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	<title>Soledad &#8211; Seis Grados &#8211; Experiencias que nos conectan</title>
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	<title>Soledad &#8211; Seis Grados &#8211; Experiencias que nos conectan</title>
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		<title>Terminales</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2018/05/terminales/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 01 May 2018 16:17:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Collage]]></category>
		<category><![CDATA[Despedida]]></category>
		<category><![CDATA[Existencialismo]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía]]></category>
		<category><![CDATA[Soledad]]></category>
		<category><![CDATA[Vida]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Jennifer Rolong Ibañez Aquí estoy, nuevamente sentado en las frías sillas de la terminal de buses. En&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Jennifer Rolong Ibañez</strong></p>
<p>Aquí estoy, nuevamente sentado en las frías sillas de la terminal de buses. En otra ciudad, pero la imagen siempre es la misma, siempre estática. Cambian, tal vez, algunos rostros, algunas voces, quizás algunos sonidos, pero la sensación es igual, siempre marchándome, con la cobardía que me acompaña, siempre evitando quedarme donde hubiera podido ser feliz.</p>
<p>He recorrido pueblos, ciudades, y lugares que ni siquiera aparecen en un mapa, huyendo de las sonrisas, de las alegrías, del amor, de la vida.</p>
<p>Hoy, en medio de la soledad, del frío absurdo de la noche, entendí que mi vida se fue. Se ha ido entre terminales.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Soy una sweet art</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2018/04/soy-una-sweet-art/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 22 Apr 2018 15:16:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Relatos]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
		<category><![CDATA[Barranquilla]]></category>
		<category><![CDATA[Canarias]]></category>
		<category><![CDATA[Catarsis]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[DSMIV]]></category>
		<category><![CDATA[Eilyn Diaz Romero]]></category>
		<category><![CDATA[Ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Histrionismo]]></category>
		<category><![CDATA[Psicología]]></category>
		<category><![CDATA[Psicología Positiva]]></category>
		<category><![CDATA[Soledad]]></category>
		<category><![CDATA[Terapia]]></category>
		<category><![CDATA[Trastorno]]></category>
		<category><![CDATA[Vida real]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los histriónicos suelen ser personas brillantes ante la mirada del otro, y tremendamente lumínicos socialmente. No tienen enemigos.&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h4 id="los-histrionicos-suelen-ser-personas-brillantes-ante-la-mirada-del-otro-y-tremendamente-luminicos-socialmente-no-tienen-enemigos-ejecutan-su-trabajo-a-cabalidad-y-asumen-roles-admirables"><span style="color: #6e4d8b;">Los histriónicos suelen ser personas brillantes ante la mirada del otro, y tremendamente lumínicos socialmente. No tienen enemigos. Ejecutan su trabajo a cabalidad y asumen roles admirables</span></h4>
<p><strong>Por Eilyn Díaz-Romero</strong></p>
<p>Barranquilla es una pequeña ciudad de la costa Caribe de Colombia, ubicada al norte de este país. No llega ni a más de dos millones de habitantes. Es sumamente festiva y reconocida a nivel mundial por sus fiestas carnestolendas, donde todos terminan conociéndose entre sí (al menos de vista) y eso crea un ambiente de familiaridad único. Bueno, no es lo mismo que opina ella, la que se siente observada y poca cosa, la que su vida ha estado empañada a causa de la violencia cruel y despiadada por la que ha tenido que ir a más de un lugar, tratando de olvidar las cabezas rodando en las canchas de fútbol que usaban como balón los mismos hombres crueles que las arrancaron de sus cuerpos. Tratando de olvidar las torturas de familias enteras, entre otras barbaries.</p>
<p>Pero ya está allí, en esa ciudad cuya luna enamora porque “tiene una cosa que maravilla”, en la que no puede siempre detenerse a pensar;  si lo hiciera, se moriría de susto y no viviría.  Su nombre es Soledad. Siempre, en las mañanas, piensa qué hacer, cree improvisar sobre qué vestir y a pesar de su bella sonrisa, su ternura que envuelve, su gran amabilidad y el mundo de personas que la llaman amiga, ella llora y dice sentirse sola, estar sola.</p>
<p>Un raro día de enero, de esos que parecen decembrinos por la ventolera típica de este mes en esa ciudad, ella se encuentra en su cama sin poder levantarse.</p>
<p>&nbsp;</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p><strong>3:45 a.m.</strong> El despertador aun no suena, la temperatura corporal aumenta y los mismos pensamientos que rumiar la acompañan. No es un día cualquiera, es temprano para ella. Normalmente se despierta a las 6:00 a.m. y aun cuando sabe que tiene que ir al trabajo, se retrasa y se excusa en la distancia que hay entre su casa y la oficina, para intentar quedar bien.</p>
<p><strong>Psicoterapia a bordo.</strong> Harta de creer que la psicología es una mierda y los psiquiatras son para locos, adictos, se resiste a ir. Pero la dualidad entre lo que piensa y cómo se siente, más la presión por dejar de ser una máscara de carita feliz que todos conocen, y la relación fallida que acaba de “abandonar”, le dictamina que no hay más camino, que ya es inevitable escapar de allí.</p>
<p><strong>Martes, octubre 20 de 2015.</strong> El día de consulta. <em>Diagnóstico: Violencia social y de género, depresión por guerra, trastorno de la rumiación, trastorno adaptativo con ansiedad, </em><em>trastorno mental no especificado (no psicótico)</em><em>; manifiesta haber fumado y últimamente abusar de la nicotina, consumo de cannabis con el que manifiesta sentirse cómoda y no ser adictivo, pero si un escape “saludable” para relajar el cuerpo y la mente. Sobremedicación para dolores musculares y calambres. Mujer joven, 25 años de edad. Hija del medio (la número tres) de cinco hermanos. Única mujer, padres vivos: profesora y mecánico. Desplazados por violencia desde sus 13 años. Estuvo en un lugar de acogida por dos meses con toda su familia mientras podían mudarse. Fue violada sexualmente y nunca lo ha podido decir en terapia abiertamente. </em>Lee la terapeuta unos minutos antes de que Soledad entre a su primera hora de terapia.</p>
<p>“¡Vaya! Cuantas etiquetas, el DSM V se quedó corto”, piensa Elizabeth.</p>
<p>&#8211; Hola Soledad, dice la psicóloga cuando la ve entrar.</p>
<p>Demasiada resistencia. La hora parece interminable y no se da la empatía.</p>
<p>-¿Qué quieres saber?, ¿Por qué has venido a consulta?</p>
<p>Silencios largos… Soledad se abstrae y mira el reloj, entonces empieza a desahogarse:</p>
<p>-Está bien, ¿Cómo o por qué cree usted que ahora si puede hacer algo por mí como profesional?, ¿Qué tienen los psicólogos que creen que pueden venir a cambiarme-curarme, como si fueran dueños de una varita mágica?, ¿Qué es lo que tengo que saber para no creer que estoy perdiendo el tiempo y que no da lo mismo contarle a usted que a otra amiga cualquiera con quien desahogarme?  Digo, si es que me atreviera.</p>
<p>Elizabeth la observa y elabora su discurso:</p>
<p>&#8211; ¡Cuánto tenías por decir y todos juzgan a priori!. Se creen –nos creemos– con derecho de etiquetar.</p>
<p>La empatía (magia) llega, el milagro sucede y se traduce en catarsis.</p>
<p>***</p>
<p>&#8220;Han pasado más de seis meses, la psicoterapia ha dejado de ser esa cosa vana en la que no surge ningún efecto real. Es lejana, solo tiene efectos en los otros&#8221;, piensa Soledad.</p>
<p>Luego se mira al espejo mientras se sigue arreglando y dice: “He comprendido más allá de la lectura que como tratamiento científico, no es esa cosa ‘bonita’ que algunos ‘locos’ han decidido estudiar. La psicología en la terapia trabaja con las manifestaciones psíquicas o físicas del malestar humano e intenta promover cambios en el comportamiento”.</p>
<p>La enfermedad operando, pero ella no lo entiende y una vez más cae en eso de investigar a profundidad sobre un tema, se apasiona y lo hace propio, como si de eso dependiera su vida y ahora, hasta el éxito de su terapia y la “relación” con su terapeuta.</p>
<p>Soledad cree que improvisa cada día en las cosas cotidianas, pero todos esos pasos de las mañanas y a lo largo del día en los que estudia sus discursos, son manifestaciones claras de su trastorno.</p>
<p>Vuelve a su parlamento, ya a punto de salir, mientas acomoda el retrovisor de su auto: “Sin duda la perspectiva teórica del terapeuta hace que la identificación fluya de manera más o menos efectiva. Repasemos –se dice- cognitivo conductual va a exigir hacer aproximaciones sucesivas hacia esos problemas identificados, que tras la exposición van a ser familiares o superados. Por el contrario, los métodos psicoanalíticos y humanistas se concentrarán en el dialogo más que en la acción, comprenden mejor las causas que originan sus problemas actuales”.</p>
<p>Soledad ahora más empoderada cree estar en un camino distinto, entiende más aquello que estaba lejano, siente más respeto por el proceso terapéutico, pero sigue sintiéndose hueca, como si todo careciera de sentido.</p>
<p>***</p>
<p>Elizabeth ha llegado a un diagnóstico concluyente. Por sus inquietudes y responsabilidad profesional pero, sobre todo, como ella suele decir, por sensibilidad humana se reúne con un grupo de colegas, estudian el caso juntos y ella finalmente dice: “Quien tiene una personalidad histriónica se caracteriza por la teatralidad, la dramatización y, cómo no, en demandar atención de manera excesiva. Busca la aceptación, el reconocimiento, el aplauso de otras personas.”</p>
<p>La mesa está de acuerdo y bajo su dirección llegan a un punto final. Elizabeth toma la palabra: “La terapia sugiere que el diagnóstico no sea revelado al paciente, así en este mundo de sobre exposición a la información, no aumenta la creencia de autosuficiencia (en especial para este caso) y abandona la terapia. Pero debo hacerle saber lo que está haciendo y que aprender conceptos, apropiarse de ellos y lograr relaciones sociales más efectivas no es su labor en el mundo. Sobre todo, no es su responsabilidad. Aunque no le diga textualmente: Soledad, la cronicidad de estos rasgos da como resultado un Trastorno de personalidad Histriónico”.</p>
<p>Los histriónicos suelen ser personas brillantes ante la mirada del otro, y tremendamente lumínicos socialmente. No tienen enemigos. Ejecutan su trabajo a cabalidad y asumen roles admirables. Son y están para cada persona que le rodea, en el rol que estén “jugando”.</p>
<p>Llegado el día de la consulta Elizabeth comunica a Soledad: “El teatro es la vida y la vida es el teatro, va y viene. ¿Lo entiendes?, el género dramático es solo uno de los que existen y estar en medio de una obra, incluso dramática, exige otros tiempos dentro de la misma. Me explico: En la montaña rusa no se llega de la nada a la cima y la sensación que se produce al ir en picada es temor, vacío. Al mismo tiempo la adrenalina que hace disfrutar de ese riesgo ‘placentero’ es el viaje entre subir y bajar.”</p>
<p>Soledad empieza a llorar, como si al fin hubiera entendido algo. Elizabeth continua: “Respira, piensa, la literatura es un espejo y ser el escritor reposado de tu historia es lo que te dará las palabras que verdaderamente quieres que estén, así como los recursos lingüísticos que te hacen única-especial que adornan tu esencia y conforman tu personalidad”.</p>
<p>&nbsp;</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p>En el tramo de ida y vuelta entre su oficina y la casa, después de la más fuerte sesión terapéutica que nunca pensó tener, Soledad comprendió más sobre su vida y no tuvo que conocer la etiqueta (el nombre exacto de un trastorno que la terapeuta ya había identificado) y se sintió decidida a caminar por aquellas calles de esta ciudad tropical, sin sentirse observada. Pensó en sí misma de manera tierna y dijo: “soy una <em>sweet art</em>”.</p>
<p>Y como nadie puede dejar de ser lo que es mediante un acto de magia, volvió a sus imaginarios y para convencerse encontró un argumento:</p>
<p>-Creencia: algo que te han repetido muchas veces. Afirmaciones: es un trabajo personal que puedes cambiar con neurolingüística. Y yo soy una <em>sweet art, </em>soy una <em>sweet art, </em>soy una <em>sweet art.</em></p>
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		<title>Desde el centro de la tierra</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2017/11/desde-centro-la-tierra/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 18 Nov 2017 16:44:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Poesía]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
		<category><![CDATA[Desamor]]></category>
		<category><![CDATA[Soledad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Aida Osobampo / @aida.osobampo La fortaleza de un corazón no es su voluntad. Créeme, te lo digo&#8230;</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Aida Osobampo / @aida.osobampo</strong></p>
<p>La fortaleza de un corazón no es su voluntad. Créeme, te lo digo yo. Prometer amor eterno a veces está de más. Fue así, que meditando te comencé a olvidar. Tus historias dejaron de llenar mis noches y nuestras memorias todas las perdí. No creo que haya sido tuya la culpa, pero no puedes negar que yo no te fui suficiente. De mentiras no se sacia un corazón y de migajas no se satisface al amor. No hay reclamos de mi parte pues es mi mala costumbre entregar todo cuando no he recibido. Ahora así te digo; me enseñaste mucho, mucho de lo que no quería aprender.</p>
<p>&nbsp;</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p>Me enseñaste a dar en la medida que recibo, le enseñaste a mi noble alma a ser tacaña y mezquina. Aprendí de ti a tomar venganza, a entregar bondad en retribución del bien pero a doblar escala al pagar el mal. Me envenenaste y eso hoy te lo quiero agradecer. Porque de ti y de tu alma muerta tomé las fuerzas para remunerar tus servicios prestados. Si ayer me fui, me fui con el alma rota y corazón partido. Te lloré un río y llené un mar. Te extrañé por las noches y me hizo mal.</p>
<p>Me desgasté imaginando si estarías bien. Sufrí tu ausencia, profunda, como el mismo centro de la tierra. Ardiendo en temores, temblando de miedo. Sola, atravesé el valle siempre mirando hacia atrás. Caminé lento… te esperaba, pero nunca quisiste volver. Bendita soledad; compañera eterna. Bendita oscuridad te volviste mi cielo. De anhelo en anhelo exhalé mi aliento de vida. Te suponía mío. Pero eso fue ayer.</p>
<p><a href="http://tiraflechasblog.wordpress.com" target="_blank" rel="noopener noreferrer" data-saferedirecturl="https://www.google.com/url?hl=es&amp;q=http://tiraflechasblog.wordpress.com&amp;source=gmail&amp;ust=1508001026145000&amp;usg=AFQjCNEyFNjfMBnM82fBZcm1MWaKKS4SJA">tiraflechasblog.wordpress.com</a></p>
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		<item>
		<title>Sombríos relatos de un corazón delator</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2017/06/sombrios-relatos-corazon-delator/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 Jun 2017 21:22:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Poesía]]></category>
		<category><![CDATA[Aída Osobampo]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
		<category><![CDATA[Desamor]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[Soledad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Aída Osobampo Perdí la cuenta de las veces que en callada soledad me oí decir tu nombre.&#8230;</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Aída Osobampo</strong></p>
<p>Perdí la cuenta de las veces que en callada soledad<br />
me oí decir tu nombre.<br />
Dejé de contar los días y empecé a borrar los años.<br />
No sé si te olvidé o me olvidaste.<br />
No sé si yo te amé y me adoraste.<br />
En este cuento no hay princesa.<br />
Sólo relatos sombríos de un corazón delator.<br />
No hay principios de llanto, ni finales felices.<br />
Aquí nadie ha comido perdices.</p>
<p>No creas que por decir &#8220;te pienso&#8221;<br />
significa que te extraño.<br />
O que los domingos por la tarde<br />
volveré a besar tus ojos cansados.<br />
Tus ojos tranquilos, como sin alma,<br />
como en sueños de una vida compartida.<br />
Que no volveré a mirarlos en mi cama<br />
o en la sala, que no estaré al final del pasillo,<br />
ni mucho menos al final de tu jornada.</p>
<p>&nbsp;</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p>No creas que por decir &#8220;nos vemos&#8221;<br />
significa que te espero.<br />
Porque de camaradas no nos quedan ni las radas.<br />
Pues después de tantas lunas de compartir miradas,<br />
después de tantas ganas de que no te alejaras.<br />
Después de entregarte tantos años y tanta vida,<br />
no imaginaba que a mitad de la aventura te perdía.</p>
<p>No sé si fue mi error o mi impaciencia<br />
la de escribir este capítulo durante tu siesta.<br />
Pero ya no hay letras que describan lo que fuiste<br />
y no hay más nadie que me diga que te fuiste.</p>
<p>No creas que por escribir -te- inmortalizo.<br />
Pues lo eterno de tu historia es un infierno.<br />
Anda narra otra fábula de tu compendio,<br />
enumera con su encanto tu siguiente microcuento.</p>
<p>Que yo empleo nuestro relato sombrío<br />
para equilibrar la mesa<br />
donde escribo mi siguiente libro.</p>
<p><strong> </strong></p>
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			</item>
		<item>
		<title>Eres un algo en mi</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2017/03/eres-un-algo-en-mi/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 01 Apr 2017 00:04:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Poesía]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Soledad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Kindy Met Eres algo en mi vida, eres algo que no puedo descifrar, eres algo así como&#8230;</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com/2017/03/eres-un-algo-en-mi/">Eres un algo en mi</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com">Seis Grados - Experiencias que nos conectan</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Kindy Met</strong></p>
<p>Eres algo en mi vida, eres algo que no puedo descifrar, eres algo así como mi <span class="_Tgc"> “sí” </span>pero <span class="_Tgc">“no”</span>, algo así como mi <span class="_Tgc"> “no”</span> pero <span class="_Tgc"> “sí”</span>.</p>
<p>Eres un juego del destino, un sueño que me hace soñarte mío, solo mío. No sé si eres en mis sueños mi <span class="_Tgc"> “sí”</span> pero <span class="_Tgc"> “sí”</span>. Pero tal cual, solo queda soñarte.</p>
<p>Quisiera saber de ti al mismo tiempo que deseo no saberte, y así no vivir con el convencimiento de no precisarte mío.</p>
<p>&nbsp;</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p>Día a día desespero por esperar el designio del destino donde solo un roce tuyo es suficiente para iluminar hasta al más oscuro pensamiento.</p>
<p>No sé si eres tan solo un capricho, solo sé que eres un algo en mi. Quizás un día si seas mi <span class="_Tgc">“sí”</span> pero <span class="_Tgc">“sí”</span>.</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com/2017/03/eres-un-algo-en-mi/">Eres un algo en mi</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com">Seis Grados - Experiencias que nos conectan</a>.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Un corazón que no funciona</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2017/03/corazon-no-funciona/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 24 Mar 2017 00:03:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Relatos]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Soledad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Jennifer Rolong  Ibáñez Hace algún tiempo, revisando en lugares ocultos de mí mente, encontré muchas cosas olvidadas,&#8230;</p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com/2017/03/corazon-no-funciona/">Un corazón que no funciona</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://www.seisgradosblog.com">Seis Grados - Experiencias que nos conectan</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Jennifer Rolong  Ibáñez</strong></p>
<p>Hace algún tiempo, revisando en lugares ocultos de mí mente, encontré muchas cosas olvidadas, recuerdos perdidos y, no voy a negarlo, mucha basura. Entre tantas cosas había un papel amarillento, una hoja arrancada de una libreta cualquiera con pequeños cuadros que querían desaparecer, letra aún legible, tinta negra que parecía se negaba a pasar a la historia. Su aspecto gastado llamó mucho mi atención y tuve ese inexplicable impulso por saber que decía.</p>
<p>Después de sacudirla ligeramente me dispuse a leer las siguientes líneas:</p>
<p>&#8220;He pasado mi vida sonriendo, haciendo lo que pensé era bueno; complaciendo a los que quería, caminé al ritmo de los demás, hablé cuando se me pedía, oculté los sentimientos incómodos, callé lo que los demás no querían escuchar, elegí hacer lo que era socialmente correcto; decidí ser buena hija, buena amiga, buena estudiante; aprendí a no cuestionar, a no opinar, a no meterme donde no me habían llamado. Estudié lo que otros querían que estudiara. Hablaba de manera correcta, andaba de manera correcta. Podría decirse que hasta soñaba como los demás querían que soñara.</p>
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<p>Un día me atreví a ser diferente, a hacer lo que yo quería, a sonreír cuando me naciera, a decir lo que pensaba, a amar a quien yo decidía, a ser esa persona que había ocultado por mucho tiempo.  No me fue mejor de esta manera.</p>
<p>Dicen que los seres humanos tienen dones, dones divinos al parecer, que cada quien nació para algo en la vida, que la vida se encarga de poner las cosas en su lugar. Yo por mi parte aprendí que me fue concedido el don de errar, de nunca acertar, de hacer infeliz a quien me rodea, de lastimar. Aun creyendo que hacía bien, estaba todo mal. Cada paso ha sido en falso, cada decisión fue mal tomada. Confié en quienes no debí, amé de la manera equivocada. He sido mala persona. Lastimé por error, o tal vez por placer, ya no lo sé.</p>
<p>Ha sido difícil lastimar a quienes quise, ha sido difícil saber que para ellos no tuve ni tendré sentimiento alguno.</p>
<p>&nbsp;</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p>El tiempo me ha mostrado lo inútil que he sido, lo vacía que estoy. Nunca fui buena para nada. Un ser sin alma, o con un alma podrida, un cuerpo desagradable, una voz chillona, una mirada insignificante, un corazón que no funciona, un ente sin importancia, un simple cero a la izquierda.</p>
<p>El tiempo me mostró que no pertenezco ni perteneceré a ningún lugar, que no he sabido querer, que nunca supe actuar de manera correcta, ni mucho menos a expresarme como debía.</p>
<p>Hoy decidí escribir estas cortas líneas con la esperanza de que a alguien le importe en algún momento. Una vez más con las mismas falsas esperanzas, las falsas ilusiones que he tenido a lo largo de mi vida. Finalmente tomaré la decisión correcta.</p>
<p>Probablemente estoy sonriendo en este momento, creo que hoy, finalmente, podré ser feliz.</p>
<p>Ha llegado el momento de separar el alma y el cuerpo”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Abstracción</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2016/11/abstraccion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 Nov 2016 20:05:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Poesía]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Nostalgia]]></category>
		<category><![CDATA[Soledad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Julio César Blanco &#160; Rayos, Comienzo en ti Que manía tan absurda de volver sobre mis pasos&#8230;</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Julio César Blanco</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Rayos,</p>
<p>Comienzo en ti</p>
<p>Que manía tan absurda de volver sobre mis pasos</p>
<p>E imaginarte despertando una sonrisa de tus labios</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El horizonte se hace vago,</p>
<p>Y no distingo lo que es cierto,</p>
<p>Y se recuerdan los complejos</p>
<p>Que se convierten en sinapsis,</p>
<p>Y cuantos viajes se hacen casí</p>
<p>Y cuantos nunca se lograron,</p>
<p>Si vago solo como un rayo</p>
<p>Entre las dudas más distantes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Algún día viajaré,</p>
<p>Recorriendo todo aquello</p>
<p>Que con ansias tanto anhelo</p>
<p>Y en cuántos libros yo encontré,</p>
<p>Si a la imaginación ya no le basta</p>
<p>Con ser rayo ni tormenta</p>
<p>Si el corazón retumba y suena</p>
<p>En este cuerpo que se estanca.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Y poco sobrevive a la mansalva</p>
<p>De la monotonía irresoluble</p>
<p>Los años en deudas se traducen</p>
<p>Y la vida en un parpadeo se nos pasa</p>
<p>Ya decidí ser la variable</p>
<p>Irreverencia en mi camino</p>
<p>Si hay quienes piensan que el destino</p>
<p>Es absoluto y descifrable</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Que le dejo yo a este mundo</p>
<p>Que no sea intransigencia</p>
<p>Tras doblegar la indiferencia</p>
<p>Que se aferraba como un cáncer.</p>
<p>Y soy el rayo que ahora acierta</p>
<p>Olvidando los complejos</p>
<p>Convirtiendo todo aquello</p>
<p>En acción inmensurable</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Ahora avanzo sin resabios,</p>
<p>Culminando en el silencio</p>
<p>Y abstraído yo me encuentro</p>
<p>Sin nada más que reprocharte.</p>
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		<title>Desnudo</title>
		<link>https://www.seisgradosblog.com/2016/11/desnudo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[MCM]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 04 Nov 2016 16:39:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Relatos]]></category>
		<category><![CDATA[Café]]></category>
		<category><![CDATA[Cigarros. Lugares]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Soledad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Jennifer Rolong Ibáñez Hoy ha sido un día largo, un despertar eterno, un atardecer bello pero desolado&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Por Jennifer Rolong Ibáñez</strong></p>
<p>Hoy ha sido un día largo, un despertar eterno, un atardecer bello pero desolado y un poco perturbador. Si me preguntas no ha tenido nada de diferente a otros días, solo el peso de la horrible rutina, el andar como autómata por la vida sin ningún sentido, sin ningún rumbo, sin ningún destino. Caminando por las calles de una ciudad caótica, donde la indiferencia reina, donde nada más puedes percibir el olor de los corazones en descomposición de miles de entes igual que tú, de miles de almas perdidas envueltas en lo banal y lo absurdo. Lugares siempre iguales- aunque sin conocerlos- tan familiares, tan repetitivos, tan rutinarios.<span id="more-229"></span></p>
<p>Un café negro para llevar, por favor, le dije a la amable dama detrás de la barra. Respondió con una sonrisa: son 2.50. Extendí mi mano para recibir un vaso grande de café y para entregarle el dinero. Salí sin darme cuenta que había abierto la puerta. ¿La abrí? Caminé dos cuadras más y por fin estaba ahí, en el lugar donde encontraba paz a pesar del caos, en una solitaria banca que me permitía una hermosa vista al mar, que me permitía ver perderse la luz en el agua, que me permitía escapar de la realidad.</p>
<p>Me tiré como si el cuerpo me pesara, como si hubiera descargado una tonelada de basura en un agujero cualquiera. Coloqué el café a mi lado como si fuera mi acompañante. Busqué en el bolsillo de mi abrigo y saqué mi pitillera y de allí un cigarrillo que no tardé en encender. Y era ahí donde me sentaba a ver la vida pasar a mi lado, donde mis fantasmas me acompañaban. Era ahí el momento, el lugar. Mi soledad y yo viendo el mundo girar, con un cigarrillo y un café.</p>
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