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	<title>Libros &#8211; Seis Grados &#8211; Experiencias que nos conectan</title>
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	<title>Libros &#8211; Seis Grados &#8211; Experiencias que nos conectan</title>
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		<title>Osjanny Montero: Viajar con una mochila me llena de libertad</title>
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		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 29 Mar 2019 20:45:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Blanca Hurtado Nederr]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Mochileros]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Blanca Hurtado Nederr Tener ganas suficientes para trabajar por lo que realmente quiere es -siempre- su mayor&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[




<p><strong>Por Blanca Hurtado Nederr</strong></p>



<p>Tener ganas suficientes para trabajar por lo que realmente quiere es -siempre- su mayor motivación. Convencida de eso emprendió la mayor de sus aventuras: ir sola por 8 países de Suramérica. Así llegó a recorrer parte de Argentina, Bolivia, Perú, Chile, Uruguay, Ecuador, Colombia, Venezuela y Cuba.</p>



<p>De estos viajes nació Diarios Mandarina, un libro que cuenta las historias, anécdotas y experiencias de la Suramérica de a pie, esa que es capaz de hablar a través de su gente y de las propias comunidades. Tras días, incluso meses de convivencia con muchos de ellos, Osjanny nos trae un relato distinto y muy bien contado de lo que experimentó entre 2011 y 2016.</p>







<p>A 8 de estos 9 países llegó sola, a 1 lo hizo acompañada. Fue en Cuba donde vivió su gran historia de amor, una que le dio alas para continuar su vuelo hacia otras fronteras -aunque después le tocara hacerlo sola-. Precisamente de esto trata el último capítulo del libro, dedicado a esa persona que amó. Narrado en un diálogo franco, la autora se encarga en este capítulo de decir todo lo que no pudo durante años de ausencia.</p>



<p>Más que una forma de desahogo, Diarios Mandarina llega a mostrarnos -en su parte final- el amor como impulso, crecimiento e inspiración. También llega a presentarnos la Suramérica cotidiana, amable y querendona; la de los mercados populares y la que todavía es capaz de vivir en perfecta armonía con la naturaleza.</p>



<p>El equipo de Seis Grados conversó con Osjanny Montero y ofrece los detalles sobre este proyecto al que le restan pocos días para materializarse.</p>



<p>&#8211; <strong>Sabemos que viajaste por varios países sudamericanos durante buen tiempo, ¿cómo lo hiciste? ¿consideras que esos viajes te transformaron?</strong></p>



<p>Desde mi primer viaje fuera de Venezuela escogí la vía del <em>low cost</em>, armé mi mochila, junté mis ahorros, mis cuadernos y mis ganas y me fui a recorrer rutas que, hasta ese momento, eran desconocidas para mí. Mi impulso siempre fue la sorpresa, las historias ocultas de nuestra región, estigmatizada como “pobre, atrasada, desigual”. Si una lección me ha dado Suramérica es la humildad y la bondad; puede que no tengamos castillos ni largas carreteras asfaltadas, pero tenemos gente siempre dispuesta a ayudar, a recibir, a abrazar en familia. Mi transformación es esa, “cambiar el chip”, comprender que todo ese concepto de felicidad y éxito que nos enseñaron desde chicos es relativo y hasta limitado.</p>



<p><strong>&#8211; De los países que conociste, ¿cuál dejó mayores aprendizajes?</strong></p>



<p>Sin duda, Ecuador. Lo recorrí por tres meses, hice voluntariado, pasé navidad y fin de año. Conviví con la comunidad Shuar en la selva y, esa; para mí, fue la experiencia más enriquecedora después de tantos años en movimiento. Con los shuars aprendí que se puede vivir con muy poco, me reconcilié con la naturaleza y me dejé arropar por su grandeza y sabiduría. Yo, que siempre desconfié de mi cuerpo, que temía hasta de los mosquitos y las ranas; dormí rodeada de ellos, me embarré hasta el cuello y seguí, sin importar el desafío y, creo, de eso se trata vivir; de tener el coraje siempre de avanzar  sin quedarse en complejos, estereotipos ni anhelos del pasado. El abuelo Mitiap no pierde tiempo imaginando futuro, sus ojos miran el presente, ¿acaso no deberíamos hacer lo mismo?</p>



<figure class="wp-block-image"><img class="wp-image-5939" src="http://www.seisgrados.com.ve/wp-content/uploads/2019/03/6grados_os-con-los-shuar-1024x768.jpg" alt="" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2019/03/6grados_os-con-los-shuar-1024x768.jpg 1024w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2019/03/6grados_os-con-los-shuar-300x225.jpg 300w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2019/03/6grados_os-con-los-shuar-768x576.jpg 768w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2019/03/6grados_os-con-los-shuar-800x600.jpg 800w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2019/03/6grados_os-con-los-shuar-600x450.jpg 600w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2019/03/6grados_os-con-los-shuar.jpg 2000w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p><strong>&#8211; A muchas personas les gusta viajar cómodamente, pero ¿qué se siente ser mochilero?</strong></p>



<p>Cuando te limitas al paquete turístico de hotel, almuerzo libre y fiesta a la noche, te pierdes de la historia de Pedro, del caos en la calle porque no hay agua o de la aventura de correr hasta el próximo bus para llegar a tiempo al carnaval de Tilcara. No es que desestime la comodidad de una cama y una ducha asegurada -respeto todas las maneras posibles de viajar-, pero viajar con una mochila me llena de libertad, me despierta la creatividad, me alimenta el instinto de ser observadora y narradora de la realidad, me permite la introspección de ver y ponerme en el lugar del otro. Si escogí esta manera de viajar es porque más que la postal y el paisaje; para mi un viaje auténtico es aquel en el que puedes ser parte de la cotidianidad e integrarla. Sino, ¿cómo contarla a los demás?</p>



<p>&#8211; <strong>Como buena periodista seguramente mostrarte interés por conocer historias, ¿hay alguna que particularmente te haya marcado? </strong></p>



<p>Mmm&#8230;son tantas historias que es difícil escoger una. Quizá todo lo vivido en Cuba; ver cómo la gente a pesar de las necesidades y limitaciones estaban siempre con una sonrisa en la cara, tenían un chiste nuevo para compartirte y podían jugar descalzos al béisbol, pero jugaban. Eso me inspiraba, la constancia y motivación personal de cada niño, bailarín en el teatro o mesero en un bar. Los cubanos son admiración e inspiración pura desde mi primer viaje.</p>



<p><strong>&#8211; </strong><strong>¿</strong><strong>Cómo nació la idea de escribir este libro? </strong></p>



<p>Fue a la vuelta de mi primer viaje por Uruguay. Muchos días contemplando el mar, admirando tanto azul me hicieron reconciliar con aquel sueño que tuve en mi adolescencia: ser escritora; ver mi nombre en un libro. Y aunque a mis 15 había más un deseo de vanidad; a mis 27 tirada en la arena de La Paloma tenía montones de cuadernos llenos con historias, miedos, carreteras y amor; amor por cada país, familia y niño con el que jugué. Yo quería compartir esas historias, demostrar que se podía ser mujer y viajar sola; ser periodista y contar algo distinto, no quedarme en esa ola de peligros, balas y bombas que vemos en las grandes cadenas mediáticas.</p>



<p>&#8211;<strong>¿Cuándo lo empezaste y cómo ha sido el proceso? </strong></p>



<p>Los primeros bocetos tomaron forma en 2015, cuando empecé a seleccionar las historias sueltas que tenía en cuadernos, papelitos y hasta servilletas guardadas. Así nació mi libro.</p>



<p>&#8211; <strong>¿Por qué decidiste escribir un diario mandarina? </strong></p>



<p>Diarios Mandarina es el título de este libro y su nombre es una metáfora de sus páginas que son un diario emotivo por mis vivencias, miedos y aprendizajes. No es para nada una guía de viajes ni mucho menos una lista de lugares recomendados. Decidí escribirlo para compartir mi transformación y, por qué no, inspirar a otros a ir por sus sueños, sin mentir; contando los obstáculos que pueden encontrarse en el camino. Y también porque escribirlo significó un ejercicio de reunir mis tres grandes pasiones: la escritura, el movimiento -o la no rutina como le llamo- y la cocina.</p>



<p><strong>&#8211; Tienes una campaña para recoger fondos y hacer posible esta publicación, ¿qué le dices a la gente? </strong></p>



<p>Sí, la campaña está abierta hace uno días en Ideame (<a href="https://www.idea.me/proyectos/67684/el-libro-de-os">https://www.idea.me/proyectos/67684/el-libro-de-os</a>) . Aunque el libro esté terminado y las fotos editadas, necesito dinero para garantizar un diseño e impresión de calidad; con el dinero que junte podré imprimirlo este año. Tengo el apoyo de una editorial independiente en Buenos Aires; pero aunque el dinero nunca me faltó en mis viajes, ahora es un requisito imprescindible para que mi historia llegue a todo el mundo.</p>



<p><strong>&#8211; Eres una venezolana radicada en Argentina desde hace algunos años, ¿por qué elegiste ese país? ¿qué te ha enseñado y te sigue enseñando? </strong></p>



<p>Argentina me enseñó de libertad, empoderamiento e igualdad. Aquí he aprendido a no quedarme callada, a reclamar cuando sea necesario, a no tener miedo de compartir mis opiniones y lo más importante: a darme más valor como mujer. Esa lección la re-aprendo a diario con la mujer de 70 en minifalda y tacones en el colectivo o con el grupo de amigas reunidas en un café charlando -sin vergüenza- de sexo, psicología y economía. Esas imágenes las agradezco cada día vivido en Buenos Aires.</p>



<figure class="wp-block-image"><img class="wp-image-5940" src="http://www.seisgrados.com.ve/wp-content/uploads/2019/03/6grados_os-en-puno_lagotiticaca-1024x1024.jpg" alt="" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2019/03/6grados_os-en-puno_lagotiticaca-1024x1024.jpg 1024w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2019/03/6grados_os-en-puno_lagotiticaca-150x150.jpg 150w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2019/03/6grados_os-en-puno_lagotiticaca-300x300.jpg 300w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2019/03/6grados_os-en-puno_lagotiticaca-600x600.jpg 600w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p><strong>&#8211; ¿Qué extrañas de Venezuela? </strong></p>



<p>A mis padres, al patio de casa con plátano y matas de mango y el olor de la cocina cada vez que mi mami o abu hacían la comida. Nuestros viajes por Bailadores buscando las mejores fresas con crema o la neblina de mi Mérida hermosa reposada sobre las montañas y el asfalto de la ciudad. Son imágenes que guardo como un tesoro en mi memoria.</p>



<p><strong>&#8211;  ¿Te consideras más emprendedora que soñadora o tienes mucho de ambas? </strong></p>



<p>Ambas, porque sin un sueño no se puede emprender. Todos somos soñadores, desde que nacemos, la diferencia del emprendedor es que él cree con tanta convicción que es capaz de convertir esa pequeña idea en una realidad.</p>



<p><strong>&#8211; Si existiera alguna clave para escribir un libro, ¿cuál sería? </strong></p>



<p>Constancia.</p>



<p>&#8211;<strong> El último capítulo de tu libro se titula “Una historia de amor y una despedida en Cuba, mi primer gran viaje”, ¿qué puedes adelantarnos? </strong></p>



<p>Jaja, me da mucha risa porque este capítulo intriga a muchos. Yo viajé a Cuba enamorada, llevada por una pasión de años que en la isla alcanzó su máximo; en esos días no escribí ni una línea pero me empapé de cada olor, atardecer y música que compartí con esa persona. Confieso que por meses pensé en no incluir esas páginas, pero después reflexioné y le di la vuelta; quise hacer una reconstrucción de esa historia y al mismo tiempo despedirme de la persona que amé. Cuba fue el inicio de mi gran viaje y también el punto de partida para el “final” de esa historia de amor.</p>



<p>Defensora y creyente del movimiento como forma de vida, Osjanny Montero ha estado marcada por sus andares. De Maracaibo, Zulia -ciudad en la que creció- se trasladó junto a su familia a Mérida; de ahí se mudó a San Cristóbal, estado Táchira, para estudiar periodismo en la Universidad de Los Andes. Posteriormente, decidió irse a Caracas donde se desempeñó como redactora de medios impresos y digitales.</p>



<p>Su estancia en la capital venezolana estuvo acompañada por recorridos a museos, bulevares y una que otra taguara como El Maní y las del conocido Callejón de la Puñalada. Caracas le mostró así el sabor de la buena salsa, la locura de ir y venir en el metro; tiempo que empezaba a prepararla para lo que venía: un viaje constante que no tuvo parada hasta el año 2017 -luego de vivir el terremoto más fuerte de la historia de México- cuando tomó la decisión de establecerse en la ciudad de Buenos Aires.</p>


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		<title>Una caja de luz que se apaga</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2018/05/una-caja-de-luz-que-se-apaga/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 30 May 2018 17:06:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Collage]]></category>
		<category><![CDATA[Caracas]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Espacio cultural]]></category>
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		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Lugar Común]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La librería Lugar Común, ubicada en Altamira, cerrará en julio. Como parte de la despedida de esta sede,&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h4 id="la-libreria-lugar-comun-ubicada-en-altamira-cerrara-en-julio-como-parte-de-la-despedida-de-esta-sede-el-local-ha-preparado-una-serie-de-actividades-culturales-para-los-proximos-dos-meses"><strong><span style="color: #6e4d8b;">La librería Lugar Común, ubicada en Altamira, cerrará en julio. Como parte de la despedida de esta sede, el local ha preparado una serie de actividades culturales para los próximos dos meses</span> </strong></h4>
<p><strong>Por Pedro Rengifo Martínez</strong></p>
<p>Según sus encargados, la librería Lugar Común es un espacio creado para trascender la lectura tradicional. Basta con entrar a la sede de Altamira para confirmar esas palabras: estantes repletos de literatura de diversa índole, desde novelas hasta textos académicos, sillones y pufs que invitan a tomar un libro y quedarse largas horas en el lugar, un fondo musical acorde y dos mesas pequeñas donde hasta hace poco los clientes podían leer y tomarse un café.</p>
<p>Como si se tratase de una tienda de ropa, se prueba el libro antes de comprarlo. No existen barreras entre el texto y la persona, se puede tomar uno, leerlo y salir perfectamente del lugar sin haberlo adquirido. Los libreros y vendedores están para guiar al lector en su búsqueda, así como para ofrecerle otras publicaciones relacionadas con sus intereses.</p>
<p>Desde la apertura del local en diciembre de 2012, el lugar se ha posicionado como una referencia cultural en la ciudad, gracias en buena parte a su intensa programación de actividades en la que destacan los clubes de lectura, presentaciones de libros, seminarios, talleres, conversatorios, exposiciones, conciertos, representaciones teatrales y demás iniciativas orientadas a ofrecer un espacio de esparcimiento dentro del caos y estrés cotidiano.</p>
<p><figure id="attachment_5462" aria-describedby="caption-attachment-5462" style="width: 1024px" class="wp-caption aligncenter"><img class="wp-image-5462 size-large" src="http://www.seisgrados.com.ve/wp-content/uploads/2018/05/IMG_20170620_143614878-1024x576.jpg" alt="" width="1024" height="576" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/05/IMG_20170620_143614878-1024x576.jpg 1024w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/05/IMG_20170620_143614878-300x169.jpg 300w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/05/IMG_20170620_143614878-768x432.jpg 768w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/05/IMG_20170620_143614878-600x338.jpg 600w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption id="caption-attachment-5462" class="wp-caption-text">Foto cortesía Lugar Común</figcaption></figure></p>
<p>“La librería surgió como una iniciativa para vender los libros de la editorial Lugar Común, la cual ya no existe desde hace dos años. La visión era que fuese una suerte de centro cultural, por lo que se buscó un local que fuese un vínculo con el ciudadano de a pie, un enclave para el peatón. Por esa razón, las luces de la ventana siempre están prendidas sin importar la hora, se quería que fuese una caja de luz para Caracas”, comenta Ricardo Sarco, encargado de la Oficina de Programación y Gestión Cultural.</p>
<p>El modelo de negocio implementado por Garcilaso Pumar, uno de los fundadores de la librería y muy vinculado al ámbito cultural caraqueño, ya ha sido probado en otros países de la región, como Argentina, donde son muchas las editoriales que abren sus propios espacios para promocionar y vender sus publicaciones. Aunque ya la editorial que le da nombre al lugar no esté operativa, ese rol de editorial de la casa pasó a ser ocupado por El Estilete, que además de tener publicaciones impresas también es una plataforma cultural digital.</p>
<p>Con el paso del tiempo, la idea de ofrecer posibilidades adicionales a la lectura tuvo éxito, ejemplo de ello es la inauguración del espacio de tesis, donde egresados de distintas carreras de humanidades y ciencias sociales pueden presentarle al público sus trabajos de grado. Hasta el momento, esta iniciativa ha sido una de las más populares dentro de la programación de la librería.</p>
<p>Por otro lado, los talleres que se imparten en Lugar Común derivan en un producto final que luego se exhibe en los espacios de la librería. Recientemente, por citar un caso, se realizó una jornada de reflexiones filosóficas en torno al meme, donde los participantes tuvieron que presentar un meme al culminar el taller. De la misma forma, se han expuesto publicaciones enmarcadas en actividades de dramaturgia o cuentos infantiles.</p>
<p><figure id="attachment_5463" aria-describedby="caption-attachment-5463" style="width: 960px" class="wp-caption aligncenter"><img class="wp-image-5463 size-full" src="http://www.seisgrados.com.ve/wp-content/uploads/2018/05/26231579_1956758084352611_1808580783792017573_n.jpg" alt="" width="960" height="788" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/05/26231579_1956758084352611_1808580783792017573_n.jpg 960w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/05/26231579_1956758084352611_1808580783792017573_n-300x246.jpg 300w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/05/26231579_1956758084352611_1808580783792017573_n-768x630.jpg 768w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/05/26231579_1956758084352611_1808580783792017573_n-600x493.jpg 600w" sizes="(max-width: 960px) 100vw, 960px" /><figcaption id="caption-attachment-5463" class="wp-caption-text">Foto cortesía Lugar Común</figcaption></figure></p>
<p>Los seminarios, por su parte, son clases magistrales que dan la posibilidad de aprender y discutir cualquier tema, sin la obligación de entregar un resultado físico. Todas estas actividades se realizan un promedio de entre tres y seis veces por semana.</p>
<p>Para Sarco, este concepto permite el desarrollo de los lectores. “Concebimos la cultura como un hecho que tiene que ser de fácil acceso. Es entender el libro como hecho cultural, no solo con la lectura sino a través de las actividades y el contacto con los libreros, ya que todos están capacitados para facilitarle lecturas al cliente y que él pueda desarrollar un camino de lector, que se entere de otras cosas que pueden ser de su interés”, explica.</p>
<p>Y a pesar de una situación país que puede parecer adversa para la industria cultural, Lugar Común ya cuenta con tres sedes adicionales en Caracas, dos en Las Mercedes y una en Plaza Venezuela. La expansión también llegó al interior del país con la apertura de una sucursal en Mérida y otra en la isla de Margarita, esta última gracias a una alianza con el restaurante Amaranto. En buena medida, todas las librerías mantienen esa misma propuesta de ser un centro cultural.</p>
<h4 id="las-ultimas-paginas"><span style="color: #6e4d8b;"><strong>Las últimas páginas</strong></span></h4>
<p>Aun cuando durante estos seis años han tenido buena receptividad por parte del público, la sede de Lugar Común en Altamira cerrará este mes de agosto. La decisión obedece principalmente al vencimiento del alquiler del local, aunado a la imposibilidad de llegar a un nuevo acuerdo de arrendamiento con los representantes del edificio donde funciona la librería.</p>
<p>Por ahora, las otras tres sedes ubicadas en Caracas y las del interior del país continuarán activas, manteniendo en lo posible una programación de actividades culturales muy similar. Todavía se desconoce si existe un plan concreto para la sede de Altamira, la cual fue la matriz de todo el proyecto.</p>
<p>Faltando poco más de dos meses para el cierre, Ricardo Sarco hace un balance de sus tres años de trabajo en Lugar Común Altamira, durante los cuales se ha desempeñado también como librero, gerente y gestor de redes sociales: “en lo personal, la librería ha sido un espacio de crecimiento increíble. Para mí, es perder un sitio de disfrute, que ha sido una casa y un espacio de formación, un punto de libertad en una ciudad que es poco amigable con el peatón”.</p>
<p>Si bien es cierto que la sede de Altamira tiene una ubicación estratégica y que permite llamar la atención fácilmente, también lo es que esa zona se ha caracterizado por ser una de las más afectadas por el conflicto político venezolano. Respecto a este punto y recordando los diferentes momentos que ha presenciado la librería, Sarco cuenta que durante las protestas de 2014 y 2017, el local se convirtió un espacio para reflexionar la política del país a la luz de lo que ocurría en las calles, lo que a su juicio fue muy agradecido por el público.</p>
<p><figure id="attachment_5464" aria-describedby="caption-attachment-5464" style="width: 1024px" class="wp-caption aligncenter"><img class="wp-image-5464 size-large" src="http://www.seisgrados.com.ve/wp-content/uploads/2018/05/27500575_1992214857473600_7700717380341762149_o1-1024x576.jpg" alt="" width="1024" height="576" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/05/27500575_1992214857473600_7700717380341762149_o1-1024x576.jpg 1024w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/05/27500575_1992214857473600_7700717380341762149_o1-300x169.jpg 300w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/05/27500575_1992214857473600_7700717380341762149_o1-768x432.jpg 768w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/05/27500575_1992214857473600_7700717380341762149_o1-600x337.jpg 600w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/05/27500575_1992214857473600_7700717380341762149_o1.jpg 1080w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption id="caption-attachment-5464" class="wp-caption-text">Foto cortesía Lugar Común</figcaption></figure></p>
<h4 id="vivir-otra-ciudad"><span style="color: #6e4d8b;"><strong>Vivir otra ciudad</strong></span></h4>
<p>“Desde el año pasado empecé a venir porque era un lugar que me calmaba y me daba mucha paz, siempre me sentía a gusto. Después de venir mucho tiempo me hice amiga de las personas que trabajan en la librería, ya era costumbre venir todos los días, así que empecé a formar amistades que me llevaron a trabajar acá”, relata Dania Ortiz, quien lleva apenas dos meses trabajando como librera en Lugar Común.</p>
<p>Al igual que Sarco, uno de sus compañeros de trabajo, Ortiz piensa que el cierre de la sede de Altamira es una pérdida importante para la ciudad, ya que es un espacio donde los visitantes van a aprender y culturizarse, un lugar que permite la expresión de la diversidad, la discusión y el debate. Asimismo, destaca que gracias a las actividades culturales hay personas que pudieron darse a conocer y emprender, y otras que lograron expandirse profesionalmente.</p>
<p>En el ámbito personal, la librera expresa la nostalgia que siente por la clausura del local. A su vez, añade: “Lugar Común se va con todos nosotros, nuestros valores, sueños, metas y cosas bonitas que nos quedan de Caracas. Este era el punto más céntrico y cómodo para todo tipo de persona, un espacio significativo para la ciudad”.</p>
<p><figure id="attachment_5465" aria-describedby="caption-attachment-5465" style="width: 794px" class="wp-caption aligncenter"><img class="wp-image-5465 size-full" src="http://www.seisgrados.com.ve/wp-content/uploads/2018/05/20881848_1793928507302237_3165535741596187698_n.jpg" alt="" width="794" height="559" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/05/20881848_1793928507302237_3165535741596187698_n.jpg 794w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/05/20881848_1793928507302237_3165535741596187698_n-300x211.jpg 300w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/05/20881848_1793928507302237_3165535741596187698_n-768x541.jpg 768w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/05/20881848_1793928507302237_3165535741596187698_n-600x422.jpg 600w" sizes="(max-width: 794px) 100vw, 794px" /><figcaption id="caption-attachment-5465" class="wp-caption-text">Foto cortesía Lugar Común</figcaption></figure></p>
<p>Por su parte, Guillermo Ramos, periodista, lector y visitante frecuente de la librería desde sus inicios, también recuerda con agrado, pero también con añoranza, estos seis años de la sede de Altamira. Coincide en que este espacio se extrañará en Caracas por ser un lugar para sentir otra atmósfera y vivir la ciudad de una forma diferente, de la misma manera que reconoce lo concurrido que fue el local en los momentos de protestas políticas.</p>
<p>“Para mí ha sido un sitio de encuentros con amigos y de buenas conversaciones, un lugar de grandes satisfacciones y un pequeño hogar para rescatar y conocer libros y autores. Aquí vi cursos y bautizos de libros inolvidables. Aunque las otras sedes también son encantadoras pese a que no están en ubicaciones tan estratégicas, este es un sitio que ha sido referencia en muchas cosas, es de esos lugares que se convierten en icónicos”, señala Ramos.</p>
<h4 id="programacion-especial"><span style="color: #6e4d8b;"><strong>Programación especial</strong></span></h4>
<p>Para despedir junto con los lectores a la sede de Altamira, la oficina de programación ha preparado una serie de actividades culturales para los meses de junio y julio, justo antes del cierre, en la que están contempladas diferentes charlas y eventos. Esta despedida se llevará a cabo con el apoyo de colaboradores, facilitadores de los talleres, conversatorios, seminarios y talleres infantiles, así como de amigos de la editorial.</p>
<p>Quienes deseen estar al tanto de toda la programación de actividades pueden seguir a la cuenta @LibreriaLC tanto en Twitter como en Instagram.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Buscando las letras hundidas en el aguacero</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2018/04/buscando-las-letras-hundidas-en-el-aguacero/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 22 Apr 2018 23:32:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crónicas]]></category>
		<category><![CDATA[Arturo Uslar Pietri]]></category>
		<category><![CDATA[Barquisimeto]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis]]></category>
		<category><![CDATA[Día Internacional del Libro]]></category>
		<category><![CDATA[Día Internacional del Libro 2018]]></category>
		<category><![CDATA[José Samuel Olivares]]></category>
		<category><![CDATA[Libererías]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Venezuela]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>No queda más que pensar y abrazar la idea de que está prohibido olvidar cómo lo dijo una&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h4 id="no-queda-mas-que-pensar-y-abrazar-la-idea-de-que-esta-prohibido-olvidar-como-lo-dijo-una-vez-ruben-blades-cada-nacion-depende-del-corazon-de-su-gente-y-a-un-pais-que-no-se-vende-nadie-lo-po" dir="ltr"><span style="color: #6e4d8b;">No queda más que pensar y abrazar la idea de que está prohibido olvidar cómo lo dijo una vez Rubén Blades <strong><em>“Cada nación depende del corazón de su gente. Y a un país que no se vende, nadie lo podrá comprar!  ¡No te olvides!”</em></strong></span></h4>
<p dir="ltr"><strong>Por José Samuel Olivares</strong></p>
<p dir="ltr"><strong>1</strong></p>
<p dir="ltr">Luego de desayunar y leer los mensajes que tengo en el teléfono decido salir y enfrentar la calle. La épica de hoy es comprar un libro en socialismo. En 2016 adquirí el último ejemplar. Al menos en la Venezuela actual. Un título de mucho contraste y remembranza: <strong>País Archipiélago,</strong> de Elías Pino Iturrieta.</p>
<p dir="ltr">La contrariedad la encuentro al revisar mi bolsillo y darme cuenta que solo tengo veinte mil bolívares en efectivo, el pasaje a la fecha son tres mil bolívares y necesito al menos montarme en cuatro buses para ir y volver a mi destino. No importa si toca caminar más. Pues toca.</p>
<p dir="ltr">Caminando hasta la parada de autobús voy saludando amigos y vecinos, el paisaje de la ciudad se ha transformado aceleradamente, esos mismos que acabo de saludar han perdido peso. Se les nota demacrados por la dieta de Maduro. Desde el primero de marzo de 2018 el salario mínimo son 392.546 bolívares, y el ticket de alimentación 915.000 bolívares. ¿Cuánto costará un libro para la fecha? No lo sé, pero estoy por descubrirlo. Continuo caminando cuando faltan dos cuadras hacia la parada y veo la carnicería abierta, (tenía dos semanas con las puertas abajo), veo un letrero de cartulina, verde fosforescente, que me grita que cada vez mi poder adquisitivo es mucho menos, la sentencia: 900.000 bolívares un kilo un carne.</p>
<p dir="ltr">Hoy salir a la calle y movilizarse en transporte público parece el peor de los blockbusters americanos, comprar billetes al doble de su precio para usarlos por su valor real.</p>
<p><b><br />
</b><strong>2</strong></p>
<p dir="ltr">2016 parece tan lejano y a la vez no, -creo que soy el único de mis amigos que tenía tanto sin comprar un libro-, pero las palabras de cada uno de ellos no son alentadora.   “Coño desde octubre del año pasado”, “mira la verdad que hace mucho, la ultima vez fue en noviembre y estaba carisimo pero realmente lo quería”. Eso, el querer hundirte en las letras de alguien más, apropiarte de ellas, vivirlas y poder disfrutarlas te hace pagar un precio exorbitante que lleva a cuestionarte si mañana no desayunas o no almuerzas.</p>
<p dir="ltr">Recuerdo ese jueves que entré a Tecni Ciencia lo vi y no dudé. Lo agarré del mostrador -era el último que quedaba- y la cajera le preguntó a la encargada si había otro en el almacén. Silente negó con la cabeza. Por esta vez, había vencido.</p>
<p dir="ltr">Ese día después de salir contento con mi libro en las manos, decidí de manera expresa que no tenía lo suficiente para almorzar. Prefería esperar la cena.</p>
<p dir="ltr">[the_ad id=&#8221;3726&#8243;]</p>
<p dir="ltr">Mientras esperaba el bus en la parada vi una de las escenas más inéditas de mi vida en Venezuela. Creo que orbitan en mi cabeza imágenes de los trenes en la India abarrotados y con personas colgando de las ventanas. Hoy las avenidas y calles de las ciudades en el país escriben líneas dolorosas en la historia: personas viajan a modo de transporte público en las jaulas donde alguna vez transportaron cerdos y reses. Logré subirme en el primer autobús de los dos que necesito tomar para llegar a mi destino.</p>
<p dir="ltr"><strong>3</strong></p>
<p dir="ltr">Por fín llego a mi primera parada, la <a href="https://www.google.co.ve/maps/uv?hl=es-419&amp;pb=!1s0x8e87670d7bc80459:0xcbf7720a5a950975!2m22!2m2!1i80!2i80!3m1!2i20!16m16!1b1!2m2!1m1!1e1!2m2!1m1!1e3!2m2!1m1!1e5!2m2!1m1!1e4!2m2!1m1!1e6!3m1!7e115!4shttps://lh5.googleusercontent.com/p/AF1QipOW32Z4026EvMexpt_bUoFDrgw72MtrL30ueIF2%3Dw284-h160-k-no!5sPlaza+%22General+Pedro+Le%C3%B3n+Torres%22,+Carrera+19,+Barquisimeto,+Lara+-+Buscar+con+Google&amp;imagekey=!1e10!2sAF1QipOW32Z4026EvMexpt_bUoFDrgw72MtrL30ueIF2&amp;sa=X&amp;ved=0ahUKEwiiqd-pyMXaAhWKnFkKHec6AXcQoioIdzAO" target="_blank" rel="noopener" data-saferedirecturl="https://www.google.com/url?hl=es&amp;q=https://www.google.co.ve/maps/uv?hl%3Des-419%26pb%3D!1s0x8e87670d7bc80459:0xcbf7720a5a950975!2m22!2m2!1i80!2i80!3m1!2i20!16m16!1b1!2m2!1m1!1e1!2m2!1m1!1e3!2m2!1m1!1e5!2m2!1m1!1e4!2m2!1m1!1e6!3m1!7e115!4shttps://lh5.googleusercontent.com/p/AF1QipOW32Z4026EvMexpt_bUoFDrgw72MtrL30ueIF2%253Dw284-h160-k-no!5sPlaza%2B%2522General%2BPedro%2BLe%25C3%25B3n%2BTorres%2522,%2BCarrera%2B19,%2BBarquisimeto,%2BLara%2B-%2BBuscar%2Bcon%2BGoogle%26imagekey%3D!1e10!2sAF1QipOW32Z4026EvMexpt_bUoFDrgw72MtrL30ueIF2%26sa%3DX%26ved%3D0ahUKEwiiqd-pyMXaAhWKnFkKHec6AXcQoioIdzAO&amp;source=gmail&amp;ust=1524524271923000&amp;usg=AFQjCNFvmFYCuSsHnTMKhnL96KdVM_5i0g">Plaza de Los Libreros</a>, el bullicio de la calle no suena igual, la geografía de mi recuerdo no encaja con lo que veo, lo que solía ser un paredón de encuentro con la literatura, hoy es un lugar al que le robaron el duende. Ya no tiene chispa, paseo entre los puestos y veo los títulos,- cada vez es menor la variedad de libros que se encuentran-, y no puedo evitar el suspiro que viene detrás del recuerdo de mi último libro comprado allí.</p>
<p dir="ltr">Son muchas cosas las que acarrea esta remembranza; para ese entonces pude pagar el libro con el efectivo que me sobraba en mi billetera, con un solo billete pude comprar dos pequeños libros, uno de ellos lo recuerdo con claridad. <strong>De una a otra Venezuela,</strong> de <strong>Arturo Uslar Pietri</strong>, un ensayo escrito en el siglo pasado redactado por una de las plumas más brillantes que ha dado la patria. El mal trago vino cuando esas líneas las sentí como vivir en carne propia <strong>Crónica de una muerte anunciada</strong>  del Gabo, pero vivido en socialismo del siglo XXI.</p>
<p dir="ltr"><strong>4</strong></p>
<p dir="ltr">Montado en el segundo autobús para mi próximo destino, reflexiono sobre cómo cada vez se han reducido las opciones en donde comprar un libro en la ciudad, mi último paso por el Sambil de Barquisimeto me dejó con un sabor triste, es el mismo momento cuando pruebas tu postre favorito y ya no sabe igual, bueno así se siente que cierren las dos sucursales de las cadenas más grandes de librerías en el país.</p>
<p dir="ltr">Donde antes había una <strong>librería Nacho</strong> hoy hay una tienda de ropa, y después de batallar y mudarse dos veces de local, <strong>Tecni Ciencia</strong> desapareció de ese centro comercial, su espacio lo ocupa un salón de belleza. Pareciera que la belleza en este país vende más. El paisaje se desdibuja, encontrar las letras en el aguacero se me hace más difícil.</p>
<p dir="ltr">Un gobierno fallido y fracasado se ha encargado de cerrarle las puertas a la literatura, intentaron hacer su propio ensayo de librerías y de querer potenciar la cultura, al menos la de la desidia. Para la fecha en Barquisimeto las dos<strong> Librerías del Sur</strong> existentes cerraron, como quien nadie vino y nadie se fue, solo queda el cadáver. Está ahí impaciente y a la espera, de que alguna vez sus espacios sean llenados masivamente y corran aires de una nación distinta, una que lee y recuerda.</p>
<p dir="ltr"><strong>5</strong></p>
<p dir="ltr">Mi última parada es la <a href="https://www.instagram.com/libreriaelclip/" target="_blank" rel="noopener" data-saferedirecturl="https://www.google.com/url?hl=es&amp;q=https://www.instagram.com/libreriaelclip/&amp;source=gmail&amp;ust=1524524271924000&amp;usg=AFQjCNFfQwKDByuryeq957e6kI81ev4mZw">Librería el Clip</a> lugar mítico para los barquisimetanos amantes de la literatura, es de las únicas tiendas en la metrópolis crepuscular que mantiene su identidad a pesar de toda la desidia que vivimos hoy. Sus espacios aún se mantienen, aún existen los muebles donde se pueden sentar a leer los textos que se resguardan en esas cuatro paredes. Mientras me muevo entre los estantes veo un libro al fondo, justo en la parte baja se encuentra una “C” serif de color fucsia, lo reconozco, nos hemos visto la cara antes porque es el segundo tomo de <strong>70 Años de Crónicas de Venezuela</strong>.</p>
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<p dir="ltr">No pregunto el precio y lo llevó directo a la caja. Le confieso con emoción a la cajera que llevaba mucho tiempo buscándolo. Su respuesta sin mirarme a los ojos engloba mi realidad, su realidad y la de muchos otros tambien: “Que bueno, porque no creo que lleguen más”. A diario enfrentamos eso todos los venezolanos, el que algo no exista más y que si existe no podamos acceder a eso por no tener la capacidad de costearlo. A eso se transformó una nación completa, en un “no sé” gigante que se nos dibuja en la cara, en el televisor, en la cuenta de banco y en el total del mercado de la semana.</p>
<p>No queda más que pensar y abrazar la idea de que está prohibido olvidar cómo lo dijo una vez Rubén Blades <strong><em>“Cada nación depende del corazón de su gente. Y a un país que no se vende, nadie lo podrá comprar!  ¡No te olvides!”</em> </strong>En tiempos como estos el corazón nos dicta no olvidar, ajustar la razón y en mi caso nunca dejar de escribir. Ya llegará el momento en donde nos podamos leer en una libertad realmente tangible, no la que intenta escribir el poder.</p>
<p>Ese día entre la cajera y yo quedo entendido que la épica había sido concluida, esta vez el aguacero no me había ahogado. No sé si mañana libre de la misma forma.</p>
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		<title>La lectura: una llave mágica</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2018/04/la-lectura-una-llave-magica/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 22 Apr 2018 13:24:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Día Internacional del Libro 2018]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[Lectura]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Marian Martínez Perdomo]]></category>
		<category><![CDATA[Unesco]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Aún en un mundo plagado de desarrollos tecnológicos la desigualdad en el acceso a diversas herramientas corre y&#8230;</p>
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<p><strong>Por Marian Martínez Perdomo</strong></p>
<p>¿Cómo saber si se debe halar o empujar una puerta?, ¿A dónde irá ese bus que pasa por la calle de enfrente?, ¿Qué contiene ese producto que sostiene en sus manos?, ¿Qué dicen los periódicos? Para obtener todas estas respuestas con autonomía solo hay una vía: la lectura.</p>
<p>Y a ese mundo que ofrece un sinfín de experiencias lo ideal es entrar sin prejuicios. Leer, como se ha dicho muchas veces, permite viajar a través de la imaginación, conocer lugares, personajes, universos indescifrables&#8230; Pero hay algo más elemental: leer ayuda a sobrevivir y salva. Sí, salva del estafador, del manipulador, del dominante, del verdugo y, en el mejor de los casos, de la violencia.</p>
<p>&nbsp;</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p><strong>En 2017, el Instituto de Estadística de la Unesco advirtió que 617 millones de niños y adolescentes no recibían los conocimientos mínimos en lectura y matemática.</strong> Un gran porcentaje de ellos estaba escolarizado, lo cual plantea la interrogante de qué se está enseñando en las escuelas.</p>
<p>Las cifras llaman a la reflexión. Aún en un mundo plagado de desarrollos tecnológicos la desigualdad en el acceso a diversas herramientas corre y se extiende. Muchas serán las puertas que esos niños no sabrán halar o empujar. Una de ellas quizás sea la del desarrollo.</p>
<p>El año pasado, <strong>la agencia Nop World presentó los resultados de un estudio sobre los países más lectores del mundo. Los asiáticos lideraron la lista.</strong> En primer lugar se ubicó la India con una población lectora que invertía 10.7 horas semanales en este hábito, le siguió Tailandia con 9.4 horas y de tercera China con 8. Venezuela mostró el mejor resultado de América Latina al ubicarse de 13 con 6.4 horas y Argentina se situó de 17.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-5246" src="http://www.seisgrados.com.ve/wp-content/uploads/2018/04/LIBRO-PELUCHE.jpg" alt="" width="1024" height="1024" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/04/LIBRO-PELUCHE.jpg 1024w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/04/LIBRO-PELUCHE-150x150.jpg 150w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/04/LIBRO-PELUCHE-300x300.jpg 300w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/04/LIBRO-PELUCHE-768x768.jpg 768w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/04/LIBRO-PELUCHE-600x600.jpg 600w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></p>
<p>Varios países adelantan proyectos para promover la lectura, incluidas ferias del libro, pero eso no es suficiente mientras la pobreza siga obstruyendo el acceso oportuno a ello.</p>
<p>La Unesco concluyó en 2015 que los dispositivos móviles pueden ayudar a las personas a desarrollar, mantener y mejorar sus capacidades de lectoescritura. Esta nueva arista se traduce en oportunidades para quienes la adquisición de libros era un problema. Sin embargo, no basta la herramienta, también se requiere de motivación.</p>
<p>Leer un cuento a un niño puede significar un cambio y enseñarle las letras y fonemas otro paso más. Imagine que él pequeño está en una cueva, sumido en la oscuridad, y las letras que aprenda a descifrar son los escalones que lo ayudarán a llegar hasta la luz, crecer y avanzar.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Puente de las Fuerzas Armadas, refugio de libreros y lectores a pesar de la crisis</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2018/04/puente-de-las-fuerzas-armadas-refugio-de-libreros-y-lectores-a-pesar-de-la-crisis/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 21 Apr 2018 16:01:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crónicas]]></category>
		<category><![CDATA[Caracas]]></category>
		<category><![CDATA[CCS]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis]]></category>
		<category><![CDATA[Día Internacional del]]></category>
		<category><![CDATA[Día Internacional del Libro 2018]]></category>
		<category><![CDATA[Fuerzas Armadas]]></category>
		<category><![CDATA[Humberto Sánchez Amaya]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Libros usados]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En una de las vías más transitadas de Caracas, donde hace más de 30 años se ubican decenas&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h4 id="en-una-de-las-vias-mas-transitadas-de-caracas-donde-hace-mas-de-30-anos-se-ubican-decenas-de-vendedores-de-libros-usados-una-opcion-atractiva-para-conseguir-titulos-de-todo-tipo-desde-literatura-ha"><span style="color: #6e4d8b;">En una de las vías más transitadas de Caracas, donde hace más de 30 años se ubican decenas de vendedores de libros usados. Una opción atractiva para conseguir títulos de todo tipo, desde literatura hasta textos escolares. A pesar de la inflación, todavía es referencia en el ávido lector</span></h4>
<p><strong>Por Humberto Sánchez Amaya / @humbertosam</strong></p>
<p class="m_-6915516522632134382gmail-m_7191155544901868864m_4142856237707290788gmail-MsoNormalCxSpMiddle">El puente de la avenida Fuerzas Armadas no posee ningún atractivo arquitectónico. Si lo tuvo, está carcomido por la daga de los años, siempre cruenta en su avance cuando no hay quien contrarreste.</p>
<p class="m_-6915516522632134382gmail-m_7191155544901868864m_4142856237707290788gmail-MsoNormalCxSpMiddle">Sin embargo, debajo de la vía, que pasa por una de las zonas más neurálgicas de Caracas, en la que confluyen miles de personas atribuladas de obligaciones y pensamientos a pie o en vehículos, hay un punto de encuentro, una burbuja en la que el peatón se desconecta de la tribulación que genera todo al derredor. Cornetas, tubos de escapes envejecidos, motos rampantes, el humo asfixiante, el bus atestado, la tranquilidad olvidada, todo queda en otra dimensión.</p>
<p class="m_-6915516522632134382gmail-m_7191155544901868864m_4142856237707290788gmail-MsoNormalCxSpMiddle">Los libreros que durante más de 30 años han hecho de la zona una tradición son la distensión para lectores apasionados, estudiantes y caminantes desprevenidos que fortuitamente se encuentran con las decenas de kioscos que ofrecen toda clase de títulos, desde los clásicos de lectura obligatoria en el colegio, o aquellos en los que todo lector apasionado sabe que debe adentrarse.</p>
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<p class="m_-6915516522632134382gmail-m_7191155544901868864m_4142856237707290788gmail-MsoNormalCxSpMiddle">María Fernanda camina entre los kioscos. Es estudiante universitaria y aprovechó que hacía una diligencia por el centro de Caracas para ver qué encuentra en estos eclécticos anaqueles, en los que la <i><strong>Odisea</strong> </i>de Homero, puede estar al lado del <strong><i>Problemario</i> </strong>de E. Navarro y de un libro de estrategias para el ajedrez. Afirma ser lectora apasionada y esta tarde no busca nada preciso. Espera que el destino que favorece al curioso la lleve a un libro que valga la pena. No vive cerca, pero siempre procura venir, y más en estos tiempos, cuando los libros nuevos son cada vez más costosos en librerías.</p>
<p class="m_-6915516522632134382gmail-m_7191155544901868864m_4142856237707290788gmail-MsoNormalCxSpMiddle">La última vez se llevó <i><strong>El principito</strong>.</i> Claro, era un regalo. Alguien que se considere lector, a su edad, debe tener esa obra desde hace tiempo.  Ella busca los mejores precios. A pesar de la inflación, considera que el lugar todavía es un punto para encontrar obras a un bajo costo y debajo del puente de las Fuerzas Armadas, los precios varían. Es cuestión de revisar con minuciosidad. Por ejemplo, una edición de bolsillo de <i>Los tres mosqueteros </i>de Alexandre Dumas puede costar 20.000 bolívares, pero <i>It</i> de Stephen King, cuya reciente adaptación al cine fue estrenada el año pasado, vale 3 millones de bolívares.</p>
<p class="m_-6915516522632134382gmail-m_7191155544901868864m_4142856237707290788gmail-MsoNormalCxSpMiddle">King es uno de los autores más buscados, especialmente por los lectores jóvenes, ávidos de sagas de terror, suspenso o ciencia ficción, según varios de los libreros del lugar.</p>
<p class="m_-6915516522632134382gmail-m_7191155544901868864m_4142856237707290788gmail-MsoNormalCxSpMiddle">La crisis ha cambiado ciertas dinámicas. Si bien la diversidad de precios permite todavía que se mantenga el negocio, no siempre las transacciones son  convencionales. María Alexandra, así se presenta, tiene 3 años y medio debajo del puente. Es nueva, aunque su esposo sí ha estado al frente del puesto por más de 30 años. Antes, ella solo iba de paso. “Soy graduada en educación inicial. Por eso, este oficio no es del todo extraño para mí. Lo que más satisface es ver cómo una persona se va contenta con un libro. Ahora, también ha ocurrido que vienen personas que no tienen suficiente dinero. Antes, hacíamos trueques. Ellos traían algunos libros e intercambiábamos. Pero con todo lo que está pasando, he tenido que aceptar paquetes de arroz o pasta”, señala.</p>
<p class="m_-6915516522632134382gmail-m_7191155544901868864m_4142856237707290788gmail-MsoNormalCxSpMiddle">Rafael Medina también tiene más de 30 años como vendedor. Ofrece libros para todo tipo de intereses. Narrativa, técnicos, escolares, de recetas y demás. “La gente pregunta por todo. Ahora, sí te puedo decir que he notado que los jóvenes están leyendo más. Eso es interesante. Ahora, con respecto al negocio como tal, te puedo decir que hace 20 años venían personas de todas las clases, incluso de la clase media alta. Pero la inseguridad ha hecho que eso merme un poco. Igual, seguimos siendo la mejor opción de libros usados”, acota.</p>
<p class="m_-6915516522632134382gmail-m_7191155544901868864m_4142856237707290788gmail-MsoNormalCxSpMiddle">Varios libreros coinciden en que si bien la crisis ha hecho que el consumidor tenga urgencia en prioridades como alimentos y medicinas, todavía hay lectores que se mantienen leales a la voracidad  literaria. Y son precisamente ellos los que mantienen la actividad. También están los estudiantes y los padres que en temporada escolar buscan textos para el colegio.</p>
<p class="m_-6915516522632134382gmail-m_7191155544901868864m_4142856237707290788gmail-MsoNormalCxSpMiddle">La otra parte del negocio está en quienes se acercan hasta allá a vender libros usados que en casa ocupan espacio necesario para otros objetos. Muchas veces, el desespero hace que se salgan de joyas que los libreros de las Fuerzas Armadas identifican inmediatamente y compran sin chistar, pues el dueño desconoce, casi siempre, de lo que se desprende.</p>
<p class="m_-6915516522632134382gmail-m_7191155544901868864m_4142856237707290788gmail-MsoNormalCxSpMiddle">[the_ad id=&#8221;3726&#8243;]<br />
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<p class="m_-6915516522632134382gmail-m_7191155544901868864m_4142856237707290788gmail-MsoNormalCxSpMiddle"><b>Libreros en el Congreso.</b> A Jorge Atencio lo conocen muchos. No solo lo saludan los demás libreros, sino también trabajadores y dueños de negocios cercanos. No es para menos; tiene más de 30 años ahí. Un viejo amigo le ofrece un trago y él acepta. Es miércoles en la tarde y la jornada culmina. Además, el día siguiente es feriado, así que no está demás la bebida que relaja.</p>
<p class="m_-6915516522632134382gmail-m_7191155544901868864m_4142856237707290788gmail-MsoNormalCxSpMiddle">Asegura, con mucho orgullo, ser fundador. Estuvo entre los primeros que ocuparon ese espacio entre las columnas del puente, un lugar que se convirtió en la venta de libros usados más importante de Caracas.</p>
<p class="m_-6915516522632134382gmail-m_7191155544901868864m_4142856237707290788gmail-MsoNormalCxSpMiddle">Es bonachón y está acostumbrado que le hagan preguntas. De hecho, recuerda las veces que otros reporteros han estado averiguando su oficio. “Una vez vinieron de otro país y pasearon por todo el lugar con sus cámaras mientras hablaban con la gente”, rememora sobre el interés que se mantiene intacto en una referencia de la ciudad.</p>
<p class="m_-6915516522632134382gmail-m_7191155544901868864m_4142856237707290788gmail-MsoNormalCxSpMiddle">No siempre han estado en esos predios. Atencio cuenta que a finales de los ochenta tenían sus puestos en la esquina de Padre Sierra, cerca de lo que entonces era conocido como el Congreso, ahora Asamblea Nacional. “Pero fue durante el gobierno de<strong> Jaime Lusinchi</strong> cuando decidieron mudarnos para este lugar. Decían que afeábamos el lugar y, siendo sincero, tenían razón. En esos años éramos 10 y ahora somos casi 100”.</p>
<p class="m_-6915516522632134382gmail-m_7191155544901868864m_4142856237707290788gmail-MsoNormalCxSpMiddle">En su puesto hay desde libros escolares hasta literatura clásica. “Vienen desde el ignorante hasta el intelectual a comprar. Unos piden clásicos y libros sobre filosofía, mientras los otros quieren llevarse <strong><i>La culpa es de la vaca</i></strong>”, comenta en broma. Cuando se le pregunta qué libro no debe faltar nunca, responde sin titubear: <strong><i>Doña Bárbara</i></strong>, clásico de la literatura venezolana que se ha vuelto difícil de hallar. De hecho, en la página web de Tecni Ciencia, advierten que no está disponible.</p>
<p class="m_-6915516522632134382gmail-m_7191155544901868864m_4142856237707290788gmail-MsoNormalCxSpMiddle">En el kiosco de Daniel Piñero no puede faltar el <strong><i>Álgebra</i></strong> de Baldor, el famoso libro que todo estudiante de bachillerato ha tenido en casa para aumentar las posibilidades de desentrañar los misterios de los números y las fórmulas. Y es así. Todo padre considera que sus páginas guiarán a los pequeños al entendimiento del fatigoso mundo de las matemáticas.</p>
<p class="m_-6915516522632134382gmail-m_7191155544901868864m_4142856237707290788gmail-MsoNormalCxSpMiddle">Desde los 19 años de edad es librero, y actualmente tiene 36. En su puesto tiene guindado el primer carnet que lo acreditaba como librero de las Fuerzas Armadas. El orgullo tiene su constancia en el negocio de Piñero. Anécdotas hay muchas, dice, pero su mente inmediatamente evoca las jocosas, un indicio de su personalidad. Recuerda a aquellos que preguntan por los libros de inglés de María Latorraca. “Es que nunca dicen su nombre bien. Lo más común es que pregunten por María La Cotorra”, dice antes de reírse.</p>
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<a href='https://www.seisgradosblog.com/2018/04/puente-de-las-fuerzas-armadas-refugio-de-libreros-y-lectores-a-pesar-de-la-crisis/puente-fuerzas-armadas-1/'><img width="800" height="600" src="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/04/puente-fuerzas-armadas-1.jpg" class="attachment-large size-large" alt="" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/04/puente-fuerzas-armadas-1.jpg 800w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/04/puente-fuerzas-armadas-1-300x225.jpg 300w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/04/puente-fuerzas-armadas-1-768x576.jpg 768w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/04/puente-fuerzas-armadas-1-600x450.jpg 600w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a>
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<a href='https://www.seisgradosblog.com/2018/04/puente-de-las-fuerzas-armadas-refugio-de-libreros-y-lectores-a-pesar-de-la-crisis/puente-fuerzas-armadas-4/'><img width="800" height="600" src="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/04/puente-fuerzas-armadas-4.jpg" class="attachment-large size-large" alt="" srcset="https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/04/puente-fuerzas-armadas-4.jpg 800w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/04/puente-fuerzas-armadas-4-300x225.jpg 300w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/04/puente-fuerzas-armadas-4-768x576.jpg 768w, https://www.seisgradosblog.com/wp-content/uploads/2018/04/puente-fuerzas-armadas-4-600x450.jpg 600w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a>
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		<title>Libros que son como el vino</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2018/04/libros-que-son-como-el-vino/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 21 Apr 2018 15:49:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Agatha Christie]]></category>
		<category><![CDATA[Borges]]></category>
		<category><![CDATA[Día Internacional del Libro 2018]]></category>
		<category><![CDATA[Dostoyevski]]></category>
		<category><![CDATA[El Aleph]]></category>
		<category><![CDATA[Ivanna Méndez]]></category>
		<category><![CDATA[Kundera]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Libros clásicos]]></category>
		<category><![CDATA[Nabókov]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>De la literatura venezolana, un básico es Doña Bárbara, la obra maestra de Rómulo Gallegos. Su popularidad se&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h4 id="de-la-literatura-venezolana-un-basico-es-dona-barbara-la-obra-maestra-de-romulo-gallegos-su-popularidad-se-debio-no-solo-a-sus-bondades-literarias-sino-a-las-intenciones-de-su-autor-en-comunicar-y"><span style="color: #6e4d8b;">De la literatura venezolana, un básico es <strong>Doña Bárbara</strong>, la obra maestra de Rómulo Gallegos. Su popularidad se debió no solo a sus bondades literarias, sino a las intenciones de su autor en comunicar y concientizar sobre la realidad venezolana de aquellos tiempos del caudillismo</span></h4>
<p><strong>Por Ivanna Méndez</strong></p>
<p>Si bien las posibilidades de la literatura son infinitas y suelen ser los libros quienes eligen a sus lectores, algunas obras han marcado la historia como la conocemos. A la hora de hablar de grandes clásicos sería imposible no mencionar libros como <strong>Cien años de soledad</strong>, pues si bien otros prefieren otras obras de Gabriel García Márquez como Crónica de una muerte anunciada, El coronel no tiene quien le escriba o El amor en los tiempos del cólera esta obra se gana su puesto, no solo por haber inspirado a infinidad de escritores contemporáneos y haberlos encaminado por las vías de la escritura, sino por tener uno de los mejores y más memorables comienzos de la literatura hispanoamericana:</p>
<p><span style="color: #6e4d8b;"><em>“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”. </em></span></p>
<p>Otro autor latinoamericano esencial es Jorge Luis Borges, quien marcó un antes y un después en la literatura argentina. Sus libros ofrecen intensas experiencias de lectura e introducen al lector en un universo fantástico difícil de superar por otros autores. Existen distintas formas de acercarse al desafío que representa su literatura, sin embargo, el verdadero paradigma borgiano puede leerse en <strong>El Aleph</strong>. Un libro accesible y con una infinidad de temas. De los diecisiete cuentos, por supuesto uno de los más importantes es el que le da nombre al libro, en el que Borges utiliza sus usuales artificios para romper los límites entre la realidad y la ficción, llevándolos a otro nivel.</p>
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<p>Otro acercamiento interesante a lo fantástico es <strong>Pedro Páramo</strong>, la única novela del escritor mexicano Juan Rulfo y que le ganó un lugar entre los grandes maestros de la narrativa del siglo XX. Considerada como una de las obras en español más importantes. Magia, misterios, mitos y espiritualidad son solo una parte de una historia que a la vez representa a un colectivo.</p>
<p>En cuanto a formas particulares de narrar, Julio Cortázar cambió la forma de hacer literatura con <strong>Rayuela</strong>. Libro que involucra al lector de una manera distinta, haciendo que este pueda ordenar la historia y por tanto ofrecer infinitas lecturas. Incorpora además otros elementos de interés como el uso del “glíglico” en uno de los capítulos.</p>
<p>De la literatura venezolana, un básico es <strong>Doña Bárbara</strong>, la obra maestra de Rómulo Gallegos. Su popularidad se debió no solo a sus bondades literarias, sino a las intenciones de su autor en comunicar y concientizar sobre la realidad venezolana de aquellos tiempos del caudillismo.</p>
<p><strong>El Túnel</strong> de Ernesto Sábato es otro libro que se aprecia, en este caso por la intensa psicología de su personaje principal. Un libro con diversas lecturas e interpretaciones, impecablemente narrado por el autor argentino, que habla sobre la violencia y la soledad.</p>
<p>Al introducirse en la literatura estadounidense, Ernest Hemingway es un autor que hay que leer. Su libro <strong>El viejo y el mar</strong> es una de las obras de ficción más importantes del siglo XX. Al igual que la obra de Sábato, se trata de una metáfora que va mucho más allá de la historia de un viejo pescador.</p>
<p>Entre los autores americanos se encuentra uno de los padres de la literatura de ciencia ficción: Ray Bradbury. El autor reúne en una sola novela <strong>Fahrenhet 451 </strong>todos los elementos del género, basado en la historia de una sociedad distópica esclavizada por la tecnología en la que la lectura está prohibida.</p>
<p>Antes de Agatha Christie y Conan Doyle existió otro autor que dio origen al género. Otro de los autores americanos de mayor renombre: Edgar Allan Poe, conocido por la influencia gótica en sus relatos cortos de terror y por supuesto por ser el padre de la literatura detectivesca.  Si bien llegó a escribir una novela La narración de Arthur Gordon Pym y también fue conocido por su poesía, no hay mejor manera de acercarse a su literatura que con su compilación <strong>Narraciones extraordinarias </strong>que reúne cuentos de diversos estilos, entre ellos el que es considerado el primero de su género: Los crímenes de la calle Morgue.</p>
<p>En cuanto a famosas distopías literarias es necesario incluir <strong>1984</strong> de George Orwell. Una obra crítica en cuanto a los estados totalitarios y que nunca pierde su vigencia. Si bien en su tiempo la novela del autor británico no pretendía ser una metáfora sino una descripción de los totalitarismos del siglo pasado, la novela introdujo conceptos como el Gran Hermano o la neolengua, que aún sirven como metáfora para muchas de las decisiones políticas de la actualidad.</p>
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<p>Dentro de la literatura rusa existen infinidad de autores de los cuales se debe hacer una profunda revisión. Sin embargo, cuando se trata de clásicos imposible no mencionar a León Tolstói. Sin bien la mayoría, suele mencionar <strong>Guerra y Paz</strong> como un imprescindible, este autor tiene en su haber otra obra considerada también la cúspide del realismo ruso:<strong> Ana Karenina</strong>. Admirada entre grandes como Dostoyevski y Nabókov. Esta obra, además de contar la historia de amores desgraciados y relatar las enfermizas pasiones del zarismo, cuenta con otro de los mejores inicios en cuanto a literatura universal se refiere:</p>
<p><span style="color: #6e4d8b;"><em>“Todas las felicidades se parecen, pero en cambio los infortunios tienen cada uno su fisonomía particular”.</em></span></p>
<p>Del escritor checo Milan Kundera, <strong>La insoportable levedad del ser</strong> es uno de esos libros que se han convertido en clásicos. Su obra publicada en 1984 y por muchos clasificada como una novela filosófica, aunque el autor insiste en colocarla más allá de los elementos filosóficos, psicológicos, históricos y políticos que la conforman, habla sobre las dudas existenciales de distintos personajes quienes conviven en la Praga de los años 60.</p>
<p>Sería un error no incluir al menos una de las obras del padre de “lo grotesco” Franz Kafka, autor de grandes clásicos como la sátira penal El proceso o <strong>La metamorfosis</strong>. Novela que cuenta la transformación de un hombre en un insecto como metáfora de la opresión del mundo moderno.</p>
<p>En <strong>El extranjero, </strong>Albert Camus logra plasmar con éxito el espíritu nihilista de la época, además de tener unas impactantes primeras líneas. El protagonista resulta el reflejo de una generación desesperanzada producto de la postguerra. <strong>La náusea</strong>, por su parte, fue la primera novela filosófica de Jean Paul Sartre. En esta el protagonista está inmerso en un mundo absurdo y solitario. Al igual que en la obra de Camus, Sartre insta a cuestionarse acerca de la existencia del ser humano y, en este caso, de su propósito. Todos, libros que trascendieron su época por lograr conseguir en cada generación una interpretación nueva. Como señaló Calvino: un clásico es aquel libro que nunca agota lo que tiene por decirnos.</p>
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		<title>Heberto José Borjas trabaja por la lectura de autores venezolanos en Colombia</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2018/04/heberto-jose-borjas-trabaja-por-la-lectura-de-autores-venezolanos-en-colombia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[wmseisgrados]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 Apr 2018 17:47:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
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		<category><![CDATA[Literatura Venezolana]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Desde octubre de 2017, el escritor venezolano Heberto José Borjas, autor del libro de cuentos Desde la nada&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Desde octubre de 2017, el escritor venezolano Heberto José Borjas, autor del libro de cuentos <em>Desde la nada</em> (FB Libros, 2017), ha trabajado por la promoción del libro y la lectura de obras venezolanas en Colombia, país donde reside desde 2010.</p>
<p>En solo pocos meses ya el autor se ha fijado su propia impresión sobre el circuito del libro colombiano, cómo es la relación que existe entre el distribuidor, el librero y el lector, qué tanto leen los colombianos y cuáles son las obras de autores venezolanos que han logrado ganarse un puesto en las librerías del vecino país.</p>
<p>Sobre estos y otros temas reflexiona el autor a continuación.</p>
<p><strong>¿Desde cuándo comenzó a trabajar por la lectura de autores venezolanos en Colombia?¿Qué observaciones ha encontrado en este proceso?</strong></p>
<p>Comencé en Octubre de 2017. A propósito de mi inquietud de distribuir en Colombia mi más reciente libro,<strong><em> Desde la nada</em></strong>, aproveché el esfuerzo y el contacto con librerías de Bogotá para mostrar a los libreros el catálogo de FB Libros, sello con el cual mi obra fue editada el año pasado.</p>
<p>La primera impresión que tengo es que las relaciones entre las librerías y los distribuidores de libros son variadas. Hay empresas con quienes la relación es muy protocolaria y hasta fría (pues ven un libro como una mera mercancía que debe arrojar ganancias), pero también hay libreros con quienes la relación es más franca, directa, y hasta se preocupan en leer (o por lo menos, ojear) el ejemplar de cortesía que les ofreces y te invitan a que uses sus espacios para organizar eventos literarios.</p>
<p>Por otro lado, el colombiano no es indiferente a los libros. Lo sé por las cifras que muestra la Filbo (Feria Internacional del Libro de Bogotá), donde el número de visitantes aumenta cada año a pesar de que la boleta de acceso ronda los tres  dólares por persona. El Gobierno Nacional ha hecho ciertos esfuerzos por promover la lectura, aunque ya sabemos que todo lo que se haga no será suficiente para subir el promedio de lecturas en Colombia, apenas de 1,9 libros leídos al año por persona. Sin embargo, lo que veo a diario en la calle me dice que la juventud sigue leyendo, que tiene un gusto variado. No dejo de encontrarme chicos y chicas leyendo en cafés o en el transporte público.</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p><strong>¿Cuánto cuesta comprar un libro en Colombia?</strong></p>
<p>En librerías el precio de las novedades literarias oscila entre los 13 y 20 dólares, sólo por tomar referencias de las editoriales líderes en el mercado y sus autores más vendidos, de manera que en ese aspecto se puede afirmar que un libro en Colombia es costoso más no imposible de comprar. Son precios muy similares a los que puedes encontrar en España, por ejemplo. Los títulos de <strong>FB Libros</strong> que he logrado distribuir en el país tiene un precio menor para hacerlos más apetecibles en medio de la pléyade de opciones que pueden encontrarse en los estantes de las librerías, sin que el bajo precio ofenda la labor del autor ni la calidad del trabajo editorial que hay detrás de cada título.</p>
<p><strong>-¿Cuáles son las editoriales y los autores venezolanos presentes en las librerías colombianas?</strong></p>
<p>Cuando me mudé a Colombia en 2010 lo primero que resentí fue la ausencia venezolana en las librerías bogotanas. Sabía que sería difícil encontrar a Miguel Otero Silva o a Uslar Pietri, y por ello me he dedicado en estos años, a modo de pasatiempo, a buscar autores venezolanos, y he encontrado muy poco. Para ser más concreto,<em> La enfermedad</em> y <em>Patria o muerte</em> de Alberto Barrera Tyszka, que han ganado premios en España, son dos libros que sí podrás encontrar junto a novelas de Boris Izaguirre, <em>The Night</em> de Rodrigo Blanco Calderón, <em>Doña Bárbara</em> (en la sección de Clásicos) y ahora mi libro <em>Desde la nada. </em>Todos estos títulos pueden hallarse sin demasiada dificultad en las librerías colombianas como Librería Nacional, Panamericana, Tango Discos y Libros, entre otras. El asunto es que estas obras son editadas por sellos internacionales como Alfaguara, Herralde y Planeta. Sé que Ediciones Ekaré y Libros del Fuego están distribuyendo en Colombia algunos de sus títulos, pero no se encuentra más variedad de editoriales venezolanas, salvo que desde finales de 2017 pude distribuir mas o menos 12 autores de FB Libros que hoy pueden comprarse en Tango Discos y Libros, Librería Nacional y la librería Hojas de Parra. Me refiero a obras como <em>Aghori</em> y<em> Andantes</em> de Néstor Cánchica, <em>Verde que me muero</em> de Jason Maldonado, <em>Nombre de mujer</em> de Arnoldo Rosas, <em>¡Se termina conmigo!</em> de Natasha Prosperi, <em>Juegos de Fauno</em> de Aladdar Temeshy,<em> Hojas de Romero</em> de Miriam Marrero, <em>Russell</em> de Lester Dávila y <em>Desde la nada</em> de mi autoría, entre otras.</p>
<p>Espero que pronto se nos abran las puertas de otros espacios con quienes ya he iniciado contacto, como la Librería Luvina y la librería del Fondo de Cultura Económica, que no sólo son lugares donde comprar libros sino enclaves culturales donde se realizan distintos tipos de eventos alrededor del libro.</p>
<p><strong>-¿Crees que es buen momento de hacer de la crisis un motivo para leer a los venezolanos tanto en Colombia como en otros países del mundo? Esto como una forma de entender quiénes son los venezolanos, cómo pensamos y qué hacemos.</strong></p>
<p>Sí.  Esta era infausta de la historia patria podría ser para muchos potenciales lectores alrededor del mundo una motivación especial que les lleve a leer autores venezolanos, pero mi intención es que no sólo se acerquen a las obras con la curiosidad de saber cómo es la vida en Venezuela dentro del <em>socialismo del siglo xxi</em> (permítanme las minúsculas) sino para conocer nuestra idiosincrasia, algo que por su complejidad está más allá del dominio temporal de una determinada parcialidad política. Apenas empieza en Venezuela a surgir la <em>literatura de la involución</em>, que es como yo llamo a las obras que están dejando testimonios sobre el país de comienzos de este siglo.<em> Patria o muerte</em> y <em>The night</em>, que ya nombré, son ejemplos brillantes, pero antes de estos años aciagos del chavismo en el poder se escribió y publicó mucho material interesante mucho para un curioso lector foráneo que quiera entendernos y saber por qué estamos como estamos (no descarto que dé con la explicación más fácilmente que nosotros mismos). Y esa es la literatura venezolana sobre la cual hay mucha ignorancia en el extranjero. Los catedráticos e investigadores especializados a nivel internacional sí conocen nuestras mayores referencias literarias, pero en cuanto a lo que el público general puede encontrar en librerías hay una ausencia casi total. Hace un par de años encontré, de puro milagro, <em>Falke</em> de Federico Vegas y <em>La fascinación de la víctima</em> de Ana Teresa Torres en un remate de libros baratos. Y ya sabemos que los milagros no ocurren a menudo.</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p><strong>-¿Consideras que es el momento de establecer en Colombia una suerte de círculo de lectura o un proyecto más grande para dar a conocer a los  autores venezolanos?</strong></p>
<p>Es mi sueño participar en algo así. Quien quita y sea una próxima iniciativa que me atreva a emprender en Bogotá. No pasará mucho tiempo antes de que sepamos de premios literarios en el extranjero dedicados a Venezuela, o compilaciones de relatos enfocados en la diáspora venezolana actual. Es decir, se acentuará la literatura venezolana hecha desde afuera, o sobre la emigración, lo cual podría acercar nuestros autores a aquellos que se supone serían sus lectores naturales. Entonces un plan como el de entablar y sostener un club de lectura, o un premio literario para la comunidad venezolana, o algo por el estilo, no luce descabellado pero requiere un trabajo mancomunado (amén del tesón, patrocinadores y del tiempo necesarios) en el que yo estaría dispuesto a hacer mi aporte. Ojalá encuentre en Colombia paisanos entusiastas con los cuales trabajar mano a mano.</p>
<p><strong>¿Qué está escribiendo en este momento?</strong></p>
<p>Desde comienzos de este año le he dedicado más tiempo a la revisión y corrección de una novela escrita por completo en Bogotá. Y sin embargo creo que es hasta ahora la más venezolana de las obras que he comenzado. Ha estado engavetada por 3 años y apenas ahora decido acercarme a ella de nuevo. Creo que un par de semanas terminaré la revisión final. Se titula<em> Las verdades cuadradas</em>. Con ella quise intentar una novela romántica contemporánea que se alejara de los cursis y predecibles lugares comunes del género <em>chick lit</em> tradicional, pero me salió tan contemporánea que no pude evitar caer en la denuncia social, algunos personajes terminaron apasionados por la política y un par de ellos engrosan la lista de venezolanos emigrantes. Desde una perspectiva general es un retrato familiar, con sus virtudes y defectos, que me sirvió de excusa para tratar otros tópicos que me inquietan, como la lealtad, el primer amor, la esperanza en un mesías político, los chismes dentro del seno familiar, que en su momento leerán. Espero no haber dado <em>spoilers</em>.</p>
<p>Tengo congelado un futuro libro de relatos, que llevo adelantado un 60%, supongo, y con el cual me he divertido mucho escribiendo, a pesar de que una de las historias me toca muy de cerca, pues tiene que ver con mi padre, fallecido en mayo del año pasado, durante el proceso de edición de <em>Desde la nada</em>. No puedo dar un título definitivo dado que ni yo mismo estoy seguro del mismo, pero lo que sí puedo asegurar es que el tono de esta compilación será distinto al de <em>Desde la nada</em>, donde el crimen, la violencia, la intolerancia y la fatalidad parecen ser elementos comunes<em>. </em>Las historias de esta obra en proceso estarán emparentadas, me parece hoy,  por la noción del adiós, de la finitud, de la despedida como presencias inevitables en toda interacción o empresa humana. Retomaré este libro en un par de años, cuando termine otra novela que llevo congelada.</p>
<p>Y finalmente, pero no por ser menos importante, espero retomar a mediados de este año una novela que empecé en septiembre de 2016 y que tras 50 páginas debí abandonar debido al caudal de información valiosa con la que debía documentarme para poder continuar con paso firme. Es mi proyecto mi proyecto más ambicioso, me lo he tomado tan en serio que he tomado medidas para reducir el riesgo a naufragar, y me di una pausa larga cuando creí que era necesario. De hecho, durante esa pausa se editó <em>Desde la nada</em>. Por ahora sólo puedo revelar que contaré a mi manera una leyenda urbana que ha circulado por ahí desde hace casi 50 años. Espero terminarla a mediados de 2020,  a más tardar.</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p>Diez son los relatos que integran este volumen que hoy ofrece al público lector Heberto José Borjas. Diez relatos de largo aliento y que están emparentados por un leitmotiv: la fatalidad. Los protagonistas de cada historia son personajes enajenados, conflictivos, dramáticos y con una endeble construcción ética y espiritual. Tan endebles son que su vida es superada enteramente por circunstancias externas o por sus propios conflictos internos. Es la fuerza de una prosa cruda y cautivante lo que mantiene al lector amarrado al libro: no hay manera de dejar la lectura a medio camino. El final de cada relato se precipita como una urgencia insoslayable. Abogado de profesión, Borjas sucumbió ante la fascinación literaria siendo apenas un adolescente. Tenía dieciséis años cuando tuvo sus primeros encuentros con Gallegos, Quiroga, Vargas Llosa, Neruda, Otero Silva y otros grandes de la literatura universal. También del cine ha recibido influencias significativas, que han determinado su manera de contar las historias. Ha de ser por eso que Aversión a los niños, Su propio destino, Ineludible sucesor, Las manzanas podridas, Dos viejitas inmortales, Invisible, El aberrado Néstor, Último intento, Desde la nada y El planeta gemelo tienen ese ritmo envolvente y subyugante que mantiene al lector en vilo para dejarlo caer sin aviso al final de cada historia. Tres de estas historias están basadas o inspiradas en hechos reales. Las siete restantes son producto exclusivo de la imaginación creadora del autor. “Los relatos que son pura ficción –admite Borjas– quizás respondan a mi afán de sentirme libre, de volar, de narrar a veces por el puro placer de hacerlo”. Y en esto coincide con García Márquez, quien llegó a señalar que narrar es el estado humano más parecido a la levitación. Y se levita y se disfruta el hecho de contar incluso cuando lo fatal sea el elemento preponderante. No importa cuáles sean los hechos, “la escritura –insiste el autor– los puede elevar a un punto en el que, por más cosas feas que se narren, la visión del narrador las hará digeribles y aceptables dentro del pacto de ficción que establezca con el lector”.</p>
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		<title>Origen de Dan Brown: ¿De dónde venimos?</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2018/03/origen-dan-brown-donde-venimos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[wmseisgrados]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 02 Mar 2018 15:02:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Collage]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica]]></category>
		<category><![CDATA[Dan Brown]]></category>
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		<category><![CDATA[Origen]]></category>
		<category><![CDATA[Sinopsis]]></category>
		<category><![CDATA[Thriller]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Damarys Rodríguez Con una extensión levemente superior a la que nos tiene acostumbrados Dan Brown, llega Origen,&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Damarys Rodríguez </strong></p>
<p>Con una extensión levemente superior a la que nos tiene acostumbrados Dan Brown, llega Origen, la nueva novela del afamado escritor que cuenta con más de 600 páginas de suspenso. Brown, desde El Código Da Vinci, nos ha traído historias fascinantes, llenas de intrigas y misterio, escritas con esa mística que nos hace estar en vilo desde la primera hasta la última página del libro.</p>
<p>Una vez más, el ya conocido héroe  de los otros libros del autor, el profesor Robert Langdon, se embarca en una aventura luego de acudir al Museo Guggenheim de Bilbao, invitado por un antiguo alumno llamado Edmond Kirsch, quien se ha convertido en una figura pública a nivel mundial gracias a sus predicciones sobre el futuro y sus inventos tecnológicos fuera de lo tradicional. Es precisamente, quien le invita, la persona que espera poder revelar un secreto que según él “cambiará la faz de la ciencia”, lo cual es un descubrimiento que marcará a la humanidad por completo.</p>
<p>Como en cada libro de Brown, Robert Langdon siempre se embarca en sus aventuras en compañía de una mujer, en esta oportunidad se trata de Ambra Vidal, Directora del Museo y prometida de Julián, el Príncipe de España. Ambra antes de comenzar la presentación donde se develará el misterio, saca al profesor del museo en medio de un ambiente de caos que estalla de repente poniendo en riesgo la pérdida definitiva del hallazgo que prometió mostrar Kirsch.</p>
<p>En una carrera contrarreloj, terminan en Barcelona, donde deben localizar una contraseña encriptada (recordemos que Langdon es especialista en criptografía) para obtener acceso al secreto mejor guardado de su ejemplar ex alumno, secreto que de develarse, pondría en jaque a las diferentes religiones del mundo.</p>
<p>Los principales escenarios donde se desarrolla esta obra son Bilbao, Barcelona, Madrid y Sevilla, en España; es en estas ciudades donde transcurre esta nueva aventura de Langdon, quien perseguido por un enemigo altamente peligroso y perturbado, debe procurar mantenerse a salvo junto a Ambra, con quien descubre los secretos más oscuros que la historia religiosa quisiera dejar sepultada.</p>
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 * Copyright (c) 2014 Ganeshji Marwaha
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<p>Recorriendo diferentes locaciones icónicas de España, Langdon sigue el rastro de diferentes pistas llenas de simbología y arte moderno, con la finalidad de poder develar el gran descubrimiento de Kirsch: el origen de la humanidad.</p>
<p>Tal como ha sucedido en sus demás obras, las locaciones de esta historia, son de vital importancia, además de que son lugares con gran valor histórico en el país donde se desarrolla, capturando con su impecable narrativa el interés del lector.</p>
<p>Una historia llena de paralelismos con la realidad, se pasea por una fantasía tan realista que seguramente más de uno dudará de si se trata solo de una historia producto de la imaginación fértil de un escritor o si hay algo de real en esta novela, haciendo que las teorías conspirativas no se hagan esperar. Esto se debe entre otras cosas, a que el autor se traslada a los sitios en los que ambienta su obra y logra captar los detalles más significativos para luego describirlos de forma magistral.</p>
<p>El origen de la vida es lo que debe descubrir Robert Langdon, quien se vale de sus sólidos conocimientos en criptografía y de la acertada compañía de Ambra, quien lo hará recorrer todos los sitios necesarios hasta lograr develar el misterio.</p>
<p>Cabe destacar que Brown parece (dejando un poco de espacio a la duda) haber descubierto la fórmula ganadora para conseguir el éxito de sus novelas y Origen, no escapa de su aplicación. Es por ello que el arte es un elemento predominante en cada una de las novelas en las que Robert Langdon hace aparición, no puede quedar por fuera de esta fórmula, las organizaciones secretas, el poder de la religión y las conspiraciones que se tejen en torno a éstos; a los cuales se les suma la tecnología, representada en Winston, una voz computarizada que goza de inteligencia artificial; capaz de almacenar millones de datos y que resulta ser  un factor determinante para resolver este nuevo caso que se plantea.</p>
<p>Origen es una obra que busca mostrar la lucha entre la ciencia y la religión, así como sus implicaciones para el futuro de la humanidad. Muchas personas  aseguran que este es por muchas razones, el peor de todos los libros de Dan Brown, sin embargo, después de este resumen lo ideal es que te des la oportunidad de leerlo y juzgar por ti mismo quien tiene la razón.</p>
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<p><strong>Nota: Este texto fue patrocinado por uno de nuestros lectores, quien eligió el tema y el enfoque. La mirada y las opiniones en el mismo son exclusivas de la autora.</strong></p>
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		<title>“Soy antisistema, no escribo novelas de la equidistancia”</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2017/11/antisistema-no-escribo-novelas-la-equidistancia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 20 Nov 2017 12:41:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Dictadura]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[Franquismo]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Silvina Friera / Página 12 En Los pacientes del doctor García, cuarto título de la serie Episodios&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="article-author"><strong>Por Silvina Friera / <a href="https://www.pagina12.com.ar/77095-soy-antisistema-no-escribo-novelas-de-la-equidistancia">Página 12</a></strong></div>
<div></div>
<h5 id="en-los-pacientes-del-doctor-garcia-cuarto-titulo-de-la-serie-episodios-de-una-guerra-interminable-se-da-la-situacion-de-personajes-que-son-sobrevivientes-de-la-guerra-civil-espanola-la-dictadura-fr">En Los pacientes del doctor García, cuarto título de la serie Episodios de una Guerra Interminable, se da la situación de personajes que son sobrevivientes de la Guerra Civil Española, la dictadura franquista y la última dictadura argentina.</h5>
<p>“Los muertos no pueden emborracharse”. La frase podría ser el bellísimo y certero estribillo de Los pacientes del doctor García (Tusquets), la cuarta novela de la serie de Episodios de una Guerra Interminable que está escribiendo Almudena Grandes. Ser sobrevivientes de la Guerra Civil Española, la dictadura franquista y la dictadura cívica militar, no es una misión imposible. Aunque lo parezca. Las documentaciones falsas y las identidades “prestadas” o suplantadas atraviesan los itinerarios de dos amigos republicanos: el médico Guillermo García Medina, que luego de la victoria de Francisco Franco no puede exiliarse y sigue viviendo en Madrid con otro nombre; y Manuel Arroyo Benítez, un diplomático que logra infiltrarse en una organización clandestina de evasión de criminales de guerra y prófugos del Tercer Reich, dirigida por Clara Stauffer desde Madrid, que se extiende hasta la Argentina, donde transcurre una parte significativa de la novela.</p>
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<p>Almudena recibe a los periodistas en el Café de los Angelitos, uno de los lugares donde transcurre Los pacientes del doctor García. “Yo no lo elegí, me lo eligieron. Cuando la novela llegó a Buenos Aires, me di cuenta de que la ciudad que mejor conozco es una ciudad de ricos, porque la editorial me lleva siempre a Recoleta o a la Plaza San Martín y yo pensaba: los nazis tenían que vivir en los sitios que conozco, pero cuando necesitaba llevarme a Manolo Arroyo, a mi agente secreto, y despegarlo de los nazis, no me valía el Buenos Aires que conocía -advierte la escritora en la entrevista con PáginaI12-. Hablé con una amiga, Elena Boledi, una profesora retirada muy estudiosa de la literatura española, y le dije: ‘necesito un barrio popular y populoso, donde un personaje se pueda perder y no llame la atención porque hay mucha gente siempre’. Ella me recomendó su barrio, Balvanera, me recomendó una calle y me dijo que mejor viviera en una pensión que podía estar en la calle Combate de los Pozos. Me eligió todo. Dos horas después de mandarme aquel mensaje, me mandó otro en el que me decía que al lado de la casa donde había puesto la pensión hay un café de tango antiguo, muy famoso, que se llama Café de los Angelitos. Como soy española, me parecía una cursilada, qué nombre más feo, ¿no? Pero cuando entré a Internet y leí la historia del lugar me encantó”.</p>
<p><strong>–¿Por qué Los pacientes del doctor García es su novela más argentina?</strong></p>
<p>–En ninguna novela mía ha habido otra ciudad que compita con Madrid como Buenos Aires. Es mi novela más internacional porque mis personajes llegan mucho más lejos que las anteriores; los dos polos de la novela son Madrid y Buenos Aires. En esta novela decidí que iba a incorporar la variante del español que se habla aquí. Entonces decidí que mis argentinos iban a vosear y para mí fue divertido y emocionante en una novela tan complicada, donde he tenido que sudar tanto para documentarla, y que me ha costado tanto trabajo. Cuando me tocaba vosear, me ponía como loca: ¡ay qué bien, qué alegría, voy a vosear! Cuando terminé la novela, se la mandé a Paola Lucantis para que me la corrigiera y me corrigió muchas cosas, pero voseos solo siete.</p>
<p><strong>–Al compararla con las anteriores novelas, Los pacientes del doctor García abarca un período de tiempo más largo, da la impresión de que es una novela que muestra las dos caras de la moneda: la esperanza y el fracaso&#8230;</strong></p>
<p>–Si, y pasa algo más que tengo muy meditado. Cuando empecé a pensar en escribir esta serie, que para mí ha sido un privilegio, me di cuenta de que tenía un problema: seis novelas seguidas sin finales felices para un novelista son un poco complicadas. Y estas iban a ser seis novelas sin final feliz, la crónica de un fracaso que el lector ya sabe que es un fracaso anunciado desde antes de empezar a leer. Entonces decidí que, en la medida de lo posible, iba a intentar regalarles un poco de felicidad a mis personajes. Por un lado, todos sobreviven al dictador, es muy poca felicidad, pero es un principio. Ellos tienen hijos, que para los izquierdistas de los años 40 era muy importante, construyen una familia, prosperan de alguna forma. El fracaso es compartido en todas las novelas de la serie. Lo que pasa es que estos pican muy alto, la ambición de ellos es muy elevada y es como el último cartucho, porque la próxima novela se sitúa en los años 50, cuando ya no había esperanza. En Los pacientes del doctor García, llegan a Buenos Aires y logran infiltrar una organización criminal, tienen en sus manos las pruebas y no le valen de nada. Entonces se caen de muy arriba. No es que fracasen más que los otros, pero como su ambición es mayor se hacen más daño.</p>
<p><strong>–¿Por qué hay una fascinación y repulsión por Clara Stauffer en esta novela?</strong></p>
<p>–Clara fue el motor de esta novela. Yo descubrí a Clara en un libro sobre Franco y los nazis, en aquella época en la que leía sobre Franco y cualquier cosa: Franco y las matemáticas, Franco y el dólar… Lo primero que me impresionó de Clara fue que viviera en Galileo 14, tan cerca de mi casa, y la cantidad de veces que yo pasé por delante de la suya. Luego empecé a buscar información sobre ella y ya se apoderó de mí. Como personaje, es un tesoro. No es nada fácil de definir, tiene muchas capas, muchas dimensiones: es una mala que tiene luces.</p>
<p><strong>–No es una mala tosca.</strong></p>
<p>–No. Y es una mala con sentimientos, aunque sus sentimientos vayan dirigidos a gente de lo peor. Esa especie de ambigüedad moral del personaje es fascinante.  Ella fue la fundadora de la Sección Femenina de la Falange, que fue el organismo que decidió la vida de las mujeres españolas durante la dictadura. Ella nació en España, se fue a dar el bachiller a Alemania, se hizo nazi, volvió a España cuando se proclamó la República; entonces ella se hizo a sí misma gracias a las libertades republicanas. Y lo primero que hizo cuando Franco ganó la guerra fue prohibir a todas las mujeres españolas la condición que a ella la había convertido en lo que era. Me llama la atención su eficacia, porque su trabajo lo hizo muy bien. Aunque trabajó para la flor y nata del mal, los criminales nazis, fue una mujer tremendamente abnegada, sacrificada, entregada a su causa. Para los nazis de toda Europa, Clara Stauffer era un nombre mítico, como una hada madrina. Me parece que para que los malos funcionen bien en una novela tienen que tener luces. Y Clara traía las luces de fábrica.</p>
<p><strong>–Un tema que la sensibiliza es la historia de los republicanos en el exilio y sus empresas locas o sus intentos vanos de tratar de volver o de infiltrarse en alguna organización. </strong></p>
<p>–En España, hay mucha gente que cree que los exiliados se exiliaron para exiliarse. Muchos no pararon de maquinar y de intentar por todos los medios que la ONU no admitiera a Franco. Y lo consiguieron hasta los 60. Cuando (Dwight) Eisenhower le abrió los brazos a Franco, ya no hubo nada que hacer. Pero intentaron que hubiera sanciones, que no admitieran a España en los organismos internacionales. Estuvieron haciendo esa guerra que parecía que estaba perdida durante muchos años. Los españoles no somos conscientes de lo que significa decir Luis Buñuel, cineasta español, Luis Cernuda, poeta español, Max Aub, narrador español. A lo largo del siglo XX, exilios mucho más cortos que el español han acabado con la nacionalización instantánea de los exiliados. Pero los exiliados republicanos fueron pesadísimos y ellos fueron españoles hasta el final. Murieran adentro o murieran afuera, ellos murieron como españoles. La riqueza que representa eso para los españoles es descomunal. Yo creo que la democracia española nunca ha agradecido, ni los españoles son conscientes de lo que significa eso. ¡Claro que me enternece el exilio, cómo no me va a enternecer! Una periodista argentina, a lo mejor fuiste tú, cuando vine a presentar Inés y la alegría me preguntó: “¿no vas a escribir nada sobre los reemigrados?” ¿Reemigrados? ¿Qué son los reemigrados? “Que hubo muchos republicanos que hicieron su vida aquí y se tuvieron que volver a España con el golpe de Videla”, me dijo esa periodista. Es una realidad que, desde España, no la había pensado. Y eso que el exilio me enternece. Entonces empecé a pensar en tratar el tema seriamente. En medio de mi intento de darles un futuro feliz a mis personajes, a Manolo se lo doy pero regular porque tiene que volver a su país con las manos vacías. Pero me apetecía contar esa historia por la ternura que me dan los exiliados y también para contar la historia del cónsul que no sabe qué hacer con Manolo porque los exiliados no salían en la casilla.</p>
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<p><strong>–La ventaja para ese cónsul es que Franco ya está muerto.</strong></p>
<p>–Si. Y los diplomáticos del PSOE ya están en las embajadas. En esta novela se ve muy bien también lo que fue el exilio interior. Guillermo es un ejemplo perfecto del exilio interior: no se exilia porque no pudo, porque sólo pudo intentar exiliarse la gente que estaba cerca de las fronteras. Guillermo tiene que vivir como exiliado en su propio país durante toda la dictadura. Él encuentra un camino para reunirse consigo mismo cuando puede volver a trabajar como médico para el partido comunista de España. Esa es otra historia que me gustaba mucho contar: la del estado paralelo que montó el PC en España durante la dictadura.</p>
<p><strong>–Son las vidas clandestinas adentro y afuera, ¿no?    </strong></p>
<p>–Sí, es lo mismo: el exilio y la clandestinidad adentro y afuera. Manolo y Guillermo son compañeros de viaje, pero no son militantes, no tienen un partido detrás que les proteja porque Manolo es diplomático y los diplomáticos no se pueden afiliar a ningún partido. Guillermo es médico y en la guerra está tan obsesionado cortando piernas que tampoco se moviliza porque bastante tiene con lo que tiene. Me gustaba contar cómo dos compañeros de viaje, o sea dos republicanos sin partido, son capaces de comprometerse hasta el final y se convierten en héroes accidentales, héroes por azar. Lo que les lleva a afrontar peligros y riesgos que algunos héroes profesionales quizá no habrían afrontado es el tipo de cosas que nos lleva a la gente normal a comprometernos, porque tú en la vida te involucras siempre por amistad, por lealtad, por gratitud, por cariño, y eso es lo que hace que ellos se metan en un laberinto considerable del que salen bien de milagro, pero no enteros por completo… No vamos a hacer espoiler, pero tienen que hacer cosas que luego les marcarán toda la vida… Me gustaba escribir una novela de espías que no pertenecen a ningún organismo oficial, que no tienen detrás ninguna estructura.</p>
<p><strong>–El abanico temporal de la novela, desde la Guerra Civil hasta la dictadura cívico militar, muestra también algo que sucedió: cómo personas de izquierda en general, republicanos en el caso de la novela, huyen de una dictadura para después, a la larga, terminar cayendo en otra.</strong></p>
<p>–¡Tuviste que ser tú la de los reemigrados! (risas). En España decimos salir de Málaga para caer en Malagón. Para los españoles lo que pasó es que después de la Guerra Mundial los aliados decidieron que Franco les gustaba más que los demócratas españoles. Entonces los que vivían afuera se quedaron completamente desprotegidos y a merced de los vaivenes de la historia. Los nazis perdieron la guerra, pero ganaron la posguerra y convencieron a los aliados de que se habían equivocado de enemigo y de que ellos podían ayudarles a luchar contra Stalin. El abandono de España en manos de Franco en el 45 es el principio de la Guerra Fría. Los golpes de Estado de las dictaduras Latinoamericanas de los 70 son el final de la Guerra Fría; son el principio y el final de lo mismo. Los republicanos españoles que vinieron a Argentina están al principio y al final de una goma que se tensa y se destensa. Y al final se rompe, ¿no? Una cosa que me gustaba meter de la figura de Manolo como reemigrado es que nosotros los españoles cuando miramos para atrás las dictaduras de los 70 nos espeluznan mucho porque nos recuerdan al golpe de Estado del 36, porque hay ahí una especie de parentesco que algunos dictadores latinoamericanos reconocieron abiertamente. Pinochet decía que Franco era su ídolo. (Juan María) Bordaberry se definía como franquista. Y luego está la parte hipersiniestra de la represión, de la que España fue pionera, y es repugnante decirlo. Lo de concentrar a gente en estadios en España. En la Guerra Civil, las concentraban en las Plazas de Toros. Lo de robar niños a las presas es una especialidad española cien por cien. Es una especie de bucle de horror: no solamente nos une el idioma y la cultura, sino también el terror.</p>
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		<title>“La nueva misoginia es hacer creer que las feministas son violentas ‘feminazis&#8217;”</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2017/11/la-nueva-misoginia-creer-las-feministas-violentas-feminazis/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 12 Nov 2017 23:05:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Almudena Grandes]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[Feminismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Almudena Ávalos / Elpais.com Las últimas novelas de Almudena Grandes (Madrid, 1960) se componen de las historias&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Almudena Ávalos<time class="entry-date published" datetime="2017-09-21T07:14:38+00:00"></time> / <a href="https://smoda.elpais.com/feminismo/la-nueva-misoginia-creer-las-feministas-violentas-feminazis-se-moderen/">Elpais.com</a></strong></p>
<p>Las últimas novelas de<strong> Almudena Grandes</strong> (Madrid, 1960) se componen de las historias que ya no cuentan los abuelos. Para esta madrileña, su ciudad siempre tiene un papel destacado en sus creaciones, por eso no es difícil encontrársela paseando por las calles del centro buscando detalles que después pueda incorporar en sus libros. Camina la ciudad con ojos de guerra y transforma la mirada de sus lectores. “Me gusta andar un par de horas diarias. Por las tardes hago los recados caminando y si no tengo, me voy a patear mi novela. Me digo, hoy voy a buscar la casa de tal personaje, y elijo edificios que no hayan cambiado con los años, para escribir con más precisión. Mi madre era una madrileña típica a la que le encantaban los portales y busco los que le gustarían a ella. Y luego me hago las rutas que hacen mis personajes”. Tiene una disciplina férrea. Trabaja seis horas diarias “sábados y domingos incluidos”, desde que termina de desayunar hasta que se pone a cocinar. “Es mi oficio. Me levanto y escribo”, afirma.</p>
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<div id="pbs_dbase-INTEXT" data-google-query-id="CL_n19GRutcCFcwmHwodVNMBlA"></div>
<p>Acaba de salir a la venta <em><a href="https://www.amazon.es/Los-pacientes-del-doctor-Garc%C3%ADa-ebook/dp/B073YHGGD2/ref=sr_1_1?ie=UTF8&amp;tag=smoda-21" target="_blank" rel="noopener">Los pacientes del doctor García</a>,</em> la última entrega de su serie Episodios de una Guerra Interminable, donde vuelve a dar una exhibición de ardua labor de documentación. En esta ocasión la trama gira alrededor de una red de nazis por la que, una vez perdida la guerra, escapaban a Argentina vía Madrid. Concretamente, vía Clara Stauffer y, más concretamente, vía Galileo 14. Clara Stauffer Loewe existió y su domicilio en esta calle también. Hay poca documentación sobre ella (una entrevista publicada en el Daily Express y poco más) pero Grandes ha logrado recomponer su historia y su personalidad. “Clara es un personaje lleno de contradicciones. Fue deportista de élite, nadadora y esquiadora, en una España en la que el deporte femenino era prácticamente inexistente, pero se benefició de los derechos y libertades de las mujeres en la república para lograrlo. Tras ganar la guerra (civil) funda la sección femenina e inmediatamente priva a todas las mujeres de las condiciones que le habían permitido a ella ser lo que es. Ella, que se había fotografiado en bañador y mono de esquí en 1931, después de 1939 impone los pololos a las niñas pequeñas cuando hacen gimnasia para que no se le vean las bragas en el colegio. Pero también se desvivió por todos los criminales de guerra nazis. Fue el hada madrina de los peores criminales que había producido Europa hasta la fecha pero también hay que reconocer que fue una mujer abnegada, que se entregó en cuerpo y alma a su causa, que su casa siempre estaba abierta, que se desvivió por ayudar. Es un personaje muy complicado e irresistible y se convirtió en el motor de la novela.</p>
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<p><strong>La documentación es clave en sus novelas, ¿la disfruta?</strong></p>
<p>Me fascina. Estudié Historia en la Universidad y pensé que no me valdría de nada. Pero la vida te acaba poniendo en tu sitio. Yo no hubiera podido escribir estas novelas si no hubiera estudiado esa carrera y si no hubiera aprendido algunas cosas que me enseñaron en la facultad. Aprendí que la objetividad no existe, que es una quimera. También, que la honestidad de un historiador no es ser neutral sino no manipular los datos ni retorcerlos. Que no se puede exigir que alguien renuncie a su ideología y sentimientos cuando mire a la historia. Que los historiadores tienen imaginación y además, aprendí a documentar.</p>
<p><strong>¿De dónde surgen sus novelas?</strong></p>
<p>De taquicardias. En una temporada que me leía todo lo que tenía que ver con el franquismo me leí La guarida del lobo, una investigación del periodista Javier Juárez. Ahí me enteré que había una red de nazis en la calle Galileo,14 y descubrí a Clara Stauffer. Vi una foto de Clara en bañador y me fascinó. La taquicardia me dio al pensar que tan cerca de mi casa, en un portal por el que he pasado tantísimas veces, había sucedido eso.</p>
<p><strong>¿Y por dónde empiezas?</strong></p>
<p>Me puse a buscar toda la información posible y descubrí que había muy poco escrito sobre ello. Tuve que recurrir a mis amigos historiadores, a los que doy mucho el coñazo, como Ángel Viñas, que me recomendó: España refugio nazi. En España no encontré mucha información pero en Argentina sí. La red Stauffer no fue una red clandestina sino hermética. La dictadura jamás reconoció que tuviera relación con ella pero en Argentina, Perón fundó un organismo oficial para acoger refugiados nazis. Cuando se abrieron los archivos de ese organismo, un investigador argentino, el periodista Uki Goñi escribió: La auténtica Odesa y Perón y los alemanes. Gracias esos libros he podido rastrear algunos criminales de guerra que luego en Wikipedia decían que emigraron a España. De ahí fui tirando y tirando. Si vieras mis anotaciones… Trabajo con muchos cuadernos repletos de organigramas, flechas por todos los lados uniendo nombres, lugares, hechos.. .</p>
<p><strong>¿Internet es clave en su trabajo?</strong></p>
<p>Totalmente. Me dedico a buscar ciertos nombres históricos en internet como quien entra todos los días en idealista a buscar piso. A Clara Stauffer la persigo desde 2006. Y de repente, en junio de 2013, encontré en una página un álbum de fotos suyo de viaje por Sudamérica pero estaba vendido. Mi marido Luis, que es bibliófilo como puedes comprobar (dice señalando todas las estanterías de los pasillos habitadas por centenares de libros), llamó al librero de viejo que ponía que lo había vendido y éste nos dijo que lo había comprado un joven pagando en metálico. Si hubiera sido con tarjeta de crédito, por el nombre, lo hubiera buscado, pero ni por esas.</p>
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<p><strong>Al igual que en una cena en la que hay un médico y la gente acaba contándole sus dolencias, ¿a ti te cuentan las dolencias históricas familiares?.</strong></p>
<p>Mucho. Y se me acercan amigos de mis amigos, de mis hermanos, gente por la calle, etc. Y es complicado porque todo el mundo cree que tiene una historia buenísima para que yo la cuente. Pero, a veces, la gente anónima te regala grandes cosas. Hubo un hombre que contactó a mi marido por Facebook y quedé con él en el Café Comercial. Me contó que la mili de su padre consistió en estar siempre disponible y vestido de paisano para acudir a la sacristía de la iglesia de la Glorieta de Iglesia (Madrid) a recoger certificados de bautismo con nombres alemanes y llevárselos a una señora que vivía en el centro de Madrid. Eso es oro.</p>
<p><strong>Después de tanta documentación, ¿cuál es tu mejor tesoro testimonial?</strong></p>
<p>El de Miguel, el hijo Manolita del Arco, la presa que más tiempo estuvo encerrada en las cárceles de Franco. Era una mujer admirable por su vitalidad, como dice su hijo: “A mi madre la metieron en la cárcel con 18 años, salió con 40, en un año se casó y me tuvo a mi”. El padre de Miguel también había sido preso político y Miguel cuenta algo muy emocionante: “Los dos celebraban meriendas en casa. Cuando se juntaban los amigos de mi padre estaban todos fatal, pesimistas, contando las putadas que les hacían. Cuando se juntaba mi madre con sus amigas empezaban: “Te acuerdas cómo nos reímos en Ocaña, anda que cuando Menganita se hizo pis encima…”. Y era todo lo mismo pero ellas tenían esa alegría. Pues cuando salió mi novela <em>Las 3 bodas de Manolita</em>, Miguel me dio un pañuelo con una “M” bordada que le habían regalado las presas a su madre.</p>
<p><strong>¿Considera que estamos viviendo una revolución feminista?</strong></p>
<p>Ojalá. Estamos viviendo en el siglo XXI una resurrección de demonios del pasado que creíamos enterrados para siempre. Y no vuelven con los ropajes del pasado sino con carcasas 3.0. Trump es el regreso de fascismo pero se presenta como un empresario neoliberal que toma decisiones para el bienestar de sus ciudadanos. Marine Le pen es una racista, pero llora en televisión cuando dice que no quiere que se mueran los argelinos. En el fondo es partidaria del exterminio porque está a favor de que se queden en su país, que nadie invierta allí y se mueran de hambre. El machismo se ha rearmado de una forma extraordinaria, envuelto en una cáscara teóricamente progresista y de la libertad de la mujer. Se supone que tenemos que aplaudir porque Apple deja que sus trabajadoras congelen sus óvulos para ser madres a los 40 años cuando las eche para contratar a becarias de 22 años a las que les va a pagar el 15% del sueldo y las va a animar a congelar sus óvulos entonces. Me parece escandaloso cómo se ha vendido la gestación subrogada, como un ejemplo de creer en la libertad de las mujeres. No imponer un permiso de paternidad obligatorio porque cómo vamos a privar a las mujeres de la felicidad de amamantar… todo esto es un machismo nuevo envuelto en una cáscara progresista. Y frente a ese machismo es razonable, justa y saludable la reacción del feminismo.</p>
<p><strong>¿Y cómo lo valora?</strong></p>
<p>El feminismo está en una encrucijada y hay muchas mujeres que no se dan cuenta. Ha sido la única revolución del siglo XX que ha triunfado. La única que ha logrado de verdad cambiar los condiciones de vida de la gente. Pero en su triunfo está implícito el fracaso porque la meta del feminismo clásico –crear un estatuto jurídico igualitario y leyes igualitarias– se ha conquistado y no ha traído igualdad. Hay que darle una vuelta a todo esto y repensarlo. Yo que no soy nada partidaria del “pos”, sí me parece oportuno el posfeminismo. Y es fundamental que las mujeres asumamos de una vez que somos la mayoría de la sociedad y no podemos seguir aceptando que nos den trato de minoría. Somos mayoría aritméticamente. En ese sentido esa arrogancia de las nuevas feministas tiene sentido. Yo tengo dos hijas más feministas que yo. Y me corrigen porque inevitablemente digo cosas que tienen que ver con lo que me han enseñado y ellas me dicen: estás siendo machista. Y a veces tienen razón. Este nuevo feminismo es un movimiento que está en construcción y cómo se tiene que repensar es lógico que busque tantos caminos paralelos y deje de ser monolítico. Es razonable que haya varios movimientos feministas, que se pudieran reunir o no. Es legítimo que cada uno busque su camino. Pero me parece mal que ahora resulte que las feministas son una turba, violentas, agresivas, feminazis… eso es una estrategia de la nueva misoginia. Lo que no puede ser es que en un país que después de 40 años de democracia todavía no se da la igualdad de salario ni igualdad de trabajo, pidan moderación, ¡que se moderen ellos!.</p>
<p><strong>Sus novelas tienen enganchados a miles de lectores del mismo modo que hacen las series de televisión. ¿Le gustan las series?</strong></p>
<p>Mucho. Creo que su éxito tiene que ver con que el proceso es muy parecido al de leer una novela. Soy de<em> Juego de Tronos</em> porque me leí las novelas antes de la serie y lo único que le reprocho a George R. R. Martin es que haya dejado de escribir. Y lo digo sin complejos. Es un cabrón que se ha forrado y no quiere trabajar. El quinto tomo salió hace muchos años… <em>Juego de tronos</em> además es muy interesante como proceso narrativo. No solo por las lideresas y heroínas femeninas, sino por cómo modernizan el genero de aventuras. Pero también veo otras series como la <em>Bron / Broen, Ocupados, A dos metros bajo tierra</em> o<em> Sé quién eres</em>. Me he hecho de HBO</p>
<p><strong>¿Por <em>El cuento de la criada</em>?</strong></p>
<p>Qué va. Llevo 20 años recomendado<em> El Cuento de la criada</em>. Cuando le dieron el Nobel a Alice Munro pensé: “Qué pena. Ya no se lo van a dar a su compatriota Margaret Atwood”. Me he acordado de ese libro tanto en los últimos tiempos… Se habla mucho de 1984, de<em> Un mundo feliz</em>, pero cómo presintió ella que la fertilidad iba a ser una de las crisis del mundo futuro y cómo la convirtió en la herramienta de un sistema totalitario, me parece de una clarividencia increíble.</p>
<p><em>* En esta<a href="https://librotea.elpais.com/inspiradores/almudena-grandes/estanteria/maternidades?id_externo_promo=elpais_smoda_almudena_grandes" target="_blank" rel="noopener"> ‘estantería’ de Librotea </a>puedes descubrir las recomendaciones de libros de Almudena Grandes sobre el tema de la maternidad.</em></p>
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<p><strong>Fuente: <a href="https://smoda.elpais.com/feminismo/la-nueva-misoginia-creer-las-feministas-violentas-feminazis-se-moderen/">Elpais.com</a></strong></p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com/2017/11/la-nueva-misoginia-creer-las-feministas-violentas-feminazis/">“La nueva misoginia es hacer creer que las feministas son violentas ‘feminazis&#8217;”</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com">Seis Grados - Experiencias que nos conectan</a>.</p>
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