width="720" height="405" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/06/argentina-la-republica.jpeg 720w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/06/argentina-la-republica-300x169.jpeg 300w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/06/argentina-la-republica-600x338.jpeg 600w" sizes="(max-width: 720px) 100vw, 720px" /><figcaption id="caption-attachment-5655" class="wp-caption-text">Foto La Republica</figcaption></figure>
<p style="text-align: left;" align="justify"><b>Hubo una vez</b></p>
<p style="text-align: left;" align="justify">Hubo una vez un jovencito de dientes afilados, pollina corta y piernas inagotables, que vivía barriéndosele hasta al árbitro. Ese jovencito jugó su primer Mundial en el 2006, cuando Messi aún tenía cara de pibe, Ayala era un líder imposible de contrariar y Riquelme una leyenda enigmática. Quienes lo vimos entendimos algo: daba tantas patadas como posibilidades tenía de bañarse de gloria. A ese Mundial llegó como titular luego de presentarse en River –y Corinthians– y en la Copa América de 2004. Supuse que si seguía desarrollándose la cinta de capitán y el récord de más apariciones con la selección serían suyos.</p>
<p style="text-align: left;" align="justify">Javier Mascherano no solo se convirtió en una autentica leyenda, sino que nos llevó a cuestionarnos cómo alguien que ha ganado casi todos los títulos que podía ganar también ha perdido cinco finales con su selección. El dato es tan absurdo como la realidad sudamericana: Mascherano es, al mismo tiempo, el jugador de este combinado que más títulos ha ganado con la Albiceleste: dos medallas de oro olímpicas.</p>
<p style="text-align: left;" align="justify">Tan contradictoria es la Argentina, que en la época en la que sus delanteros han brillado en todo el mundo –Saviola, Crespo, Tévez, Agüero, Higuaín, Messi y varios más– la figura de los últimos doce años es un volante central aguerrido que, en el Barcelona, Pep Guardiola tuvo que reconvertir en defensor central para que pudiera seguirse barriendo en la élite. A Javier Macherano le decían el Jefecito y luego de una década nadie duda de que es El Jefe.</p>
<p style="text-align: left;" align="justify">Por eso duele que sus piernas no sean las de antes. Su partido ante Nigeria no solo fue malo, sino peligroso. Si fue titular en toda la fase de grupos, se debió más al orgullo de su corazón que a la claridad de sus pies. Nunca dejará de entregarse al máximo: aunque sabe jugar y mucho, los que hablan de <i>huevos</i> o <i>bolas</i> tienen en él a un exponente de cómo dejar hasta la última gota de sangre sobre el césped. Lástima que con eso no se ganen partidos: su <i>timing</i> futbolístico ya no es el de alguien que compite en la élite.</p>
<p style="text-align: left;" align="justify">Messi marcó un golazo frente a Nigeria tras un pase precioso de Banega, un mediocampista como los que ya no hay en Argentina. Nigeria empató y, sobre el final, un gol de Marco Rojo metió a la Albiceleste en octavos de final y nos recordó que el Papa es argentino. Aunque la selección de Sampaoli siguió mostrando <a href="http://www.seisgrados.com.ve/2018/06/argentina-no-sabe/">puntos débiles</a>, también supo unirse alrededor de un objetivo en común y enfrentarse a Nigeria, a sí misma, a la industria periodística, a los hinchas, a su cultura, a su autoengaño, a sus mentiras, recuerdos, nostalgias y fantasías. A todo eso y más.</p>
<p style="text-align: left;" align="justify">Sorprende que tantas cosas quepan en una cancha.</p>
<p style="text-align: left;" align="justify">Messi y Mascherano se abrazaron por un largo rato al finalizar el encuentro. El Jefe le susurró algo al genio. Las miradas eran de satisfacción. Hubo una época en la que Lio era un pibe que prometía gloria y Javier un muchacho con el que todos se sentían seguros. Hoy Messi es el mejor de la historia y Mascherano transmite nostalgia e inseguridad: como un anciano que recuerda su juventud mientras corre tras sueños inasibles. Ambos quieren lo mismo y, dentro de sus muchas diferencias, una característica los une: ese orgullo sudamericano que nos hace, contra todo análisis lógico, alcanzar éxitos en la vida que parecieran destinados a quienes nacen en sociedades donde nadie se mata por un partido de fútbol.</p>
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		<title>Argentina no sabe</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2018/06/argentina-no-sabe/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[wmseisgrados]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 23 Jun 2018 13:41:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[La vida después del fútbol]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
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		<category><![CDATA[Ivan Rakitic]]></category>
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		<category><![CDATA[Luka Modric]]></category>
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		<category><![CDATA[Mundial de Fútbol]]></category>
		<category><![CDATA[Mundial Rusia 2018]]></category>
		<category><![CDATA[Sampaoli]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Argentina pasó de cuestionarse cómo aprovechar al mejor de la historia a cuestionarse cómo es que el mejor&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h4 id="argentina-paso-de-cuestionarse-como-aprovechar-al-mejor-de-la-historia-a-cuestionarse-como-es-que-el-mejor-de-la-historia-perdio-tres-finales-consecutivas"><span style="color: #6e4d8b;">Argentina pasó de cuestionarse cómo aprovechar al mejor de la historia a cuestionarse cómo es que el mejor de la historia perdió tres finales consecutivas</span></h4>
<p><strong>Por Lizandro Samuel</strong></p>
<p>Creo que fue a <strong>Enzo Pérez</strong>. No podría asegurarlo: tendría que ver el partido de nuevo y, con estos horarios tan tiránicos del Mundial, solo un analista muy aplicado o un croata podría revivir semejante humillación. Creo que fue a Enzo Pérez, digo, a quien se le acercó <strong>Lionel Andrés Messi</strong> en el segundo tiempo para robarle la pelota. Seamos precisos: para, más bien, quitarle la pelota de los pies. Esa fue, para mí, la escena más cruda de la derrota 0-3 de Argentina frente a Croacia. Un Lio impotente, cansado, corrió de forma frontal hacia su propio arco, hacia su propio compañero, hacia el compañero que tenía el balón, para sacárselo de los pies y dirigir él mismo el ataque. Fue como decir: dame esa vaina. O, dásela a los que saben. O, tú no sabes yo sí sé, déjame a mí. Pero más que como decirlo fue como ordenarlo. Porque, además, <em>orden</em>, lo que se diga orden, no hubo mucho del lado del campo albiceleste. Ahí más bien todo fue una hallaca: demasiados ingredientes disímiles sobre el campo tratando de lograr un sabor contundente. Pero eso no funcionó: lo único contundente fue la goleada de Croacia. Eso y el partidazo de Ivan Rakitic y Luka Modric: dos centrocampistas que hace 50 años hubiese sido impensable que fueran croatas. Hace 50 años cualquiera hubiese creído que más bien eran argentinos.</p>
<figure id="attachment_5634" aria-describedby="caption-attachment-5634" style="width: 1049px" class="wp-caption aligncenter"><img class="size-full wp-image-5634" src="http://www.seisgrados.com.ve/wp-content/uploads/2018/06/messi-mundial-azteca-deportes.jpg" alt="Argentina v Croatia: Group D - 2018 FIFA World Cup Russia" width="1049" height="590" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/06/messi-mundial-azteca-deportes.jpg 1049w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/06/messi-mundial-azteca-deportes-300x169.jpg 300w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/06/messi-mundial-azteca-deportes-768x432.jpg 768w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/06/messi-mundial-azteca-deportes-1024x576.jpg 1024w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/06/messi-mundial-azteca-deportes-600x337.jpg 600w" sizes="(max-width: 1049px) 100vw, 1049px" /><figcaption id="caption-attachment-5634" class="wp-caption-text">Foto Clive Brunskill/Getty Images</figcaption></figure>
<p><strong>Argentina</strong> no sabe. Y lo que es peor: no sabe que no sabe. Es un tema cultural, parece. Prensa, hinchas, directivos, quizá algunos jugadores, quizá algunos técnicos: sin duda más de uno de los miembros de la selección actual. No saben, o no terminan de asumir, que ya no son los-más-grandes-los-mejores-los-dioses-del-fútbol-los-que-marcan-la-pauta-los-groloriosos-albicelestes-la-puta-madre-y-aguante-Argentina. No. El papel de amo del fútbol hoy lo tienen los españoles y los alemanes: los países más vanguardistas. Quizá en unos años lo tengan también los ingleses, que están trabajando bien en categorías menores. Y, si solo de este Mundial hablamos, la gente ve más a los jugadores de Brasil que a los de Argentina, en donde solo ven a <strong>Messi</strong>. Aclaremos las cosas. ¿Cuántos mediocampistas argentinos hay en los mejores clubes del mundo? Ninguno. ¿Y cuántos defensores? Uno: <strong>Otamendi</strong>. ¿Hace falta decir más? Okey. Sigamos. ¿Desde cuándo Argentina no es campeona de un Mundial sub 20, o siquiera llega a semifinales? Desde hace 11 años. Los últimos en llegar fueron unos muchachos comandados por el Kun Agüero, Banega, Di María, etc. Una generación que está más cerca de la nostalgia que de los sueños. No es solo que no hay recambio: es que no hay jugadores top. O cada vez hay menos. Si esto no se termina de asumir, el presente es complicado y el futuro será horroroso. El presente, porque es necesario comprender que no hay una plantilla con elementos para construir un modelo de juego dominante desde el balón: no se puede crear el mejor ecosistema para el mejor jugador de la historia, con crear un ecosistema que haga que el mejor jugador de la historia no deba quitarle el balón a su compañero ya podrán darse por satisfechos. Pero el futuro, ay, el futuro, porque España o Alemania pueden ser eliminadas en fase de grupos de un Mundial, pero en el siguiente volverán a ser candidatas, al igual que en las Euro, al igual que sus clubes en todo lo que jueguen. Pero Argentina, no. Argentina pasó de cuestionarse cómo aprovechar al mejor de la historia a cuestionarse cómo es que el mejor de la historia perdió tres finales consecutivas. Que es como decir que antes el presente les generaba ansiedad y ahora el pasado les duele mucho. El asunto es que Messi no es inmortal y algún día deberían preguntarse qué va a pasar cuando se retire Messi.</p>
<figure id="attachment_5635" aria-describedby="caption-attachment-5635" style="width: 700px" class="wp-caption aligncenter"><img class="size-full wp-image-5635" src="http://www.seisgrados.com.ve/wp-content/uploads/2018/06/modric-ojo-pe.jpg" alt="modric" width="700" height="467" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/06/modric-ojo-pe.jpg 700w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/06/modric-ojo-pe-300x200.jpg 300w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/06/modric-ojo-pe-600x400.jpg 600w" sizes="(max-width: 700px) 100vw, 700px" /><figcaption id="caption-attachment-5635" class="wp-caption-text">Foto Ojo.pe</figcaption></figure>
<p>El problema, vuelvo y repito, es que Argentina no sabe. No sabe a qué juega, no sabe cómo juega, no sabe qué debe hacer y –de paso– no sabe qué no debe hacer. <strong>Jorge Sampaoli</strong>, uno de los mejores técnicos del mundo, agarró una papa caliente que se le está quemando en las manos. Por eso nadie quería agarrar a la selección. Y, para colmo, Jorge no hace sino contradecirse con acciones. Enzo Pérez pasó de no estar convocado al Mundial a ser titular en el segundo partido de la fase de grupos. En Argentina lo único claro es que todo es confuso. Y que los jugadores y el cuerpo técnico son unos tipos valientes: hay que serlo para afrontar tamaño desafío en uno de los peores momentos de toda la historia del fútbol argentino. Valientes o ingenuos, no sé. Pero de ambas se alimente la ilusión. Y año tras año, gracias a los pies de Messi, los hinchas se siguen llegando la panza de ilusión y mentiras. Quizá algún día les toque asumir a los dirigentes que no saben y que ya no queda mucho más por seguir robando: el gran ladrón, <strong>Julio Grondona</strong>, falleció antes de que el <strong>FIFA Gate</strong> le pusiera esposas. Yo no sé qué va a pasar en el partido frente a Nigeria, ni si la Albiceleste pasará de ronda, el mejor de la historia se convertirá en el mejor de la galaxia, el Kun y el Pipita harán tantos goles como en sus clubes y si se acabará los <em>bloopers</em> y las incoherencias. No lo sé. Lo que sí me parece es que en algún momento, tal como hicieron Alemania y España hace casi 30 años, tal como está haciendo Inglaterra, los argentinos –los argentinos serios y no los que viven del <em>show</em> y la polémica– deberían preguntarse por qué Messi tiene que robarle –perdón, <em>quitarle</em>– la pelota a un compañero y por qué Rakitic y Modric no nacieron en Rosario o Avellaneda. De esas preguntas y sus respuestas depende el futuro del fútbol argentino.</p>
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		<title>Las canas del mago</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2018/06/las-canas-del-mago/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[wmseisgrados]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 21 Jun 2018 14:34:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[La vida después del fútbol]]></category>
		<category><![CDATA[Ándres Iniesta]]></category>
		<category><![CDATA[Barcelona]]></category>
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		<category><![CDATA[Lizandro Samuel]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Él, que se ha quedado calvo y canoso a punta de torear con el fuego del fútbol, no&#8230;</p>
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<p align="justify"><strong>Por Lizandro Samuel</strong></p>
<p style="text-align: left;" align="justify">Andrés Iniesta, el segundo manchego más famoso de la historia, camina hacia la línea de banda con la parsimonia del que ya no tiene nada que perder y reflexiona sobre si le queda algo por ganar. Lo hace con cierta melancolía en los ojos, con unas bolsitas bajo los parpados un poco hinchadas. Con ese cúmulo de leña en la mirada que quiere ser fogata pero que aún, en Rusia 2018, no lo consigue. Y él, que se ha quedado calvo y canoso a punta de torear con el fuego del fútbol, no encuentra todavía la manera de enardecer unas brazas que en los últimos diez años han bailado a su antojo.</p>
<p style="text-align: left;" align="justify">Andrés Iniesta camina hacia la línea de banda porque, al igual que en el encuentro versus Portugal, está siendo sustituido. No para una ovación, no porque esté lesionado, no porque haya que cuidarlo. Sino porque, y he aquí lo más doloroso, era necesario: el partido lo pedía.</p>
<p style="text-align: left;" align="justify">España no logra ser tan dominante como debería ante la oficiosa Irán y el Mago, el Don, el Gasparín, no hace magia. No puede o no lo dejan.</p>
<p style="text-align: left;" align="justify">Sí es verdad que de sus botas, pinceles que han pintado los cuadros más favorables de la historia del fútbol español, salió un pase a control remoto que se coló entre la marea de piernas iraníes que ahoga los nados españoles hacia el arco rival. Un pase que tuvo la buena fortuna de estrellarse contra un par de piernas rivales, para luego rebotar contra otro par de piernas españolas y acabar, casi como una broma del destino, dentro del arco. Si el Olimpo existe, no queda duda de que se decidió a premiar (¿a salvar?) a uno de sus principales consentidos: un Andrés Iniesta que cada día está más cerca de abandonar el campo terrenal del presente para entrar a vivir con los Dioses que aún lo miman.</p>
<p style="text-align: left;" align="justify">El caso es que el manchego, en lo que va de Mundial, a veces es menos Don Quijote y demasiado Sancho Panza. Tiene esa lucidez que saca lustro a las ideas que fecundan en su cabeza, pero la barita mágica está apagada y no logra encenderla.</p>
<p style="text-align: left;" align="justify">Don Andrés juega su último Mundial y es imposible no acordarse de ese chiquillo de tez de papel y perfil bajo que se colaba entre el aura de maestros de Pep Guardiola, Xavi Hernández y Luis Enrique. Ese chiquillo de tez de papel que hablaba con fútbol y demudaba a los tres anteriores, que bien atinaron a predecir que ese chaval de intrascendente caminar sería lo más trascendental que vería el fútbol español en mucho tiempo.</p>
<figure id="attachment_5626" aria-describedby="caption-attachment-5626" style="width: 640px" class="wp-caption aligncenter"><img class="size-full wp-image-5626" src="http://www.seisgrados.com.ve/wp-content/uploads/2018/06/xavi-iniesta-messi-que-es.jpg" alt="xavi-iniesta-messi-que-es" width="640" height="407" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/06/xavi-iniesta-messi-que-es.jpg 640w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/06/xavi-iniesta-messi-que-es-300x191.jpg 300w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/06/xavi-iniesta-messi-que-es-600x382.jpg 600w" sizes="(max-width: 640px) 100vw, 640px" /><figcaption id="caption-attachment-5626" class="wp-caption-text">Foto Que.es</figcaption></figure>
<p style="text-align: left;" align="justify">Andrés Iniesta cumplió todas las profecías y las superó. Se asoció con Xavi para escribir a cuatro patas el mejor libro de la historia del fútbol español y darle vida a la imaginación loca de un argentino que encabezó en la cancha la mejor época del Barcelona. Lo hizo con gracia y con maestría, sin meterse en líos, salvando de problemas a los demás, y superando dramas personales tan grandes que parecían molinos de viento al lado de los pucheros que suelen hacer tantos futbolistas profesionales.</p>
<p style="text-align: left;" align="justify">Hablar de todo esto resume, quizá, el <i>quid</i> de la situación: es más lo que tiene Iniesta para recordar sobre el césped que lo que le queda por soñar. Pero viene de hacer una temporada tan destacada, que jugó con la calma de los sabios para seguirle enseñando al planeta de qué va eso de jugar al fútbol. Y todos, españoles o no, esperamos que uno de los rostros más queridos del balompié mundial se retire de los grandes escenario con partidos a la altura de su leyenda. Partidos que no termina de cuajar.</p>
<p style="text-align: left;" align="justify">Iniesta se sienta en el banco, bebe agua, echa la cabeza hacia atrás. Otra vez, como tantas veces, su calva recuerda un poco a la de Zidane. Y quienes quieren ver a España alzando la Copa del Mundo no dejan de pensar en Alemania 2006 y cómo jugó aquella vez el otro mago.</p>
<p style="text-align: left;" align="justify">Ojalá la leña termine de encenderse.</p>
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