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	<title>Literatura &#8211; Seis Grados &#8211; Experiencias que nos conectan</title>
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	<title>Literatura &#8211; Seis Grados &#8211; Experiencias que nos conectan</title>
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		<title>Osjanny Montero: Viajar con una mochila me llena de libertad</title>
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		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 29 Mar 2019 20:45:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Blanca Hurtado Nederr]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Mochileros]]></category>
		<category><![CDATA[Viajes]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Blanca Hurtado Nederr Tener ganas suficientes para trabajar por lo que realmente quiere es -siempre- su mayor&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[




<p><strong>Por Blanca Hurtado Nederr</strong></p>



<p>Tener ganas suficientes para trabajar por lo que realmente quiere es -siempre- su mayor motivación. Convencida de eso emprendió la mayor de sus aventuras: ir sola por 8 países de Suramérica. Así llegó a recorrer parte de Argentina, Bolivia, Perú, Chile, Uruguay, Ecuador, Colombia, Venezuela y Cuba.</p>



<p>De estos viajes nació Diarios Mandarina, un libro que cuenta las historias, anécdotas y experiencias de la Suramérica de a pie, esa que es capaz de hablar a través de su gente y de las propias comunidades. Tras días, incluso meses de convivencia con muchos de ellos, Osjanny nos trae un relato distinto y muy bien contado de lo que experimentó entre 2011 y 2016.</p>







<p>A 8 de estos 9 países llegó sola, a 1 lo hizo acompañada. Fue en Cuba donde vivió su gran historia de amor, una que le dio alas para continuar su vuelo hacia otras fronteras -aunque después le tocara hacerlo sola-. Precisamente de esto trata el último capítulo del libro, dedicado a esa persona que amó. Narrado en un diálogo franco, la autora se encarga en este capítulo de decir todo lo que no pudo durante años de ausencia.</p>



<p>Más que una forma de desahogo, Diarios Mandarina llega a mostrarnos -en su parte final- el amor como impulso, crecimiento e inspiración. También llega a presentarnos la Suramérica cotidiana, amable y querendona; la de los mercados populares y la que todavía es capaz de vivir en perfecta armonía con la naturaleza.</p>



<p>El equipo de Seis Grados conversó con Osjanny Montero y ofrece los detalles sobre este proyecto al que le restan pocos días para materializarse.</p>



<p>&#8211; <strong>Sabemos que viajaste por varios países sudamericanos durante buen tiempo, ¿cómo lo hiciste? ¿consideras que esos viajes te transformaron?</strong></p>



<p>Desde mi primer viaje fuera de Venezuela escogí la vía del <em>low cost</em>, armé mi mochila, junté mis ahorros, mis cuadernos y mis ganas y me fui a recorrer rutas que, hasta ese momento, eran desconocidas para mí. Mi impulso siempre fue la sorpresa, las historias ocultas de nuestra región, estigmatizada como “pobre, atrasada, desigual”. Si una lección me ha dado Suramérica es la humildad y la bondad; puede que no tengamos castillos ni largas carreteras asfaltadas, pero tenemos gente siempre dispuesta a ayudar, a recibir, a abrazar en familia. Mi transformación es esa, “cambiar el chip”, comprender que todo ese concepto de felicidad y éxito que nos enseñaron desde chicos es relativo y hasta limitado.</p>



<p><strong>&#8211; De los países que conociste, ¿cuál dejó mayores aprendizajes?</strong></p>



<p>Sin duda, Ecuador. Lo recorrí por tres meses, hice voluntariado, pasé navidad y fin de año. Conviví con la comunidad Shuar en la selva y, esa; para mí, fue la experiencia más enriquecedora después de tantos años en movimiento. Con los shuars aprendí que se puede vivir con muy poco, me reconcilié con la naturaleza y me dejé arropar por su grandeza y sabiduría. Yo, que siempre desconfié de mi cuerpo, que temía hasta de los mosquitos y las ranas; dormí rodeada de ellos, me embarré hasta el cuello y seguí, sin importar el desafío y, creo, de eso se trata vivir; de tener el coraje siempre de avanzar  sin quedarse en complejos, estereotipos ni anhelos del pasado. El abuelo Mitiap no pierde tiempo imaginando futuro, sus ojos miran el presente, ¿acaso no deberíamos hacer lo mismo?</p>



<figure class="wp-block-image"><img class="wp-image-5939" src="http://www.seisgrados.com.ve/wp-content/uploads/2019/03/6grados_os-con-los-shuar-1024x768.jpg" alt="" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2019/03/6grados_os-con-los-shuar-1024x768.jpg 1024w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2019/03/6grados_os-con-los-shuar-300x225.jpg 300w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2019/03/6grados_os-con-los-shuar-768x576.jpg 768w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2019/03/6grados_os-con-los-shuar-800x600.jpg 800w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2019/03/6grados_os-con-los-shuar-600x450.jpg 600w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2019/03/6grados_os-con-los-shuar.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p><strong>&#8211; A muchas personas les gusta viajar cómodamente, pero ¿qué se siente ser mochilero?</strong></p>



<p>Cuando te limitas al paquete turístico de hotel, almuerzo libre y fiesta a la noche, te pierdes de la historia de Pedro, del caos en la calle porque no hay agua o de la aventura de correr hasta el próximo bus para llegar a tiempo al carnaval de Tilcara. No es que desestime la comodidad de una cama y una ducha asegurada -respeto todas las maneras posibles de viajar-, pero viajar con una mochila me llena de libertad, me despierta la creatividad, me alimenta el instinto de ser observadora y narradora de la realidad, me permite la introspección de ver y ponerme en el lugar del otro. Si escogí esta manera de viajar es porque más que la postal y el paisaje; para mi un viaje auténtico es aquel en el que puedes ser parte de la cotidianidad e integrarla. Sino, ¿cómo contarla a los demás?</p>



<p>&#8211; <strong>Como buena periodista seguramente mostrarte interés por conocer historias, ¿hay alguna que particularmente te haya marcado? </strong></p>



<p>Mmm&#8230;son tantas historias que es difícil escoger una. Quizá todo lo vivido en Cuba; ver cómo la gente a pesar de las necesidades y limitaciones estaban siempre con una sonrisa en la cara, tenían un chiste nuevo para compartirte y podían jugar descalzos al béisbol, pero jugaban. Eso me inspiraba, la constancia y motivación personal de cada niño, bailarín en el teatro o mesero en un bar. Los cubanos son admiración e inspiración pura desde mi primer viaje.</p>



<p><strong>&#8211; </strong><strong>¿</strong><strong>Cómo nació la idea de escribir este libro? </strong></p>



<p>Fue a la vuelta de mi primer viaje por Uruguay. Muchos días contemplando el mar, admirando tanto azul me hicieron reconciliar con aquel sueño que tuve en mi adolescencia: ser escritora; ver mi nombre en un libro. Y aunque a mis 15 había más un deseo de vanidad; a mis 27 tirada en la arena de La Paloma tenía montones de cuadernos llenos con historias, miedos, carreteras y amor; amor por cada país, familia y niño con el que jugué. Yo quería compartir esas historias, demostrar que se podía ser mujer y viajar sola; ser periodista y contar algo distinto, no quedarme en esa ola de peligros, balas y bombas que vemos en las grandes cadenas mediáticas.</p>



<p>&#8211;<strong>¿Cuándo lo empezaste y cómo ha sido el proceso? </strong></p>



<p>Los primeros bocetos tomaron forma en 2015, cuando empecé a seleccionar las historias sueltas que tenía en cuadernos, papelitos y hasta servilletas guardadas. Así nació mi libro.</p>



<p>&#8211; <strong>¿Por qué decidiste escribir un diario mandarina? </strong></p>



<p>Diarios Mandarina es el título de este libro y su nombre es una metáfora de sus páginas que son un diario emotivo por mis vivencias, miedos y aprendizajes. No es para nada una guía de viajes ni mucho menos una lista de lugares recomendados. Decidí escribirlo para compartir mi transformación y, por qué no, inspirar a otros a ir por sus sueños, sin mentir; contando los obstáculos que pueden encontrarse en el camino. Y también porque escribirlo significó un ejercicio de reunir mis tres grandes pasiones: la escritura, el movimiento -o la no rutina como le llamo- y la cocina.</p>



<p><strong>&#8211; Tienes una campaña para recoger fondos y hacer posible esta publicación, ¿qué le dices a la gente? </strong></p>



<p>Sí, la campaña está abierta hace uno días en Ideame (<a href="https://www.idea.me/proyectos/67684/el-libro-de-os">https://www.idea.me/proyectos/67684/el-libro-de-os</a>) . Aunque el libro esté terminado y las fotos editadas, necesito dinero para garantizar un diseño e impresión de calidad; con el dinero que junte podré imprimirlo este año. Tengo el apoyo de una editorial independiente en Buenos Aires; pero aunque el dinero nunca me faltó en mis viajes, ahora es un requisito imprescindible para que mi historia llegue a todo el mundo.</p>



<p><strong>&#8211; Eres una venezolana radicada en Argentina desde hace algunos años, ¿por qué elegiste ese país? ¿qué te ha enseñado y te sigue enseñando? </strong></p>



<p>Argentina me enseñó de libertad, empoderamiento e igualdad. Aquí he aprendido a no quedarme callada, a reclamar cuando sea necesario, a no tener miedo de compartir mis opiniones y lo más importante: a darme más valor como mujer. Esa lección la re-aprendo a diario con la mujer de 70 en minifalda y tacones en el colectivo o con el grupo de amigas reunidas en un café charlando -sin vergüenza- de sexo, psicología y economía. Esas imágenes las agradezco cada día vivido en Buenos Aires.</p>



<figure class="wp-block-image"><img class="wp-image-5940" src="http://www.seisgrados.com.ve/wp-content/uploads/2019/03/6grados_os-en-puno_lagotiticaca-1024x1024.jpg" alt="" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2019/03/6grados_os-en-puno_lagotiticaca-1024x1024.jpg 1024w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2019/03/6grados_os-en-puno_lagotiticaca-150x150.jpg 150w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2019/03/6grados_os-en-puno_lagotiticaca-300x300.jpg 300w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2019/03/6grados_os-en-puno_lagotiticaca-600x600.jpg 600w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p><strong>&#8211; ¿Qué extrañas de Venezuela? </strong></p>



<p>A mis padres, al patio de casa con plátano y matas de mango y el olor de la cocina cada vez que mi mami o abu hacían la comida. Nuestros viajes por Bailadores buscando las mejores fresas con crema o la neblina de mi Mérida hermosa reposada sobre las montañas y el asfalto de la ciudad. Son imágenes que guardo como un tesoro en mi memoria.</p>



<p><strong>&#8211;  ¿Te consideras más emprendedora que soñadora o tienes mucho de ambas? </strong></p>



<p>Ambas, porque sin un sueño no se puede emprender. Todos somos soñadores, desde que nacemos, la diferencia del emprendedor es que él cree con tanta convicción que es capaz de convertir esa pequeña idea en una realidad.</p>



<p><strong>&#8211; Si existiera alguna clave para escribir un libro, ¿cuál sería? </strong></p>



<p>Constancia.</p>



<p>&#8211;<strong> El último capítulo de tu libro se titula “Una historia de amor y una despedida en Cuba, mi primer gran viaje”, ¿qué puedes adelantarnos? </strong></p>



<p>Jaja, me da mucha risa porque este capítulo intriga a muchos. Yo viajé a Cuba enamorada, llevada por una pasión de años que en la isla alcanzó su máximo; en esos días no escribí ni una línea pero me empapé de cada olor, atardecer y música que compartí con esa persona. Confieso que por meses pensé en no incluir esas páginas, pero después reflexioné y le di la vuelta; quise hacer una reconstrucción de esa historia y al mismo tiempo despedirme de la persona que amé. Cuba fue el inicio de mi gran viaje y también el punto de partida para el “final” de esa historia de amor.</p>



<p>Defensora y creyente del movimiento como forma de vida, Osjanny Montero ha estado marcada por sus andares. De Maracaibo, Zulia -ciudad en la que creció- se trasladó junto a su familia a Mérida; de ahí se mudó a San Cristóbal, estado Táchira, para estudiar periodismo en la Universidad de Los Andes. Posteriormente, decidió irse a Caracas donde se desempeñó como redactora de medios impresos y digitales.</p>



<p>Su estancia en la capital venezolana estuvo acompañada por recorridos a museos, bulevares y una que otra taguara como El Maní y las del conocido Callejón de la Puñalada. Caracas le mostró así el sabor de la buena salsa, la locura de ir y venir en el metro; tiempo que empezaba a prepararla para lo que venía: un viaje constante que no tuvo parada hasta el año 2017 -luego de vivir el terremoto más fuerte de la historia de México- cuando tomó la decisión de establecerse en la ciudad de Buenos Aires.</p>


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			</item>
		<item>
		<title>Entendiendo al Quijote: El reto de leer a Miguel de Cervantes</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2018/07/entendiendo-al-quijote-el-reto-de-leer-a-miguel-de-cervantes/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 16 Jul 2018 12:11:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[El Quijote]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Luis Zavala Díaz]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura Hispana]]></category>
		<category><![CDATA[Miguel de Cervantes]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Juan Luis Zavala Díaz &#8220;Si no os picaderes más de saber más menear las negras que llevais&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Juan Luis Zavala Díaz</strong></p>
<p>&#8220;Si no os picaderes más de saber más menear las negras que llevais que la lengua –dijo el otro estudiante–, vos lleváredes el primero en licencias como llevaste cola&#8221;.</p>
<p>¿Entiendes algo? No te preocupes, yo tampoco, es castellano de hace más de cuatro siglos y aunque incluso reconocemos casi todas las palabras, puestas juntas no tienen sentido . O al menos no en el siglo XXI.</p>
<p>El 9 de mayo de 1605 se publicó <em>El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha</em>, la primera parte de la monumental obra escrita por Miguel de Cervantes en un castellano tan remoto que, en la actualidad, hasta los profesores de literatura tienen problemas para descifrarlo.</p>
<p>Si Cervantes no hubiera sido un genial escritor de principios del siglo XVII sino un guionista de televisión, las incomprensibles líneas que empiezan este artículo sonarían así:</p>
<p>&#8220;Si os hubiérais jactado de utilizar la lengua tanto como os jactáis de manejar esas espadas que lleváis, habríais sido el primero en la licenciatura, y no el último de la cola&#8221;.</p>
<p>Las diferencias con la versión original, publicada hace más de 400 años, son tantas que incluso poniendo un texto al lado del otro nos podría resultar dificil sospechar que tienen el mismo sentido.</p>
<h4 id="hazana-digna-de-don-quijote"><span style="color: #6e4d8b;"><strong>Hazaña digna de Don Quijote</strong></span></h4>
<p>Durante 20 años, el poeta español Andrés Trapiello emprendió la quijotesca aventura de traducir la obra de Cervantes a un español comprensible para los lectores de la actualidad. En su trabajo, cada dos por tres, tropezaba con líneas como esta:</p>
<p>“Esto me parece argado sobre argado, y no miel sobre hojuelas. Bueno sería que tras pellizcos, mamonas y alfilerazos viniesen ahora los azotes&#8221; ¿Significado?</p>
<p>Como generaciones de lectores lo han intentado y la gran mayoría, con la fuerza de voluntad hecha escombros, terminaron por abandonar el libro. Trapiello ayuda a traducir la frase:</p>
<p>&#8220;Me parece que llueve sobre mojado, y no miel sobre hojuelas –replicó Sancho–. Estaría bueno que tras pellizcos, sopapos y alfilerazos viniesen ahora los azotes&#8221;.</p>
<p>¿Estás entre aquellos que alguna vez intentaron leer el Quijote y se sintieron derrotados?</p>
<p>Las versiones más comunes del Quijote, esas que se usan todavía en muchos colegios de España y Latinoamérica, suelen tener más de mil notas a pie de página para explicarle al lector los modismos caídos en desuso, algunas tan largas como páginas enteras.</p>
<p>¿Crees que podrías entender la siguiente frase sin ellas?</p>
<p>&#8220;Muchas veces te he aconsejado que no seas tan pródigo en refranes, y que te vayas a la mano en decirlos, pero paréceme que es predicar en el desierto, y castígame madre, y yo trómpogelas&#8221;.</p>
<p>No te molestes en buscar esta última palabra en el diccionario: ya no existe.</p>
<p>“Hay millones de españoles e hispanohablantes que no es que no quieran (lo han intentado cien veces), es que no pueden leerlo, y abandonan, porque el Quijote está escrito en una lengua que ni hablamos ni, a menudo, entendemos&#8221;, dice Trapiello en su blog.</p>
<p>La frase, que corresponde al capítulo 67 de la segunda parte del Quijote, debería entenderse así: &#8220;Muchas veces te he aconsejado que no seas tan pródigo en refranes, y que te sujetes, pero me parece que es predicar en el desierto, y ríñeme mi madre, por un oído me entra y por otro me sale&#8221;.</p>
<h4 id="luchando-contra-el-gigante"><span style="color: #6e4d8b;"><strong>Luchando contra el gigante</strong></span></h4>
<p>La estructura del castellano no parece haber cambiado tanto desde los tiempos de Cervantes, pero muchas de las expresiones y las palabras que entonces eran comunes cambiaron o desaparecieron con los siglos.</p>
<p>“Los días de entre semana se honraba &#8216;con su vellorí más fino'&#8221;, dice Cervantes de Alonso Quijano, el popular Don Quijote. Hoy se diría: &#8220;Con un traje pardo de lo más fino&#8221;.</p>
<p>&#8220;Adarga antigua&#8221; es hoy lo que llamaríamos un escudo antiguo y decir que harás algo “de halgas o por mangas&#8221; significa que lo conseguirás de &#8220;una forma u otra&#8221; .</p>
<p>El periódico de la mañana, los anuncios de publicidad por la calle o este mismo artículo, terminarán por requerir los oficios de un futuro y paciente traductor que se embarque en la quijotesca aventura de entendernos.</p>
<p><span style="color: #6e4d8b;">@zavalajuan_</span></p>
<p><span style="color: #6e4d8b;">Fb.com/zavalajuanluis</span></p>
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		<title>Una caja de luz que se apaga</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2018/05/una-caja-de-luz-que-se-apaga/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 30 May 2018 17:06:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Collage]]></category>
		<category><![CDATA[Caracas]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Espacio cultural]]></category>
		<category><![CDATA[gentedecaracas]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Lugar Común]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La librería Lugar Común, ubicada en Altamira, cerrará en julio. Como parte de la despedida de esta sede,&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h4 id="la-libreria-lugar-comun-ubicada-en-altamira-cerrara-en-julio-como-parte-de-la-despedida-de-esta-sede-el-local-ha-preparado-una-serie-de-actividades-culturales-para-los-proximos-dos-meses"><strong><span style="color: #6e4d8b;">La librería Lugar Común, ubicada en Altamira, cerrará en julio. Como parte de la despedida de esta sede, el local ha preparado una serie de actividades culturales para los próximos dos meses</span> </strong></h4>
<p><strong>Por Pedro Rengifo Martínez</strong></p>
<p>Según sus encargados, la librería Lugar Común es un espacio creado para trascender la lectura tradicional. Basta con entrar a la sede de Altamira para confirmar esas palabras: estantes repletos de literatura de diversa índole, desde novelas hasta textos académicos, sillones y pufs que invitan a tomar un libro y quedarse largas horas en el lugar, un fondo musical acorde y dos mesas pequeñas donde hasta hace poco los clientes podían leer y tomarse un café.</p>
<p>Como si se tratase de una tienda de ropa, se prueba el libro antes de comprarlo. No existen barreras entre el texto y la persona, se puede tomar uno, leerlo y salir perfectamente del lugar sin haberlo adquirido. Los libreros y vendedores están para guiar al lector en su búsqueda, así como para ofrecerle otras publicaciones relacionadas con sus intereses.</p>
<p>Desde la apertura del local en diciembre de 2012, el lugar se ha posicionado como una referencia cultural en la ciudad, gracias en buena parte a su intensa programación de actividades en la que destacan los clubes de lectura, presentaciones de libros, seminarios, talleres, conversatorios, exposiciones, conciertos, representaciones teatrales y demás iniciativas orientadas a ofrecer un espacio de esparcimiento dentro del caos y estrés cotidiano.</p>
<p><figure id="attachment_5462" aria-describedby="caption-attachment-5462" style="width: 1024px" class="wp-caption aligncenter"><img class="wp-image-5462 size-large" src="http://www.seisgrados.com.ve/wp-content/uploads/2018/05/IMG_20170620_143614878-1024x576.jpg" alt="" width="1024" height="576" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/05/IMG_20170620_143614878-1024x576.jpg 1024w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/05/IMG_20170620_143614878-300x169.jpg 300w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/05/IMG_20170620_143614878-768x432.jpg 768w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/05/IMG_20170620_143614878-600x338.jpg 600w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption id="caption-attachment-5462" class="wp-caption-text">Foto cortesía Lugar Común</figcaption></figure></p>
<p>“La librería surgió como una iniciativa para vender los libros de la editorial Lugar Común, la cual ya no existe desde hace dos años. La visión era que fuese una suerte de centro cultural, por lo que se buscó un local que fuese un vínculo con el ciudadano de a pie, un enclave para el peatón. Por esa razón, las luces de la ventana siempre están prendidas sin importar la hora, se quería que fuese una caja de luz para Caracas”, comenta Ricardo Sarco, encargado de la Oficina de Programación y Gestión Cultural.</p>
<p>El modelo de negocio implementado por Garcilaso Pumar, uno de los fundadores de la librería y muy vinculado al ámbito cultural caraqueño, ya ha sido probado en otros países de la región, como Argentina, donde son muchas las editoriales que abren sus propios espacios para promocionar y vender sus publicaciones. Aunque ya la editorial que le da nombre al lugar no esté operativa, ese rol de editorial de la casa pasó a ser ocupado por El Estilete, que además de tener publicaciones impresas también es una plataforma cultural digital.</p>
<p>Con el paso del tiempo, la idea de ofrecer posibilidades adicionales a la lectura tuvo éxito, ejemplo de ello es la inauguración del espacio de tesis, donde egresados de distintas carreras de humanidades y ciencias sociales pueden presentarle al público sus trabajos de grado. Hasta el momento, esta iniciativa ha sido una de las más populares dentro de la programación de la librería.</p>
<p>Por otro lado, los talleres que se imparten en Lugar Común derivan en un producto final que luego se exhibe en los espacios de la librería. Recientemente, por citar un caso, se realizó una jornada de reflexiones filosóficas en torno al meme, donde los participantes tuvieron que presentar un meme al culminar el taller. De la misma forma, se han expuesto publicaciones enmarcadas en actividades de dramaturgia o cuentos infantiles.</p>
<p><figure id="attachment_5463" aria-describedby="caption-attachment-5463" style="width: 960px" class="wp-caption aligncenter"><img class="wp-image-5463 size-full" src="http://www.seisgrados.com.ve/wp-content/uploads/2018/05/26231579_1956758084352611_1808580783792017573_n.jpg" alt="" width="960" height="788" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/05/26231579_1956758084352611_1808580783792017573_n.jpg 960w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/05/26231579_1956758084352611_1808580783792017573_n-300x246.jpg 300w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/05/26231579_1956758084352611_1808580783792017573_n-768x630.jpg 768w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/05/26231579_1956758084352611_1808580783792017573_n-600x493.jpg 600w" sizes="(max-width: 960px) 100vw, 960px" /><figcaption id="caption-attachment-5463" class="wp-caption-text">Foto cortesía Lugar Común</figcaption></figure></p>
<p>Los seminarios, por su parte, son clases magistrales que dan la posibilidad de aprender y discutir cualquier tema, sin la obligación de entregar un resultado físico. Todas estas actividades se realizan un promedio de entre tres y seis veces por semana.</p>
<p>Para Sarco, este concepto permite el desarrollo de los lectores. “Concebimos la cultura como un hecho que tiene que ser de fácil acceso. Es entender el libro como hecho cultural, no solo con la lectura sino a través de las actividades y el contacto con los libreros, ya que todos están capacitados para facilitarle lecturas al cliente y que él pueda desarrollar un camino de lector, que se entere de otras cosas que pueden ser de su interés”, explica.</p>
<p>Y a pesar de una situación país que puede parecer adversa para la industria cultural, Lugar Común ya cuenta con tres sedes adicionales en Caracas, dos en Las Mercedes y una en Plaza Venezuela. La expansión también llegó al interior del país con la apertura de una sucursal en Mérida y otra en la isla de Margarita, esta última gracias a una alianza con el restaurante Amaranto. En buena medida, todas las librerías mantienen esa misma propuesta de ser un centro cultural.</p>
<h4 id="las-ultimas-paginas"><span style="color: #6e4d8b;"><strong>Las últimas páginas</strong></span></h4>
<p>Aun cuando durante estos seis años han tenido buena receptividad por parte del público, la sede de Lugar Común en Altamira cerrará este mes de agosto. La decisión obedece principalmente al vencimiento del alquiler del local, aunado a la imposibilidad de llegar a un nuevo acuerdo de arrendamiento con los representantes del edificio donde funciona la librería.</p>
<p>Por ahora, las otras tres sedes ubicadas en Caracas y las del interior del país continuarán activas, manteniendo en lo posible una programación de actividades culturales muy similar. Todavía se desconoce si existe un plan concreto para la sede de Altamira, la cual fue la matriz de todo el proyecto.</p>
<p>Faltando poco más de dos meses para el cierre, Ricardo Sarco hace un balance de sus tres años de trabajo en Lugar Común Altamira, durante los cuales se ha desempeñado también como librero, gerente y gestor de redes sociales: “en lo personal, la librería ha sido un espacio de crecimiento increíble. Para mí, es perder un sitio de disfrute, que ha sido una casa y un espacio de formación, un punto de libertad en una ciudad que es poco amigable con el peatón”.</p>
<p>Si bien es cierto que la sede de Altamira tiene una ubicación estratégica y que permite llamar la atención fácilmente, también lo es que esa zona se ha caracterizado por ser una de las más afectadas por el conflicto político venezolano. Respecto a este punto y recordando los diferentes momentos que ha presenciado la librería, Sarco cuenta que durante las protestas de 2014 y 2017, el local se convirtió un espacio para reflexionar la política del país a la luz de lo que ocurría en las calles, lo que a su juicio fue muy agradecido por el público.</p>
<p><figure id="attachment_5464" aria-describedby="caption-attachment-5464" style="width: 1024px" class="wp-caption aligncenter"><img class="wp-image-5464 size-large" src="http://www.seisgrados.com.ve/wp-content/uploads/2018/05/27500575_1992214857473600_7700717380341762149_o1-1024x576.jpg" alt="" width="1024" height="576" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/05/27500575_1992214857473600_7700717380341762149_o1-1024x576.jpg 1024w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/05/27500575_1992214857473600_7700717380341762149_o1-300x169.jpg 300w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/05/27500575_1992214857473600_7700717380341762149_o1-768x432.jpg 768w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/05/27500575_1992214857473600_7700717380341762149_o1-600x337.jpg 600w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/05/27500575_1992214857473600_7700717380341762149_o1.jpg 1080w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption id="caption-attachment-5464" class="wp-caption-text">Foto cortesía Lugar Común</figcaption></figure></p>
<h4 id="vivir-otra-ciudad"><span style="color: #6e4d8b;"><strong>Vivir otra ciudad</strong></span></h4>
<p>“Desde el año pasado empecé a venir porque era un lugar que me calmaba y me daba mucha paz, siempre me sentía a gusto. Después de venir mucho tiempo me hice amiga de las personas que trabajan en la librería, ya era costumbre venir todos los días, así que empecé a formar amistades que me llevaron a trabajar acá”, relata Dania Ortiz, quien lleva apenas dos meses trabajando como librera en Lugar Común.</p>
<p>Al igual que Sarco, uno de sus compañeros de trabajo, Ortiz piensa que el cierre de la sede de Altamira es una pérdida importante para la ciudad, ya que es un espacio donde los visitantes van a aprender y culturizarse, un lugar que permite la expresión de la diversidad, la discusión y el debate. Asimismo, destaca que gracias a las actividades culturales hay personas que pudieron darse a conocer y emprender, y otras que lograron expandirse profesionalmente.</p>
<p>En el ámbito personal, la librera expresa la nostalgia que siente por la clausura del local. A su vez, añade: “Lugar Común se va con todos nosotros, nuestros valores, sueños, metas y cosas bonitas que nos quedan de Caracas. Este era el punto más céntrico y cómodo para todo tipo de persona, un espacio significativo para la ciudad”.</p>
<p><figure id="attachment_5465" aria-describedby="caption-attachment-5465" style="width: 794px" class="wp-caption aligncenter"><img class="wp-image-5465 size-full" src="http://www.seisgrados.com.ve/wp-content/uploads/2018/05/20881848_1793928507302237_3165535741596187698_n.jpg" alt="" width="794" height="559" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/05/20881848_1793928507302237_3165535741596187698_n.jpg 794w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/05/20881848_1793928507302237_3165535741596187698_n-300x211.jpg 300w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/05/20881848_1793928507302237_3165535741596187698_n-768x541.jpg 768w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/05/20881848_1793928507302237_3165535741596187698_n-600x422.jpg 600w" sizes="(max-width: 794px) 100vw, 794px" /><figcaption id="caption-attachment-5465" class="wp-caption-text">Foto cortesía Lugar Común</figcaption></figure></p>
<p>Por su parte, Guillermo Ramos, periodista, lector y visitante frecuente de la librería desde sus inicios, también recuerda con agrado, pero también con añoranza, estos seis años de la sede de Altamira. Coincide en que este espacio se extrañará en Caracas por ser un lugar para sentir otra atmósfera y vivir la ciudad de una forma diferente, de la misma manera que reconoce lo concurrido que fue el local en los momentos de protestas políticas.</p>
<p>“Para mí ha sido un sitio de encuentros con amigos y de buenas conversaciones, un lugar de grandes satisfacciones y un pequeño hogar para rescatar y conocer libros y autores. Aquí vi cursos y bautizos de libros inolvidables. Aunque las otras sedes también son encantadoras pese a que no están en ubicaciones tan estratégicas, este es un sitio que ha sido referencia en muchas cosas, es de esos lugares que se convierten en icónicos”, señala Ramos.</p>
<h4 id="programacion-especial"><span style="color: #6e4d8b;"><strong>Programación especial</strong></span></h4>
<p>Para despedir junto con los lectores a la sede de Altamira, la oficina de programación ha preparado una serie de actividades culturales para los meses de junio y julio, justo antes del cierre, en la que están contempladas diferentes charlas y eventos. Esta despedida se llevará a cabo con el apoyo de colaboradores, facilitadores de los talleres, conversatorios, seminarios y talleres infantiles, así como de amigos de la editorial.</p>
<p>Quienes deseen estar al tanto de toda la programación de actividades pueden seguir a la cuenta @LibreriaLC tanto en Twitter como en Instagram.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>¿Por qué El Quijote es la novela emblema de la lengua hispana?</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2018/04/por-que-el-quijote-es-la-novela-emblema-de-la-lengua-hispana/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 26 Apr 2018 11:27:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Babieca]]></category>
		<category><![CDATA[Borges]]></category>
		<category><![CDATA[Cervantes]]></category>
		<category><![CDATA[El Quijote]]></category>
		<category><![CDATA[J.M. Coetzee]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura Hispana]]></category>
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		<category><![CDATA[Nabókov]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El Quijote ha demostrado ser un terreno fértil para la literatura mundial, ramificándose en varios géneros, haciéndose presente&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h4 id="el-quijote-ha-demostrado-ser-un-terreno-fertil-para-la-literatura-mundial-ramificandose-en-varios-generos-haciendose-presente-en-tradiciones-nacionales"><span style="color: #6e4d8b;">El Quijote ha demostrado ser un terreno fértil para la literatura mundial, ramificándose en varios géneros, haciéndose presente en tradiciones nacionales</span></h4>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Por May Mijares / @SritaMaga<br />
</strong></p>
<p style="text-align: right;"><em>Indiscutiblemente es la novela más importante del mundo occidental</em><br />
<em> Grant L. Voth </em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&#8220;En algún lugar de La Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme&#8221;… Así comienza la obra emblemática de la narrativa en español: <em>El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha</em>. Aunque no conozcamos exactamente cuál es ese lugar que el protagonista de esta historia nos desea recordar, muchos sí sabemos a qué libro se refiere.  Conocemos sus andanzas junto a la compañía de Sancho Panza y al inseparable Rocinante.</p>
<p>Don Quijote es uno de los primeros y más influyentes ejemplos occidentales de la novela moderna. Rompió un paradigma que estaba establecido en el momento que escribió la obra: los libros de caballería. Amadís de Gaula es el referente más conocido de este género, por eso es importante destacar el contexto en el que la novela se escribió. La literatura popular de la época era romántica, con narraciones fantásticas y llenas de situaciones en las que intervenía un héroe. La clásica lucha del bien contra el mal. Don Quijote introdujo el contraste entre el romance y la realidad, y se le atribuye el origen del realismo como tema en la literatura. La obra de Cervantes influyó en la creación y transformación de géneros literarios.</p>
<p>&nbsp;</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p>El propio Cervantes afirma que escribió Don Quijote para socavar la influencia de esos &#8220;vanos y vacíos libros de caballerías&#8221;, así como para proporcionar un material alegre, original y entretenido a sus lectores. Satiriza los libros de caballería a través del humor y la ironía creando un protagonista que se desvincula de la realidad y sus aventuras terminan en situaciones graciosas como confundir molinos de viento con gigantes o el malentendido con Maritornes.</p>
<p>¿Qué significa ser alguien &#8220;quijotesco&#8221; en la actualidad? El Quijote ha demostrado ser un terreno fértil para la literatura mundial, ramificándose en varios géneros, haciéndose presente en tradiciones nacionales y, finalmente, influenciando en el trabajo de algunas de las figuras más importantes de la literatura mundial, desde Nabokov a Borges, desde Fielding hasta García Márquez. La palabra perdura porque su fuente perdura.</p>
<p>Cuatrocientos años después de publicado, el Quijote sigue siendo referencia en la literatura. &#8220;Si hay una novela que debes leer antes de morir es Don Quijote&#8221;, dijo el autor nigeriano Ben Okri cuando la novela fue seleccionada como el &#8220;libro más significativo de todos los tiempos&#8221;.  Cuenta María Kodama, viuda de Jorge Luis Borges, que el Quijote era la única novela que le gustaba al escritor argentino. J.M. Coetzee, premio Nobel de Literatura 2003, dice que &#8220;Don Quijote es la novela más importante de todos los tiempos porque contiene infinitas lecciones&#8221;. Casi nadie niega la influencia de la obra de Cervantes en la literatura universal.</p>
<p>Don Quijote también se celebra por ser una de las primeras novelas occidentales en explorar la evolución psicológica de sus personajes ya que las obras antes se centraban poco en la vida interior. Don Quijote, el personaje, es un hombre que se sumerge en la lectura de la literatura romántica, que experimenta e interpreta la realidad a través de esa mirada. Percibe la vida y todo lo que la compone como un idealismo fantástico. Su caballo que es “piel y huesos” para él es mejor montura que el Babieca del Cid. Idealiza a la campesina Aldonza Lorenzo como una bella doncella. Su compañero Sancho Panza es el individuo menos educado pero es el más realista de la historia.</p>
<p>Mientras los personajes realizan sus aventuras, vamos conociendo cada incidente desde ambos puntos de vista, la locura y la cordura. Romántico versus realista. Excéntrico versus común. Ilusión versus lógica. A través de la cooperación, el compañerismo y la admiración mutua, su influencia mutua se construye y resulta beneficiosa para ambos personajes. El Quijote se va convirtiendo en un realista, y Sancho Panza se vuelve más idealista. <strong>Cervantes de esta manera nos muestra que los opuestos se contraponen y a su vez pueden complementarse y mejorarse mutuamente.</strong></p>
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<p>Otro tema importante en el Quijote es la percepción de la realidad. Lo que importa no es una cosa o una situación sino la forma en que nosotros, como individuos, lo percibimos. Y también, que la forma en que percibimos las cosas depende de nuestras experiencias previas. Nuestras interpretaciones sobre la realidad pueden decirnos tanto sobre nosotros mismos como sobre nuestro entorno. Don Quijote fue básicamente una de las primeras novelas en explorar estos temas y nuevamente, como resultado tuvo una gran influencia en la literatura posterior y hasta la que leemos en la actualidad.</p>
<p>Es interesante notar que la novela está dividida en dos partes, originalmente solo la primera fue publicada. Un hombre llamado Avellaneda publicó una segunda parte, no Cervantes. Se cree que Cervantes estaba tan molesto que otro autor le haya robado su historia, que escribió su propia segunda parte con gran esfuerzo para asegurarse de que era superior no solo a la parte fraudulenta de Avellaneda sino también a su propia primera parte.</p>
<p>La continuación del Quijote fue publicada en 1615, diez años después de la primera. Al final, Don Quijote muere y Cervantes &#8220;enfatiza que no hay más aventuras que relatar, y que cualquier otro libro sobre Don Quijote sería espurio&#8221;, de modo que ningún autor podría continuar la historia más allá. Y así fue, Alonso Quijano murió con la pluma de Cervantes sin saber que dejaba una obra para la posteridad. <strong>Sea por estudios académicos o lectura por placer, el Quijote siempre será una referencia</strong> y no perderá la relevancia que posee de vivir sus mundos posibles a través de la literatura.</p>
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		<title>Empuñar los libros</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2018/04/empunar-los-libros/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 Apr 2018 17:42:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[David Foster Wallace]]></category>
		<category><![CDATA[Día Internacional del Libro 2018]]></category>
		<category><![CDATA[Karla Souza]]></category>
		<category><![CDATA[La ciudad y los perros]]></category>
		<category><![CDATA[Leila Guerriero]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura Venezolana]]></category>
		<category><![CDATA[Lizandro Samuel]]></category>
		<category><![CDATA[Vargas Llosa]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Una forma de absorber la experiencia es a través de la narrativa. En las civilizaciones antiguas, un viejo&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h4 id="una-forma-de-absorber-la-experiencia-es-a-traves-de-la-narrativa-en-las-civilizaciones-antiguas-un-viejo-se-reunia-alrededor-de-una-fogata-junto-a-los-mas-jovenes-de-la-tribu-su-experiencia-se-cond"><span style="color: #6e4d8b;">Una forma de absorber la experiencia es a través de la narrativa. En las civilizaciones antiguas, un viejo se reunía alrededor de una fogata junto a los más jóvenes de la tribu. Su experiencia se condensaba en historias</span></h4>
<p><strong><br />
Por Lizandro Samuel / @LizandroSamuel<br />
</strong></p>
<p>Quizá mi problema es que nunca he leído para evadir. Hasta en la más absurda de las ficciones puedo encontrar paralelismos con eso que llamamos realidad. Y las pocas veces que esto no ocurre noto poca magia y demasiado plástico en palabras que por falta de artificio lucen artificiales.</p>
<p>Para evadir, supongo, encontré el fútbol, luego el tenis y por último el baloncesto. Pero hasta en eso fracasé. La historia de superación de cualquier jugador me aleccionaba sobre cómo vivir. Y el consejo más útil de mi vida lo escuché en la conferencia de un entrenador sobre el que disfruto leer. “No le hagan caso a nadie”, dijo Pep Guardiola. No supe si hacerle caso o no. Por las dudas, seguí mi instinto cuando mi madre, viendo que mi biblioteca crecía más rápido que mi armario, me preguntó si yo planeaba comer libros o usarlos para vestirme. “Ni lo uno ni lo otro, solo planeo ser feliz”, pensé.</p>
<p>Y la felicidad, en mi opinión, poco tiene que ver con mirar para otro lado. Mientras escribo esto están asesinando a alguien en Caracas, un niño de seis años tiene sexo con un viejo gringo rubio a cambio de tres dólares y en la India un tipo con más barriga que corazón viola a una mujer por no considerarla ser humano. Sé que vivo en un planeta así. Mi desafío es ser una flor de loto: construir una parcela de felicidad en medio de la mierda.</p>
<p>Tímido por naturaleza, un día me asomé a ver la luna. Sentí que el paisaje me superaba. ¿Por qué mis abuelos discutían tanto?, ¿por qué mi mamá llegaba tarde del trabajo y mi abuelo salía temprano a buscar los resultados de la lotería? ¿Qué hacía que millones de personas deliraran por un calvito que sabía patear un balón? Demasiadas dudas para alguien que tan solo tenía un lustro de vida.</p>
<p>&nbsp;</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p>Fue entonces cuando empecé a encontrar significados en las caricaturas que me leía mi mamá. Si Trucutú se subía a su dinosaurio y seguía de largo cuando veía a una pareja de desconocidos discutiendo, quizá yo debía salir del cuarto cuando mis abuelos comenzaran a gritarse.</p>
<p>Mi mamá destacaba una enseñanza de todos los cuentos que me leía. Y nunca salíamos del cine sin que me preguntara qué fue lo que más me gustó y qué aprendí de la película. Cuando ya estuve demasiado grande para esos juegos, seguí leyendo con una insistencia que en algún momento la preocuparía. Supo que había creado un monstruo cuando empecé a hallar en libros y películas contradicciones a cosas que ella y mis profesores daban por hecho.</p>
<p>Ahí entendí que también leía para que otros no me impusieran su mundo: yo quería construir el mío.</p>
<p>Una serie que me gustaba cuando era un niño se llama <em>Boy meets world</em>, que en Latinoamérica la traducían como <em>Aprendiendo a vivir</em>. Los protagonistas viajan desde la infancia hasta la adultez sin que el argumento se agote. El mensaje resulta obvio: quienes estamos vivos seguimos aprendiendo a vivir.</p>
<p>Una forma de absorber la experiencia es a través de la narrativa. En las civilizaciones antiguas, un viejo se reunía alrededor de una fogata junto a los más  jóvenes de la tribu. Su experiencia se condensaba en historias. Hoy día tenemos la literatura, el cine y la música. Absorbemos conocimiento, emociones y dudas no desde la imposición sino mediante relatos. La narrativa nos muestra posibilidades infinitas para que cada uno decida qué pregunta hacerse.</p>
<p>La actriz mexicana Karla Souza desde niña quería ser un fenómeno de la actuación: alguien que realizara performances inexplicables. Un día, ya hecha actriz, quedó muda durante tres meses. Ningún doctor ni ella misma entendían lo qué sucedía: Karla no podía hablar. Se convirtió en un fenómeno médico.</p>
<p>Al darse cuenta de que estaba escenificando el más difícil de sus dramas, buscó dentro de sí. Quiso aferrarse al amor a su familia, su determinación y su fe en Dios. Abrió la alacena de sus recursos para automotivarse y lo que vio la habría dejado muda de no haberlo estado ya: nada.</p>
<p>Encerrada en su silencio, solo logró observar su dolor en las pinturas, películas y obras de arte. Se enfrentó a un poema de Silvia Plath: “Me inclino a ti, entumecido como un fósil, dime que estoy aquí”. Se conectó con los libros de Jack Kerouac y comprendió el sufrimiento de las pinturas de <strong>Frida Kahlo</strong>. Con su lengua fallando, las emociones lograron expresarse en el lenguaje del arte.</p>
<p>Karla entendió que cosas como la literatura dicen lo que las palabras convencionales son incapaces de explicar. Todavía no sabe adónde fue de vacaciones su voz durante esos tres meses, solo comprende que en ese tiempo aprendió a hablar.</p>
<p>Lejos de vivir traumas semejantes, mi vida ha estado llena de desafíos y algún drama. Si en la adolescencia buscaba mensajes superficiales en la literatura y el cine, empecé a hacerme hombre cuando distinguí lo que los libros susurraban a mi inconsciente.</p>
<p>Podría mencionar una lista de títulos. Ante cada nuevo desafío, me convierto en un caballero de la edad media que empuña un libro. Nada ni nadie me ha dado lo mismo que la literatura. Tener un hombro sobre el que llorar es a veces menos útil que una página que comprenda tus lágrimas.</p>
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<p>Podría mencionar una lista de títulos, decía, pero empezaré con uno que me dio impulso hace un par de años. Llegué a <em>Cosas que los nietos</em> <em>deberían saber</em> habiendo escuchado poco la música del autor, <strong>Mark Oliver Everett</strong>. La cantidad de reseñas positivas que leí me sedujeron. Nunca un “abuelo” sin nietos –ni hijos– había tenido tanta publicidad.</p>
<p>Me bastaron 20 páginas para comprender que los libros pueden trascender a los autores. Lejos de querer conocer a Mark, entendí que su obra tenía mucho más para decirme que cualquier consejo que él u otra persona pudiera darme.</p>
<p><em>Cosas que los nietos deberían saber</em> es uno de los libros que más veces he releído.</p>
<p>Desde niño me consideré un bicho raro. En el colegio era el gordito alto al que le buscaban pleito y respondía preguntándole al agresor si podían ser amigos. En las fiestas familiares me iba a una esquina a leer mientras mis primos movían sus cinturas al ritmo del merengue. Me llevaría tiempo comprender que todos somos raros y que no hay nada más destructivo que pretender ser normal. <strong>Leyendo a Mark me identifiqué con lo solo que se llegó a sentir: ser comprendido es un privilegio tan alto que la mayoría ni siquiera alcanza a comprenderse a sí mismo.</strong></p>
<p>Por esos días también me aferraba a decisiones contraculturales que me asilaban hasta del apoyo de las personas que me querían. Leer <em>Cosas</em>… fue instalar una idea en mi inconsciente: si él pudo, ¿por qué yo no?</p>
<p>Liado además en relaciones sentimentales infructuosas, asumí que no tenía sentido ligarme con alguien que no pudiera comunicarse conmigo en ese espacio en el que las palabras convencionales no son suficientes. Hay mujeres que no conciben tener un novio que no use celular. Yo no podría compartir mi vida con una chica que no sepa expresarse a través del arte.</p>
<p>¿Así se sentiría estar drogado? Si yo era capaz de alucinar de esa forma, de moverme entre una paleta de colores emocionales tan intensa, entendía entonces por qué algunos no podían vivir sin estupefacciones. Lamenté que no todos aprendieran desde niños a valorar los libros.</p>
<p><em>La ciudad y los perros</em>, <em>Cien años de soledad</em>, <em>Instrumental</em>, <em>Todas las batallas perdidas</em>, <em>La huella del bisonte</em>, <em>Liubliana</em>, <em>La eterna parranda</em>, <em>Retratos y encuentros</em>, <em>Los culpables</em>, <em>La</em> <em>fiesta del chivo</em>, <em>Pistorius. La sombra de la verdad</em>, <em>Terapia para el emperador</em>, <em>La guerra del fin del mundo</em>… los libros son espejos con la doble propiedad de enfocar hacia dentro de mí y hacia el exterior. No leo para evadir la realidad, leo porque necesito saber dónde estoy.</p>
<p>Aunque a veces duela.</p>
<p>Distanciado de poses intelectuales, lo más importante para mí antes que pensar es sentir. A riesgo de parecer cursi, diría que soy de los que antes de leer con la cabeza –que también– leen con el corazón.</p>
<p>David Foster Wallace escribió que “la función de la literatura es darle calma a los perturbados y perturbar a los que están en calma”. Cuando hice como Fito y me fui de casa para tocar <em>rock and roll</em>, sabía que siempre podría encontrar un brazo dispuesto a ayudarme. Pero mi mayor fortaleza iba en mi bolso: mis libros. Un tiempo más tarde noté mi error: el papel, como las personas, también se extravía, se ensucia, se rompe y desaparece. No son los libros en físico –o digital– lo importante, sino lo que ellos dejan en mí. Eso es una de las pocas cosas que nadie me puede quitar. Entonces recordé a una de esas autoras cuya obra la trasciende.<strong> Leila Guerriero</strong> escribió: “El arte es más grande que la vida, y la incomodidad que producen sus preguntas hace que uno sepa que ha entendido cosas que no podría explicarle (a) nadie”. Suscribo.</p>
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		<title>Puente de las Fuerzas Armadas, refugio de libreros y lectores a pesar de la crisis</title>
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		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 21 Apr 2018 16:01:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crónicas]]></category>
		<category><![CDATA[Caracas]]></category>
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		<category><![CDATA[Día Internacional del Libro 2018]]></category>
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		<category><![CDATA[Humberto Sánchez Amaya]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
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		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En una de las vías más transitadas de Caracas, donde hace más de 30 años se ubican decenas&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h4 id="en-una-de-las-vias-mas-transitadas-de-caracas-donde-hace-mas-de-30-anos-se-ubican-decenas-de-vendedores-de-libros-usados-una-opcion-atractiva-para-conseguir-titulos-de-todo-tipo-desde-literatura-ha"><span style="color: #6e4d8b;">En una de las vías más transitadas de Caracas, donde hace más de 30 años se ubican decenas de vendedores de libros usados. Una opción atractiva para conseguir títulos de todo tipo, desde literatura hasta textos escolares. A pesar de la inflación, todavía es referencia en el ávido lector</span></h4>
<p><strong>Por Humberto Sánchez Amaya / @humbertosam</strong></p>
<p class="m_-6915516522632134382gmail-m_7191155544901868864m_4142856237707290788gmail-MsoNormalCxSpMiddle">El puente de la avenida Fuerzas Armadas no posee ningún atractivo arquitectónico. Si lo tuvo, está carcomido por la daga de los años, siempre cruenta en su avance cuando no hay quien contrarreste.</p>
<p class="m_-6915516522632134382gmail-m_7191155544901868864m_4142856237707290788gmail-MsoNormalCxSpMiddle">Sin embargo, debajo de la vía, que pasa por una de las zonas más neurálgicas de Caracas, en la que confluyen miles de personas atribuladas de obligaciones y pensamientos a pie o en vehículos, hay un punto de encuentro, una burbuja en la que el peatón se desconecta de la tribulación que genera todo al derredor. Cornetas, tubos de escapes envejecidos, motos rampantes, el humo asfixiante, el bus atestado, la tranquilidad olvidada, todo queda en otra dimensión.</p>
<p class="m_-6915516522632134382gmail-m_7191155544901868864m_4142856237707290788gmail-MsoNormalCxSpMiddle">Los libreros que durante más de 30 años han hecho de la zona una tradición son la distensión para lectores apasionados, estudiantes y caminantes desprevenidos que fortuitamente se encuentran con las decenas de kioscos que ofrecen toda clase de títulos, desde los clásicos de lectura obligatoria en el colegio, o aquellos en los que todo lector apasionado sabe que debe adentrarse.</p>
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<p class="m_-6915516522632134382gmail-m_7191155544901868864m_4142856237707290788gmail-MsoNormalCxSpMiddle">María Fernanda camina entre los kioscos. Es estudiante universitaria y aprovechó que hacía una diligencia por el centro de Caracas para ver qué encuentra en estos eclécticos anaqueles, en los que la <i><strong>Odisea</strong> </i>de Homero, puede estar al lado del <strong><i>Problemario</i> </strong>de E. Navarro y de un libro de estrategias para el ajedrez. Afirma ser lectora apasionada y esta tarde no busca nada preciso. Espera que el destino que favorece al curioso la lleve a un libro que valga la pena. No vive cerca, pero siempre procura venir, y más en estos tiempos, cuando los libros nuevos son cada vez más costosos en librerías.</p>
<p class="m_-6915516522632134382gmail-m_7191155544901868864m_4142856237707290788gmail-MsoNormalCxSpMiddle">La última vez se llevó <i><strong>El principito</strong>.</i> Claro, era un regalo. Alguien que se considere lector, a su edad, debe tener esa obra desde hace tiempo.  Ella busca los mejores precios. A pesar de la inflación, considera que el lugar todavía es un punto para encontrar obras a un bajo costo y debajo del puente de las Fuerzas Armadas, los precios varían. Es cuestión de revisar con minuciosidad. Por ejemplo, una edición de bolsillo de <i>Los tres mosqueteros </i>de Alexandre Dumas puede costar 20.000 bolívares, pero <i>It</i> de Stephen King, cuya reciente adaptación al cine fue estrenada el año pasado, vale 3 millones de bolívares.</p>
<p class="m_-6915516522632134382gmail-m_7191155544901868864m_4142856237707290788gmail-MsoNormalCxSpMiddle">King es uno de los autores más buscados, especialmente por los lectores jóvenes, ávidos de sagas de terror, suspenso o ciencia ficción, según varios de los libreros del lugar.</p>
<p class="m_-6915516522632134382gmail-m_7191155544901868864m_4142856237707290788gmail-MsoNormalCxSpMiddle">La crisis ha cambiado ciertas dinámicas. Si bien la diversidad de precios permite todavía que se mantenga el negocio, no siempre las transacciones son  convencionales. María Alexandra, así se presenta, tiene 3 años y medio debajo del puente. Es nueva, aunque su esposo sí ha estado al frente del puesto por más de 30 años. Antes, ella solo iba de paso. “Soy graduada en educación inicial. Por eso, este oficio no es del todo extraño para mí. Lo que más satisface es ver cómo una persona se va contenta con un libro. Ahora, también ha ocurrido que vienen personas que no tienen suficiente dinero. Antes, hacíamos trueques. Ellos traían algunos libros e intercambiábamos. Pero con todo lo que está pasando, he tenido que aceptar paquetes de arroz o pasta”, señala.</p>
<p class="m_-6915516522632134382gmail-m_7191155544901868864m_4142856237707290788gmail-MsoNormalCxSpMiddle">Rafael Medina también tiene más de 30 años como vendedor. Ofrece libros para todo tipo de intereses. Narrativa, técnicos, escolares, de recetas y demás. “La gente pregunta por todo. Ahora, sí te puedo decir que he notado que los jóvenes están leyendo más. Eso es interesante. Ahora, con respecto al negocio como tal, te puedo decir que hace 20 años venían personas de todas las clases, incluso de la clase media alta. Pero la inseguridad ha hecho que eso merme un poco. Igual, seguimos siendo la mejor opción de libros usados”, acota.</p>
<p class="m_-6915516522632134382gmail-m_7191155544901868864m_4142856237707290788gmail-MsoNormalCxSpMiddle">Varios libreros coinciden en que si bien la crisis ha hecho que el consumidor tenga urgencia en prioridades como alimentos y medicinas, todavía hay lectores que se mantienen leales a la voracidad  literaria. Y son precisamente ellos los que mantienen la actividad. También están los estudiantes y los padres que en temporada escolar buscan textos para el colegio.</p>
<p class="m_-6915516522632134382gmail-m_7191155544901868864m_4142856237707290788gmail-MsoNormalCxSpMiddle">La otra parte del negocio está en quienes se acercan hasta allá a vender libros usados que en casa ocupan espacio necesario para otros objetos. Muchas veces, el desespero hace que se salgan de joyas que los libreros de las Fuerzas Armadas identifican inmediatamente y compran sin chistar, pues el dueño desconoce, casi siempre, de lo que se desprende.</p>
<p class="m_-6915516522632134382gmail-m_7191155544901868864m_4142856237707290788gmail-MsoNormalCxSpMiddle">[the_ad id=&#8221;3726&#8243;]<br />
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<p class="m_-6915516522632134382gmail-m_7191155544901868864m_4142856237707290788gmail-MsoNormalCxSpMiddle"><b>Libreros en el Congreso.</b> A Jorge Atencio lo conocen muchos. No solo lo saludan los demás libreros, sino también trabajadores y dueños de negocios cercanos. No es para menos; tiene más de 30 años ahí. Un viejo amigo le ofrece un trago y él acepta. Es miércoles en la tarde y la jornada culmina. Además, el día siguiente es feriado, así que no está demás la bebida que relaja.</p>
<p class="m_-6915516522632134382gmail-m_7191155544901868864m_4142856237707290788gmail-MsoNormalCxSpMiddle">Asegura, con mucho orgullo, ser fundador. Estuvo entre los primeros que ocuparon ese espacio entre las columnas del puente, un lugar que se convirtió en la venta de libros usados más importante de Caracas.</p>
<p class="m_-6915516522632134382gmail-m_7191155544901868864m_4142856237707290788gmail-MsoNormalCxSpMiddle">Es bonachón y está acostumbrado que le hagan preguntas. De hecho, recuerda las veces que otros reporteros han estado averiguando su oficio. “Una vez vinieron de otro país y pasearon por todo el lugar con sus cámaras mientras hablaban con la gente”, rememora sobre el interés que se mantiene intacto en una referencia de la ciudad.</p>
<p class="m_-6915516522632134382gmail-m_7191155544901868864m_4142856237707290788gmail-MsoNormalCxSpMiddle">No siempre han estado en esos predios. Atencio cuenta que a finales de los ochenta tenían sus puestos en la esquina de Padre Sierra, cerca de lo que entonces era conocido como el Congreso, ahora Asamblea Nacional. “Pero fue durante el gobierno de<strong> Jaime Lusinchi</strong> cuando decidieron mudarnos para este lugar. Decían que afeábamos el lugar y, siendo sincero, tenían razón. En esos años éramos 10 y ahora somos casi 100”.</p>
<p class="m_-6915516522632134382gmail-m_7191155544901868864m_4142856237707290788gmail-MsoNormalCxSpMiddle">En su puesto hay desde libros escolares hasta literatura clásica. “Vienen desde el ignorante hasta el intelectual a comprar. Unos piden clásicos y libros sobre filosofía, mientras los otros quieren llevarse <strong><i>La culpa es de la vaca</i></strong>”, comenta en broma. Cuando se le pregunta qué libro no debe faltar nunca, responde sin titubear: <strong><i>Doña Bárbara</i></strong>, clásico de la literatura venezolana que se ha vuelto difícil de hallar. De hecho, en la página web de Tecni Ciencia, advierten que no está disponible.</p>
<p class="m_-6915516522632134382gmail-m_7191155544901868864m_4142856237707290788gmail-MsoNormalCxSpMiddle">En el kiosco de Daniel Piñero no puede faltar el <strong><i>Álgebra</i></strong> de Baldor, el famoso libro que todo estudiante de bachillerato ha tenido en casa para aumentar las posibilidades de desentrañar los misterios de los números y las fórmulas. Y es así. Todo padre considera que sus páginas guiarán a los pequeños al entendimiento del fatigoso mundo de las matemáticas.</p>
<p class="m_-6915516522632134382gmail-m_7191155544901868864m_4142856237707290788gmail-MsoNormalCxSpMiddle">Desde los 19 años de edad es librero, y actualmente tiene 36. En su puesto tiene guindado el primer carnet que lo acreditaba como librero de las Fuerzas Armadas. El orgullo tiene su constancia en el negocio de Piñero. Anécdotas hay muchas, dice, pero su mente inmediatamente evoca las jocosas, un indicio de su personalidad. Recuerda a aquellos que preguntan por los libros de inglés de María Latorraca. “Es que nunca dicen su nombre bien. Lo más común es que pregunten por María La Cotorra”, dice antes de reírse.</p>
<p>
<a href='https://www.seisgradosblog.com/2018/04/puente-de-las-fuerzas-armadas-refugio-de-libreros-y-lectores-a-pesar-de-la-crisis/puente-fuerzas-armadas-1/'><img width="800" height="600" src="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/04/puente-fuerzas-armadas-1.jpg" class="attachment-large size-large" alt="" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/04/puente-fuerzas-armadas-1.jpg 800w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/04/puente-fuerzas-armadas-1-300x225.jpg 300w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/04/puente-fuerzas-armadas-1-768x576.jpg 768w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/04/puente-fuerzas-armadas-1-600x450.jpg 600w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a>
<a href='https://www.seisgradosblog.com/2018/04/puente-de-las-fuerzas-armadas-refugio-de-libreros-y-lectores-a-pesar-de-la-crisis/puente-fuerzas-armadas-2/'><img width="800" height="600" src="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/04/puente-fuerzas-armadas-2.jpg" class="attachment-large size-large" alt="" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/04/puente-fuerzas-armadas-2.jpg 800w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/04/puente-fuerzas-armadas-2-300x225.jpg 300w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/04/puente-fuerzas-armadas-2-768x576.jpg 768w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/04/puente-fuerzas-armadas-2-600x450.jpg 600w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a>
<a href='https://www.seisgradosblog.com/2018/04/puente-de-las-fuerzas-armadas-refugio-de-libreros-y-lectores-a-pesar-de-la-crisis/puente-fuerzas-armadas-3/'><img width="800" height="600" src="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/04/puente-fuerzas-armadas-3.jpg" class="attachment-large size-large" alt="" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/04/puente-fuerzas-armadas-3.jpg 800w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/04/puente-fuerzas-armadas-3-300x225.jpg 300w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/04/puente-fuerzas-armadas-3-768x576.jpg 768w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/04/puente-fuerzas-armadas-3-600x450.jpg 600w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a>
<a href='https://www.seisgradosblog.com/2018/04/puente-de-las-fuerzas-armadas-refugio-de-libreros-y-lectores-a-pesar-de-la-crisis/puente-fuerzas-armadas-4/'><img width="800" height="600" src="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/04/puente-fuerzas-armadas-4.jpg" class="attachment-large size-large" alt="" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/04/puente-fuerzas-armadas-4.jpg 800w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/04/puente-fuerzas-armadas-4-300x225.jpg 300w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/04/puente-fuerzas-armadas-4-768x576.jpg 768w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/04/puente-fuerzas-armadas-4-600x450.jpg 600w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a>
<a href='https://www.seisgradosblog.com/2018/04/puente-de-las-fuerzas-armadas-refugio-de-libreros-y-lectores-a-pesar-de-la-crisis/puente-fuerzas-armadas-6/'><img width="800" height="600" src="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/04/puente-fuerzas-armadas-6.jpg" class="attachment-large size-large" alt="" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/04/puente-fuerzas-armadas-6.jpg 800w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/04/puente-fuerzas-armadas-6-300x225.jpg 300w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/04/puente-fuerzas-armadas-6-768x576.jpg 768w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/04/puente-fuerzas-armadas-6-600x450.jpg 600w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a>
</p>
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		<title>Pañuelos del amor</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2018/04/panuelos-del-amor/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[wmseisgrados]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 13 Apr 2018 16:17:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Collage]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Plaza de Mayo]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Pablo Falbi &#160; No hay olvido cuando la herida lastima un pueblo y la sangre se convierte&#8230;</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Pablo Falbi</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>No hay olvido cuando la herida lastima un pueblo</p>
<p>y la sangre se convierte en agua corriente,</p>
<p>agua que no deja de correr y está latente</p>
<p>en el recuerdo de aquellos que hoy son viento.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Un viento que sopla fuerte</p>
<p>y se hacer carne en esos pañuelos valientes,</p>
<p>blancos de justicia y lucha eterna,</p>
<p>sobrevivientes que avivan la llama</p>
<p>de la verdad y memoria de esos cuerpos ausentes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Pañuelos que vuelan con amor como palomas</p>
<p>en busca de un nido robado por genocidas.</p>
<p>Son Hijos, Madres, Abuelas,</p>
<p>son corazones, almas, y lágrimas</p>
<p>que aún llenan un río de dolor.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Es justicia que entra en el inconsciente colectivo</p>
<p>y nos hace parte de una lucha que es propia,</p>
<p>que es carne y es nuestro motivo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El dolor es nuestro y el recuerdo también</p>
<p>Y no olvidar fortalece el lamento</p>
<p>de aquellos que ya no están.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Ese viento que no deja de soplar</p>
<p>cada vez más fuerte, es motivo</p>
<p>de no olvidar ni perdonar.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La plaza del Amor que supo ser del horror</p>
<p>hoy es de los pañuelos</p>
<p>que secan las lágrimas de una Nación.</p>
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		<title>Aunque la crisis me joda, yo sigo leyendo</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2018/04/aunque-la-crisis-me-joda-yo-sigo-leyendo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[wmseisgrados]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 12 Apr 2018 19:08:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis]]></category>
		<category><![CDATA[Día Internacional del Libro]]></category>
		<category><![CDATA[Día Internacional del Libro 2018]]></category>
		<category><![CDATA[Leer]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Malena Svetlana En palabras de Emily Dickinson, no hay nave voladora capaz de llegar tan lejos como&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Malena Svetlana</strong></p>
<p>En palabras de Emily Dickinson, no hay nave voladora capaz de llegar tan lejos como un libro. Esa fue precisamente la sensación que tuve la primera vez que leí a Gabriel García Márquez; un escritor lugar común, sí, es cierto, pero hay lugares comunes a los que llegamos porque son maravillosamente inevitables. Cien años de soledad, que tiene más de realidad que de ficción (es una compilación de mitos y cuentos de los pueblos del Caribe), me dejó una marca de fuego. Después vinieron otros autores, más profundos, más poéticos, y en un orden casi grotesco: Rulfo, Alejandra Pizarnik, Benedetti, Whitman,  Cortazar, Dostoievski, Roberto Bolaño, Virginia Woolf…</p>
<p>Sé que existen motivos científicos para que cualquier ser humano decida hacer de la lectura un hábito, sin embargo, el acto de leer conserva, desde tiempos antiguos, un atractivo irresistible, “una oferta imposible de rechazar”: placer. Sí, simplemente el placer por el placer. Leer nos adentra no solo al mundo que el autor ha planteado (a veces fascinante, a veces oscuro y complejo) sino que ese mundo, posiblemente diferente al propio, <em>des-estrecha</em> nuestra mente, la vuelve más creativa e imaginativa.</p>
<p>Paulo Freire tenía una visión de la lectura verdaderamente interesante. Para Freire, uno de los más importantes teóricos de la educación del siglo XX,  “el acto de leer no se agota en la descodificación pura de la palabra escrita o del lenguaje escrito, sino que se anticipa y se prolonga en la inteligencia del mundo”. Antes de llegar al texto hemos estado en un contexto. Lo olores, lo sabores, la percepción del dolor o el amor en un texto, por poner un ejemplo, es posible porque ya lo hemos experimentando en el mundo físico en el que vivimos. Es justo a lo que se refería Freire: “Lenguaje y realidad se vinculan anímicamente en la lectura”.</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p>El diccionario de la RAE, define magia como el “arte o ciencia oculta con que se pretende producir, valiéndose de ciertos actos o palabras, o con la intervención de seres imaginables, resultados contrarios a las leyes naturales”. Por tanto, magia y  lectura, son de algún modo, conceptos inseparables. Las emociones que produce un texto bien escrito son comprables a la ilusión que logra provocar en nosotros el mejor de los magos. En tanto, el escritor -puede decirse- es un mago de la palabra. La palabra es magia si está bien escrita.</p>
<p>En la Venezuela de hoy -crisis mediante- leer por el mero placer, leer buscando la magia, es un acto de resistencia. Y leer con sentido crítico (que no necesariamente excluye el placer), es decir, ejerciendo la reflexión, puede resultar ventajoso, en cuanto nos ayudaría a tomar distancias de las tragedias colectivas y personales, para luego reencontrarnos con éstas desde otra mirada, desde otra postura. No se trata de una evasiva, se trata de buscar distintas posibilidades de encuentro con el otro, con uno mismo. La reflexión, nos dice la investigadora chileno-venezolana, Pamela Astudillo, “es una acción que demanda tanta <strong>audacia</strong> como un <strong>deporte extremo</strong> (…) es como bajar desde la cima en una bicicleta montañera. Hay que estar presente, alerta, y hay que ser dúctil para adaptarse a todo aquello que salga por el camino para darse cuenta y fluir sin caer, o para caer y seguir”.</p>
<p>Lo más valioso que una crisis económica termina por aniquilar no son los bolsillos si no el espíritu. No acabo de descubrir la receta del agua tibia, pero sé que no está demás recordarlo. Sobrevivir requiere algo más que la fuerza física. Sigo leyendo, en medio de la crisis, mientras hago cola en el supermercado, en el banco, en la panadería o soporto el calor y los empujones en el metro de Caracas. Dónde hay desesperanza, puede haber reinvención. Y la lectura, que nos permite emociones profundas, es capaz de abrir puertas y ventanas, para que una luz nos atraviese.</p>
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		<title>Discurso de Paul Auster en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2017/12/discurso-paul-auster-la-feria-internacional-del-libro-guadalajara/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 01 Dec 2017 18:43:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Collage]]></category>
		<category><![CDATA[Auster]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Poe]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los huesos de Poe Charla sobre los viajes de la poesía y su regreso final Paul Auster Traducción&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div></div>
<h4 id="los-huesos-de-poe">Los huesos de Poe</h4>
<h5 id="charla-sobre-los-viajes-de-la-poesia-y-su-regreso-final">Charla sobre los viajes de la poesía y su regreso final</h5>
<h6 id="paul-auster">Paul Auster</h6>
<h6 id="traduccion-de-benito-gomez-ibanez">Traducción de Benito Gómez Ibáñez</h6>
<p>Siempre que pienso en <b>Edgar Allan Poe</b>, la primera imagen que me viene a la cabeza es la de la ceremonia inaugural de su tumba en Baltimore en 1875. <b>Poe</b> había muerto en 1849, veintiséis años antes, y como todo el mundo sabe, las circunstancias de su muerte fueron bastante horribles y misteriosas: los últimos y tristes años de su vida, que incluyeron el fallecimiento de su mujer, la finalización de su obra maestra, <b><i>Eureka</i></b>, más la desesperada y patética búsqueda de una nueva esposa —numerosas proposiciones a mujeres a todo lo largo de la Costa Este, todas ellas rechazadas— y luego un viaje a Richmond, en Virginia, el lugar donde había pasado la juventud, para dar una conferencia que fue bien acogida y que le sirvió de estímulo para empezar a pensar en instalarse en su ciudad natal, y por último, la extraña e inexplicable borrachera en Baltimore, donde murió en el arroyo a los cuarenta años. Todos esos hechos son bien conocidos, pero no tanto lo que ocurrió después. La tumba en la que enterraron a <b>Poe</b> permaneció sin nombre durante varios años. Finalmente, uno de sus primos, <b>Neilson Poe</b>, consiguió dinero para encargar una lápida; pero entonces, en uno de esos giros que el propio <b>Poe</b> podría haber imaginado, la lápida casi terminada quedó hecha añicos cuando un tren descarriló y cayó en el taller del marmolista que llevaba a cabo el trabajo.</p>
<p><b>Neilson</b> no podía pagar otra lápida, de modo que el pobre <b>Poe</b> languideció en su anónima fosa durante dos décadas más. A medio camino de ese purgatorio, un grupo de maestros de Baltimore empezó a recaudar dinero para una segunda lápida, y al cabo de diez largos años la losa quedó finalmente acabada. Para celebrar el acontecimiento —después de exhumar y volver a enterrar los restos de <b>Poe</b>—, se ofició una ceremonia en el instituto Western Female de Baltimore. Se invitó a los principales poetas norteamericanos de la época pero, uno por uno, todos acabaron declinando la invitación: <b>Longfellow</b>, <b>Holmes</b>, <b>Whittier</b> y otros cuyos nombres ya han pasado al olvido. Al final, sólo un poeta se dignó honrar con su presencia al instituto Western Female, el más grande de los poetas norteamericanos, según resultó, un hombre cuya reputación tal vez no fuera menos «peligrosa» que la de <b>Poe</b>: <b>Walt Whitman</b>, de Nueva Jersey.</p>
<p>&nbsp;</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p>Cinco años después, en 1880, <b>Whitman</b> escribió una breve reseña sobre <b>Poe</b> para un libro que finalmente se publicó con el título de <b><i>Specimen Days</i></b>. El capítulo, titulado «Importancia de <b>Edgar</b> <b>Poe</b>», incluye un fragmento de un artículo publicado en <b><i>The Washington Star</i></b> sobre la asistencia de <b>Whitman</b> a la ceremonia en memoria de <b>Poe</b> en noviembre de 1875: «Estando de visita en Washington por entonces, “el viejo canoso” se acercó a Baltimore, y aunque enfermo de parálisis, consintió en subir renqueando al estrado y sentarse en silencio, si bien se negó a pronunciar discurso alguno, alegando lo siguiente: “He sentido un fuerte impulso de acercarme para estar hoy aquí en memoria de <b>Poe</b>, y lo he obedecido, pero no he sentido el mínimo impulso de pronunciar un discurso que, mis queridos amigos, también debe ser obedecido”. En un círculo informal, sin embargo, durante una conversación después de la ceremonia, <b>Whitman</b> dijo: “Durante mucho tiempo, y hasta épocas recientes, he sentido desagrado por los escritos de <b>Poe</b>. Para la poesía, yo quería, y sigo queriendo, el brillo de un sol límpido, el soplo de aire fresco —la energía y la fuerza de la salud, no del delirio, ni siquiera entre las pasiones más tempestuosas—, siempre con el trasfondo de la moral eterna. Sin cumplir tales requisitos, el genio de <b>Poe</b> ha conquistado sin embargo un reconocimiento especial, y yo he llegado a admitirlo plenamente a mi vez, y a apreciarlo, a él también”».</p>
<p>Si <b>Whitman</b> fue el único poeta importante que asistió personalmente a la ceremonia, hubo otro que estuvo allí en espíritu —o al menos así es como lo recordaría años más tarde—, lo que viene a ser igual de importante, en mi opinión, si no más. Me refiero a <b>Stéphane Mallarmé</b> y a su exquisito poema, «La tumba de <b>Edgar</b> <b>Poe</b>». En realidad, el poema fue un encargo posterior a la ceremonia de Baltimore para un volumen conmemorativo de <b>Poe</b>, realizado por una tal <b>Sarah</b> <b>Whitman</b>, sin relación con <b>Walt</b>, sino más bien una de las novias de <b>Poe</b> de los últimos meses de su vida, que durante muchos años trabajó con diligencia para mantener viva la fama del poeta.</p>
<p>El poema de <b>Mallarmé</b>, que tradujo la propia señora <b>Whitman</b>, resultó ser la única contribución extranjera al volumen, y encuentro sumamente interesante que el colaborador hubiese sido <b>Mallarmé</b>, sin duda el poeta francés más importante de la época, y el único —junto con <b>Whitman</b>— que continúa ejerciendo cierta influencia en los poetas de hoy día.</p>
<h3 id="la-tumba-de-edgar-poe"><i>La tumba de <b>Edgar</b> <b>Poe</b></i></h3>
<p><i>Tal como al fin el tiempo lo transforma en sí mismo,<br />
el poeta despierta con su desnuda espada<br />
a su edad que no supo descubrir, espantada,<br />
que la muerte inundaba su extraña voz de abismo.</i></p>
<p>Vio la hidra del vulgo, con un vil paroxismo,<br />
que en él la antigua lengua nació purificada,<br />
creyendo que él bebía esa magia encantada<br />
en la onda vergonzosa de un oscuro exorcismo.</p>
<p>Si, hostiles a las nubes y al suelo que lo roe,<br />
bajorrelieve suyo no esculpe nuestra mente<br />
para adornar la tumba deslumbrante de <b>Poe</b>,</p>
<div><i>que, como bloque intacto de un cataclismo oscuro,<br />
este granito al menos detenga eternamente<br />
los negros vuelos que alce el Blasfemo futuro. </i>(Traducción de Mauricio Bacarisse)Pero ese poema no fue la única relación de <b>Mallarmé</b> con <b>Poe</b>. A partir de 1862, cuando sólo tenía veinte años, <b>Mallarmé</b> había empezado a traducir al francés los poemas de <b>Poe</b>; proyecto en el que seguiría trabajando hasta 1888. En 1883 se publicó por primera vez en francés «<i>La tumba de <b>Edgar</b> <b>Poe</b></i>» —como parte de un ensayo de <b>Verlaine</b> sobre <b>Mallarmé</b>— y fue entonces cuando <b>Mallarmé confundió</b> los hechos y escribió a <b>Verlaine</b> que el poema se había leído en la ceremonia de Baltimore en 1875. <b>Mallarmé</b>, hombre de lo más escrupuloso y honrado, no habría cometido tal error a propósito. La única explicación es que verdaderamente creía que así había sido; lo que sirve para poner de relieve la profundidad de su apego inconsciente a <b>Poe</b>.</p>
<p>Antes de <b>Mallarmé</b>, por supuesto, estaba <b>Baudelaire</b>, el gran poeta de la generación precedente, y más que ningún otro él fue el responsable de establecer la enorme fama de <b>Poe</b> en Francia, que continúa hasta nuestros días. Su primer ensayo (muy largo) sobre la vida y obra de <b>Poe</b> apareció en fecha tan temprana como 1852, y como la mayoría de ustedes probablemente sabrá, se encargó de la considerable tarea de traducir al francés todos los relatos de <b>Poe</b>.</p>
<p>La atracción de <b>Baudelaire</b> por <b>Poe</b> era algo más que una simple admiración literaria: <b>Poe</b> constituía para él una figura enteramente heroica, el más puro ejemplo de escritor contemporáneo, el escritor como paria, el genio enfrentado a las restricciones de su propia sociedad. Del ensayo de 1852:</p>
<p>«La vida de <b>Edgar</b> <b>Poe</b> fue una tragedia lamentable… Los diversos documentos que acabo de leer me inducen a pensar que para <b>Poe</b> Estados Unidos era una espaciosa jaula, un gran empresa de contabilidad, y que durante toda su vida hizo denodados esfuerzos para escapar de la influencia de esa atmósfera hostil.»</p>
<p>Opiniones como esa condujeron en Estados Unidos a la creciente sensación de que <b>Poe</b> no era realmente un escritor norteamericano, sino un autor francés que escribía en inglés. Al fin y al cabo, la mayor parte de sus célebres cuentos se desarrollaba en un entorno europeo, y sus famosos relatos detectivescos, «Los crímenes de la calle Morgue», «La carta robada», ocurren en París y su protagonista es francés, <b>Auguste Dupin</b>. En cierto modo <b>Poe</b> no encajaba en los esquemas concebidos por los historiadores de la literatura sobre los comienzos de la literatura norteamericana. Carecía de relación con el pasado del Nuevo Mundo legendario, tal como la tenía <b>Washington Irving</b>, por ejemplo (el Holandés de Nueva York), ni con el pasado colonial, tal como la tenía <b>Nathaniel Hawthorne</b> (los puritanos de Nueva Inglaterra); y por encima y por debajo de todo, simplemente no era lo bastante optimista para satisfacer los gustos norteamericanos. En 1925, sin embargo, apenas cincuenta años después de la ceremonia de Baltimore, <b>William Carlos Williams</b> — otro autor de Nueva Jersey, y quizá el poeta más conscientemente «norteamericano» desde <b>Whitman</b>— decía lo siguiente sobre <b>Poe</b> en su libro <i>En la raíz de América</i>:</p>
<p>«<b>Poe</b> no fue un “fallo de la naturaleza”, “un descubrimiento a ojos de los franceses”, maduro pero inexplicable, como hemos tratado de calificarlo en nuestro atolondramiento, sino un genio íntimamente conformado por su tiempo y su ámbito. Por guardar las apariencias le hemos dado fama de loco a un escritor a cuyo rigor clásico no hemos sabido escapar de otro modo…</p>
<p>»Es el Nuevo Mundo, o para sustituir ese término por otro mejor, es una <i>nueva localidad</i> lo que se afirma en <b>Poe</b>; es Norteamérica, el primer gran estallido de expresión del genio del lugar en su nuevo despertar.</p>
<p>»Por primera vez en Norteamérica, <b>Poe</b> concita la sensación de que la literatura es <i>seria</i>, que no es cuestión de cortesía sino de verdad.»</p>
</div>
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<div class="separator"><a href="https://4.bp.blogspot.com/-4v25ZIHjBCA/WhxiRM7rQwI/AAAAAAAANFQ/Z6OzpGCRXGkuMWhMtjgk5EEg-doxtf2XwCLcBGAs/s1600/Paul-Auster-Edu-Bayer-Seix-Barral-2.jpg"><img src="https://4.bp.blogspot.com/-4v25ZIHjBCA/WhxiRM7rQwI/AAAAAAAANFQ/Z6OzpGCRXGkuMWhMtjgk5EEg-doxtf2XwCLcBGAs/s1600/Paul-Auster-Edu-Bayer-Seix-Barral-2.jpg" border="0" data-original-height="700" data-original-width="700" /></a></div>
<div></div>
<div>
<blockquote class="tr_bq"><p>Cuando un poeta busca inspiración en un creador de otro país, es porque busca algo que de inmediato no encuentra disponible en su propia lengua o literatura, porque pretende liberarse de los confines de su propia cultura; pero siempre, en definitiva, para hacerlo suyo, para llevarlo de vuelta a su propio lugar</p></blockquote>
<p><b>Williams</b> continúa hablando largo y tendido sobre la crítica literaria de <b>Poe</b>, las recensiones y artículos que el esforzado autor escribió a lo largo de su breve existencia en relación con los libros norteamericanos recién publicados —un ataque tras otro contra la mediocridad que encontraba por todas partes—, su lucha por definir lo que sería una inconfundible literatura norteamericana, independiente de los modelos ingleses y europeos. En ese sentido —y tal vez en ese único sentido— se parece a <b>Whitman</b>: un escritor norteamericano que trata de encontrar una base sólida para afrontar la escritura desde un enfoque puramente norteamericano.</p>
<p>«Por tanto, <b>Poe</b> debe sufrir en razón de su originalidad —prosigue <b>Williams</b>—. Crea algo que sea nuevo, aunque esté hecho con pino de tu propio jardín, y nadie sabrá lo que has hecho. Y eso porque no tiene <i>nombre</i>. Ésa es la causa de la falta de reconocimiento de <b>Poe</b>. Era americano. El asombroso, inconcebible fruto de su localidad. Lo miraban boquiabiertos, y él, a ellos, atónito. Después con odio mutuo: él con repugnancia, ellos con recelo. Sólo lo que tienes delante de las narices parece inexplicable.</p>
<p>»Ahí emerge <b>Poe</b>: en modo alguno el escritor estrafalario, aislado, la curiosa figura literaria. Por el contrario, en él está anclada la literatura norteamericana, sólo en él, en tierra firme.»</p>
<p>Para entonces ya estamos en el siglo xx, y es interesante observar que los tres contemporáneos de <b>Williams</b> más distinguidos —<b>Eliot</b>, <b>Pound</b> y <b>Stevens</b>— se dirigieron a los franceses en busca de inspiración. Aproximadamente al mismo tiempo que <b>Paul Valéry</b>, discípulo de <b>Mallarmé</b>, basaba su teoría de la poesía en una interpretación del «principio poético» de <b>Poe</b> (un ensayo que con toda probabilidad se escribió para gastar una broma), <b>Eliot</b>, <b>Pound</b> y <b>Stevens</b> se encontraban inmersos en la poesía de <b>Baudelaire</b>, <b>Rimbaud</b>, <b>Mallarmé</b>, <b>Laforgue</b> y otros poetas franceses de las postrimerías del siglo xix. Y en ese mismo momento tenemos a otro importante poeta francés, <b>Valéry Larbaud</b>, en quien <b>Whitman</b> ejerció una influencia tan abrumadora que no sólo tradujo <i>Hojas de hierba</i> sino que acabó esforzándose por crear poesía en francés que se correspondiera directamente con el tono expansivo y las florituras lingüísticas que se encuentran en la obra del poeta americano. En otras palabras, en cada país los poetas buscaban nuevas ideas al otro lado del mar. <b>Eliot</b>: «La clase de poesía que necesitaba, para aprender a usar mi propia voz, no existía para nada en Inglaterra, y sólo se encontraba en Francia». Pound: «Prácticamente todo el desarrollo del arte de versificar inglés se ha logrado mediante apropiaciones del francés». Stevens: «Francés e inglés constituyen una sola lengua».</p>
<p>Cuando un poeta busca inspiración en un creador de otro país, es porque busca algo que de inmediato no encuentra disponible en su propia lengua o literatura, porque pretende liberarse de los confines de su propia cultura; pero siempre, en definitiva, para hacerlo suyo, para llevarlo de vuelta a su propio lugar. La imitación servil no puede producir nada de interés, pero todo artista original siempre ha de estar alerta a lo que hacen otros artistas (nadie puede trabajar en el vacío), puesto que lo importante es utilizar la propia inspiración en otra obra <i>para los propios fines</i>; lo que significa que, en primer lugar, ha de tenerse una finalidad. La relación <b>Whitman</b>&#8211;<b>Larbaud</b> es ilustrativa. <b>Larbaud</b> escribió que quería inventar un poeta —él mismo— «que fuera sensible a la diversidad de razas, pueblos y países; que encontrara lo exótico en todas partes; que fuese ingenioso e internacional; que, en una palabra, fuera capaz de escribir como <b>Whitman</b> pero con una vena ligera, además de aportar esa nota de irresponsabilidad cómica y gozosa que falta en <b>Whitman</b>». <b>Larbaud</b> esperaba inspiración de <b>Whitman</b>, sí, pero también rechazaba aquellos aspectos de su obra que no le parecían relevantes: y el resultado fue totalmente original, completamente francés, íntegramente <b>Labrad</b>.</p>
</div>
<div></div>
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<div class="separator"><a href="https://4.bp.blogspot.com/-E6JCGSobyl0/WhxiU1ZER3I/AAAAAAAANFU/-Ok5Iu776WQ15h2ccuY3k3b7ONZexWNqwCLcBGAs/s1600/Paul-Auster-Edu-Bayer-Seix-Barral-3.jpg"><img src="https://4.bp.blogspot.com/-E6JCGSobyl0/WhxiU1ZER3I/AAAAAAAANFU/-Ok5Iu776WQ15h2ccuY3k3b7ONZexWNqwCLcBGAs/s1600/Paul-Auster-Edu-Bayer-Seix-Barral-3.jpg" border="0" data-original-height="524" data-original-width="700" /></a></div>
<div></div>
<blockquote class="tr_bq"><p><b>Apollinaire</b> fue el primer poeta verdaderamente moderno en Francia, el primero en asumir las maravillas y contradicciones del siglo xx, en sentirse perfectamente a gusto en un mundo de automóviles, aeroplanos y ciudades colosales</p></blockquote>
<div>
<p>Si la fibra y el espíritu de muchos de los mejores poetas franceses de principios del siglo xx —<b>Larbaud</b>, <b>Apollinaire</b>, <b>Cendrars</b>— pueden considerarse como una respuesta transatlántica a <b>Whitman</b>, igualmente cierto es que esos mismos poetas tienen mucho que ver con la fibra y el espíritu que se desarrollaron en ciertas vetas de la poesía norteamericana en la década de 1950, en especial en la obra de los poetas que componían lo que se conoce como escuela neoyorquina, <b>John Ashbery</b> y <b>Frank O’Hara</b> —ambos francófilos—entre ellos…</p>
<p>Pienso a veces que el alma de <b>Guillaume Apollinaire</b> cruzó volando el océano al morir en 1918, y después de pasarse siete años en busca de alguien en quien renacer, finalmente se decidió a habitar la mente y el cuerpo de <b>Frank O’Hara</b>. Los paralelismos entre ambos poetas son extraordinarios, incluso asombrosos. No sólo por la exuberancia que se encuentra en su obra, su armonía con la época en que vivieron, su sensibilidad urbana, la libertad estilística de sus creaciones poéticas, sino también porque ambos vivieron y escribieron entre pintores, los pintores radicales de su tiempo (<b>Apollinaire</b>, los cubistas; <b>O’Hara</b>, los expresionistas abstractos), y porque los dos murieron tan horrible, tan tremendamente jóvenes —Apollinaire a los treinta y ocho, <b>O’Hara</b> a los cuarenta—, como si almas como esas simplemente se consumieran por arder con demasiado brillo, con demasiada intensidad para que se les hubiera concedido una vida larga en la tierra.</p>
</div>
<div></div>
<div></div>
<blockquote class="tr_bq"><p>Todos los poetas son de un sitio, de una lengua, de una cultura. Pero si el cometido de la poesía es contemplar el mundo con otros ojos, volver a examinar y descubrir las cosas frente a las que todo el mundo pasa de largo sin darse cuenta, parece lógico entonces que el «sitio» del poeta resulte muchas veces desconocido para el resto de nosotros</p></blockquote>
<div>
<p><b>Apollinaire</b> fue el primer poeta verdaderamente moderno en Francia, el primero en asumir las maravillas y contradicciones del siglo xx, en sentirse perfectamente a gusto en un mundo de automóviles, aeroplanos y ciudades colosales. <b>Samuel Beckett</b> tradujo «Zona» al inglés en 1950, véanse los primeros versos:</p>
<p><i>Al final te cansas de este mundo antiguo<br />
</i></p>
</div>
<div><i>El rebaño de puentes bala esta mañana oh pastora Eiffel<br />
</i></div>
<div><i>Te hartas de vivir en la antigüedad griega y romana<br />
</i></div>
<div><i><i>Hasta los automóviles parecen antiguos aquí<br />
Sólo la religión sigue joven la religión<br />
tan simple como los hangares de Port-Aviation</i></i>Solo en Europa no eres antiguo oh Cristianismo<br />
El europeo más moderno es usted Papa Pío X<br />
Y a ti a quien observan ventanas la vergüenza te impide<br />
Entrar en una iglesia y confesarte esta mañana<br />
Lees octavillas catálogos carteles que cantan bien altoHe ahí la poesía esta mañana y para la prosa están los diarios<br />
Están los fascículos a 25 céntimos llenos de aventuras policiacas<br />
Retratos de grandes hombres y mil títulos diversos</p>
<p>He visto esta mañana una preciosa calle cuyo nombre he olvidado<br />
Nueva y reluciente clarín del sol<br />
Cuatro veces al día del lunes por la mañana al sábado por la tarde Pasan directores obreros y bellas taquimecanógrafas</p>
</div>
<div><i>Y tres veces por la mañana gime la sirena<br />
Una campana rabiosa ladra a mediodía<br />
Las inscripciones de muros y letreros<br />
Las placas los anuncios chillan como loros<br />
Me encanta la gracia de esta calle industrial<br />
de París entre la calle Aumont-Thiéville y la avenida des Ternes </i>Cuarenta años más tarde, en un poema titulado «A Step Away from Them« («A un paso de ellos»), <b>O’Hara</b> describe un paseo que da por el centro de Manhattan a la hora de comer, cavilando sobre la gente que ve y oye al pasar, evocando espléndidamente la mezcolanza de las calles y aceras de Nueva York, pensando en sus amigos muertos hace poco, sucesivamente dichoso y nostálgico, enteramente sensible a lo que lo rodea, y entonces, de improviso, el poema concluye con estos versos: «Un vaso de zumo de papaya / y vuelta al trabajo. Llevo el corazón / en el bolsillo, es <i>Poemas</i> de <b>Pierre Reverdy</b>».<b>Reverdy</b>: el contemporáneo, tan admirado, de <b>Apollinaire</b>; como si en el último verso <b>O’Hara</b> nos dijera: <b>Reverdy</b> está conmigo, su obra me ha ayudado a ver todas las cosas que estoy viendo, y sin su ejemplo no sería capaz de saber dónde estoy.</p>
<p>Todos los poetas son de un sitio, de una lengua, de una cultura. Pero si el cometido de la poesía es contemplar el mundo con otros ojos, volver a examinar y descubrir las cosas frente a las que todo el mundo pasa de largo sin darse cuenta, parece lógico entonces que el «sitio» del poeta resulte muchas veces desconocido para el resto de nosotros. Se pone a mirar esa pared de ladrillo, esa montaña o esa flor y medita sobre ello más que nosotros, de modo que, cuando nos lo cuenta, hay buenas posibilidades de que nos sorprenda, de que nos diga cosas en las que no hemos pensado hasta oír sus palabras, y por tanto esas palabras pueden parecernos extrañas. Para entenderlas puede que tengamos que escuchar por segunda vez. Puede que por centésima vez —o durante cien años— antes de que comprendamos lo que está diciendo.</p>
<p>Lo que nos lleva de vuelta a <b>Poe</b>: el infortunado, incomprendido Edgar Allan <b>Poe</b>, el hombre que no encajó en Norteamérica, pero norteamericano de todas formas. Y más profundamente americano que los poetas que se negaron a asistir en 1875 a la ceremonia celebrada en su memoria: Longfellow y Whittier, a quienes años antes había calificado justamente de imitadores y farsantes. Tuvieron que ser los franceses quienes rescataran a <b>Poe</b> de la oscuridad. Pero desde entonces hemos sido capaces de reclamarlo como nuestro.</p>
<p><b>Poe</b> y <b>Whitman</b>, dos escritores sumamente diferentes, pero ambos intrínsecamente norteamericanos, y es significativo, en mi opinión, que el propio <b>Whitman</b> pudiera finalmente reconocerlo hacia el final de su vida. ¿Qué quiero decir con norteamericano? Un escritor que está directamente comprometido con la cuestión misma de Norteamérica. En la primera mitad del siglo xix, eso significaba encarar la novedad del país, su enorme tamaño, el frenesí materialista que impulsaba a sus ciudadanos, pero también la idea de Norteamérica, el sueño utópico de que en cierto modo estaba destinada a convertirse en un segundo Edén. <b>Whitman</b>, desde luego, trata todo eso en su obra, mientras que <b>Poe</b> lo rehúye, horrorizado por la falta de tradición del país, su vulgaridad, su entusiasmo por dar siempre la última palabra al dinero. Sin embargo, nadie que no fuese norteamericano podría haber escrito la obra de <b>Poe</b>, lo mismo que <b>Baudelaire</b> y <b>Mallarmé</b> —dos colosos igualmente enamorados de <b>Poe</b>— no podrían haber sido de otro sitio que no fuera Francia.</p>
<p>Allí, el problema era precisamente el contrario de lo que prevalecía en Norteamérica: demasiada tradición, demasiado pasado, demasiados monumentos que saturaban el presente, sin regiones inhabitadas ni espacios en los que perderse, en los que reinventarse. Empezando por <b>Baudelaire</b>, la historia de la poesía francesa ha sido de corrosión, un intento de desgastar esos monumentos y despejar un espacio nuevo en el que respirar. Creo que por eso sentía <b>Baudelaire</b> tanto entusiasmo por <b>Poe</b>: porque estaba enfrentado con su territorio. Pero también por eso atrajo <b>Whitman</b> a tantos poetas franceses de épocas más tardías: porque los inició en el mito del aire libre…</p>
<h6 id="foto-de-paul-auster-edu-bayer">Foto de Paul Auster © Edu Bayer</h6>
<p><a href="http://www.librosyletras.com/2017/11/discurso-de-paul-auster-en-la-apertura.html"><strong>Fuente: Libros y Letras</strong></a></p>
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		<title>(Des)enterrar a los muertos</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2017/11/desenterrar-los-muertos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 Nov 2017 15:06:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Reportajes]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El ‘caso Neruda’ –cuya muerte apunta a la mano del régimen de Pinochet– arroja, como el de Lorca&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h5 id="el-caso-neruda-cuya-muerte-apunta-a-la-mano-del-regimen-de-pinochet-arroja-como-el-de-lorca-y-el-de-los-desaparecidos-de-la-guerra-civil-una-zona-de-sombra-que-co"><strong>El ‘caso Neruda’ –cuya muerte apunta a la mano del régimen de Pinochet– arroja, como el de Lorca y el de los desaparecidos de la Guerra Civil, una zona de sombra que contagia el relato colectivo de toda la comunidad</strong></h5>
<p><strong>Por </strong><a href="http://ctxt.es/user/profile/miguelangelortegalucas"><strong>Miguel Ángel Ortega Lucas / Ctxt.es</strong></a></p>
<p class="p1"><em>“Más vale que no tengas que elegir / entre el olvido y la memoria”</em>, dicen dos versos de una vieja canción de Sabina. Pero ahí nos encontramos, demasiadas veces; en esa batalla sorda sobre la almohada que se debate entre recordar o no, entre querer saber, o no (pues nunca se sabe qué nos encontraremos si abrimos  finalmente esa puerta al final de pasillo). Saber, por ejemplo, cómo sucedió aquello que nos marcó de manera irreparable, para bien o para mal, y que decidió en gran parte lo que somos; cómo fue aquello, en qué circunstancias, <em>por qué. </em></p>
<p class="p1">Ese enigma puede tener que ver sólo con nuestra historia, pero también con la Historia, en mayúsculas; trenzadas ambas de manera inextricable, pues la segunda no puede entenderse sin las millones de historias de cada uno de nosotros.</p>
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<p class="p1">“&#8230;La cuestión radica ahora en saber si las bacterias tóxicas detectadas en la pulpa dentaria corresponden a una cepa de laboratorio o a una contaminación posterior del organismo, a una infección normal en el caso de un cáncer avanzado&#8230;”.</p>
<p class="p1">Aurelio Luna es médico forense de la Universidad de Murcia; desde allí nos habla, sobre el enigma de una historia (médica, humana, política y novelesca) que saltó al dominio público hace ahora seis años: las circunstancias de la muerte del legendario poeta chileno, premio Nobel en 1971, Pablo Neruda. La fecha y el lugar de su defunción (el 23 de septiembre de 1973, en la Clínica Santa María de Santiago de Chile) siempre han estado claras; la causa parecía estarlo también: Neruda sufría un cáncer de próstata, y habría muerto a consecuencia de ello. Pero el súbito testimonio, casi cuarenta años después, de su chofer y secretario particular, Manuel Araya, hizo disparar otra hipótesis.</p>
<p class="p1">raya consiguió hacerse oír en 2011. (La revista mexicana <a href="http://www.proceso.com.mx/269909/269909-neruda-fue-asesinado"><em>Proceso </em>fue la primera en recoger su testimonio</a>. También denunció –<a href="https://www.youtube.com/watch?v=25X_7cP8ynk">en este vídeo por ejemplo</a>– la presunta ignorancia voluntaria respecto al tema por parte de los medios de comunicación de su país). Según él, Neruda se encontraba perfectamente hasta el mismo día de su muerte, con el cáncer “controlado” para “años vista”. Y su traslado a la Clínica Santa María no fue por motivos médicos sino de seguridad: tras el golpe de Estado militar del 11 de septiembre, el hostigamiento a su casa de Isla Negra fue en aumento. El escritor estaba resuelto a exiliarse en México de manera inminente para liderar desde allí la oposición internacional a Pinochet –más por su poderosa influencia que por su militancia en el Partido Comunista de Chile–, y fue la Embajada mexicana la que le consiguió una habitación en la mencionada clínica. Lo trasladaron el día 19.</p>
<p class="p1">Tenía pensado salir del país en muy escasos días, y un avión disponible enviado por el gobierno mexicano. El día 23 pidió a Araya y a su mujer, Matilde Urrutia, que fueran a recoger a su casa varias cosas de importancia (objetos y algún manuscrito). Pero esa misma tarde, sobre las cuatro, les llamó alarmado diciéndoles que alguien (“un médico”) le había puesto una inyección en el estómago mientras dormía: “Vénganse rápido”. Cuando volvieron lo encontraron afiebrado, con la piel rojiza. A Araya –cosa extrañísima– un médico le pidió, al parecer, que saliera a comprar a la calle cierto fármaco. En la calle fue atacado por un grupo de individuos que le habían seguido en coche, y acabó torturado, pero no muerto, en el Estadio Nacional. Neruda murió ese mismo día, sobre “las ocho de la tarde”.</p>
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<p class="p1">A raíz de la denuncia de Araya, el juez Mario Carroza –cuya tenacidad está resultando clave para no cerrar el proceso en falso– dispuso la exhumación del cadáver dos años después, con el fin de esclarecer las causas de su muerte. Los análisis comenzaron en abril de 2013, a cargo de un cuadro de expertos internacionales entre los que se encuentra Aurelio Luna. En este tiempo pudieron hallar restos de estafilococo dorado –una bacteria potencialmente letal–, pero concluyeron que se trataba de una “contaminación posterior” del cadáver. Los últimos trabajos concluyeron el pasado octubre, pero el equipo continúa indagando la existencia de gérmenes o toxinas bacterianas que pudieran proceder del exterior (de la supuesta inyección denunciada por Araya).</p>
<p class="p1">Algo que está claro, “descartado al cien por cien”, dice Luna, es que Neruda muriera en última instancia por “caquexia cancerosa”, que es lo que figuraba en el certificado de defunción: los últimos análisis no han confirmado ninguno de los elementos que permitirían establecerlo así (Neruda sobrepasaba los 100 kilos de peso en el momento de su muerte). Lo que sí pudo sufrir es “una infección derivada de otra cosa”; ahí entrarían esas bacterias halladas ahora en la región dental. Se trata en este momento de saber, por exámenes de genómica bacteriana, si las produjo su propio organismo, como el estafilococo, o venían de afuera, en cuyo caso podría suponerse “la intervención de un tercero en el fallecimiento”.</p>
<p>Según el forense, las probabilidades de saber a ciencia cierta las causas de la muerte del chileno apenas alcanzan el 25%, debido al tiempo transcurrido desde entonces, al deterioro de los restos. De no establecerse con certeza lo que sucedió, “todas las opciones permanecerían abiertas”.</p>
<h4 id="construir-el-relato" class="p1"><span style="color: #48296b;"><strong>“Construir el relato”</strong></span></h4>
<p class="p1">Pero existe, en este tipo de asuntos, una pregunta previa, mayor, que engloba a todas las demás: ¿por qué queremos saberlo?; ¿a qué obedece esa obsesión? ¿De dónde nace esa necesidad de desentrañar lo que sucedió, hasta el último aliento, hasta alcanzar eso –tan resbaladizo– llamado <em>certeza</em>? Como si ese enigma no tuviera ya en realidad que ver con los protagonistas del misterio sino con quienes quedan después velándolo: a Neruda (y a Federico García Lorca, y a todo <em>desparecido</em> en cualquier tiempo y latitud), una vez muerto, no es probable que le importe mucho ya. ¿Cuál es el motor originario, entonces, que nos lleva a querer saberlo, no por ellos, sino por <em>nosotros</em>?</p>
<p class="p1">“Nosotros somos nuestra historia”, responde Luna. En la búsqueda de nuestra identidad (la mayestática pregunta anterior a todas: quiénes somos, y para qué lo somos) “necesitamos certezas”, “las máximas evidencias posibles sobre cómo ocurrieron las cosas”. Algo que “trasciende las repercusiones jurídicas”. “Gran parte de lo que somos” como especie se explica por “la capacidad de indagar sobre el pasado, y a esa luz intentar comprender el presente y planificar el futuro. Eso requiere no sólo recoger evidencias, sino también integrarlas en el relato con los datos más consistentes posibles; buscar la verdad. Desde las pirámides y las civilizaciones perdidas”. Y desde el origen de <em>todo</em>: de ahí las cosmogonías, la mitología, el relato místico o religioso. <em> </em></p>
<p class="p1">Ese relato, personal y colectivo, es con lo que tratamos cada día de “dar sentido a lo que hacemos: nuestra pequeña historia es una pieza del puzle global de la Humanidad. Tratamos de colocarnos en una foto más grande. Y la foto tiene que ser lo más nítida y coherente posible porque nos da miedo la incertidumbre, las zonas borrosas de la historia que no percibimos con la suficiente nitidez. Ahí es donde entra gran parte de la necesidad de reconstruir lo que pasó”.</p>
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<p class="p1">Y <em>ahí al fondo está la muerte, </em>que escribió Cortázar. Si la vida es el relato, la muerte es su cierre, lo que sella y cristaliza todo lo vivido: y si tratamos de dar sentido a nuestro propio puzle, a nuestro propio relato como una foto fija y nítida, también intentaremos dárselo al de aquellos que más influyen en el <em>puzle global, </em>colectivo. La nueva zona de sombra que ha arrojado el <em>caso Neruda </em>en el relato contemporáneo de Chile puede acabar asemejándose a su propia (gigantesca) figura: “Claro”, dice el forense; “para construir su relato, el pueblo chileno necesita aclarar también esa zona de incertidumbre”. “Dar una respuesta”, de nuevo, “a algo que queda en la indefinición”.</p>
<p class="p1">No soportamos esa indefinición (<em>“La imprecisión es el infierno conocido”</em>, escribió Luis Rosales.) En lo que se refiere a las cuestiones esenciales de la historia de aquellos que amamos, como su muerte, cómo acabó su historia, mayor infierno es el <em>no saber, </em>el laberinto interminable de las posibilidades, que la certeza de algo que fue atroz, pero de lo que al menos podemos estar seguros; la imaginación es mucho más peligrosa, en general (en general), que lo que realmente puede ocurrir.</p>
<p class="p1">Raúl de la Fuente es psicólogo social, dedicado sobre todo al acompañamiento en duelo de familiares de desaparecidos, colaborador de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica. Para que los que les lloran puedan cumplir su duelo, en el caso de los desaparecidos, dice, aquéllos “necesitan saber lo que pasó”, lo cual incluye inexorablemente “saber dónde está ese cuerpo”. Es esencial para poder “interiorizar la pérdida” y por ende “la despedida”. Sin saber cuál fue el final (peor: sin saber si <em>ya ha habido </em>un final, en el caso de los desparecidos recientes por otras causas), no podemos construir el relato, y entonces la caja de tortura de la mente dando vueltas al asunto no es capaz de sanar, de cerrar el círculo: “No puedes hacer un punto y aparte para continuar con tu vida”. Con una historia nueva que permita seguir viviendo.</p>
<p class="p1">Según De la Fuente, algo común en todos los familiares de desaparecidos es tratar de reconstruir la historia desde el punto en que no se supo de él. Por eso, “unos huesos” perdidos en una cuneta, o en un monte, no son sólo unos huesos: son el último vestigio, el único vínculo tangible (el ser humano necesita ver y tocar) que queda “entre el muerto y el que queda aquí”. Y más: ese cierre del relato es lo que después permite contarlo a los descendientes, dar respuestas a las inevitables preguntas futuras.</p>
<p class="p1">El psicólogo recuerda una anécdota concreta: con la apertura de una fosa de asesinados durante la represión franquista en Granada, la ARMH exhumó dos cuerpos. Sólo entonces, y a través del relato de los otros descendientes, la hija de uno de ellos pudo saber finalmente (o aproximarse algo mejor a saber) quién fue su padre en realidad: toda la vida había escuchado que “lo habían matado porque <em>algo habría hecho, </em>porque era muy malo”. Esta mujer había vivido siempre, al parecer, a la sombra de “una historia manipulada”. Se fue con el alivio de haber conocido mejor la verdad.</p>
<p class="p1">Porque en ese caso la nueva versión de los hechos pudo ser positiva, pero no es lo relevante; también pudo ser lo contrario: lo importante aquí –conviene destacarlo– es que no es la <em>buena</em> o <em>mala</em> versión lo que libera, sino la verdad, sea cual sea ésta: “Siempre, siempre”, asegura De la Fuente; “aunque fuera un criminal, necesitas saber la verdad. Lo malo es la rumorología, el no saber a qué atenerte”, con lo cual “no se puede elaborar nada” real. La incertidumbre, de nuevo.</p>
<p class="p1">Producto en muchos casos del miedo, y la vergüenza: muchas veces, cuenta el psicólogo, “cuando vas a un pueblo donde se sabe que hay una fosa común, el primer comentario es rechazarlo”. Los vecinos dicen que no, que allí no hay nada. “Es como una mancha; les cuesta asumir que allí se produjo una matanza. Antes negarlo mil veces que reconocerlo&#8230;”. Porque “si tiras de los hilos familiares”, nunca se sabe (o sí&#8230;) lo que puede salir a la luz. O lo que podría recordarse en voz alta. Y aquí entra otra zona de sombra a la que no se suele prestar atención: no son sólo los descendientes de las víctimas los que pueden cargar con el peso irresuelto de lo sucedido; también las de los verdugos (en ocasiones, además, pueden darse las dos categorías en un solo individuo, si se lee la situación con honestidad).</p>
<p class="p1">Secretos a voces sobre “lo que hizo tu abuelo”, por ejemplo; casos en los que también hay que recordar a los descendientes que ellos “no tienen la culpa”, no son responsables de ello. La tristeza del descendiente de un asesinado no tiene, en puridad, de qué avergonzarse; la de quienes cargan con pecados familiares notorios sí. (Habrá quien se enorgullezca de ciertos actos de barbarie de sus ascendientes; otros muchos no).</p>
<h4 id="salir-del-laberinto" class="p1"><span style="color: #48296b;"><strong>“Salir del laberinto”</strong></span></h4>
<p class="p1">En cualquiera de los casos, “todos sabemos”, dice De la Fuente, o deberíamos saber, “que el silencio” sobre ciertas cuestiones, la represión sobre lo que quiere emerger, “hace pus”. Aunque sea de manera inconsciente, existen llagas que pueden heredarse por muchas capas de sombra que se les eche encima. Sólo la revelación sana. Y esa sanación no es, al menos en lo relacionado con nuestra guerra civil, algo que ataña exclusivamente a las piezas particulares del puzle: con el dolor, la vergüenza, la tristeza de todas esas piezas pequeñas, es como llegamos al dolor y la vergüenza, el resentimiento, el miedo y la tristeza del <em>puzle global </em>del que habla el forense; llámese aldea, nación o especie.</p>
<p class="p1">Por eso, lo referido a la Guerra Civil española, lo que sucedió antes, durante y después de ella, debería abordarse como una cuestión urgente de sanación colectiva; de salud cívica, moral y psicológica de toda la comunidad. No es una cuestión de bandos políticos, sino de “empatizar”. “No es hablar con un familiar de <em>éstos </em>o de los <em>otros</em>; es un relato humano”, dice el psicólogo. La historia de alguien que sufre: nada más. Y nada menos. “Pero aquí pesa más la confrontación. No se puede hablar de derechos humanos sin que alguien le ponga una etiqueta”. Etiqueta de color y siglas concretas, se entiende (tampoco en esto soportamos la <em>indefinición</em>).</p>
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<p class="p1">El científico Aurelio Luna ahonda también en esto, al preguntarle por el caso de <a href="http://ctxt.es/es/20160921/Culturas/8556/donde-estan-los-huesos-de-Lorca-Federico-Garcia-Lorca-asesinato-fosa-memoria-historica.htm">Lorca [el último intento de encontrar sus restos también resultó infructuoso]</a>, símbolo universal no sólo de esta guerra sino de la concatenación de infortunios y de infamias a que puede llevar cualquier guerra entre <em>semejantes</em>: “Una incertidumbre más a la hora de contextualizar nuestra historia. El problema de nuestra guerra civil es que está demasiado próxima en el tiempo. Todavía despierta gran carga de <em>anticuerpos, </em>en un sentido y en otro. Y el análisis de la realidad necesita de un entorno más sereno”. Esa serenidad es difícil porque, en su opinión, habría que situarse al menos “a 100 años del tema”.</p>
<p class="p1">El problema es que han pasado ya ochenta, y la tormenta no parece amainar. “El componente emocional no se va a perder nunca. Pero no es lo mismo el que recuerda un amor reciente que el que recuerda uno a cincuenta años vista. Desde esa perspectiva es fundamental descifrar qué ocurrió. Cada país tiene sus propios fantasmas, y España ha sido un país muy turbulento siempre. Desatar los nudos del resentimiento de manera completa no es posible, aunque sí aflojarlos”. Pero “no hemos hecho una psicoterapia de liberación todavía”.</p>
<p class="p1">Y no ayuda en absoluto la atmósfera política: “Quizá por insuficiencia de su relato ideológico”, opina Luna, “mucha gente ha tenido que construirlo sobre lo que sucedió en 1936. Hay gente que ha sido incapaz de salir del laberinto. Un psicoanalista te diría que se han quedado en una fase de regresión.  El relato político sigue ahí, con anclajes en muchas cuestiones que no se han resuelto. La evolución ideológica de la mayoría de los partidos”, de uno y otro espectro, indica para él “que no es que no hayan asimilado el conflicto, sino todo lo contrario”. De ahí la incapacidad, entonces, de “construir un horizonte” que trascienda lo que sucedió.</p>
<p class="p1">Pero para eso, como apuntaba el psicólogo, hay que reconocer lo que sucedió. No para ajustar cuentas, sino para sanarlo, “poner un punto y aparte”, poder seguir de una vez con la vida; no con otra, pero sí con otra manera de vivirla. Reconocer no es vindicar, y tampoco ignorar: la Ley de Amnistía para los presos políticos de la dictadura franquista, aprobada hace ahora cuarenta años, amnistiaba también “los delitos cometidos por funcionarios y agentes del orden público contra el ejercicio de los derechos de las personas”. Es decir, los cuarenta años anteriores de violación de derechos humanos en España pasaron entonces al limbo. Al limbo jurídico, que no al psicológico y moral de toda una sociedad que pretendió abrirse al futuro escondiendo al mismo tiempo el pasado en el sótano.</p>
<p class="p1">Pero sólo la revelación, el <em>re-conocimiento, </em>sana, y permite articular limpia y coherentemente el relato de quiénes somos. Muchos “necesitan saber” qué ocurrió con Neruda, con Lorca, con los desaparecidos en la Guerra Civil y con los desaparecidos antes de ayer a la vuelta de la esquina (<a href="http://ctxt.es/es/20171018/Politica/15774/entrevista-Diego-Ancalao-mapuche-Chile-Santiago-Maldonado.htm">Santiago Maldonado</a>, por ejemplo, este mismo año en la Patagonia); no para <em>reabrir heridas</em>, sino justo para lo contrario: cerrarlas de una vez, permitir que cicatricen, curarlas. Por muchas incomodidades, vergüenzas o miedos cervales que emerjan en el camino –más peligrosos que los mismos fantasmas que se trata de conjurar–: la muerte es el final del relato. Y aunque rara vez, en realidad, podamos llegar a saber qué fue <em>exactamente </em>lo que sucedió (ni siquiera en nuestra propia vida sabemos tantas veces cómo y por qué sucede lo que nos sucede), el afán por saberlo parece ser invencible.</p>
<p class="p1">Quizás porque, justo un paso más allá de ese final, aguarda el enigma mayor: para qué nos morimos. “Qué sentido tiene”, dice Aurelio Luna, “que un ser no pueda seguir viviendo”. La ironía está en que es precisamente la muerte –el final– lo que da sentido a todo este relato.</p>
<p><strong>Fuente: <a href="http://ctxt.es/es/20171115/Politica/16118/memoria-historica-neruda-lorca-desaparecidos-guerra-civil-ortega-lucas-ctxt.htm">Ctxt.es</a></strong></p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com/2017/11/desenterrar-los-muertos/">(Des)enterrar a los muertos</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com">Seis Grados - Experiencias que nos conectan</a>.</p>
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